Después del periodo vacacional, regresan las sesiones de “Música al aire”, el proyecto de conciertos en las áreas abiertas del ITESO. Este miércoles se celebró su segundo aniversario, con invitados de lujo: Guillermo Salvador y Rosalinda Preciado, ambos pianistas.
Las sonrisas estuvieron presentes durante el segundo aniversario del proyecto del Centro de Promoción Cultural “Música al aire”, no sólo en los estudiantes que asistieron al concierto de piano a cuatro manos, también en los mismos ejecutantes: Guillermo Salvador, a quien el gobierno del Estado de México le otorgó la medalla como Músico del Año 2001, y Rosalinda Preciado, quien en el 2000 fue seleccionada para actuar como solista con la Orquesta Filarmónica de Jalisco.
La actividad se realizó este miércoles primero de septiembre en el jardín frente a la cafetería Central del campus, a partir de las 15:00 horas. Bernardo González, coordinador de Música en el Centro de Promoción Cultural, dio la bienvenida a los asistentes, pasó el micrófono a los músicos y enseguida, como introducción al concierto, se escuchó la obra de Mozkovsky “Danza española”. Al terminar la pieza, Guillermo Salvador, quien ha actuado como Director Huésped de las principales orquestas sinfónicas en México, además de haber sido invitado a dirigir en Estados Unidos, Sudamérica y Europa, confesó que le daba gusto ser partícipe en el aniversario número dos de este proyecto.
Una peculiaridad de “Música al aire” es que los músicos describan el instrumento que tocan y su historia. En su turno, Salvador explicó que el piano surge como instrumento de concierto a mediados del siglo XVIII.
La segunda pieza que ejecutó fue “Sonata en re mayor” de Wolfgang Amadeus Mozart, con sus característicos cambios de velocidad. Mientras ambos tocaban esta pieza, el público se integraba y escuchaba atento, algunos mecían sus cabezas al compás del ritmo y otros movían los dedos tratando de imitar a los músicos.
El contraste con la primera pieza fue la “Sonata 1918” compuesta por Poulenc, autor expresionista. Sin embargo, Guillermo, muy sonriente, mencionó que ésta pretendía captar la ausencia de expresividad.
La tercera pieza, “El saludo de amor” de Elger, duró cuatro minutos. Esta sinfonía a piano a cuatro manos fue arreglada por los músicos ejecutantes. Piazzola fue el siguiente compositor que remembraron. Este argentino fue uno de los grandes transformadores del tango ya que fusionaba en él instrumentos como guitarras eléctricas y la música clásica. Se tocaron tres piezas: “Fuga”, “Misterio” y “Milonga de la anunciación”.
El concierto terminó con una pieza del holandés Hengevelt llamada “Cinco danzas rítmicas”, que determina ritmos folclóricos de todo el mundo: incluía el fox-trot, la zamba, el bugi-bugi, un blues y la rumba. Ésta es especial, ya que según Guillermo Salvador, “la base rítmica se mantiene, pero el aspecto melódico puede improvisarse”.
Las últimas notas fueron alegres y Guillermo pidió los aplausos de la comunidad itesiana al ritmo de la música.
Entre los más de 300 asistentes hubo quienes grababan el concierto o tomaban fotos con su celular. Por supuesto, los aplausos no faltaron para los dos experimentados músicos.
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Fuente: Coordinación de Prensa y Difusión ITESO
ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara




