...la pintura o la escultura no revelan jamás ni la luz, ni el color, ni la forma sino la reacción que se produce en la colisión de fuerzas que yacen fuera y dentro de mí.
La obra de Luis Filcer (1927) subyace en los neoexprecionismos occidentales por la ruta valiente del arte del Siglo XX y en la sobre/vivencia orgánica, frente a las cobardías del XXI, para señalarnos que los sentidos de la producción estética contemporánea, pueden desafiar aún, por la condición humana y humanizante.

A 50 años de la muerte de Orozco, Filcer (Medalla José Clemente Orozco del Concurso Salón de Primavera, México, D. F. 1953) consolida su trabajo en una técnica que reexamina su método en función de las dificultades como productor de imágenes cara a los embates del lienzo de donde brotan las innovaciones.
Sensación erótica, gesto corporal, rebeldía; frente a la prohibición y denuncia por vía de la escenificación de la violencia; habitan con desmesura, la pincelada polimorfa de sus acentos conceptuales. Cada serie, pictórica o grabadística, es un episodio que capitula una neurótica descarga de energía somática de las realidades del creador, satisfaciendo en cada producción, el usufructo de sus experimentaciones que, por ende, nos llevan a trabajos hablantes. El decir de la obra de Filcer, da la cara por la espera, el pecado., la inocencia, los espejos, la seducción, la mujer, la locura, el carnaval, la insatisfacción, lo frustrante, lo tenso, la pérdida: condenado a la perturbación de Rembrandt, las iluminaciones de Goya y el grotesco de Daumier, el arrebato de Kokoschka... En nosotros, como espectadores, atenúa los afectos y emociones concernientes a dichos dolores, a cambio de un goce que se opone entonces al placer condescendiente e insustancial. Este juego de alcances simbólicos, hace resurgir un lenguaje de repetitivas unidades de oposición vida-muerte. Tablero peligroso y demandante: la creación se convierte en un síntoma estético de simbolización primordial. Si el goce frente al arte está irreductiblemente connotado por la falta, un arte expresivo primordial, es el caso de la obra de Filcer (60 años de trayectoria), se opone a la falta y nos ofrece, al menos, si no el porvenir de una ilusión, la promesa en plenitud, de la ilusión de un porvenir.
Ivan Leroy, curador
Desde el 03 de diciembre
Axis Mundi Galería
Blvd. Manuel Ávila Camacho 37. piso 8. Entrada por Monte Elbruz. Lomas de Chapultepec, México, D.F. Teléfono 52-81-12-46. Horario: Lunes a Viernes de 10:00-19:00 hrs. Sábados de 11:00- 15:00 hrs. Entrada Libre. Estacionamiento limitado.
www.axismundigaleria.com
grupoam08(arroba)axismundigaleria.com y sorianojesus(arroba)axismundigaleria.com
Fuente: Prensa Axis Mundi Galería
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