El guitarrista y director musical Enrique Florez, la académica Marcela Soffchi, el periodista Enrique Blanc y el académico y músico Álvaro Valencia, participaron este jueves 15 de octubre en el panel “Música e identidad juvenil”, analizando los impactos de diferentes géneros en la vida cotidiana de quienes escuchan rock, pop, banda, jazz y otras vertientes.
La música es indispensable en la construcción de la identidad. A esa conclusión y con diferentes ejemplos y anotaciones llegaron el guitarrista y director musical Enrique Florez, la académica Marcela Soffchi, el periodista Enrique Blanc y el académico y músico Álvaro Valencia durante su participación en el panel “Música e identidad juvenil”, realizado el jueves 15 de octubre en el campus.

Organizado por la Academia de Ética, Identidad y Profesión, del Centro de Formación Humana, el encuentro reunió a decenas de estudiantes de diferentes carreras y comenzó con la voz de Valencia, quien recordó la importancia cultural de la música, que se convierte en referente de sucesos históricos como guerras o conflictos bélicos, bonanza económica, vanguardia y más. También comentó la variedad de efectos emocionales que suelen generar las composiciones, de ahí que la gente muchas veces clasifique la música como “triste” o “alegre”.
La académica Marcela Soffchi se cargo de aportar datos científicos. Recordó un estudio realizado por Julieta Ramos Loyo, titulado “El cerebro y la música”, para precisar que ésta auxilia a toda persona en la construcción de la identidad, a través de estímulos que enriquecen los procesos cognitivos, sensoriales y motrices. “En años recientes, han surgido muchos estudios e iniciativas sobre las funciones terapéuticas, pues (la música) tiene la capacidad de estimular y sedar, en diferentes momentos”.
Sobre la experiencia de recepción sonora de cada persona, destacó que “todo depende del contexto sociocultural y la historia de vida de cada sujeto”. A manera de ejemplo, mencionó que para un mexicano promedio escuchar el himno nacional en territorio extranjero, mueve emociones. Enrique Florez añadió que, irónicamente, la música del tema patriótico fue compuesta por el español Jaime Nunó.
Florez se refirió además a la música en relación con el estado de ánimo y la apropiación de la identidad cultural. Dijo que desde la era Antigua en diferentes civilizaciones y a través de los años, se empezó a aprovechar cada uno de los géneros para esos fines. De cada rubro surgieron vertientes a las que los receptores identificaron con referencias como “música fúnebre” o “música marcial”.
Destacó que otra posible categoría sería “música kleenex, o desechable”, refiriéndose a buena parte de las melodías que son interpretadas por figuras pop que al poco tiempo de ser cantadas, con el impulso de los medios masivos de comunicación, terminan por perderse. El guitarrista agregó que “para que una canción sea una obra de arte, son indispensables tres elementos: autor, intérprete y público. El enlace de éstos, es el punto final”.
Enrique Blanc, periodista, articulista y crítico de música en revistas y publicaciones como Día 7 y Ocio, explicó que la música permite a sus autores expresar algo más que una idea o una historia, además de la identidad que cada género desarrolla con el curso de los años y su expansión incluso en otros continentes. “Un claro ejemplo es la música hip hop, que nace en los barrios afroamericanos de Estados Unidos con un sentido contestatario a la marginación. Tras los contenidos, vino una vestimenta muy específica que se fue expandiendo. Después los blancos también ‘rapeaban’ y ahora no sólo los músicos de Estados Unidos, sino de muchas naciones y cada quien le agrega su toque”.
El experto abordó otros efectos de la música a escala internacional. Uno de ellos es la capacidad que tiene para derribar prejuicios o contribuir a la conciliación entre grupos radicales. Para sustentar lo anterior mencionó casos como el principal mérito de Elvis Presley, “que generó tolerancia entre blancos y negros cuando decidió cantar rock, con base en el sonido de la música afroamericana”.
Florez y Blanc coincidieron en apuntar que ciertos géneros, como el rock, promueven no sólo el sentido de pertenencia o la identidad; también presentan o invitan a conocer ideas, posturas políticas e interpretaciones de emociones y experiencias humanas. A manera de claro ejemplo, mencionaron a Bob Dylan. “Músicos como él, llevaron a los receptores a la literatura”, agrega Blanc, quien precisa que el grupo social al que cada escucha pertenece, de alguna manera le vincula a determinados géneros sonoros.
ITESO
Periférico Sur 8585, entre López Mateos y Colón.
Tlaquepaque, Jalisco, México.
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Fuente: Coordinación de Prensa y Difusión ITESO
ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara
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