Viernes, 28 de Julio de 2017

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José Guadalupe Posada: Circo, Maroma y Teatro – Una muestra que presenta una faceta diferente del grabador

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José Guadalupe Posada: Circo, Maroma y Teatro  - Museo de la Ciudad de México

Tras permanecer alrededor de 100 años resguardados en un fondo documental del Archivo Histórico del Distrito Federal (AHDF) Carlos de Sigüenza y Góngora, 54 carteles elaborados por José Guadalupe Posada para anunciar obras de teatro, funciones de circo y de cinematógrafo, bailes y corridas de toros a finales del siglo XIX y principios del XX en la Ciudad de México, podrán ser vistos por primera vez de manera conjunta.

Gracias a la exposición José Guadalupe Posada: Circo, maroma y teatro, organizada por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, será posible conocer, mediante estos carteles, una faceta distinta de uno de los grabadores mexicanos más importantes, más allá de sus famosas calaveras y catrinas: su trabajo como ilustrador para anunciar lo que programaban establecimientos como los teatros Variedades, Cervantes, Guillermo Prieto, el Circo Teatro Orrín o la Plaza de Toros El Toreo.

Este conjunto de carteles, elaborados bajo la técnica de grabado sobre papel de china, permitirán también descubrir el trabajo de composición visual que realizaba José Guadalupe Posada, en cuanto a motivos gráficos o dibujos, tipografía y organización del texto, además del lenguaje que se utilizaba en la época para la promoción de espectáculos populares.

Con esta muestra, montada en el Museo de la Ciudad de México y abierta al público desde las 19:00 horas de este 5 de noviembre, la Secretaría de Cultura capitalina se une a la conmemoración por el centenario luctuoso de José Guadalupe Posada, sin duda uno de los referentes obligados de la gráfica y del arte moderno en nuestro país.

José Guadalupe Posada: Circo, maroma y teatro expone una selección de carteles que forman parte del fondo documental Ayuntamiento de México del Archivo Histórico del Distrito Federal, recinto dependiente de la Secretaría de Cultura.

Estos “programas-sábanas” o “programas-carteles” fueron impresos en papel de china seco de colores y en ellos se puntualizaba la información sobre el espectáculo: lugar, fecha y hora de la función, el tipo de espectáculo y el precio del mismo.

José Guadalupe Posada: Circo, Maroma y Teatro  - Museo de la Ciudad de México

Estos carteles, que combinaban diversas tipografías de diferentes tamaños y eran ilustrados con imágenes de gran fuerza narrativa, eran distribuidos al público por repartidores acompañados de fanfarrias para promocionar los espectáculos en las calles o repartidos en eventos públicos, y también eran pegados en lugares estratégicos y visibles.

Algunos de estos documentos se conservaron hasta nuestros días ya que, por ley, desde finales del siglo XIX y principios del XX, los encargados de administrar los establecimientos de las diversiones públicas en la Ciudad de México debían pagar el impuesto correspondiente y entregar a las autoridades recaudadoras dos ejemplares de cada cartel con el fin de comprobar los ingresos de cada función y finalmente eran almacenados en el antiguo Ayuntamiento de México.

De la Carcajada a Levantar muertos
Alfredo Cruz, director del Museo de la Ciudad de México, señaló en entrevista que en la época porfiriana las clases altas del país gustaban de espectáculos clásicos como la ópera, pues buscaban asemejarse con las sociedades de naciones europeas.

“En este sentido también resulta interesante —afirmó— esta exposición pues permite ver cómo el trabajo de Posada se daba en la promoción no de esos espectáculos suntuosos sino de los populares, como las obras de teatro Chucho el roto, el Tenorio, Los milagros de San Felipe Neri, los bailes o las corridas de toros”.

En efecto, uno de los carteles que podrá verse en José Guadalupe Posada: Circo, maroma y teatro, que anunciaba los espectáculos del Teatro Guillermo Prieto, invitaba al público a asistir a las funciones del “Dificilísimo drama La Carcajada”, así como al estreno del “Romántico y sentimental Julieta y Romeo”, además de la “Divertida comedia en dos actos Levantar muertos”.

¿Cuál es la importancia de Posada para el arte nacional? Alfredo Cruz responde: “Se ha dicho mucho que Posada es el precursor del arte moderno en México y, por ejemplo, Diego Rivera o José Clemente Orozco tenían una gran admiración por el grabador, por sus temas y por la manera de tratarlos: de un modo muy directo. Así, cuando habla de un crimen se ve la sangre y al asesino clavando el puñal. Su manera de dibujar correspondía a un lenguaje muy accesible, popular y de una gran fuerza narrativa”.

Esa línea de trabajo podrá verse en la exposición del Museo de la Ciudad de México, en la que también podrán descubrirse otros elementos sorprendentes en la obra de Posada, como el uso de diferentes tipografías utilizadas al mismo tiempo, alternadas con dibujos (por ejemplo, una mano señalando la entrada) para subrayar ciertas ideas, así como frases informativas que quedan plasmadas dentro de la composición de los carteles.

Así, la muestra permitirá conocer cómo era el uso gráfico y tipográfico en ciertos movimientos de vanguardia en el siglo XX, afirma Alfredo Cruz, sobre todo en cuanto a manejar las letras con un valor estético, lo cual resulta precursor de lo que se verá más tarde, después de la Primera Guerra Mundial, en Europa y en el caso de México con el movimiento estridentista.

“Hemos visto mucho a Posada, pero al conocer este conjunto nos daremos cuenta de cosas que no hemos advertido antes, por lo que sí resultará novedosa la exposición para la mayor parte del público”, indicó el director del Museo de la Ciudad de México.

Con esta exposición, añade Alfredo Cruz, “la gente podrá asomarse a ese lenguaje de la promoción de espectáculos populares, porque cuando vemos publicidad antigua, ésta normalmente era muy estereotipada o respondía a ciertos cánones de Art Nouveau o Art Decó, y en el caso de Posada es una propuesta muy diferente, para nada estereotipada”.

En ese sentido, “Posada demostró que había otras posibilidades y otros lenguajes gráficos en la plástica, que eran mucho más directos, más cercanos al pueblo y con mucha fuerza, y eso era lo que a artistas como Rivera u Orozco les parecía muy rescatable. Asimismo, la gráfica que se vuelve muy importante durante el siglo XX en México tuvo una gran influencia de este artista, en cuanto a llegar directo a la gente”.

Para el Museo, explica el también historiador Alfredo Cruz, esta exposición es importante, porque Posada, a pesar de ser originario de Aguascalientes, realizó una gran parte de su producción en la Ciudad de México, así que es alguien plenamente identificado con esta capital y que tiene mucho que ver con la plástica surgida en este contexto urbano.

Asimismo, añadió, es relevante porque este conjunto de obras surge del acervo del Archivo Histórico del Distrito Federal “y queremos darle difusión a esta riqueza, además decidimos esperar a que concluyera el ciclo de homenajes a Posada por el Centenario de su fallecimiento, para que de alguna manera este montaje cierre la conmemoración, con una muestra diferente de su trabajo”.

En definitiva, finaliza Alfredo Cruz, quien vaya a esta exposición podrá tener “una mirada distinta sobre Posada, sí se podrá admirar algo muy diferente de lo que se conoce más del artista. El público podrá encontrar esta parte muy poco conocida de su creatividad”.

Testigo para recaudar impuestos
Carlos Ruiz Abreu, director del Archivo Histórico del Distrito Federal, recuerda que hace 12 años, cuando llegó al recinto, la serie Rentas municipales del fondo documental Ayuntamiento de México no estaba revisada ni catalogada. Al iniciar el trabajo de catalogación de los volúmenes de esta serie, se empezaron a ubicar facturas de diferentes centros recreativos de finales del siglo XIX y principios del XX, que estaban acompañadas de distintos carteles de los establecimientos de diversiones públicas, como teatros, cines y circos, entre otros, en los que se anunciaban los espectáculos que realizaban.

“Estos carteles o litografías eran de diferentes grabadores, pero nos llamó la atención la firma de José Guadalupe Posada en muchos de ellos. Entonces empezamos a rescatar estas ilustraciones de los volúmenes, que tienen diferentes tamaños, los cuales se pegaban en distintos lugares de la ciudad hace más 100 años, después que los dueños de estos establecimientos le pedían al artista que les ilustrara la obra que iban a presentar”, indicó.

Ruiz Abreu recordó que al desdoblar estos carteles (que fueron doblados para integrarlos a los volúmenes del fondo documental), “nos dimos cuenta que estaban en muy mal estado e incluso rotos, pues el papel de china de colores en el que fueron hechos es muy delicado”.

No es casualidad, apunta el historiador, que estos documentos hayan estado en el fondo Ayuntamiento de México, porque en esa época la recaudación de impuestos incluía no sólo las facturas de los espectáculos sino los carteles promocionales pues en estos se especificaban los costos, las fechas, los actores y una descripción de la obra.

Esta documentación está en el AHDF, agrega, porque esta institución resguarda la memoria escrita de la Ciudad de México, desde las primeras actas de Cabildo de 1524 hasta finales del siglo XX, donde hay numerosos fondos documentales, entre ellos el de Ayuntamiento de México, en el que hay series como las de Rentas municipales, Aguas, Alumbrado público, Tierras o Cárceles.

Acerca del conjunto de carteles que integran la exposición que se presenta en el Museo de la Ciudad de México, Carlos Ruiz Abreu asegura que “la mayoría de los mexicanos nos hemos quedado con la idea del trabajo de Posada a partir de sus tipografías en cuanto a la muerte y en estos carteles eso no está.

“Aquí hay un trabajo incluso más fino, porque cuando él hace estos grabados realiza una labor artística para representar la obra en cuestión. Es una faceta no tan difundida del grabador”, aseveró el especialista y responsable del Archivo Histórico de la capital del país.

Estos carteles, comenta, son inmensamente ricos para ver varios aspectos sociales, culturales y económicos de la época: cuánto se cobraba, a qué público estaban destinados, a quién le trabajaba Posada (que no eran los teatros lujosos sino los populares), e incluso puede verse cómo algunas obras contenían mensajes políticos acerca de lo que pasaba en el momento.

El proceso de restauración que se hizo sobre estos impresos, como se hace con muchos materiales en el AHDF, es muy importante porque sin él no se podrían exhibir al público. Este trabajo incluyó el rescate de los impresos de los volúmenes y el tratamiento del papel de china (fibra de madera) que presentaba un alto grado de acidez y resequedad, dentro de lo cual se eliminaron los dobleces y se realizó una limpieza a fondo.

Asimismo, indicó Ruiz Abreu, a cada cartel se le hizo una prueba de solubilidad de tintas, se les humectó y se llevó a cabo un proceso de laminación con papel ultra delgado que se pega con un adhesivo especial, con lo cual cada obra queda encapsulada por detrás y por delante, y finalmente también se les aplica un polímero especial para un recubrimiento más duradero. Además cada pieza se digitalizó. Es un trabajo artesanal muy laborioso que cuando se termina, permite una conservación muy larga de las obras.
Para el historiador, José Guadalupe Posada: Circo, maroma y teatro es una exposición importante porque en ella se exhibe un trabajo no tan conocido de uno de los grabadores más destacados de México, “lo que permitirá que los mexicanos tengamos una visión más completa de Posada, más allá de las famosas catrinas y calaveras o de sus grabados sobre desastres naturales”.

Está aquí “el Posada que le trabajaba a los dueños de los centros de diversiones públicas populares en el México de la primera década del siglo XX. La exposición representa un complemento para armar el rompecabezas y tener una idea de la magnitud de las temáticas y el genio de este artista”.

Pero también, añade Ruiz Abreu, es interesante esta muestra porque permite que la gente conozca que el gobierno de la ciudad, a través de la Secretaría de Cultura y del AHDF, resguarda este tipo de materiales históricos, además de que se podrá valorar la importancia del trabajo de restauración de obras de arte antiguas.

Alguna vez, concluyó Carlos Ruiz Abreu, Carlos Monsiváis visitó el Archivo, justo cuando se realizaba el proceso de rescate y restauración de los carteles y se quedó maravillado. “Sonrió y me dijo, ya me voy porque no los puedo comprar para mi colección”.

Servicios y Actividades Paralelas a la Exposición

Visitas Guiadas:
A público general: martes a domingo de 10:00 a 17:00 hrs.
A grupos escolares: martes a viernes de 10:00 a 14:00 hrs.
En Lenguaje de Señas Mexicano (LSM): segundo sábado de cada mes, 12:00 hrs.
Recorrido con cédulas en Braille.

Talleres:
Talleres para público infantil y juvenil: tercer sábado de cada mes, 12:30 hrs.
Talleres familiares: sábados y domingos, 12:30 hrs.
El Museo de la Ciudad de México se ubica en Pino Suárez 30, Centro Histórico.


José Guadalupe Posada: circo, maroma y teatro
Del noviembre de 2013 (hasta marzo de 2014)

Museo de la Ciudad de México
Pino Suárez 30, Col. Centro, Delegación Cuauhtémoc
Ciudad de México

Prensa Museo de la Ciudad de México