Hace doscientos mil años que tenemos nuestros pies sobre esta tierra, desde entonces proclamamos ser el pináculo de la evolución. Autoproclamada como la especie dominante del planeta, la masa pensante construye ficciones que fantasean con la posibilidad de entender el mundo y encontrar una explicación a su existencia.
“Somos el producto de un linaje de mil millones de años de errante polvo estelar. Nosotros, todos nosotros, somos lo que sucede cuando una mezcla compuesta primordialmente de hidrógeno y helio evoluciona por tanto tiempo, que empieza a preguntarse de dónde vino.”
Jill Tarter
Quizá debamos ver las cosas en perspectiva.
Nuestra biografía estuvo y está regida por ideas, ideas que se desvanecen e ideas que se establecen en dogmas, ideas por la cuales morimos y matamos. Estas ideas son limitadas por los contados conocimientos que hemos adquirido durante nuestro corto período de tiempo en el universo.

Deseamos ser realmente libres, pero no sabemos dónde encontrar la libertad.
De la convivencia con los otros aprendemos la necesidad de organizarnos, realizar acuerdos y construir estructuras sociales. ¿Qué sucede cuando aquellas convenciones que debieran tener como objetivo el bien común resultan ser los artefactos que imposibilitan nuestro bienestar? ¿Qué sucede cuando esas mismas convenciones dejan de ser acuerdos temporales y se convierten en verdades absolutas e inalterables? Perdemos la capacidad de cuestionar la vigencia de aquellas estructuras arcaizantes que fueron fraguadas en una ficción, olvidando la naturaleza cambiante del universo. Construimos nuestras propias fronteras.

Esta exposición busca cuestionar lo aparentemente inquebrantable. Plantea la posibilidad de encontrar, en medio de este complejo sistema de relaciones de poder, fisuras y quiebres que nos permitan rehuir del estancamiento. Con esa finalidad, mira al cielo con la esperanza de hallar las respuestas fuera de este mundo, como si de un problema geográfico se tratase, como si el cambio de coordenadas geográficas pudiese traer consigo otro cambio de coordenadas en nuestro sistema simbólico.

Sin embargo, al mismo tiempo en que planteamos la utopía, reconocemos que cualquier propuesta será un producto de su tiempo, pretensiosa y limitada. Y que, cuando en definitiva, hayamos encontrado nuestra nueva frontera allá arriba, decepcionados enviaremos el aviso del fracaso de vuelta a la Tierra. En ese momento, la demora en las telecomunicaciones creará un desfase, 3 segundos de estática inconsecuente, el instante en el que el mensaje se pierde en la oscuridad de la materia invisible, entre las ondas de radio y los neutrinos, en aquél resquicio espacio-temporal, quizás podamos encontrar la libertad.
La última Frontera
Del 25 de enero al 25 de febrero de 2012
Galería Corriente Alterna-Diseño
Atahualpa 390 Miraflores. Perú
Tel: 511 7173454
Fuente: Prensa Galería Corriente Alterna




