Jueves, 09 de Febrero de 2012

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Llegó el Amazonas a Bogotá

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Del 14 de mayo al 2 de agosto de 2009
Museo Nacional de Colombia

El Ministerio de Cultura, a través del Museo Nacional de Colombia, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia -ICANH- y la Fundación Tropenbos Internacional, presentan la exposición Llegó el Amazonas a Bogotá, que se exhibirá del 14 de mayo al 2 de agosto en la Sala de Exposiciones Temporales Gas Natural.

La exposición busca presentar al público una mirada de la Amazonia, desde el impacto que han tenido en el territorio y sus habitantes, eventos geopolíticos, religiosos y culturales –como la extracción y comercialización de recursos naturales y la presencia de misiones evangelizadoras– , que han dado lugar a múltiples identidades y culturas que conviven hoy en día en la región.

Llegó el Amazonas a Bogotá es una realidad gracias al patrocinio de la Cámara de Comercio de Bogotá y la Embajada de los Países Bajos, cuenta con el apoyo de la Fundación Beatriz Osorio y la agencia Lowe SSP3 y se realiza en el marco del programa ‘Diversidad Cultural’, que adelanta el Ministerio de Cultura con el propósito de dar cuenta de la complejidad y riqueza de la cultura colombiana.

Al respecto, la Ministra de Cultura, Paula Marcela Moreno Zapata, opina: “La principal riqueza de Colombia es su diversidad. El nuestro es un país de regiones, etnias, realidades y mundos paralelos que en muchas ocasiones parecen no tocarse, pero que coexisten en lo profundo de cada colombiano. Aceptar y potenciar lo que somos es determinante en la construcción de un proyecto colectivo de Nación. La labor del Ministerio de Cultura, a través de entidades como el Museo Nacional, es liderar estas políticas de memoria. En otras palabras, es nuestra prioridad rescatar la memoria viva de un país que reconoce el valor de sus comunidades ancestrales y de sus distintas etnias, y que confirma cómo las realidades no son estáticas ni responden a los estereotipos, sino que se han recreado con el paso de los años y que también es nuestra la responsabilidad de mostrarlas vigentes, activas y rompiendo paradigmas”.

La Amazonia colombiana en cifras
La Amazonia colombiana corresponde al 35% de la superficie total del país, con una extensión aproximada de 477.274 km² (2004) .

Este territorio está distribuido político-administrativamente en los territorios completos de los departamentos de Amazonas-Caquetá-Guaviare-Guaínia-Putumayo y parte de los departamentos del Meta, Vaupés, Vichada, Nariño y Cauca (2003)

Su población se estima en 960.239 habitantes, que corresponden al 2.3 % de toda la población Nacional (2007, DANE).
Está habitada por 86.417 indígenas (2007), pertenecientes a 52 grupos étnicos.
Posee grandes ríos como el Caquetá, Putumayo, Vaupés, Guaviare, Inírida, y Apaporis, lo mismo que una enorme red de tributarios.
Las lluvias alcanzan más de 3.000 mm3 al año, lo cual la convierte en una de las zonas con mayor precipitación de la cuenca.
Posee 3 de los 10 centros importantes de diversidad y endemismo (especies únicas) de plantas en: Alto Río negro, Chiribiquete – Araracuara- Cahuinari y el trapecio Amazónico.
Se considera una región megadiversa (Fuente: SINCHI):
Fauna: 45.000 especies de plantas vasculares, 674 aves, 158 anfibios, 195 reptiles, 2.121 mamíferos, 753 peces de aguas dulces, 15 especies de primates y 79 especies amenazadas de extinción.
Flora: 60.000 especies amazónicas.
Hace parte de la Panamazonía o gran cuenca amazónica, la selva tropical húmeda más grande del planeta. Cubre desde el pie de monte andino hasta el océano Atlántico a lo largo del río Amazonas, en una gran área que incluye territorios de nueve países: Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Guyana, Surinam y Guayana francesa y Brasil, con coberturas que van desde más del 70% de Brasil, cerca del 6,7 % de Colombia y menos del 4% de Ecuador.

El río Amazonas recorre 6.500 kilómetros, y nace en los Andes peruanos a 6.000 metros sobre el nivel del mar. Desemboca en el océano Atlántico a lo largo de un gran delta de más de 1.000 kilómetros, en el estado de Pará, en el Brasil.

Las fronteras del Amazonas
Para aproximarse a la historia de ese vasto territorio que es la Amazonia colombiana, la exposición propone una mirada etnográfica desde cuatro fronteras, y entiende este concepto como un espacio donde se presentan conflictos y negociaciones, primero entre el imperio español y el portugués, y luego entre los estados nacionales. Estos últimos producen no sólo unas delimitaciones administrativas, sobre un mapa, para establecer límites entre las poblaciones, sino también fronteras culturales de encuentro e interacción.

Por ese motivo, la exposición no pretende cubrir la totalidad del territorio colombiano, sino que se aproxima, primero, desde la Frontera extractiva, con énfasis especial en la producción del caucho, para dar cuenta de la movilización y exterminio de poblaciones indígenas tras la explotación de recursos naturales. En segundo término lo hace desde la Frontera misionera y de evangelización, que le sigue los pasos a la propagación de la fe para la “salvación de almas”. La tercera aproximación se accede desde la Frontera del Estado, que deja ver la presencia difusa e intermitente de los gobiernos colombianos y su confrontación con otros estados nacionales. Por último, la Frontera interétnica presenta una diezmada población indígena diversa y representativa y que interactúa con grupos ribereños, campesinos, ‘bosquesinos’ y urbanos.

“Con la selección de estos temas se pretende abordar una imagen integral de la selva amazónica, ya que por ser un espacio desconocido es objeto de toda serie de preconcepciones, imaginarios y temores alimentados por todo tipo de mensajes, textos, narraciones, testimonios y películas. Dar esa imagen no es una tarea fácil, y su aproximación a través de la frontera, como concepto directriz, ha permitido ubicar a lo largo del tiempo y de espacios geográficos lo que se podrían considerar como hitos, procesos sociales, culturales, políticos y económicos de alto impacto local, nacional e internacional, que además son parte de la historia lejana y el contexto actual de sus pobladores. Así, el lineamiento general de fronteras permite incluir una visión dinámica de procesos que ha vivido y vive la Amazonia, incluyendo el conflicto, el cual está siempre presente y cuya resolución plantea grandes desafíos”. Carlos Zárate., Director de la sede de la Universidad Nacional en Leticia.

Carlos Rodríguez, director de la Fundación Tropenbos, afirma: “Esperamos que esta muestra sea una herramienta para transformar las preconcepciones e ideas equivocadas que se han generado sobre el Amazonas, para quitar temores y mostrar la importancia de este ecosistema y sus pobladores para la conservación de la diversidad biológica, cultural y la estabilidad del clima global”.

La exposición

Se desarrolla en torno a estas cuatros secciones temáticas, en las que se exhiben documentos, fotografías, videos, objetos y testimonios de cultura material que permiten tener una imagen de los distintos momentos históricos. Las fronteras tienen, como hilo conductor, un gran mapa de piso que busca ubicar geográficamente a los visitantes. El Banco del Pensamiento es el referente simbólico a lo largo del recorrido. El ingreso a la sala está ilustrado por un mural elaborado por el artista indígena Fabián Moreno, que pertenece a la etnia nonuya, de Araracuara, Caquetá.

Frontera de la explotación cauchera

La extracción de gomas elásticas, a finales del siglo XIX y comienzos del XX, vinculó a la Amazonia con la economía mundial y condicionó la delimitación fronteriza entre los países de herencia colonial española y de éstos con Brasil. Esta explotación también estuvo relacionada con el inicio de la frontera agropecuaria y los distintos procesos de ocupación y colonización de la región.

En el poblado de La Chorrera, ubicado en el Caquetá, se creó la primera agencia cauchera. En el Bajo Putumayo, y exactamente en El Encanto, se establecieron otras agencias: las más famosas y mal recordadas fueron la Casa Arana, de capital peruano e inglés, y la casa cauchera de La Pedrera, que funcionó a orillas del Río Mirití.

Estas casas controlaron vastos territorios y utilizaron para su trabajo la mano de obra indígena, que fue vinculada a lo largo del tiempo de diferentes maneras: en un inicio, en condiciones de esclavitud, para posteriormente manejar negociaciones desequilibradas con los nativos que los mantenían en una ‘semiesclavitud’ y terminar en el establecimiento de simples relaciones mercantiles, en sus épocas finales. Este proceso afectó las estructuras culturales y sociales de múltiples grupos étnicos, en especial a los uitoto, yukuna, matapi, tanimuca y letuama, entre otros.

De otra parte, poblados como Mocoa, Puerto Rico, Tres Esquinas, San Vicente y Florencia surgieron y crecieron como lugares de compra de resinas, quinas y gomas. Por el decaimiento de la demanda del caucho natural a nivel mundial, el proceso de extracción de las gomas finalizó hacia mediados de la década de 1970.

Entre los objetos se exhiben un video sobre el proceso de extracción del caucho en la Casa Arana, y testimonios y recuerdos de los habitantes de la región sobre los conflictos e impactos que sufrieron como consecuencia de la extracción del caucho. También se exhiben libros que, en su momento, documentaron y cuestionaron el maltrato y las matanzas a los indígenas de las casas caucheras como El libro rojo del Putumayo, El libro azul, La vorágine y Toa. Igualmente, hay mapas de rutas y campamentos de las distintas casas caucheras y un cuaderno de cuentas que deja ver cómo los indígenas se endeudaban a cambio de mercancías. Un objeto curioso que se podrá ver, entre otros más, es un manguaré: un instrumento de percusión que se utiliza para convocar a la guerra, a la fiesta y alas mingas o reuniones comunitarias.

Frontera de extracción
Desde el siglo XVII, la historia de la Amazonia está marcada por la explotación de los recursos naturales, tanto renovables como no renovables: barniz, ceras de animales, quina, gomas, oro, petróleo, maderas, ganado, comercio de pieles, flora para patentes multinacionales y coca. Ellos han marcado los períodos de distintas bonanzas que dependen de ciclos económicos mundiales, y que si bien insertan a la zona temporalmente a mercados amplios, al mismo tiempo generan poca riqueza y bienestar a sus pobladores.

A finales del siglo XIX, el caucho alentó los intereses extractivos que se vieron posteriormente acentuados a mediados del siglo XX, con una gran oleada de migrantes de Nariño, Cauca, Valle y Caldas, atraídos por la explotación petrolera y políticas de ocupación y colonización. En décadas recientes, la siembra de coca para la producción de la cocaína ha traído nuevas poblaciones y nuevas violencias. Estas bonanzas generan movimientos de colonización, pero también otras consecuencias como el desplazamiento de las riquezas hacia otras regiones, extracción sin manejo adecuado, el posterior abandono de la zona y condiciones de trabajo en ocasiones de semiesclavitud. Esta situación también se presenta en la actualidad por la explotación de recursos como el oro y los hidrocarburos.

Frontera misional y evangelizadora: el límite de los conquistadores del espíritu
La competencia por la conquista de las almas de los indígenas amazónicos se libra desde épocas coloniales. La Corona de España decidió realizar una política de conquista espiritual con el fin de ‘civilizar’, ‘educar’ y ‘convertir’ a los grupos nativos, y para ello encargó a misioneros franciscanos y jesuitas que, desde Quito, Pasto y Popayán, establecieron conventos y colegios de misión para tal fin.

Durante los siglos XVII y XVIII, los misioneros organizaron expediciones por los ríos de la alta Amazonia como el Coca, Aguarico, Napo, Caquetá, Putumayo, Caguán y Orteguaza, en cuyas orillas fundaron pueblos de misión en los que concentraron indígenas de diferentes grupos étnicos, con la intención de adoctrinarlos. La gran mayoría de los naturales se rebeló contra la reducción obligatoria en pueblos de misión y sobre todo en contra de la dogmática cosmovisión de los adoctrinadores.

Los movimientos mesiánicos tienen presencia en la Amazonía desde el siglo XIX, y muchos de ellos han asumido un rol salvador frente a las relaciones opresivas entre blancos e indígenas. Los misioneros, tanto católicos como evangélicos, han educado a los indígenas en la negación de su cosmovisión y rituales, hasta el punto de que sus malocas y bancos de pensamiento fueron quemados con el fin de hacer desaparecer su tradición. Incluso su propia lengua fue prohibida para que se hablara solamente el español.

En el siglo XX, la comunidad con mayor presencia amazónica fue la Capuchina Catalana mientras que en la frontera colombo peruana tuvo presencia la misión Agustina.

En esta sección se presentan mapas de las rutas de ingreso y ubicación de las misiones evangelizadoras; apartes de las películas de Brian Moser, que muestran testimonios de cómo se crean asentamientos para catequizar y convertir a los indígenas; los uniformes que les obligaban a ponerse en los internados; biblias traducidas en lenguas yucuna y huitoto, libros de censos misionales de evangelización, el libro Maravillas de la naturaleza de fray Juan de Santa Gertrudis y una gran cruz de los Crucistas, una misión que hoy día se establece a las orillas de los ríos y un video en el que se presentan testimonios de los indígenas sobre este proceso y cómo han aprendido a convivir con las dos creencias, incluso en algunos casos, a desarrollar estrategias de resistencia.

Frontera del Estado: territorio, autoridad y educación
La imagen de una región habitada por ‘salvajes’, inaccesible por sus características geográficas, y donde no se han asentado las autoridades, es la que ha primado a lo largo de varios siglos en Colombia. Desde principios del siglo XVII, España se apoyó en las misiones religiosas para controlar el territorio. Luego de la Independencia, fueron las misiones capuchinas las que se encargaron incluso de actividades administrativas.

En el siglo XX, esfuerzos de colonización por parte del Estado y la formación de un campesinado crearon nuevas tensiones con las comunidades indígenas, pero la implementación de políticas como el reconocimiento de los grandes Resguardos Indígenas en la Amazonia, han permitido avanzar en el desarrollo de una nueva forma de ordenamiento territorial de la Nación, basada en la descentralización político administrativa del Estado a través de las Autoridades Tradicionales Indígenas(AATIS) y las Entidades Territoriales Indígenas (ETIS), como una forma de promoción y reconocimiento de los derechos territoriales y políticos de los pueblos indígenas.

No obstante, ha sido casi imposible someter este vasto territorio al control administrativo, teniendo en cuenta que existe una separación real y cultural entre la política central y la realidad de la Amazonia. Los intentos de colonización y control sobre el territorio, por parte de diversos grupos, al igual que los actos de soberanía y la delimitación de las fronteras con los otros estados amazónicos, en especial Brasil y Perú, contrastan con la ausencia del Estado, situación que conlleva a la falta de protección de los pobladores frente a las economías extractivas y a las situaciones de conflicto armado que se vive en la zona, debido a la presencia de la guerrilla y grupos paramilitares.

En esta frontera se presentan mapas de los parques naturales, los resguardos indígenas, las rutas de colonización y de cultivos de coca: se exhibe también una cartilla educativa de las misiones, y banderas de Colombia, Perú y Brasil, lo mismo que el Tratado Salomón-Lozano que definió las fronteras entre Perú y Colombia. Se podrán apreciar el libro de los cónsules y el registro fotográfico de la celebración del 20 de julio en Leticia y del Festival de la Fraternidad, y escuchar cuñas radiales que invitaban a la colonización.

Frontera étnica

La Amazonia colombiana es un territorio predominantemente indígena que cuenta con una historia de poblamiento de cerca de 10.000 años. El noroeste amazónico, que corresponde en buena parte a la franja colombiana, presenta la más alta diversidad étnica de toda la cuenca, lo cual se constituye en un patrimonio de alto valor cultural para la Nación. Según su mitología, a cada etnia le correspondió un lugar de origen o nacimiento, un territorio, una cultura material y un conjunto de rituales que deben compartir con los otros grupos para mantener el orden del mundo.

Para la exposición se identificaron, dentro de la enorme diversidad étnica, algunos contextos culturales y territoriales en función de características compartidas en términos de origen, distribución territorial, idioma y referentes simbólicos y rituales de importancia, lo cual permitió identificar las siguientes áreas culturales:

La gente de la coca y el tabaco soplado. Los grupos se ubican en el bajo Caquetá, Vaupés y en los ríos Igará-Paraná, Apaporis y Mirití. Los elementos característicos son el ritual del Yuruparí, la fiesta del chontaduro, y el mito de la anaconda. Algunos de los grupos son tanimuka, kubeos, tukanos, yukuna y makuna.

La gente de la coca y el tabaco chupado. Los referentes geográficos son el Amazonas colombiano y la frontera con el Perú. Se caracterizan por los rituales de las frutas, el tablón, el final de la guerra y la charapa. Algunos de los grupos son uitoto, ocaina, bora, miraña, muinane, andoke, y nonuya.
La gente del yagé y el yoko. Se ubican en Putumayo y Alto Caquetá. El elemento cultural común es el yagé y los grupos son kofán, siona, coreguaje e inganos.

La gente del masato de yuca, el achiote y el huito. Los grupos se ubican en el departamento del Amazonas en Colombia y en la frontera con el Perú. Los elementos culturales comunes son el baile de la pelazón y las mingas con masato. Los grupos son yagua, cocama y tikuna.

La gente del masato de yuca. Se ubican en el departamento de Guainía, y el elemento cultural común es que fueron evangelizados por Sofía Muller. Los grupos son baniwa y curripaco.

La gente nómada. Se desplazan en el departamento del Guaviare, en Colombia, y son los nukak y los yuhup.

La gente de la colonización. Colonos que están ubicados en los departamentos del Putumayo y Caquetá, en Colombia. Se dedican a la ganadería, agricultura, comercio, cultivo de coca y narcotráfico.

Actividades paralelas a la exposición

[Jornadas pedagógicas]
Amazonas, educación para la diversidad

Auditorio Teresa Cuervo Borda. Entrada libre
Lunes 4 de mayo, 10:00 a.m.
Lunes 18 de mayo, 10:00 a.m. y 4:00 p.m.

Estas jornadas proponen plantear algunos de los retos que se presentan en la concepción e implementación de políticas educativas en museos, pero fundamentadas en el reconocimiento de la diversidad cultural a la luz del análisis de la propuesta educativa del Museo, y la experiencia y reflexión sobre la práctica pedagógica de los maestros al enfrentar la necesidad de educar en la diversidad, con la oportunidad que brinda la exposición temporal ‘Llegó el Amazonas a Bogotá’.

La exposición, como recurso educativo, permite la aproximación y comprensión de contenidos políticos, culturales y sociales en el tratamiento de la diferencia, en un mundo globalizado donde las posturas antagónicas que dieron origen a los Estados-nación dejan de ser efectivas en la represión e ‘invisibilización’ de los otros.

Durante la jornada se plantearán algunos interrogantes relacionados con la práctica educacional en estos escenarios, para establecer la necesidad de un compromiso consciente –por parte de los educadores, gestores culturales y comunidad educativa en general– de diseñar rutas de aprendizaje orientados a la reflexión sobre la interculturalidad. También promover –durante el recorrido y el contacto con los representantes indígenas presentes en la sala– la interiorización y producción de conocimientos sobre la realidad cultural en el Amazonas expresada en las diferentes maneras de concebir, organizar y ver el mundo. Una aproximación al uso y manejo de la lengua, el territorio, la biodiversidad y el reconocimiento del pensamiento del otro, a través de la interacción y las relaciones establecidas por las comunidades que han habitado esta región en complejos procesos históricos.

[Visitas especiales]
Visiones del Amazonas

Sala de exposiciónes temporales Gas Natural, primer piso. Boleto de ingreso al Museo. 4:00 p.m.
Miércoles 20 de mayo
Por Miguel Ángel Rojas
Huertas de ansiedad
“Hace unos años trabajé una serie titulada Sueños Raspachines’, en la que por primera vez enfocaba la producción de coca como un problema de supervivencia del campesino. Sigo pensando que es muy importante no sólo en el control de la producción de drogas ilícitas, sino en la construcción de una Colombia justa y estable al prestar toda la atención y recursos al país rural. Es la visión de un artista de ascendencia campesina que involucra su propia experiencia en los procesos creativos, que entiende el arte como una actividad ligada a la ética y que cree en su poder de comunicación”.

Miércoles 27 de mayo
Por Margarita Reyes y Carlos Rodríguez
-Margarita Reyes Suárez. Antropóloga de la Universidad Nacional de Colombia y magister en Museología de la Universidad de Valladolid, España. Coordinadora del Grupo de Patrimonio del Instituto Colombiano de Antropología e Historia -Icanh-, y curadora de las colecciones de Arqueología y Etnografía del Museo Nacional de Colombia.

[Talleres para niños y jóvenes]
Forma y pensamiento
Sala de exposiciónes temporales Gas Natural, primer piso
Valor de la inscripción: 4.000 pesos adicionales al boleto de ingreso al Museo.
Sábado 16 de mayo, de 10.00 a.m. a 12.00 m.
Preparación de la yuca (casabe) – alimento indígena
Por Gertrudis Matapí Yukuna. “Nací en el Mirití Paraná, Amazonas. Pertenezco al grupo étnico matapí, de clan mayor de los upichia. Estudié en el internado de San Antonio de Padua (Mirití Paraná) bajo la administración de los curas y monjas y algunos profesores. Desde muy pequeña me internaron hasta quinto de primaria, y después de que terminé salí del internado. Me fui para la maloca de mis padres, compartí con ellos todo: cómo manejar la maloca y laborar, trabajo doméstico tradicional, malokeras, hasta que tuve 22 años y luego me vine a la ciudad a trabajar y me quedé a vivir en un mundo tan difícil para mí, donde todo se mueve con plata y más allá de esto la vida no tiene sentido, muy diferente al mío”.

El casabe y la caguana hacen parte de los alimentos elaborados a partir del procesamiento de la yuca. Durante el taller se aproximará a los asistentes a los diferentes momentos de elaboración del casabe con insumos y utensilios tradicionales de la región amazónica.
Sábado 23 de mayo, de 10:00 a.m. a 12:00 m.
Arte plumario. Relación milenaria con las aves
Por Daniel Matapí. “De la etnia matapí, nací en el Mirití Paraná. Tengo 37 años. Soy indígena. En la actualidad vivo en los dos mundos: en el mundo blanco y en el mundo indígena. Trabajo como investigador local sobre uso y manejo de los recursos naturales de acuerdo al conocimiento tradicional. Tengo experiencia en el conocimiento tradicional como historias, mitos y rituales de varias culturas indígenas que están asentados en nuestro territorio. Chunupi, mi nombre en idioma.

Las coronas cuentan una historia: la historia de la vida de los indígenas y su relación con la naturaleza. Los indígenas se decoran con plumas porque a veces quieren verse tan adornados y bonitos como los animales, especialmente como los pájaros. Cada grupo étnico (tribu o clan) tiene su propia historia y su propia corona. Las coronas son utilizadas durante bailes rituales. Solamente el capitán de cada grupo étnico, lo mismo que sus hijos y sus nietos, se pueden adornar con una corona… Imagina que tu papá es el capitán de tu clan… Papá organiza un baile ritual y tú tienes que hacerle una corona…”

[Conversatorio/audiovisual]
‘From the inside out’ - Película documental

Sábado 30 de mayo, 3:00 p.m.
‘Una ventana abierta a la historia de los hombres tigre y los hombres boa, los indígenas yukunas y tanimukas del Amazonas colombiano’

En colaboración con Jan Willem Meurkens, director, y Zamora&Meurkens Producties.
Auditorio Teresa Cuervo Borda. Entrada libre

Director: Jan Willem Meurkens [Holanda/Colombia, 2005]
Productor: Zamora&Meurkens Producties, Holanda
Coproductor: Ambar IX Ltda, Colombia
Duración: 86 minutos
Clasificación: 12 años

¿Quién no ha escuchado hablar de la selva, de indígenas y de sus mitos? Palabras comunes que sin embargo siguen revestidas de primitivismo, lejanía y misterio, asociadas en el imaginario de nuestra sociedad al mundo mágico, a ritos alucinantes, a cosas inverosímiles... ¿Que si todo esto es cierto? Muchos nos hemos hecho esta pregunta alguna vez y muy pocos nos hemos arriesgado a buscar de cerca la respuesta.

From the inside out es una ventana abierta a la historia viva de los hombres tigre y los hombres boa, que es como se llaman a sí mismos los indígenas yukunas y tanimukas del Amazonas colombiano. Es un viaje a las entrañas del mito, a la historia viva en la cotidianidad de estas gentes, guiado por los ojos atentos y curiosos del pintor norteamericano Rick Harlow, un hombre que atrapa en sus obras realidades de un mundo desconocido.

Esta película es una coproducción de Anbar IX de Colombia y Zamora&Meurkens de Holanda. Escrita y dirigida por el documentalista holandés Jan Willem Meurken, está basada en los mitos recopilados por María Clara van der Hammen en su libro ‘El manejo del mundo’ y en los diarios del artista Rick Harlow, escritos durante 17 años en sus travesías por las selvas colombianas.

Las imágenes sobre la selva han sido filmadas en un período de 9 años de estancia intermitente junto a las comunidades indígenas del Amazonas, así como también en escenarios de las ciudades de Leticia y Pasto, en Colombia, y Boston y North Adams, en Masachussets, Estados Unidos.

Este filme ha contado con el apoyo de la Embajada Real de los Países Bajos en Colombia, Royal and Sun Aliance de Colombia, Energig BV de Holanda, INTERN Holanda, De Filmboulevard de Holanda, Zamora&Meurkens Producties y Rick Harlow.

Museo Nacional de Colombia

Carrera 7 No. 28-66. Bogotá, D.C., Colombia
Teléfono: 334 8366. Fax: 337 4134
Internet: www.museonacional.gov.co

Horarios
Los lunes el Museo está cerrado al público por mantenimiento
Martes a sábado de 10 a.m. a 6 p.m.
Domingo de 10 a.m. a 5 p.m.
(El acceso a las salas termina 30 minutos antes del cierre del Museo)

Tarifas de acceso a la exposición Llegó el Amazonas a Bogotá
Adultos $3.000 pesos
Estudiantes con carné vigente $2.000 pesos
Niños mayores de 5 años y personas con carné vigente del SISBEN (niveles 4, 5 y 6) $1.000 pesos
Estudiantes de instituciones educativas distritales y con carné de BibloRed $500 pesos
Niños menores de 5 años, adultos mayores de 65, personas discapacitadas,
Amigos del Museo y miembros del ICOM con carné vigente entrada libre
Con la compra de esta boleta puede entrar de manera gratuita a las salas de exposición permanente.

Visitas comentadas

De martes a viernes 2:00 y 4:00 p.m.
Sábado 10:00 a.m.; 12:00 m.; 2:00, y 4:00 p.m.
Domingos: 11:00 a.m.; 1:00, y 3:00 p.m.
Sala de Exposiciones Temporales Gas Natural, primer piso
Boleto de ingreso al Museo

Servicios educativos, previa reserva

De martes a sábado de 10:00 a.m. a 12:00 m

Acompañamientos para grupos

$ 1.000 por persona, adicionales al boleto de ingreso
De martes a viernes de 10:00 a.m. a 1:00 p.m.
Previa reserva (máximo 75 personas por hora)

Talleres

$ 4.000 pesos por persona, adicionales al boleto de ingreso
Sábados de 10:00 a.m. a 12:00 m. Por solicitud, en horario de atención al público
Previa reserva (Grupos de 15 a 25 personas)

Fuente: Comunicaciones Museo Nacional de Colombia