Domingo, 12 de Febrero de 2012

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Hernando Cruz y Gerhard Hintermann en Casa Cuadrada

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Septiembre negro II

Hernando cruz se repite la pregunta de Kandinsky: ¿Cuánta vida deja un artista en una obra? Y se agrega: ¿Que busca un artista cuando trabaja en blanco y negro habiendo tanto color? ¿Qué tipo de sensaciones y de emociones puede buscar transmitir en un mundo saturado de imágenes, saturadas a su vez de luminosidad, color y vida, artificiales todas?

Hernando Cruz

Tiene claro que, -aunque llenas de sol y de luz- en la soledad de las almas las primaveras son negras; que los finales felices están reservados para la publicidad, para los cuentos de hadas y para la industria del entretenimiento. El Blanco y Negro es contundente, no admite medias lecturas, te ubica en escenarios de cosas claras y precisas, univocas, sin embargo, ante una obra de este tipo, solo te están sugiriendo: el color lo pones tú…. ¿O tal vez no?

Técnicamente se propone indagar en esta muestra el hecho de interponer un elemento industrial entre la obra y el espectador, que se presenta aquí valido como una opción de protección, siempre que se pueda prescindir del mismo; ya que Hernando no permite que este elemento extraño entre a formar parte del trabajo, dado que siente que dicha barrera anula la lectura que se crea al superponer el material impreso industrial en blanco y negro sobre un soporte peludo-grumoso con una ligera tonalidad beige, acción que hace que -por contraste- la propuesta posea cierta sensualidad que remite a las delicadas texturas de Rothko y sus “motosidades”, sensación que igualmente se eliminaría al soportar sobre una superficie perfectamente blanca y lisa.

Concluye que la obra está construida con materiales sensibles pero debe conservarse como una Obra de Arte. Los chinos tienen trabajos en papel de artistas medievales: Meng Fu (1254-1322), Xien Yu Shu (1252-1302); Yin Tuo Luo (1260-?); pertenecientes estos tres a la dinastía Yan, así como muchos posteriores pertenecientes a las dinastías Ming y Qing, con cerca de 800 años los mas antiguos, y aspiran a tenerlas otros cientos más; y que el envejecimiento lógico del material aportará otras lecturas al trabajo: temporalidad, transitoriedad, contraposición efímero-eterno etc.… Este debe durar tanto como sus porcelanas.

Si en la primera versión compartió su mirada con relación a los íconos de la cultura occidental, ahora trae nuevos elementos de esa propuesta, pero además nos deja ver sus obras abstractas llenas de música y poesía y con esta originalidad nos permite observar cómo es su trabajo físico, con sus materiales que parecen a veces ser estampados en tela, ploteados o grabados; que llama dibujos pero que pueden tener cualidades pictóricas, sobre todo cuando exalta las texturas queriendo sugerir a veces esa calidad de “hojarasca” de “descochamiento” de “escarchado” cuando la obra es densa, recuerdo de un barroco superado, o ágil y dinámica cuando quiere que vuelen los elementos de un lado a otro del cuadro. Cada fragmento dentro de la composición ocupa su lugar y cumple su función, no está ahí de una forma fortuita, sino que su presencia obedece a una fuerza esencial, a un impulso vital; y mientras en unos trabajos las formas pesan y están ahí, en otros danzan y se desplazan con gracia por todo el espacio pictórico, hasta que -en las más extremas- se presentan trazos con tanta fuerza que quieren remitir a violentos escenarios de confrontación y caos. Su versatilidad en el manejo de las formas se evidencia tanto cuando llena todos sus espacios en una especie de horror vacui como cuando hace composiciones con elementos esenciales, como recordando los dibujos orientales con tinta sobre papel, hasta llegar a veces a un estatismo que lo relaciona con el suprematismo ruso y con el minimalismo americano; propone además composiciones logradas con residuos desechados de trabajos previos, haciendo gala de una reutilización de materiales que quiere mostrar cierta maestría.

 

NEGATIV-+POSITIV

Gerhard Hintermann es un autodidacta en la fotografía, en la que ha trabajado como freelance y es un artista desde el año 2001. Él trabaja únicamente con técnica análoga para sus imágenes en blanco y negro. Negativ-+Positive confronta al espectador a nivel visual. Este trabajo es el intento de desestigmatizar al HI-Virus y la enfermedad AIDS. Si esto se logra queda a voluntad del espectador permitirlo al enfrentarlo. El encuentro crudo con los retratos de los modelos, debe abrir y originar preguntas sobres su estado: Positivo? Negativo? La maldición en cifras, estadísticas y particularmente en una manifiesta incertidumbre, permanece aun en lo prohibido. La fila de retratos es la documentación de una situación. Es en cierta forma mostrar este estatus quo con un rostro humano prestado, inclusive devolvérselo.

Gerhard Hintermann

Negativ-+Positiv son 78 retratos, originados de la conversación sobre la sexualidad de estos hombres; las fotos en sí son una continuación de este dialogo a través de la cámara. Donde, como y con quien, como también sobre responsabilidad, respeto autoconsciencia y autoengaño. Estas fotos nacen con la esperanza de liberar y de dar una mirada sincera y abierta a esta situación.

Negativ-+Positiv hace el VIH visible, pero quizás de nuevo poco público.. Sin las personas con las que se hablo, se presenta de una manera abierta los restos de este encuentro en una sala, sin moralizar, pero la pregunta sobre la responsabilidad queda aun abierta.

“Un virus no conoce moral”

Del 1 al 18 de Octubre de 2009

Galería Casa Cuadrada
Octavio Almansa
Carrera 7 # 83 - 20
Edificio Saturno
Bogotá. Colombia

Tel: 0057 1 257 65 41
Tel: 0057 300 556 08 18
Horario
Lunes a Viernes 9 am. a 1 pm y 2 pm a 7 pm
Sábados 11 am a 5 pm

Fuente: Prensa Galería Casa Cuadrada