
Un velo- Unveil ofrece una doble lectura entre velos. Un título críptico o equívoco para señalar intenciones ambiguas sobre lo que deseo hacer. Por un lado, puede leerse Unveil, forma inglesa para ‘Develar’; por otro, un-velo, interponiendo la presencia del mismo. O incluso, una apuesta más arriesgada podría conducirnos a un juego vicioso e irresuelto del lenguaje: develar un velo (quitar el velo de un velo de…).
Mi cuestionamiento es sobre un ser femenino-mujer, que ha sido una invención, un engaño, una ficción (finalmente como cualquier otro sujeto que exista dentro de las relaciones que determinan nuestra cultura). La cultura la ha velado, y a ella más que a cualquier otro la han convertido en simulacro por excelencia -o mejor, por placer-.
Su ausencia será mi punto de partida. Una ausencia solo existente por efecto de una presencia lingüística. Discursos que determinan la identidad de los sujetos –en todas sus formas- y, por supuesto, su identidad sexual.
Un camino entre retóricas del lenguaje: metáforas, hipérboles, parodias, contradicciones, ironías, antítesis, anáforas. El cuestionamiento por el problema de representación y de construcción de lo femenino como identidad de género, diferencial del sexo biológico mujer, pero alineado a éste. El encuentro con una subjetividad femenina que se debate entre Naturaleza y Cultura, entre lo salvaje femenino y el placer del simulacro, la pregunta por su naturaleza -el deseo-. En síntesis, una re-escritura de mi propio cuerpo.
El velo será la figura alegórica inmanente a este proyecto, en respuesta a un imaginario cultural que alude a capas culturales que se suspenden frente a ella. Una excusa para velar y de-velar las tradiciones, costumbres o sistemas que nos han definido como sujetos sexuales, sociales, políticos o culturales, los cuales acumulan nuestras subjetividades en una suerte de estereotipos- cuando no arquetipos- que parecieran decir lo que somos o debemos ser.
Algunos sostienen que el velo cubría el semblante más bello del mundo; otros –y sin duda con mayor razón, considerando el sexo de la Dama Velada- que el rostro era el más repugnante y horrible, y que ése era el único motivo para ocultarlo. Era el rostro de un cadáver, era la cabeza de un esqueleto.
Nathaniel Hawthorne
Hoy moría el punzante lamento que fue el secreto de su infancia: había sido la elegida de la familia, la miope entre los cisnes. Fue una maldición, un hechizo interior, una impotencia inmerecida que era ella misma y contra la cual se revelaba con todas sus fuertes fuerzas vanas, la forma más sutil de la injusticia: porque esa miopía que la eligió y la colocó aparte era también tan indespegable de ella como la sangre de sus venas, era ella, ella era ella, su murmullo inaudible incesante.
Hélène Cixous
Camila Amado Rivera
Un velo - Unveil
Proyecto de Grado
Artes plásticas y Visuales
Facultad de Artes ASAB – U. Distrital
Hasta el 26 de agosto
Galeria Dos Casas
Calle 26C No. 4-29
Barrio La Macarena, Bogotá, Colombia
Tel. 2860209
galeriadoscasas.com
Horarios:
Martes a Viernes: 10:00 am - 5:00 pm
Sábado: 11:00 am - 1:00 pm










