Rescatando el oficio de los minuteros o fotógrafos de cajón y el valioso acervo visual creado a partir de su labor, el Museo Nacional de Bellas Artes presenta la muestra Fotografía minutera. El retrato popular en Chile, hasta el 27 de febrero de 2011, gracias al financiamiento de Fondart.
El proyecto Fotografía minutera. El Retrato popular en Chile, es la primera iniciativa consistente en una investigación, una exhibición y el lanzamiento de un sitio en internet que se realiza en el país para poner en valor el oficio de los fotógrafos de cajón o minuteros, así como a las imágenes resultantes de su labor. Ambos constituyen parte importante de la historia de la fotografía nacional y poseen un valor incalculable para la identidad y patrimonio cultural chileno en el año del Bicentenario de la República.
Este es un proyecto auspiciado por el Fondo Nacional del desarrollo Cultural y las Artes (FONDART, 2009) consistente en una investigación a cargo de Ximena Rioseco, Paula Fiamma y Octavio Cornejo, coleccionista y principal impulsor de esta iniciativa, quien lleva más de una década pesquisando fotografías minuteras. A partir de esta labor se realiza la exhibición con el mismo título entre el 4 de diciembre del presente y el 27 de febrero de 2011 en el MNBA; la impresión de un folleto y el lanzamiento de una página web.

La muestra contempla la exhibición de fotografías originales tamaño postal y media postal, además de imágenes ampliadas; documentos como el carné del sindicato de fotógrafos de un minutero; recortes de prensa anunciando la llegada al país de cámaras minuteras; cámaras de cajón; utensilios y dos telones, uno de ellos realizado por el pintor Julio Lucero, probablemente, el principal proveedor de estos lienzos en la zona central de Chile. A la vez, los visitantes a la muestra podrán fotografiarse junto la reproducción de un panel utilizado por los minuteros para escenificar y proporcionar la fantasía del acceso a los “modernos” medios de transporte de la época, como los aviones y los autos.
Fotografía minutera. El Retrato popular en Chile también permitirá conocer el nombre de varios minuteros cuyo trabajo no había sido puesto en valor antes de la investigación. De esta forma, la labor de los fotógrafos fallecidos Isidro Barrau; Ángel Custodio Mellado y los hermanos Juan de Dios y Domingo Robledo González, así como de minuteros vigentes como Luis Maldonado, Lorenzo Martínez, Elena Torres y Eduardo González se dará a conocer en la exposición.

A partir de esta muestra se podrá reconstruir la historia íntima de las familias de la clases populares y medias en Chile, que gracias a la labor ejercida por los fotógrafos minuteros, pudieron acceder al retrato fotográfico a principios del siglo XX, con la llegada de las primeras cámaras minuteras. Paralelamente, a través de la exhibición se podrá hacer revisión a temas como la masificación del veraneo en los balnearios del litoral central, las celebraciones cívicas y religiosas de mayor relevancia en la tradición popular, como el 18 de septiembre en los parques o las procesiones a la Virgen o a San Sebastián de Yumbel.
Por otro lado, la curatoría se propone reactivar las voces de las personas que atesoraron los retratos familiares o personales, a partir del rescate de las dedicatorias escritas en el reverso de las fotografías pertenecientes a la Colección de Octavio Cornejo. A la vez, el diseño de estos elementos de difusión contemplan aspectos formales propios de la fotografía minutera como el recorte irregular de las imágenes y, en varios casos, la subexposición o sobreexposición del papel fotográfico.
Finalmente, el sitio web que será desarrollado bajo el dominio Minuteros.cl, contendrá textos de la investigación, reproducciones fotográficas y una lista de instrucciones para conservar fotografías antiguas.
El oficio del minutero
A diferencia de los fotógrafos de estudio, que trabajaban con más tiempo y tranquilidad, en condiciones lumínicas controladas y con la solemnidad con la que retrata un artista, los minuteros trabajaban al aire libre en medio del bullicio de la ciudad o del balneario. Su principal herramienta era una pequeña caja portátil que funcionaba como laboratorio y cámara a la vez. Era una misteriosa fábrica para quienes no conocían las leyes físicas y químicas que hacen posible la fotografía. La capacidad para registrar el huidizo momento era su sello indeleble. La instantaneidad de su servicio era su mejor atributo.
Estos fotógrafos debían ser diestros para poder manipular, sin mirar, en un reducido espacio los adminículos necesarios para revelar y fijar la imagen. Mientras estaba en uso, la caja jamás podía ser abierta ya que la luz amenazaba con velar y estropear las placas de vidrio o el papel sensible a la luz.
Los fotógrafos de cajón trabajaban sin el tipo de negativos que se utiliza en la fotografía análoga actual, era papel fotográfico tamaño postal el que se utilizaba con este fin. Primero, el fotógrafo enfocaba la imagen con un vidrio semitransparente que colocaba al interior del cajón en el lugar donde posteriormente pondría el material fotosensible. En seguida, cerraba el cajón y comenzaba a operar a tientas. Extraía un papel sensible a la luz que guardaba celosamente en un estuche dentro del cajón. Lo colocaba en el lugar del vidrio que usaba para verificar el enfoque de la imagen. Luego, calculaba la apertura del diafragma y la velocidad de obturación. Entonces apretaba el disparador, que accionaba con un hilo amarrado a una tapa sobre el lente. De esta forma, el papel quedaba expuesto a la luz. Así obtenía un negativo. Luego lo revelaba y fijaba con los químicos vertidos en dos cubetas distintas, que también guardaba adentro del cajón. Entonces, sacaba el negativo para lavarlo. Por último, repetía el mismo procedimiento para fotografiar el negativo y obtener una imagen en positivo.
Aunque demoraban entre tres y cinco minutos, los fotógrafos prometían hacer la operación en un minuto. De ahí viene el nombre de los minuteros.
Otra característica de los minuteros eran los instrumentos con los que montaban una pequeña escenografía. El caballo de madera forrado con piel de equino; el barco de utilería y el lienzo donde ingenuamente se representaba un idílico paisaje, la gruta de una virgen o un vuelo en aeroplano, eran su mejor gancho. Paradójicamente, con estos falsos elementos registraba el mundo real.
La fotografía minutera es una tradición asociada a la modernidad, al avance de la tecnología y del capitalismo. Es una práctica que, coincidiendo con el Bicentenario, cumple cien años bajo la amenaza de desaparecer por las mismas razones que la originaron.
Hasta el 27 de febrero de 2011
Museo Nacional de Bellas Artes
Horario: Martes a Domingo, de 10 a 18:50 hrs.
Martes a Sábado: $600 adultos / $300 est. Y 3° edad.
Domingos entrada liberada
Visitas guiadas concertadas: 6384060 / guias.museo(arroba)mnba.cl
www.mnba.cl
Fuente: Prensa MNBA




