Sábado, 26 de Mayo de 2012

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El Vestido, No hay Puntada sin Hilo - Colectiva de Grabado en la Galería Biblioteca de Santiago

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En los últimos años la gráfica ha cobrado gran fuerza como medio plástico y visual. Así lo demuestra el Taller de Grabado Kimkilen que nos presenta la exposición “El vestido, no hay puntada sin hilo”, en la que doce artistas de Perú, Chile y Argentina entablan un debate visual a partir de la creación de una serie de imágenes en torno a un objeto común a todos, el vestido.

Es así que se desplazan por diferentes territorios de la reproducción desde los orígenes de la palabra hasta lo que significa el vestido hoy en día, reflexionando sobre su impacto social, su distribución comercial, analizando conceptos actuales como las passarellas, y el aparato de poder que genera el glamour de un objeto.

Muestra curada por el artista y grabador chileno Marco Duran, cuyo objetivo es presentar, a través de este tema, las tendencias del grabado contemporáneo. La misma que podrá ser vista a partir del jueves 15 de enero (se inaugura a las 18_:30 p.m.) en la galería de la biblioteca de santiago, sala 1) hasta el 27 de febrero.

Participan 12 artistas; entre los Peruanos se encuentran Máximo Antezana, Olga Flores, Julio Garay Terrazas, Jessica Liñán, Verónica Noriega, Zoila Reyes, Carolina Salinas y Fabiola Vizcardo. Además tenemos a los chilenos Mauricio Bravo, Marco Duran, Antonio Guzmán, Javiera Marín, Claudia Tapia y Ricardo Villarroel; y de Argentina Mariela Leal y Carolina Simon.

Taller Kimkilen (conocimiento en idioma mapuche) es un taller de grabado en el cual los fotógrafos, artistas visuales y profesionales de la imagen pueden desarrollar su obra con calidad de exhibición. Promueve además el arte gráfico y el intercambio de artistas de diferentes nacionalidades. El taller está dirigido por Marco Duran y Carolina Salinas los cuales realizan clases introductorias al grabado, abarcando desde las técnicas tradicionales hasta conceptos modernos del grabado y sus desplazamientos a otras acciones artísticas.

Sobre las obras

Perú
La propuesta de Julio Garay recoge desde la simple representación de la camisa de colegio, la nostalgia por los tiempos idos de la niñez y la carga sentimental que se es esconde detrás de este ícono.

Olga Flores valiéndose del bordado y la estampa, plantea el tema de los desplazamientos de las identidades que se generan en estos traspasos / procesos que de manera similar se producen en las dinámicas sociales, políticos y culturales
Fabiola Vizcardo percibe la vestimenta como un elemento estereotipador del hombre y la mujer, estableciendo niveles socioculturales de diferenciación a partir de la imagen y la conducta, conduciendo a un encasillamiento.

Máximo Antezana, crea a partir del mural (papel) impreso, la ficción de una tela cuya aplicación, lo lleva al límite de sus aplicaciones como elemento que no solo es destinado a cubrir los cuerpos sino, y en un sentido desplazamiento emocional, a cubrir espacios o zonas arquitectónicas, adoptándoles de una carga lúdica.

Verónica Noriega se ocupa de la relación del cuerpo con las cosas de su entorno, al grado de reconocer su valía a partir de la función que estos cumplen en su correspondencia útil con el cuerpo, descubriendo en el vestido y en el acto del vestir y desvestir, velar y develar, la acción práctica de un ritual que conlleva a un constante reconocimiento y revaloración de la persona.

Carolina Salinas juega con el significado del “mandil” como elemento protector al llevarlo hacia el campo mágico religioso, relacionándolo con el detente, objeto que desde su materialidad permite establecer un estado espiritual en correspondencia con el deseo de alcanzar y mantener un bienestar constante.

Chile
Mauricio Bravo cuestiona e indaga sobre el carácter artificial de nuestra identidad y sus respectivos códigos comunicativos al yuxtaponer elementos gráficos (estereotipos) como ojos, bocas, narices de hombres y mujeres tomados del publicista americano Andrew Loomis.

Claudia Tapia parte del concepto del maquillaje y del uso de la técnica del tapiz para traer a la memoria la relatividad del significado del color rojo según las creencias y los diversos estamentos sociales y la época, reforzando ese descubrir a partir del sentido oculto que guarda el traje y los elementos que la componen.

Javiera Marin plantea la vigencia del pasado, en este caso desde la imagen de la moda femenina de los 60. La propuesta posee un carácter móvil mediante la perforación parcial del soporte (proceso de desmaterialización) que sin afectar a la imagen, refuerza su presencia fantasmal a través del juego de la luz y la sombra. Así logra que la imagen congelada en el pasado transite con el presente.

Ricardo Villarroel propone un trabajo crítico y político. Muestra la técnica del corte y confección de una sotana romana, las telas negras yuxtapuestas y expuestas sobre una tela blanca, se despliegan estas hacia un juego de gestos, de roces con el soporte tela por parte del espectador (gesto provocador, por la materialidad del cuerpo de obra), un cuerpo que se mueve de su vocación hacia otro lugar, y cuya imagen frontal devela lo oculto en una segunda imagen, la del sacerdote-chileno acusado de violaciones. Desvestir la trama, hacer movible el corte y la confección, permite aquí la confesión del mismo sistema: social/político y cultural.

Antonio Guzmán revela desde el traje de primaria, la implantación de una educación falsa en su moral y en su información, revestida de un conocimiento absoluto, estático al que hay que aceptar y callar. De allí que la imagen del personaje animado “Pinocho” ponga en estado de cuestionamiento de la verdad y credibilidad dicha situación.

Marco Duran alude a un proceso de purificación y limpieza, un nuevo despertar a partir de un proceso simbólico, acto chamánico, en la que interviene imprimiendo (de manera menos barroca) una gran tela cruda en la que ve representar el presente arrastrando parte de su pasado y por tanto, su memoria, en una sociedad que se torna cada vez más fría.

Argentina
Carolina Simon en su obra “Tejido Urbano, Tejido Orgánico” superpone el cuerpo sobre la trama de la ciudad, estableciendo una relación comparativa entre los espacios corporales con los urbanos. Aquí el vestido se hace parte de la ciudad, de la trama social y política, y la trama urbana se hace parte del cuerpo, de la estructura del organismo con sus vías principales, y periféricas que comunican lo espacial físico y con lo espacial emocional, en aspectos relacionados con el lugar que ocupa el cuerpo en la ciudad y la ciudad en el cuerpo, saltando desde el plano artístico a construir los imaginarios en el espectador.

El trabajo de Mariela Leal, “Vestido para un medio perro y perros” plantea la violencia expuesta y descarnada. Para ello se vale de operaciones de corte y confección, tomando como metáfora el lápiz para transformarlo en hilos que devienen en una obra-díptico en la que destaca la técnica del brocado cuyos elementos ornamentales (flores) son dispuestos de manera azarosa en el muro, como un gran pellejo animal el cual queda expuesto a una jauría que se desplaza simétricamente entre retazos de cuerpos fragmentados a la espera de un ataque.

El Vestido, No hay Puntada sin Hilo
Del 15 enero al 27 de febrero de 2012

Galería Biblioteca de Santiago
Sala 1
Matucana 151, Quinta Normal, Sala 1
Santiago, Chile

Prensa Taller de Grabado Kimkilen