Sábado, 11 de Febrero de 2012

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Alimentos en Reposo. Nueva exposición del Ciclo Ejercicios de Colección

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  • Una nueva propuesta de diálogo visual a partir de obras de la Colección del MNBA se presenta en las dos rotondas del Ala sur 2° piso del Museo hasta fines de julio de este año.

La curatoría de Angélica Pérez Germain propone una relación entre obras que trabajan con la temática de la naturaleza muerta. Por un lado, la obra del artista chileno Demetrio Reveco “Aves de Caza” (1900) en diálogo con “Bodegones” de la artista contemporánea Josefina Guilisasti (2006), y por otro, la “Cena Gallega” de Fernando Alvarez de Sotomayor (1915) junto a “Fragmentos” (2006) de la misma artista contemporánea.

“Entre la recolección y el consumo de los alimentos hay un intervalo en que éstos se exhiben”
Guy Davenport


El arte ‘exhibe’ los alimentos y provoca su contemplación, ello implica ‘reposo’ en la mirada, en contraste con el sistema de comida ‘rápida’ de hoy.

El alimento es ‘representado’ en la “Cena Gallega” de Alvarez de Sotomayor, donde se retrata un banquete que captura un instante y con ello, la relación entre ser humano y alimento; la tela contiene entonces, la realidad representada. En “Fragmento II” de Josefina Guilisasti, la tela se descuelga y más allá de la representación, se genera un espacio donde los alimentos, tomados de obras de importantes artistas que desarrollaron el género de la naturaleza muerta dentro de la historia del arte, se concentra la mirada, provocando detención y reflexión sobre lo cotidiano.

Josefina Guilisasti afirma:
“El trabajo surge de la búsqueda y selección de ilustraciones de la historia de la pintura. Por diversas transferencias aíslo de esa escena pictórica, un objeto casi imperceptible, incluso a modo de decorado, que yace indiferente, aplacado por el personaje principal que allí se representa. Al reproducir el fragmento, limitándolo a un espacio propio y a un punto de vista del pintor que la realizó, estas imágenes obtienen protagonismo al separarse de su contexto original.”

“El proceso implica traspaso, fragmentación y apropiación constante de una imagen, donde la cuadrícula, que corresponde precisamente a una determinación cultural ligada a los instrumentos que nos han permitido la representación de eso que llamamos el ‘mundo real’, permite dibujar fragmento por fragmento las obras: Cena de Emmaus (1624) de Caravaggio, The Jar of Apricots (1758) y The Convalescent’s Meal (1747) de Jean Baptiste Chardin y Double Game II (1994) de Sophie Callé”

Las naturalezas muertas o también llamados “bodegones” representaron el género pictórico en el que los efectos ilusionistas se emplearon con la mayor consecuencia y radicalidad. Nunca faltaba la referencia al caso especial de Zeuxis, relatado por Plinio el Viejo en su “Historia Natural”: el artista griego Zeuxis (siglo V a.c), picado en su orgullo por el éxito de su rival Polignoto, pintó en un fresco un racimo de uvas tan realista, que los pájaros descendían en bandadas a picotearlo. El genio pictórico de Zeuxis se vio recompensado así del modo más paradójico con la desaparición de la obra misma, pues para evitar el asalto de las aves, hubo que cubrir el fresco con unas cortinas.

Vida y muerte están en la esencia del género de la naturaleza muerta como presencia del alimento en el arte.

La obra de Demetrio Reveco se encuentra en esta línea de representación. La ‘naturaleza inmóvil’, resultado de una caza, o escena del interior de una cocina en la que ‘reposan’ los animales muertos para convertirse luego en alimento; reflejan la dicotomía entre vida y muerte al capturar a través de la pintura, la ‘vivacidad’ de aquel momento.


Por otro lado, la artista contemporánea Josefina Guilisasti, parece re-presentar y cuestionar lo artificial de la realidad en una sociedad de consumo como la que se vive hoy, frente a representaciones de artistas del pasado que justamente mostraban lo contrario, la congelación de un instante para la preservación de lo vivo.

Cuando la artista pinta esas figuras de aves girados, es decir, mostrando su revés o perfil, evidencia la calidad objetual y artificial de esos animales, evitando así la confusión ‘no son aves de verdad’ aunque lo parezcan y a eso podemos agregar, ‘no son aves de porcelana reales, no son objetos’, ‘es una pintura de esas figuras’ ironía aquella que permite continuar con el trompe l’oleil de la función mimética que se le atribuyó durante siglos a la pintura.

Museo Nacional de Bellas Artes
www.mnba.cl

Fuente: Comunicaciones del MNBA