Por iniciativa de El Arca, el autor del best-seller "Mas fuerte que el odio" brindará dos conferencias, en la UCA y en el Colegio Marín

La primera semana de julio llegará a la Argentina Tim Guénard, autor de un best-seller autobiográfico titulado"Mas fuerte que el odio", que sólo en Francia vendió más de 300.000 ejemplares, y un hombre que ha demostrado una increíble capacidad de superar los traumas de una infancia de abandono y violencia.
Su presencia en el país es una iniciativa de El Arca, que ha organizado dos conferencias del ilustre visitante: el 10 de julio a las 19, en el auditorio San Agustín de la UCA, y el 12 de julio a las 18.00, en el Colegio Marín de San Isidro.
La vida de Philippe Guénard, alias Tim, pareciera inspirada en algún personaje de Dickens, sólo que sus desventuras fueron más terribles y no se remontan a principios del siglo XIX sino a la segunda mitad del siglo XX. Comenzaron a los tres años, cuando fue abandonado por su madre, quien lo dejó atado a un poste de luz para irse con un hombre a comenzar una nueva vida.
Muchas horas después, paralizado por el frío y el miedo, el niño fue encontrado por la policía. Había perdido el habla. Los policías lo llevaron de vuelta a la casa de su padre, quien lo deja al cuidado de una hermana.
Al cabo de un tiempo, el padre se juntó con otra mujer, que tenía cinco hijos, y llevó a Tim a vivir con su nueva familia. Allí comenzó el verdadero vía crucis para el niño: su padre era alcohólico y lo sometía a constantes castigos, la madrastra y sus hijos lo maltrataban y, las veces que el hombre se ausentaba por cuestiones de trabajo, lo expulsaban de la casa y, para huir del frío, debía refugiarse en la casilla de una vieja perra.
El día en que cumplió cinco años, su padre, en un ataque de furia incontenible, le da una terrible paliza, provocándole 55 fracturas. Debió pasar dos años y medio internado para recuperar la movilidad de sus miembros, aunque cuando abandonó el hospital tenía estropeado el ojo derecho, una oreja deformada, la nariz rota y la frente marcada por una cuchillada. También padecía fuerte dolores de cabeza.
Lo internan en un hospicio y luego en un psiquiátrico. De allí fue a parar a un reformatorio, donde aprendió a pelear y a odiar al mundo entero… Sólo las ganas de matar a su padre le mantuvieron en pie, convertido ya en todo un delincuente de 12 años.
El círculo vicioso siguió su curso con más huidas, maltratos físicos, vivencias en la calle, una violación y las mafias de la prostitución. Pero a los 16 años, una jueza fue la primera persona que realmente se ocupó de él; le consiguió un trabajo como aprendiz de escultor de gárgolas y, con esta profesión, Tim comenzó a ser alguien.
Fue entonces que descubrió su verdadero camino. Un compañero de trabajo, Jean Marie, le contó que vivía con personas discapacitadas en un hogar del Arca y le explicó que era una obra fundada por Jean Vanier, un antiguo oficial de marina que se convirtió en profesor de filosofía, y luego indignado por la forma en la que la sociedad rechaza a algunos disminuidos mentales, se propuso crear hogares para acogerlos.
Ese encuentro resultó decisivo en su vida y lo colocó sobre el camino del amor al otro. Perdonó a su padre, dejando atrás años de rencor, y se sobrepuso a los traumas de su infancia.
Tim es hoy un hombre de casi 50 años, que vive en el sudeste de Francia, cerca de Lourdes, y que está felizmente casado con Martine, con quien tiene cuatro hijos. Un hombre que acoge en su propia casa a personas con problemas, a quienes orienta y da ánimos para que encuentren nuevos motivos para vivir, ofreciéndoles un techo y una mano amiga. Un hombre que no olvida la promesa que se hizo en su adolescencia: acoger a otros con las mismas necesidades que él padeció.
Conferencias de Tim Guénard
10 de julio a las 19, en el auditorio San Agustín de la UCA. Alicia Moreau de Justo 1300 (subsuelo)
12 de julio a las 18, en el Colegio Marín. Av. Del Libertador 17.115, San Isidro
A propósito de El Arca
El Arca es una fundación sin fines de lucro que acoge de por vida a personas con discapacidad intelectual en situación de abandono y los recibe en pequeños hogares que funcionan como familias. Surgió en 1964 en Francia y hoy agrupa a 140 comunidades en 36 países.
En la Argentina la comunidad inició su camino en 2003, con la construcción del primer hogar, en el barrio del bajo Boulogne, donde cada uno de los acogidos tiene un programa de acompañamiento que responde a su situación personal y posibilidades. Algunos de ellos concurren al colegio y otros asisten al taller o realizan distintas actividades que fomentan el desarrollo de sus potencialidades.
La filosofía de El Arca es que una sociedad verdaderamente humana debe fundarse en el amor y el respeto por los más débiles y oprimidos.
Prensa: María de Vedia Comuicación










