Pierri rescat.a la memoria de aquellos que no escribieron la historia y la narra en forma de epopeya, desenmascarando el plan siniestro que dominó, esclavizó y se apropió del decir de los tiempos. Presenciamos un margen, un resto, un punto de fuga donde lo dicho se cancela para darle lugar a la expresión más primitiva y auténtica; cada pintura es un despertar desde los orígenes, desde lo remoto del tiempo y de la geografía. El plan es un lugar en el mundo que existe para resistir, y al reconocerse volverse real.
El relato de Pierri cuenta aquello que está en tránsito y que sucede continuamente y en esa continuidad roza el absurdo. Pliegue de discursos e historias, diálogos y viajes entre zonas temporales que jamás se encuentran, pero hoy las vemos aquí riéndose de lo real, ajustando cuentas con el pasado, re escribiendo la escritura.

Ruptura y gesto dislocado es lo que Pierri propone al correrse del registro lineal y ortodoxo, susurrándole en la oreja al nombre del padre, invadiendo con sus monstruos paisajes desolados y atemporales. Su pintura nos muestra el destierro, el adoctrinamiento, el gesto definidor y nominal con el que el vencedor dictamina lo que merece ser contado; y al señalarlo el mismo artista se vuelve conquistador: al fin y por medio del arte es el triunfo del derrotado.
Mosquitos extratemporales en sus naves mosquiteras, dedo-manes militares y curas, lanzas y libros sagrados, instrumentos de lo ajeno, invasión política y religiosa, espectros humanizados convergen en los lienzos mostrando el choque como metáfora de la otredad. Pliegues de la historia que conviven sin resolverse e insinúan un pasado y un futuro imposible pero ya vivido. Mosquitos y dedos traídos de otros tiempos y otras dimensiones atacan las raíces e invaden la tierra ancestral y fantasmagórica de hombres a caballo ¿pero dónde está el comienzo?

Sometidos a la dictadura del dedo-man y sus secuaces mosquitos los orígenes desaparecen de la historia, ellos borran el comienzo, pero el arrastre de sus brazos deja huellas, huellas de huellas que Pierri recoge y enaltece volviendo absurda la conquista misma, materializando en la pintura aquellas voces que aunque olvidadas e imposibles se vuelven insoslayables: Pierri habita y respira la contradicción.
Satirizando la batalla, el artista redibuja la historia. Humorizado y absurdo se nos presenta abismal e inabarcable, solemne y poderoso: dedo-maníaco.
Federico Curutchet
Duilio Pierri
El Plan
Del 11 de octubre al 30 de noviembre de 2012
Masottatorres Arte Contemporáneo
México 459 C1097AAI | Buenos Aires | Argentina
www.masottatorres.com.ar
Martes a viernes de 14 a 20 hs | Sábados de 16 a 20 hs
Prensa Masottatorres










