La muestra exhibe el resultado del diálogo visual mantenido entre Marcelo Brodsky y los artistas Martín Parr (Inglaterra), Manel Esclusa (España), Pablo Ortiz Monasterio (México), Cassio Vasconcellos (Brasil) y Horst Hoheisel (Alemania)
Desde el 15 de mayo y hasta el 7 de junio, en la sala C del Centro Cultural Recoleta se podrá visitar la muestra “Correspondencias Visuales”, de los artistas Marcelo Brodsky (Argentina), Martín Parr (Inglaterra), Manel Esclusa (España), Pablo Ortiz Monasterio (México), Cassio Vasconcellos (Brasil) y Horst Hoheisel (Alemania).

Con la curaduría de Valeria González, "Correspondencias Visuales" es la puesta en escena del intercambio visual, mantenido en los últimos años entre el fotógrafo argentino Marcelo Brodsky –impulsor del proyecto- y los cinco reconocidos artistas, con quienes Brodsky ha construido un diálogo que prescinde voluntariamente de las palabras y se concentra en las propiedades de la fotografía para estimular el pensamiento del espectador.
La muestra, constituida por 185 imágenes (170 fotografías y 15 dibujos), otorga a la fotografía un nuevo espacio de reflexión artística. Inmersa en una época en la que las nuevas tecnologías, la inmediatez y lo visual condicionan la comunicación, “Correspondencias Visuales” forma parte de un proyecto más ambicioso: no sólo se abre el juego a un mero diálogo entre artistas –en el que se desplazan en una línea temporal imágenes con semejanzas dialécticas-, sino que instaura una nueva dimensión de la fotografía como lenguaje: creando un conjunto autónomo de sentido, distinto del de las imágenes que lo conforman. Un sentido que es el resultado de la confrontación, la provocación visual de dos puntos de vista, que al unirse en un diálogo de imágenes, conforman una nueva obra.

En “Correspondencias Visuales” vemos a un fotógrafo argentino, Marcelo Brodsky, enviándole una foto al fotógrafo español, Manel Esclusa, otra al brasilero Cassio Vasconcellos, al mexicano Pablo Ortiz Monasterio, otra al fotógrafo y documentalista británico Martín Parr, otra al artista alemán Horst Hoheisel. Correspondencias parece surgir de esta premisa y de este interrogante: ¿qué ocurre si cuando le envío una imagen al otro, el otro me responde? ¿Qué ocurre si esa respuesta no está hecha de palabras sino que toma la forma de una imagen nueva? El proyecto entonces, superpone el ritual de enviar imágenes con el del intercambio epistolar.

Originado en un primer intercambio con Manel Esclusa –con quien Brodsky se formó como fotógrafo en Barcelona-, “Correspondencias Visuales” pone en juego los universos culturales y creativos de cada artista al procurar encontrar respuestas visuales a las imágenes que sus correspondientes les proponen, procurando a su vez algún tipo de correspondencia real, convencional o subjetiva en sus aspectos formales o conceptuales entre la imagen recibida y la proyectada con la que continuará el diálogo. Así, sustentados por la firme creencia de que a través del diálogo artístico una nueva obra puede ser creada, los cinco artistas fueron generando con Marcelo Brodsky una conversación visual que tiene algo familiar e inquietante a la vez, algo perturbador y lúdico, algo provocador y divertido. Una “suerte de dominó jugado a la distancia, que parece combinar el azar presente en los “ready made” con la densidad de la memoria fotográfica, dándole un nuevo significado al instante……un juego sugerente que apela a la capacidad de relación tanto como al factor sorpresa, desde lo conceptual o desde lo formal. Así, a ciertas formas le responden formas semejantes, o provocan un giro destacando aquello que quiebra la continuidad. Que le da otro sentido. Que la carga con otra propuesta. ” (Sandra Lorenzano).

Según Marcelo Brodsky, el diálogo visual propuesto en “Correspondencias Visuales”, “…. no tiene diccionario. No remite a un diálogo anterior, ni se basa en una tradición estructurada, literaria. El diálogo visual muta, se sacude con rapidez, tiene un tiempo propio, y raíces en la cultura visual del que lo protagoniza. La correspondencia pasa por momentos fluidos y de estancamiento, de comunicaciones inmediatas a otras lentas, postergadas…….Hay duda, provocación, espontaneidad. Hay sorpresa, placer, frustración. Si el autor se libera de su Yo creativo como principal referente y ensaya una construcción visual a dos manos, un modo de ver compartido, la fotografía y la creación de imágenes se acercan a la interpretación musical. El resultado es un dúo de imágenes sin partitura, improvisado. Una composición visual, una narrativa subjetiva, que invita a una interpretación abierta. Una poética que sugiere imágenes a un tercero, al que ve, para que se relacione con ellas a través de su propia mirada”.
Del 15 de mayo al 7 de junio de 2009
Centro Cultural Recoleta, Sala C
Junín 1930, Buenos Aires, Argentina
Informes: 4803 1040
centroculturalrecoleta.org/ccr-sp/
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