Domingo, 12 de Febrero de 2012

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Ariel Dawi exhibe en el CC Borges ‘Tierra de tramas’

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Hasta el 3 de enero se exhibe en el Centro Cultural Borges, la muestra "Tierra en tramas" de Ariel Dawi, un artista que no sólo se obstina en practicar el antiguo oficio de la pintura, sino que lo hace con la actitud solipsista y el desdén elitista de un moderno.

La exposición refleja la intención de convertir a la pintura en un fin en sí mismo. Dawi pinta para interrogar la luz y el espacio a través de los asuntos que han cautivado su mirada y su memoria: paisajes urbanos y rurales, animales míticos, símbolos ecuménicos; en suma: las evidencias esenciales que han impregnado su travesía, que se han impregnado en su retina nómada. Como todo pintor obsesivo, Ariel Dawi es un cronista de su propia mirada.

En algunos de sus flamantes lienzos, ese organismo viviente que es la urbe se transforma en una estructura anatómica donde cada una de sus partes se interrelacionan: la ciudad es un cuerpo disfuncional, una propagación maligna, incesante y caótica que compromete todos sus órganos y extremidades. Esta poética anatomía de la urbe se extiende en esas ciudades-laberinto, ciudades-serpiente; ríos circulares, Uroboros (ese ser fantástico que se muerde la cola, imaginado por los griegos). Así, las tramas urbanas que urde el pintor están tejidas con los hilos del drama urbano, pero no cuentan otra cosa que el despliegue de la materia, la acción de la pintura; esto es, entre otros procedimientos técnicos: la aplicación del aerosol sobre mallas textiles, de cuya combinación surgen esas sugestivas secuencias y texturas que caracterizan su obra reciente.

Si la memoria de su registro del mundo es el pretexto de su pintura, es ésta en su materialidad primordial el objeto mismo de su obra. El gran tema de la pintura de Dawi es la pintura misma, pues el dato figurativo, icónico, anecdótico es una pequeña acotación al margen, oculta en la turbulenta marea del acrílico.

Los títulos de algunos de sus cuadros últimos (Rojo en construcción, Cabeza en turquesa), delatan precisamente la preponderancia de la materia en su obra, pues nos remiten siempre al color, a la técnica, a los medios de los que se sirve su trabajo.

A manera de un cinematógrafo, Dawi rebobina el archivo de su mirada para –una vez procesado– proyectarlo sobre la pantalla del lienzo. Esta apertura cinematográfica de su pintura, que ya había aparecido en su obra anterior asoma ahora nítidamente en su serie Cortometrajes, esos lienzos horizontales, apaisados, como un rollo de celuloide donde las imágenes han sido fijadas, reveladas en su compacidad matérica; una sucesión de fotogramas sin continuidad ni intención narrativa y que en su opacidad y ambigüedad, o mejor dicho en su ambivalencia entre la abstracción y la figuración, abren todo un mundo de evocaciones y resonancias emocionales.

Balthus decía que pintar es “como hacer un hoyo en la tierra”: oficio, trabajo, técnica, devoción, pero también una forma de hallar un lugar en el mundo. En sus vistas apaisadas o en sus grandes lienzos, Ariel Dawi encuentra en el acto de pintar su sitio en la realidad, su país portátil, su única patria cierta.

Mas información en : www.arieldawi.com

Centro Cultural Borges
Viamonte y San Martín
Informes: 4311-4865 / 5555-5359
Lunes a Sábados de 10 a 21 hs. / Domingos de 12 a 21 hs.
www.ccborges.org.ar

Fuente: María de Vedia Comunicación