Lunes, 13 de Febrero de 2012

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Ciclo “La Desintegración de la Tonalidad” en la Fundación Juan March

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Entre el miércoles 13 de enero y el 3 de febrero en la Fundación Juan March

En el ciclo La desintegración de la tonalidad, que la Fundación Juan March (www.march.es) ofrece entre este miércoles 13 de enero y el próximo 3 de febrero, a las 19,30 horas, se pretende explorar el proceso que se produjo desde los primeros síntomas de disolución de la tonalidad que se observa hacia 1880, y que supuso una profunda ruptura con la tradición, hasta la configuración preliminar de los lenguajes alternativos que se gestaron, hacia los años veinte del siglo XX, como respuesta. Dicho con nombres, desde Wagner, Liszt o Fauré hasta Schoenberg, Webern, Debussy, Ravel o Stravinsky. Estos conciertos de los miércoles son transmitidos por Radio Clásica, de RNE.

*El 13 de enero, la pianista Sofya Melikyan interpreta obras de Gabriel Fauré, Franz Liszt y Richard Wagner.
*El 20 de enero, la mezzosoprano Elena Gragera y el pianista Antón Cardó ofrecen lieder de Alexander von Zemlinsky, Arnold Schoenberg, Alma Mahler, Alban Berg, Modest Mussorgsky, Igor Stravinsky, Sergey Prokofiev, Gabriel Fauré, Claude Debussy y Maurice Ravel.
*El 27 de enero, la pianista Karina Azizova interpreta obras de Alban Berg, EriK Satie, Claude Debussy y Aleksander Scriabin.
*El 3 de febrero, el Cuarteto Quiroga, formado por Aitor Hevia, violín, Cibrán Sierra, violín, Dénes Ludmány, viola, y Helena Poggio, violonchelo, ofrece obras de Alban Berg, Anton von Webern y Arnold Schoenberg.

La tonalidad, entendida como la organización jerarquizada de las alturas del sonido y sintetizada por la oposición estructural de los grados de tónica y dominante, ha sido una de las aportaciones cruciales de la música occidental. Fraguada durante el siglo XVII, consolidada durante el siglo XVIII y llevada hasta sus últimas consecuencias en el siglo XIX y principios del XX, la disolución de la tonalidad supuso una profunda ruptura con la tradición. Ruptura que, pese a la tendencia habitual de entenderla de un modo enfático, debiera ser matizada en tanto que el cambio drástico en el parámetro armónico fue en parte sopesado con una cierta continuidad en la organización formal o en la estructura de la frase musical. Con todo, ante los compositores se abrió entonces un insólito horizonte, lleno de nuevos caminos en la búsqueda de un sistema sustitutorio.

Este ciclo explora este proceso desde los primeros síntomas de la desintegración de la tonalidad hasta la configuración preliminar de los lenguajes alternativos que se gestaron como respuesta. Un proceso que cronológicamente abarca desde la década de 1880 hasta la de 1920 aproximadamente. El principio de la descomposición, encarnado en el programa del primer concierto, se abre con el camino sin retorno iniciado por Wagner y Liszt en el ámbito germánico y por el último Fauré en el francés, quienes expanden la tonalidad hasta sus límites, y culmina con el alumbramiento de nuevas propuestas ante las reticencias del público, el asombro de la crítica y el entusiasmo de algunos compositores.

Al menos, tres escenarios europeos marcan las tendencias estilísticas en las dos primeras décadas del siglo XX: el atonalismo vienés con la etapa temprana de Schoenberg, Webern, Berg y Zemlinsky, la modalidad francesa encabezada por Debussy y Ravel y la experimentación rusa con el veterano Mussorgsky y el joven Stravinsky. Son estas vías, con desigual éxito e implantación, las que ilustrará musicalmente este ciclo.
Visto con perspectiva histórica, la crucial transformación que implicó la desaparición de la tonalidad no resultó ser definitiva y ésta volvería a ser empleada, décadas después, como un sistema válido para articular el lenguaje musical. Pero su muerte y posterior resurrección dejaría una huella imborrable.

José Luis Téllez es el autor de la introducción y de las notas al programa del ciclo. En la introducción, al ir señalando los “jalones de un viaje hacia el crepúsculo”, señala el crítico musical que “en este tránsito de la modalidad hacia la tonalidad, en esta charnela que al separar la prima de la seconda prattica ha abierto una vía sin retorno por la que polifonía se ha trasmutado en monodia acompaña y el canto en teatro, se ha inscrito también el primer interrogante sobre las fronteras de un sistema musical aun no enunciado”. Un viaje el que emprende Téllez en su introducción pasando épocas y siglos y, por supuesto, compositores hasta llegar al caso de, por ejemplo, Scriabin, que aspiraba “a definir un genuino sistema, una verdadera armonía no tonal” o a los compositores de la segunda escuela de Viena que “empleaban el total cromático de una manera menos sistemática o, por mejor decir, más individualizada y menos generalizable, durante los mismos años.”

Los Intérpretes

Sofya Melikyan (Yereván, Armenia, 1978) es premio de honor de final de carrera en el Real Conservatorio Superior de Madrid en la cátedra de Joaquín Soriano. Ha completado su formación en París y Nueva York. Posee numerosos galardones, ha ofrecido conciertos y recitales en varios países europeos, así como en Armenia y Estados Unidos. Como solista ha actuado con diversas orquestas de Armenia y España, entre ellas la Jonde, Sinfónica de Valencia y la de RTVE. En octubre de 2006 debutó con un recital en el Carnegie Hall de Nueva York.

Elena Gragera ha cantado en los principales escenarios musicales españoles y en ciudades holandesas, francesas y rusas. Es solista del Octeto Ibérico. Posee un extenso catálogo de grabaciones de, entre otros autores, Joaquín Nin, Ernesto Hallfter, Isaac Albéniz, Robert Gerhard, etc.
Antón Cardó estudió en el Conservatorio de Música del Liceo (Barcelona) y en la Schola Cantorum de París y amplió estudios en Niza y Salzburgo. Por su relación profesional con el barítono francés Gérard Souzay se ha convertido en un gran especialista de la mélodie francesa y el lied. Ha grabado obras, entre otros, de Albéniz, Alban Berg, Nin, Halffter y Gerhard.

Karina Azizova nació en Ashgabad (Turkmenistán), ciudad en la que inicia sus estudios musicales, los continúa en la Escuela Central de Música de Moscú y los finaliza en el Conservatorio P. Tchaikovsky de la capital rusa. Ha obtenido numerosos galardones internacionales, ha realizado muy diversos recitales y desarrolla una gran actividad musical en España. Es pianista titular de la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid.
El Cuarteto Quiroga nace alentado por el violinista y pedagogo francés Charles-André Linale. Su nombre rinde homenaje al violinista gallego Manuel Quiroga, considerado con Pablo Sarasate y Pau Casals uno de los más grandes instrumentistas de cuerda de la historia musical española. El Cuarteto tiene su residencia en el Museo Cerralbo de Madrid y está considerado como uno de los grupos más activos internacionalmente de su generación.

 

Fundación Juan March
Castelló, 77 - 28006 Madrid - España
www.march.es

Fuente: Gabinete de Prensa Fundación Juan March