A través de tres conciertos, este ciclo describe algunos de los caminos recorridos por el tango, desde el tango porteño clásico en los inicios del género hasta el tango erudito empleado por los compositores contemporáneos, pasando por el tango errante en Centroeuropa

Con la intervención del Luis Caruana Tango Quartet se inicia el sábado 14 de abril, a las 12 de la mañana, el primero de los tres conciertos del ciclo Itinerarios Del Tango que ha organizado la Fundación Juan March (www.march.es y también en Facebook y Twitter: @fundacionmarch) dentro de su modalidad de Conciertos del Sábado.
Pocos géneros como el tango combinan de modo tan particular un fuerte sentido de identidad con una enorme difusión por medio mundo. A través de tres conciertos, este ciclo describe algunos de los caminos recorridos por el tango, matizando su perfil sin llegar nunca a desdibujar su característico ritmo. Desde el tango porteño clásico en los inicios sudamericanos del género hasta el tango erudito empleado por los compositores contemporáneos, pasando por el tango errante en Centroeuropa.
Tango Porteño
14 de abril: Este primer concierto, dedicado al tango porteño, lo ofrece el Luis Caruana Tango Quartet, formado por Luis Caruana (bandoneón y dirección), Javier Afonso (violín), Javier González Torrecilla (contrabajo) y Mauricio Vuoto (piano), con obras de Astor Piazzolla, Carlos Di Sarli, Horacio Salgán, Enrique Saborido, Luis Caruana, Eduardo Arolas, Francisco Canaro, Pedro Laurenz, Julio De Caro y Osvaldo Pugliese.
Para entender cómo nace y se desarrolla el tango porteño es necesario pensar en el Buenos Aires de finales del siglo XIX. Una ciudad cosmopolita cuya población estaba formada por un alto porcentaje de inmigrantes españoles, italianos, sirios, libaneses y judíos. Eran en su mayoría hombres jóvenes y solos que habían llegado a la ciudad porteña en un corto espacio de tiempo, potenciando la creación de un considerable mercado de prostitución y locales de vida alegre. Por tanto, reina en la ciudad un ambiente de desapego emocional, cuya vida está caracterizada por exprimir el presente. En este contexto de caldo de cultivo perfecto para la fusión de culturas, el tango, como casi todas las músicas de carácter popular urbano, se convierte en la expresión de un sentimiento de pertenencia para aquellas personas que se encuentran en un entorno ajeno. Poco a poco va conquistando espacios, que si no son ejemplo de recato y buena moral, al menos eran lugares a los que también acceden obreros y gente de clase media: los cafés, las casas de baile y, por último, el teatro y las variétés. Con la industria del disco, que le permitió entrar en el ámbito doméstico, el tango adecentó su imagen. Pero sería con el establecimiento del cabaré cuando la situación de los músicos de tango cambió radicalmente. De la marginalidad del prostíbulo pasan a ser aceptados por la alta sociedad y reciben un estipendio considerable que les permite organizar conjuntos estables. En los años veinte, cuando se formaliza la orquesta típica de tango compuesta por el violín, el piano, el bandoneón y el contrabajo, alcanza su época dorada. Entonces pasa de ser una música proscrita a convertirse en la imagen de Argentina.
Luis Caruana Tango Quartet se forma en el año 2010 a raíz de la grabación de Abandoneado. Un disco y un conjunto que tienen la premisa de apostar a la música original y actual dentro del género del tango.
Tango Idish Errante
21 de abril: Una muestra de tango idish errante ofrecen Lloica Czackis (voz), Marcel Loeffler (acordeón) y Estelle Koluda (violín), con obras de Władysław Dan, Jerzy Petersburski, Max Kletter, Alexander Olshanetsky, Abraham Ellstein, Kurt Weill, Guillermo Barbieri, Henryk Gold, Jacob Jacobs, Jacob Sandler Jorge Schussheim, Mariano Mores y Carlos Gardel.
Este programa -escribe Lloica Czackis- es un reflejo de la pasión de los judíos por el tango y de los diversos itinerarios espirituales de sus artistas, asentados en ciudades bisagra entre la cultura idish –cuya lengua es una combi-nación de la lengua de los judíos askenazíes, el alemán medieval, el eslavo y el hebreo– y la cultura popular de los años 1930 y 1940, con músicas como el foxtrot o el tango. En esta época, dos generaciones de inmigrantes judíos ya habían partido desde Europa del este a lugares como París, Nueva York o Buenos Aires. Y con ellos, viajaban sus músicas que absorbían algunos elementos locales. Comenzamos el programa con un tango grabado y conocido en su versión polaca, pero también publicado en idish, que aparece en la película cómica 100 metros de amor sobre costumbres judeo-polacas. Los autores fueron precursores del tango polaco: Władysław Dan, creador del famoso coro de swing Chór Dana, y Konrad Tom, conocido dramaturgo, actor y director.
Tras dos canciones del compositor polaco Jerzy Petersburski, uno de los principales artistas del cabaré Morskie Oko antes de emigrar a Argentina, y del letrista Andrzej Włast (autor de Tango milonga entre otros éxitos), siguen cuatro tangos en idish escritos en Nueva York. Fueron creados como piezas de teatro idish o de recitales de famosos artistas, entre ellos Benzion Witler, una de las mayores vo-ces de la canción idish. Con las obras que siguen retomamos el “itinerario”: visitando la pequeña isla de Youkali que imaginara Roger Fernay en el tango-habanera compuesto por Kurt Weill; experimentando la nostalgia de Enrique Cadícamo por su ciudad natal en Anclao en París; o sintiendo el Anhelo de la joven Dorka lejos del calor familiar en su shtetl (pueblito) de la lejana Polonia. Tangos en idish que fueron romances y desamores, como esta queja de Jacobs y Ellstein en Nueva York. El concierto termina con dos odas a la nostalgia, vistas “desde adentro”. Al cafetín que es más que una universidad de la vida, y a la querida y lejana calle de arrabal.
Lloica Czackis nació en Alemania de padres argentinos y creció en Venezuela.
Con una formación en canto lírico en Buenos Aires y Londres, y habiendo interpretado música vocal de cámara desde el renacimiento hasta el siglo XX durante varios años, Lloica crea en el 2002 el proyecto Tánguele: El Pulso del Tango Idish, con el pianista y compositor Gustavo Beytelmann. Su estudio sobre el tango idish culmina con una investigación universitaria en Francia.
Marcel Loeffler se inicia en la música junto a su padre, guitarrista,
presentándose en público desde los 8 años. Inmerso en la música manouche y en el jazz, Marcel Loeffler ha sabido aliar con su enorme talento nuevas formas de expresión, abarcando también el be-bop, el tango y la música clásica. Como acordeonista y compositor, el artista alsaciano es reconocido en el mundo entero por su musicalidad, sus armonías e improvisaciones.
Estelle Koluda nació en Alsacia, donde recibió una formación de violinista clásica. El gran talento para la improvisación y su virtuosismo le han permitido abrirse a los universos del jazz, jazz manouche y el tango, tocando con artistas de gran renombre internacional en importantes festivales de jazz como el de Tahití y el Rhino-jazz.
Tango Erudito
28 de abril: El pianista Fermín Bernetxea ofrece obras de “principios de siglo” (de Alois Hába, Erik Satie, André Jolivet, Igor Stravinsky, Isaac Albéniz y Darius Milhaud), de “el tango anglosajón” (de Harrison Birtwistle, James Sellars, John Cage y Samuel Barber), de “el tango en España” (de Ramón Barce, Luis de Pablo, Consuelo Díez, Carlos Etxeberria y Carlos Cruz de Castro) y de “en la cuna del tango” (de Alberto Ginastera, Juan José Castro y Ernesto Nazareth).
Siendo uno de los géneros conocidos como “de ida y vuelta”, el tango adquiere su estatus tras pasar por la ciudad de la luz y llegar a los escenarios. En el París de principios de siglo, en el que los teatros rezuman exotismo, se dan cita los ballets rusos de Diaghilev, las danzas extravagantes de Mata Hari o el andalucismo cortesano de Carolina Otero. No es de extrañar, pues, que ese encanto canalla del tango fuese aceptado sin reparos. De este contexto a la sala de conciertos solo había un paso y los compositores del siglo XX acabaron viendo en este género una fuente de inspiración. Este concierto muestra una amplia panorámica sobre la integración del tango en composiciones de autores “clásicos” del último siglo con estéticas musicales completamente diversas. El tango es evocado bien a través de ritmos acentuados y estereotipados, bien aludiendo a la nostalgia por medio del timbre y de ciertos recursos armónicos.
Fermín Bernetxea, natural de Pamplona, discípulo de Pedro Espinosa, estudió en España y en la Universidad de Hartford (EE.UU.). Premio al Mejor Intérprete de Música Contemporánea en el Concurso Internacional de Piano Xavier Montsalvatgey Mención de Honor en The Paranov Performance Competition de Estados Unidos. Ha participado en los festivales más relevantes
de música contemporánea en España y realizado numerosos recitales y conciertos por toda nuestra geografía, por Europa y América. Actúa como artista invitado junto al Cuarteto Brodsky, al contrabajista Robert Black, The Hartt Contemporary Players,la Joven Orquesta Pablo Sarasate y la Banda Sinfónica de Aragón, bajo las más prestigiosas batutas. En la actualidad comparte su actividad artística con la docencia en el Conservatorio Profesional Pablo Sarasate.
Fundación Juan March
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Fuente: Gabinete de Prensa Fundación Juan March










