ARTIUM, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo celebra sus diez primeros años de existencia con la presentación del proyecto Tirar del hilo, tres grandes exposiciones de la Colección ARTIUM que tratan de abordar los tres grandes objetos de atención del mundo del arte: el ser humano, el ámbito social y político en que se desarrolla, y el arte que mira al arte. A esos tres puntos de interes responden respectivamente Alma de entraña, comisariada por Daniel Castillejo, Montaje de atracciones, ideada y realizada por Blanca de la Torre, y La imagen especular, una propuesta de Enrique Martínez Goikoetxea. Los tres recorridos diferenciados proporcionan, a través de la Colección ARTIUM, una imagen global y exhaustiva del arte contemporáneo.Tirar del hilo es un proyecto producido por ARTIUM (Vitoria-Gasteiz), con el patrocinio de la Diputación Foral de Álava, el Gobierno Vasco, el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y el Ministerio de Cultura, así como de Vital Kutxa Bank, El Correo, Euskaltel y Naturgas Energia.

Tirar del hilo es un proyecto múltiple de la Colección ARTIUM con la que el museo conmemora los 10 años de su apertura. Con una trayectoria cercana a las 4 décadas, la colección ha consolidado una mirada plural al arte de nuestro contexto cultural inmediato, desde la vanguardia de los años anteriores a la guerra civil hasta la actualidad. Las propuestas artísticas desarrolladas en España y, en particular, en el País Vasco y Álava, han sido durante estos años el principal objetivo de la colección de arte contemporáneo iniciada por la Diputación Foral de Álava en la década de los 70 del siglo pasado. Junto con la adquisición y la incorporación de numerosos depósitos de arte internacional a lo largo de esta última década, este patrimonio permite hoy una lectura coherente de la compleja realidad artística contemporánea, desde la modernidad a nuestros días.
Tirar del hilo, a través de 3 exposiciones interconectadas, plantea un acercamiento múltiple a aquello que constituye el objeto de trabajo del proceso artístico, del arte. En los tres casos, la exposición se inicia con una misma obra de Jorge Oteiza, Homenaje a Velázquez, una pieza determinante en el desarrollo estético del autor oriotarra, culmen del «propósito experimental», estudio de la relación entre el vacío y la materia, el espacio de lo sagrado y lo humano. En ella confluyen la praxis artística y lo conceptual, la investigación estética y lingüística, el compromiso humanista con las implicaciones sociales y políticas en su contexto inmediato. La Fundación Jorge Oteiza, en Alzuza, Navarra, participa en el proyecto con el préstamo de dos estudios de esta pieza, que junto a la adquirida por el museo al artista en 1984, nos permiten presentar paradójicamente la misma obra en las tres salas. Un mismo origen para tres recorridos diferenciados que proporcionan, a través de la Colección ARTIUM, una imagen global y exhaustiva del arte contemporáneo.
La tesis del proyecto se basa en que los discursos del arte tienen como principales objetivos tres direcciones que, en definitiva, abarcan la complejidad de las prácticas artísticas. En primer lugar, aquellos que se dirigen a tratar el mundo, los ámbitos externos, donde lo político y lo social actúan en un escenario que nos determina definitivamente y donde el arte se expresa críticamente o al menos lo constata. La muestra Montaje de atracciones trata de abordar estas problemáticas. Esta exposición adopta el cine como referencia, estableciendo un paralelismo entre el montaje expositivo y el montaje fílmico para desarrollar un relato desde el cual se trata de abordar una revisión —parcial y deliberadamente subjetiva— de la colección ARTIUM en su vertiente sociopolítica, con las contradicciones y complejidades que ello pueda suponer.
En segundo término, la dirección de dichas prácticas se vuelve introspectiva, tratando de responder de múltiples formas a las continuas preguntas que el ser humano se hace sobre sí mismo. Alma de entraña es la exposición que surge de estas cuestiones. La muestra constituye un viaje hacia el interior de la persona, al ámbito oscuro y trasgresor de la naturaleza humana. Finalmente, el tercer trayecto en analizarse es el arte que se refiere al arte. Esta autoreferencialidad tan presente toda la historia del arte busca plantea las premisas que desde la estética y la filosofía construyen y articulan la complejidad de la propia existencia del arte. La imagen especular intenta indagar en tales razones, y para ello presta atención a la necesidad del arte de analizarse a sí mismo, en un esfuerzo de autorregulación, conocimiento y referencia. El concepto de autonomía del arte, el arte por el arte, que se originó a partir de la estética idealista, se ha convertido en uno de los fundamentos del arte a lo largo de la modernidad, en pleno vigor hasta nuestros días. La exposición se hace eco del ejercicio de disección que el arte realiza de su propia historia, del rol del artista, de su contexto y funciones.
La imagen especular. El arte por el arte
Bajo el título La imagen especular la exposición realiza un recorrido a través de las obras de la colección ARTIUM desde el punto de vista de la experimentación, del desarrollo de los lenguajes artísticos y las actitudes autorreferenciales en la historia del arte. El «arte por el arte» encuentra su origen en la estética del idealismo, que defiende la autonomía del mundo de las ideas como forma de conocimiento. A lo largo del siglo XX, desde las primeras vanguardias hasta nuestros días, una gran parte de las prácticas artísticas ha sostenido un diálogo directo con el arte, en interacción con su historia y lenguaje, subrayando el divorcio con otras funciones didácticas, morales o utilitarias.
La obra Homenaje a Velázquez de Jorge Oteiza, realizada en 1957, introduce una mirada apasionante sobre un complejo entramado de citas, referencias, homenajes y manifiestos que, al tirar del hilo, revelan las continuas rupturas y evoluciones que ha sufrido la trama del arte a lo largo de este último siglo. Empalmes, suturas que ponen en valor las actitudes renovadoras en el arte español durante la dictadura, concatenan experimentos sobre la materia y el gesto, dando lugar a la abstracción como principal herramienta de renovación. Este camino fue interpretado por numerosas voces como un proceso que desligaba el arte de la realidad del mundo, para ser definido desde un sentido político, desprovisto de ideología. Sin ser nunca así en un sentido estricto, el arte por el arte construyó un espacio de libertad creativa en un periodo de fuertes corsés culturales y sociales. Los artistas incluidos en esta exposición ponen su empeño en el lenguaje del arte y la relevancia del medio, pero muestran actitudes abiertamente críticas y analíticas, tanto hacia el fenómeno del arte como de su incidencia en la vida.
Si los mecanismos de representación se vuelven hacia sí mismos en este primer periodo, la percepción y la interpretación del arte y su contexto constituyen el principal campo de análisis a partir de los 70. El proyecto nos trae a primer plano el trabajo de autores que mantienen el valor del lenguaje, pero señalan en él las grietas de la objetividad moderna, añadiendo capas de subjetividad y epidermis en su análisis. La crisis de discursos y de valores en las últimas décadas del siglo traen consigo también una mirada ácida y crítica al objeto, ¿qué es lo que lo transforma en obra de arte, qué hace de su autor un artista y, sobre todo, qué dota a este esfuerzo de sentido? No sin melancolía, este tipo de reflexiones serán abordadas a través de la crítica, pero también de la parodia y la ironía. De igual manera, son muchos los artistas que miran a la historia del arte. Matar al padre, en el sentido freudiano, va a ser una actitud común que mezcla la adoración con el posicionamiento frontal a planteamientos anteriores. La búsqueda de una solución a la crisis de la postmodernidad se refleja en muchos casos a través del eclecticismo, de la cita, el apropiacionismo y el análisis de los códigos utilizados hasta el momento. El dilema de la originalidad y la autoría se pone en un primer plano, señalando los aspectos sociológicos de la práctica del arte.
La exposición nos conduce por espacios del arte familiares, con una sensación de déjà vu en el que el reconocimiento convive con la sospecha. El arte se vuelve sobre sí mismo para teorizar sobre su naturaleza y especular sobre sus misterios, creando un archivo de mecanismos y elementos de creación. El recorrido concluye con varias propuestas que examinan los límites de este proceso, de sus instituciones, agentes y servidumbres, deteniéndonos en nuestro contexto cultural inmediato, que por su cercanía proporcionan a este análisis de una significación especial.
Montaje de atracciones
Esta particular exposición adopta el cine como referencia, estableciendo un paralelismo entre el montaje expositivo y el montaje fílmico para desarrollar un relato con aproximaciones a lo cinematográfico, desde el cual se tratará de abordar una revisión —parcial y deliberadamente subjetiva— de la colección ARTIUM en su vertiente sociopolítica, con las contradicciones y complejidades que ello pueda suponer.
El título se apropia del tipo de montaje desarrollado por Serguei Eisenstein, uno de los nombres clave asociado a la escuela soviética de los años 20 y 30, que veía el cine como una construcción intelectual y dialéctica, al tiempo que pretende hacer un guiño irónico a la inclusión del arte en el ámbito del espectáculo y la industria del entretenimiento.
Eisenstein aboga por un cine dialéctico, por un film menos como representación que como discurso articulado. Básicamente se trata de coger dos ideas en apariencia no relacionadas y juntarlas, para obtener una connotación ideológica y un simbolismo.
Tras pasar el Homenaje a Velázquez de Jorge Oteiza como punto de partida, el siguiente hito es el archivo del mismo artista que contendrá el material de su truncada película Acteón. Oteiza, que consideraba el cine como asignatura fundamental en la educación estética del hombre, se embarca en el proyecto cinematográfico para perseguir al espectador, lo cual también nos pone en relación con las ideas respecto al medio de Brecht y Eisenstein, en su búsqueda por «sacar al público de su ensimismamiento para hacerle abandonar su pasividad de mero receptor de relatos y convertirlo en partícipe de una obra que ya no existe sin su presencia activa».
A partir de aquí se desencadena una sucesión de obras que reflexionan sobre lo político-social y su propia imposibilidad de representación. Se parte en todo momento de un enfoque desde el ámbito de las micropolíticas para tratar de generar un escenario de investigación estética.
En el ámbito de lo formal, la propuesta está cargada de referencias al mundo del cine, no solamente por las que puedan contener las propias piezas (encuadres, «fou artístico», split-screen…), sino también en el uso de recursos como la elipsis y fuera de campo- incluyendo piezas fuera del espacio expositivo -, flashbacks - introduciendo obras de los autores que ocuparon la misma sala en la exposición anterior-, así como flashforwads, motifs o cortes de salto.
El ritmo irá pasando desde unas primeras secuencias donde se busca una alusión a lo cinematográfico mucho más literal, a tratar temas como la construcción de las identidades, desde situaciones que evidencian actitudes postcolonialistas y eurocéntricas, a las violencias en el ámbito de lo doméstico y lo social, pasando por las problemáticas de la explotación, el terrorismo, la violencia armada y los conflictos bélicos. También la música se establece en algunas piezas como arma para canalizar estas temáticas, y funciona a modo de metáfora, como banda sonora de un relato de claros tintes distópicos, y un asfixiante cinismo pesimista. En resumidas cuentas, la exposición, al igual que la película de Oteiza, trata de superar la distinción entre lo que ocurre y lo que se explica, y su trazado narrativo, al igual que en Acteón, es una trampa para que lo que pueda pasar le suceda al espectador
Alma de entraña
Alma de entraña, como su nombre indica no es más que una metáfora de la propia capacidad del ser humano de generar argumentos para la supervivencia en el torbellino vital, para seguir adelante hasta el fin.
Nada hay más natural al ser humano que comprobar su propia objetualidad y, sobre todo, establecer un intenso y permanente diálogo entre la vida presente y la muerte segura, lo que en otros términos se denomina filosofía de la trascendencia. Alma de Entraña, se basa en la convicción de que el arte también es un medio para que creadores y artistas expresen de todas las maneras posibles, su interés por sí mismos. Los miedos, las preguntas, las miradas introspectivas, las dudas, los deseos de trascendencia, el significado de su sola presencia en al mundo, todo ello ocupa un esencial espacio en los discursos del arte.
Esta muestra, como las anteriores, surge a partir de la pieza de Oteiza, Homenaje a Velázquez de 1958, en la que la propia metafísica del artista se evidencia de manera descarnada con su constatación de las tres dimensiones y de una cuarta instalada en ese vacío interior. Esta pieza abre en la exposición un espacio llamado El Útero, el inicio de todo, del que van surgiendo, tirando del hilo, una serie de obras que se interpretan en clave de nacimiento y adquisición del entendimiento y de la conciencia interior del ser humano.
El montaje, generoso en obras de toda condición, técnicas, estilísticas y generacionales, trata de ir hilando interpretando un relato en el que el público realiza un viaje por las distintas alusiones a conceptos directamente relacionados con las poéticas reflexivas del universo interior.
De esta manera, se suceden ámbitos como El salto –donde el ser humano adquiere conciencia-, El doble -donde aparece el otro y la diferencia-, Lo líquido -entendido como fluído vital-, El adentro -que habla del sentido y de la entraña-, La relación -donde la familia y la socialización se expresan-, La cabeza y La confusión -como vínculos íntimos de miradas mediatizadas- y finalmente La pregunta -que nos sitúa en la abstracción, en el signo y en la trascendencia-.
Tirar del hilo. Tres exposiciones de la Colección Artium
Proyecto Tirar del Hilo
Alma de entraña
Sala Este Baja
Comisario: Daniel Castillejo
La imagen especular
Sala Sur
Comisario: Enrique Martínez Goikoetxea
Montaje de atracciones
Sala Norte
Comisaria: Blanca de la Torre
Inauguración: viernes 5 de octubre, 20.00 horas
Exposiciones producidas por ARTIUM (Vitoria-Gasteiz)
Con el patrocinio de: Diputación Foral de Álava, Gobierno Vasco, Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, Ministerio de Cultura, así como de Vital Kutxa Bank, El Correo, Euskaltel y Naturgas Energia
Colabora: Fundación Jorge Oteiza (Alzuza, Navarra)
Actividades: visita preinaugural exclusiva para miembros asociados (viernes 5 de octubre, 18.30 horas); homenaje a los promotores de la Colección ARTIUM (viernes 5 de octubre, 20.00 horas); mesa redonda La fuerza de una colección con Carlos Urroz, Soledad Lorenzo, Pedro Sancristóval y Daniel Castillejo (sábado 6 de octubre, 12.30 horas); taller especial Kids’ Guernica (domingo 7, 12.00 horas); visitas guiadas gratuitas (sábado 6 a las 11.30 y domingo 7 a las 12.30 horas)
Sábado 6 y domingo 7 de octubre (fin de semana inaugural), entrada con tarifa Tú decides
Artium. Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo
Francia 24, 01002 Vitoria-Gasteiz
www.artium.org
Departamento de Comunicación Artium










