- Selecciones de la Colección del Museo Guggenheim Bilbao es la primera exposición formada íntegramente por obras de la Colección Propia del Museo, que actualmente cuenta con 103 obras de 63 artistas.
- La exposición brinda al espectador la oportunidad de visualizar, a través de obras de la Colección, algunos de los hitos artísticos más importantes de los años 1950 a 1970, período de transición hacia lenguajes heterogéneos y personales que reflejan el espíritu de su tiempo.
El Museo Guggenheim Bilbao presenta Selecciones de la Colección del Museo Guggenheim Bilbao , la primera exposición de un ciclo que se desarrollará a lo largo de los próximos tres años y que tiene como objetivo mostrar al público una selección de obras de la Colección del Museo, poniéndolas entre sí en contexto y facilitando una visión comprehensiva sobre el enfoque de la misma.
La muestra, comisariada por Petra Joos, Directora de Actividades Museísticas del Museo Guggenheim Bilbao, ilustra grandes movimientos artísticos de la segunda mitad del siglo XX, como el Expresionismo Abstracto, el Informalismo o el Arte Pop americano a través de una cuidada selección de obras clave en el desarrollo del arte de posguerra a cargo de catorce artistas que han sido referente para otros creadores.
La presentación se inicia cronológicamente en la sala 103 A e incluye obras gestuales y expresivas creadas en los EE. UU. entre los años cincuenta y sesenta, y que se englobaron bajo el término Expresionismo Abstracto, movimiento que aglutinó diferentes estilos.
“En las obras de los expresionistas abstractos” escribe Antonio Saura, “la solución espacial ilimitada se consigue no mediante la ausencia de elementos, sino bajo una ocupación furiosa, a veces total, que no respeta tampoco los límites de la tela. En los pintores de acción la presencia de esta necesidad expansiva se traduce en un contrapunto dinámico de gestos que, renovando la tradición expresionista, llenan la tela de furiosa vitalidad, realizándose el cuadro no como una superficie destinada a ser construida equilibradamente, sino estructurándola violentamente”.

La pintura de acción o action painting cuyo énfasis radica en las cualidades expresivas heredadas del heroísmo subjetivo de los expresionistas y en la técnica surrealista de la escritura automática, tuvo como máximo exponente a Jackson Pollock, junto con Clyfford Still o Willem de Kooning. Otros expresionistas abstractos emplearon amplios planos de color para evocar determinados estados espirituales. En estos pintores de campos de color, como Mark Rothko, el mensaje es consecuencia de una actividad meditativa, que proporciona imágenes que llevan al espectador, de manera silenciosa, a entregarse en su contemplación a espacios indeterminados, en los que lo sublime es la experiencia, a la vez sensual y espiritual, la eliminación de los obstáculos entre el pintor y la idea, y entre la idea y el observador.
Así, en esta sala se incluyen cuatro artistas fundamentales, a quienes Peggy Guggenheim organizó exposiciones individuales en su museo/galería Art of This Century durante los años cuarenta y que contribuyó, de forma significativa, al reconocimiento de estos autores y de la notoriedad de la Escuela de Nueva York.

La pintura de Rothko Sin título (1952–53), es una de las obras maestras de la Colección Propia en la que se manifiesta su carácter experimental al orientarse hacia una nueva expresión monumental sin perder el carácter íntimo y contemplativo que subyace a toda su obra. También de gran formato, y uno de los escasísimos lienzos de estas dimensiones que realizara Willem de Kooning, Villa Borghese (1960) es un recuerdo-homenaje a la estancia del artista en Roma en la que, sin describir literalmente un paisaje, De Kooning lo sugiere. Por su parte, con su pintura Sin título de 1964, Clyfford Still trata de crear una experiencia trascendental puramente visual e imposible de describir con palabras en un lienzo que posee una vertiginosa espacialidad que rompe cualquier limitación del espacio. Robert Motherwell, el más joven de esta generación de artistas y reconocido intelectual, explora en su pintura el sentido profundo de la realidad más allá de la imagen reconocible. Sus tres obras presentes en la muestra — Iberia (1958), El viaje: diez años después (The Voyage: Ten Years After ), 1961 y Estudio fenicio rojo (Phoenician Red Studio), 1977— evidencian la manera en que Motherwell formuló su propio concepto de la pintura, a modo de mural que se expande más allá de los propios límites del plano.
Selecciones de la Colección del Museo Guggenheim Bilbao continúa en la sala 105 con la obra maestra de Cy Twombly Nueve discursos sobre Cómodo (Nine Discourses on Commodus ), una serie de nueve pinturas realizada en el invierno de 1963 en Roma y cuyo motivo es el Emperador romano Aurelio Cómodo (161–192). La composición estética de estas pinturas responde a un orden caótico que pretende describir la situación política durante el gobierno de Cómodo, que provocó el declive del Imperio Romano. El fondo gris de los nueve lienzos actúa como espacio negativo sobre el cual se posiciona una pintura gestual y de acción, cuya narratividad se apoya tanto en el concepto de retícula como en la inclusión de palabras, números y caligrafía.
Mientras que el ciclo de Twombly remite a la pintura gestual del Expresionismo Abstracto, Robert Rauschenberg empieza a utilizar serigrafías de producción comercial para crear obras de gran formato basadas en sus propias fotografías y en imágenes encontradas en los medios de comunicación. Barcaza (Barge, 1962–63) es la más grande de sus Pinturas Serigrafiadas cuya panoplia de imágenes evoca desde la idea de movimiento y transformación, hasta la complejidad y abundancia de la vida cotidiana. Otros artistas pop, como Andy Warhol y James Rosenquist también utilizaban como tema de sus obras las imágenes impresas que encontraban en los periódicos y revistas o en la publicidad, reflejando en sus obras la cultura de masas a través de sus símbolos de consumo, de sus ídolos, como sucede con Ciento cincuenta Marilyns multicolores (One Hundred and Fifty Multicolored Marilyns ), 1979, o de los iconos de la vida moderna, como Cápsula flamenco (Flamingo Capsule), obra de Rosenquist de 1970, una elegía al desastre de la misión del Apolo 1.
En Europa, al amparo de la filosofía existencialista y aún bajo los traumáticos efectos de la Segunda Guerra Mundial, algunos artistas como Jean Dubuffet vuelven a la pintura, en la que el mestizaje expresivo y la síntesis prevalecen sobre las claves utopía-experimentación que marcaron las vanguardias anteriores. Este nuevo camino, abierto por el Informalismo francés, tuvo su eco en la obra de Antonio Saura, que en la muestra está representada por su lienzo de 1959–63 Crucifixión. El mismo artista comenta sobre sus Crucifixiones : "He procurado, al contrario del Cristo de Velázquez, convulsionar una imagen y cargarla con un viento de protesta (...) Imagen que como el fusilado de las manos en alto y la camisa blanca de Goya, o la madre del Guernica de Picasso, puede ser todavía un símbolo trágico de nuestra época".
Yves Klein fue un adelantado a su tiempo, precursor de muchas de las prácticas y tendencias artísticas que han llegado a generalizarse, como el happening y la performance. Empleó cuerpos desnudos como pinceles vivos en su serie de Antropometrías , de las que forma parte destacada La gran Antropometría azul (ANT 105) [La grande Anthropométrie bleue (ANT 105), 1960]. En ella se presiente al artista dirigiendo la acción de los cuerpos, cuya huella está ligada a la ausencia. Klein recurrió a la fotografía, compuso su Sinfonía Monótona Silencio, presentó sus acciones en público e incluso concibió obras inmateriales y arquitecturas del aire como Fuente de fuego (Fire Fountain ), 1961, fabricada en 1997, que se encuentra instalada de forma permanente en el estanque norte del Museo.
La exposición se completa con los escultores vascos Eduardo Chillida y Jorge Oteiza, cuya presencia dentro de la Colección Propia del Museo se ilustra a través de un significativo conjunto de obras representativas de la trayectoria de ambos.

Tras años de actividad artística, que denominó su "Propósito Experimental" y que daba lugar a una serie de consideraciones conceptuales sobre los problemas escultóricos, Oteiza abandona la escultura para dedicarse a la instigación cultural, política y educativa en el País Vasco. Las cinco piezas que se incluyen en esta selección son representativas de sus series más importantes e ilustran su vocación de trascendencia. Por su parte, Chillida investiga, materializa y relaciona en toda su obra —bien sea en sus esculturas, como en sus relieves en papel o gravitaciones, en su obra gráfica o en sus dibujos— conceptos como límite, vacío, espacio y escala, sujetos a la significación de la materia, y que conforman su vocabulario artístico. Así, Consejo al espacio V (1993) está basada en la simplicidad y en la construcción de un vacío que dinamiza el espacio a su alrededor y que adquiere la categoría de signo. Por último, esta presentación de la Colección ofrece una oportunidad singular para exhibir al público por primera vez la escultura en yeso de Jacques Lipchitz Maqueta de trabajo para Gobierno del pueblo (Working model for Government of the People, 1967), que recientemente ha pasado a formar parte de los fondos del Museo gracias a la generosa donación de la Jacques & Yulla Lipchitz Foundation. Esta pieza, cuya donación ha sido posible con la colaboración de BBK, es el estudio más avanzado de uno de los proyectos públicos más significativos de Lipchitz, la monumental Gobierno del pueblo (Government of the People ) encargada en 1967 por la ciudad de Filadelfia para la plaza de su Ayuntamiento. La pieza de Lipchitz, uno de los maestros de la escultura del siglo XX y precursor de la escultura moderna que influyó de forma notable en el desarrollo de esta disciplina, refuerza y complementa el conjunto escultórico incluido en la muestra.
En definitiva, esta exposición brinda al espectador la oportunidad de visualizar, a través de obras de la Colección del Museo Guggenheim Bilbao, algunos de los hitos artísticos más importantes de los años cincuenta a setenta del pasado siglo, período de transición hacia lenguajes heterogéneos y personales que reflejan el espíritu de su tiempo.

La Colección del Museo Guggenheim Bilbao
Con la creación del Museo Guggenheim Bilbao se creaba un compromiso de forjar una Colección que, al tiempo que complementara los fondos artísticos de los demás museos de la Red Guggenheim (la Colección Permanente), tuviera sus propias señas de identidad y sus rasgos distintivos.
Así, la Colección Propia del Museo Guggenheim Bilbao cuenta actualmente con 103 obras representativas de 63 artistas que abarcan el período comprendido entre 1950 y la actualidad. En cuanto a su contenido, las obras pueden agruparse en cuatro grandes parámetros. El primero de ellos incluye obras maestras y singulares, es decir, piezas que han servido de referencia para otros artistas y que se pueden considerar determinantes para el desarrollo de la Historia del Arte en la segunda mitad del siglo XX o que destacan por su marcado carácter de síntesis y culminación con respecto a la trayectoria creativa de un artista, como Rayo iluminando un venado (Blitzschlag mit Lichtschein auf Hirsch, 1958–85) de Joseph Beuys.
La segunda categoría se refiere a la presencia de conjuntos significativos de obras representativas de determinados artistas, que funcionan a modo de compendios de sus trayectorias creativas. Tal es el caso de Anselm Kiefer, Eduardo Chillida o Jorge Oteiza.
El arte vasco y español tiene una especial presencia en la Colección y en la política de adquisiciones del Museo. Así, de las 103 piezas de la Colección, un tercio son obra de artistas vascos y españoles pertenecientes a diferentes generaciones; desde la más madura, representada por Chillida, Tàpies, Oteiza o Saura; pasando por una generación intermedia a la que pertenecen Cristina Iglesias, Susana Solano, Juan Muñoz o Txomin Badiola, hasta jóvenes artistas que se han afianzado a lo largo del último decenio.
Finalmente, en la Colección destacan las obras de ubicación específica, es decir, piezas creadas expresamente para ser expuestas en los espacios del Museo Guggenheim Bilbao teniendo en cuenta la extraordinaria singularidad arquitectónica del edificio; a esta categoría pertenecen piezas como Instalación para Bilbao (Installation for Bilbao, 1997), a cargo de Jenny Holzer, o la gran instalación escultórica de Richard Serra titulada La materia del tiempo (The Matter of Time, 1994–2005).
Esta Colección ambiciona un carácter internacional, sin olvidar la creación local; aborda tanto los grandes nombres de la historia del arte del siglo XX, como los artistas jóvenes; incluye diferentes medios y lenguajes artísticos y atesora obras ya producidas o creadas expresamente para los espacios singulares del edificio de Frank Gehry.
El libro de la Colección del Museo Guggenheim Bilbao
Esta primera muestra del ciclo sobre la Colección Propia coincide con la publicación de un extenso volumen titulado Colección del Museo Guggenheim Bilbao, que presenta la totalidad de adquisiciones realizadas desde el inicio del proyecto hasta la actualidad y que pone de relieve el patrimonio artístico que el Museo ha ido forjando a lo largo de sus doce años de trayectoria a través del análisis de medio centenar de prestigiosos críticos, curators o historiadores del arte de procedencia internacional.
Selecciones de la Colección del Museo Guggenheim Bilbao
Del 16 de febrero de 2010 al 16 de enero de 2011
Museo Guggenheim Bilbao
Avenida Abandoibarra, 2
48001 Bilbao
www.guggenheim-bilbao.es
Fuente: Departamento de Comunicación Guggenheim Bilbao
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