Domingo, 12 de Febrero de 2012

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Rodin y La Mitología Simbolista

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La Obra Social ”la Caixa” inaugura en Alicante una exposición sobre la obra del influyente escultor francés desde una óptica inédita

Auguste Rodin, pionero de la modernidad y uno de los artistas más influyentes de su época, coincidió en el tiempo y el espacio con el auge de la corriente simbolista. Aunque su obra ha sido profusamente expuesta y estudiada, por primera vez una exposición ahonda en la conexión del escultor con el corazón simbolista y la interpretación de la mitología. Rodin y la mitología simbolista presenta una visión renovada de la obra del escultor a partir de 64 esculturas, la mayoría en su versión en bronce. El visitante se encontrará con algunos de los trabajos fundamentales en su trayectoria, como el monumento a Balzac, Los Burgueses de Calais o La Puerta del Infierno, así como numerosos ejemplos de la reelaboración que Rodin hizo de los grandes temas clásicos desde una nueva perspectiva.

Desde esta óptica inédita, queda también patente la influencia de Rodin en las diferentes vanguardias que surgieron a principios del siglo XX. Rodin y la mitología simbolista está organizada por la Obra Social ”la Caixa” con la colaboración del Musée Rodin de París, gracias a la relación iniciada entre las dos instituciones en 1996 para dar a conocer la obra del genial escultor en nuestro país. La exposición, después de su paso por Málaga y A Coruña se presenta en la Sala Municipal de Exposiciones Lonja del Pescado de Alicante, donde se podrá ver hasta el 17 de enero de 2010.

Alicante, 3 de diciembre 2009.- En su programación cultural, la Obra Social ”la Caixa” presta una atención preferente al arte europeo, en especial a los últimos años del siglo XIX y las primeras décadas del XX. Sin duda, en este periodo destaca especialmente la figura de Auguste Rodin (1840-1917), a quien la Obra Social ”la Caixa” ha dedicado varias exposiciones en los últimos años, gracias a la colaboración iniciada en 1996 con el Musée Rodin de París.

Esta colaboración empezó con la muestra Rodin y su relación con España, y la han seguido otras exposiciones temáticas, como Rodin y la revolución de la escultura. De Camille Claudel a Giacometti o Los arrepentimientos de Rodin, con el objetivo de dar a conocer la obra de Rodin, su proceso de creación y su contribución al arte del siglo XX. En 2007, la Fundación ”la Caixa” puso en marcha una nueva muestra sobre Auguste Rodin dentro de su programa Arte en la calle, para acercar la cultura al público que normalmente no accede a las salas de exposiciones. La muestra ha recorrido, en casi dos años, más de una decena de ciudades de toda la geografía española.

Con Rodin y la mitología simbolista, la Obra Social ”la Caixa” quiere incidir en un specto específico de la obra de Rodin: su interpretación de la mitología en un contexto de grandes transformaciones sociales, urbanas e industriales. Rodin reelaboró los grandes temas clásicos desde una perspectiva inédita hasta el momento y contribuyó a crear nuevos mitos a través de figuras que encarnan la dignidad y la libertad, como Los Burgueses de Calais o sus retratos de escritores y artistas contemporáneos, entre los que destaca el controvertido proyecto de monumento a Balzac. La Puerta del Infierno es, por su complejidad y belleza, otra de las aportaciones fundamentales de Rodin en este ámbito. En estas obras podemos encontrar los gérmenes de las diferentes vanguardias que surgieron en los primeros treinta años del siglo XX. Rodin y la mitología simbolista reúne 64 esculturas, la mayoría en su versión en bronce, así como la versión en yeso de La Puerta del Infierno.

La relación de Rodin con la corriente simbolista
Rodin y la mitología simbolista ahonda en la relación del artista con la corriente simbolista, movimiento artístico y literario de finales del siglo XIX que contó con la adhesión de nombres tan diferentes como Charles Baudelaire, Stéphane Mallarmé, Puvis de Chavannes o James Whistler, todos ellos cercanos de alguna forma a Rodin.

Buena prueba de la aproximación de Auguste Rodin a los postulados simbolistas se puede ver en la colaboración que mantuvo con Baudelaire. El escultor ilustró una edición de 1857 de Las flores del mal, un proyecto de síntesis de las artes propio de este movimiento.

Los últimos años del siglo XIX fueron los de máxima difusión del simbolismo, sobre todo después de la aparición del Manifiesto de Jean Moréas (1886), y coinciden con los años de madurez de Auguste Rodin. La exposición presenta varios de los retratos que hizo a algunos de los escritores, artistas y músicos que protagonizaron aquella efervescencia creativa heredera del romanticismo.

Pese al vínculo evidente entre Rodin y el simbolismo, el escultor se mantuvo como un artista libre que definió un mundo estético particular. Para él, el simbolismo era más bien una manera de ver y de pensar, de actuar y de reaccionar ante la vida. Compartió con los simbolistas el sentimiento de nostalgia teñida de pesimismo, pero, para Rodin, el amor y la muerte se suman a la pasión por la vida.

La Puerta del Infierno es una obra paradigmática en este sentido. En este proyecto colosal, en el que Rodin trabajó toda su vida, la muerte se presenta como prolongación del mito y del destino del ser humano. Las figuras representadas tienen un destino trágico a la manera de los héroes antiguos. Esta obra también reflexiona sobre la naturaleza salvaje de los seres humanos y plantea una doble visión del amor, apasionado y romántico a la vez.

La mitología

Una de las fuentes de inspiración de los simbolistas fue la mitología. También Rodin se acercó a musas, sirenas y otras figuras mitológicas como una forma de dar sentido a sus vivencias personales. Fue con el proyecto de La Puerta del Infierno con el que Rodin se abrió a un campo de imágenes mitológicas, relacionadas con los misterios de la vida, la muerte, los castigos del más allá y los héroes malditos enfrentados con los dioses.

Rodin personificó deidades cósmicas, como el Día y la Noche, esculpió —en contadas ocasiones— las grandes deidades del cielo y de las aguas, y se detuvo especialmente en dos ámbitos que le entusiasmaron durante toda su carrera: por un lado, las figuras que forman el «cortejo dionisiaco», con sátiros, faunos y ménades; y por otro, las personificaciones femeninas del Amor, ya sean Venus, Afrodita o Isis, como base de la energía, la alegría y la fecundidad de la Naturaleza.

Para Rodin, el cuerpo de la mujer era el mejor instrumento para representar la Naturaleza. Sus sirenas, musas y figuras alegóricas exploran la riqueza expresiva del cuerpo femenino. Se sirvió de los tipos propios del imaginario simbolista, abstractos y genéricos, para explorar cada aspecto de la figura femenina desde su particular punto de vista.

Los siete ámbitos de la exposición
Rodin y la mitología simbolista se estructura en siete ámbitos. Vida y arte de Rodin muestra algunas de las obras esenciales en la carrera del escultor, como El hombre de la nariz rota (1864), que él consideraba su primera obra importante, La Edad de Bronce (1875-1876), Hombre caminando (1877), Los Burgueses de Calais (1884), Balzac (1897) o La Catedral (1908).

En Los creadores y su inspiración encontramos retratos de personajes ilustres, como Baudelaire, Victor Hugo, Puvis de Chavannes o Gustav Mahler. Una serie de musas relacionan a estas figuras de la mitología con el controvertido monumento que realizó sobre la figura de Victor Hugo.

Un tercer apartado de la exposición está dedicado íntegramente a La Puerta del Infierno, dada la importancia de este proyecto en toda la trayectoria profesional de Rodin y el uso que hace en ella de las figuras mitológicas. Además de una versión en yeso de 1900, el visitante podrá encontrar algunas de las composiciones que creó para este proyecto y que cobraron vida propia, como El Pensador o El Beso.

Al recibir el encargo de esta puerta en 1880, Rodin se planteó, tras unas dudas iniciales, la solución definitiva para la estructura del conjunto: bajo un dintel sostenido por jambas, se colocaría un tímpano, presidido por la figura de Dante (El Pensador) y, debajo, dos batientes con escenas infernales, entre las que habrían de destacar los grupos de Ugolino y sus hijos y de Paolo y Francesca (en principio, El Beso). Pero en 1884 se advierte que el autor ha cambiado ya varios detalles: El Beso ha desaparecido, y Ugolino ha pasado al batiente izquierdo.

Rodin siguió aportando variaciones hasta 1890, fecha en que dio por definitivo el estado de la obra, a falta de concretar aspectos menores. Sin embargo, estos últimos matices no llegarían jamás: el artista decidiría incluso deshacer en parte su proyecto, retirando bastantes esculturas, para mostrar la puerta en su exposición de 1900 —ésta es la obra en yeso que presentamos aquí—, y en 1904 aceptó impasible la noticia de que había caducado el plazo para fundir la obra. Las puertas que se fundieron años más tarde, volviendo al proyecto de 1890, fueron reconstrucciones realizadas tras la muerte del artista.

En Muerte, poesía y condenación encontramos obras que toman como punto de partida la mitología de la muerte, con la aparición de figuras como la Parca, Orfeo, Ícaro, Marsias o Prometeo. Los Dioses primordiales y el Olimpo reúne una serie de obras sobre figuras mitológicas y deidades como el Caos, la Tierra, Iris, la Noche, Apolo o Tritón. En el ámbito El cortejo de Baco y los monstruos de la Tierra encontramos a Ariadna, Galatea y varias figuras de faunos y sátiros.

La exposición finaliza con El ciclo de Afrodita, que explica la dedicación de Rodin a las figuras mitológicas relacionadas con el Amor.

Auguste Rodin

Auguste Rodin (París, 1840 – Meudon, 1917) inició su formación artística en la Escuela Imperial Especial. Tras un breve periodo en una orden religiosa, regresó a la vida laica para seguir los cursos de dibujo de Antoine-Louis Barye y empezó a trabajar en el estudio de Carrier-Belleuse. El viaje que realizó a Italia en 1875 le permitió observar a los clásicos, sobre todo a Miguel Ángel, y a partir de aquel momento se dedicó a crear sin interrupción formas eternas, como La edad de bronce o San Juan Bautista, en un universo ya muy personal.

A partir de ahí, su prestigio aumenta considerablemente, frecuenta la actividad cultural del momento y entra en contacto con personajes influyentes. En 1880 recibió el encargo de realizar una puerta monumental de bronce destinada al futuro Museo de Artes Decorativas de París. Rodin se entusiasmó con la labor, inspirándose en La Divina Comedia de Dante. Durante esa época, Rodin recibió varios encargos, como Los Burgueses de Calais o los monumentos a Victor Hugo y a Honoré de Balzac. En 1890, junto con Carrier-Belleuse, Puvis de Chavannes, Dalou y Meissonier, fundó la Sociedad Nacional de Bellas Artes.

En 1900, con sesenta años, la Exposición Universal celebrada en París le dedica todo un pabellón para acoger una muestra retrospectiva de su obra, con 170 piezas presentadas. A partir de entonces, Rodin se convierte en un mito vivo, en un genio inmortal digno de veneración, y se suceden los homenajes, las exposiciones en distintos países, los títulos y las condecoraciones. A partir de 1908, inició una serie de esculturas centradas en el movimiento del cuerpo al bailar, fascinado por la libertad de gestos y posturas.

Pese a que su actividad disminuyó notablemente en los últimos años, el artista nunca dejó de crear libremente, utilizando múltiples combinaciones y desarrollando conceptos originales, que hoy en día siguen constituyendo una referencia para el arte contemporáneo.

Rodin concibió una nueva manera de interpretar el cuerpo humano, incorporando una dimensión personal y profundamente humana. Sus obras tienen la fuerza de la representación a la vez que buscan la simplicidad. La variedad de materiales y formatos, la creación de grandes conjuntos monumentales combinando elementos preexistentes, su concepción del espacio y de la escultura pública y el uso de la fotografía como instrumento, entre otros motivos, le convierten en un pionero de la modernidad.

Rodin y la mitología simbolista
Del 3 de diciembre de 2009 al 17 de enero de 2010

Sala Municipal de Exposiciones Lonja del Pescado

Paseo Almirante Julio Guillén Tato, 18
Alicante

Horario
De lunes a viernes, de 10 a 14 h y de 16 a 22 h
Sábados, de 10 a 14h y de 17 a 22h
Domingos, de 10 a 14h
Días 24, 25, 31 de diciembre y 1 y 6 de enero de 10 a 14 h

Servicio de Información de la Obra Social ”la Caixa”
De lunes a domingo, de 9 a 20 h
Tel. 902 22 30 40
www.lacaixa.es/obrasocial

Visitas escolares

Previa cita al teléfono 965 922306
Visitas guiadas, de lunes a sábados a las 18h. Domingos a las 12.30h
Teléfono de reservas 965 922306
Entrada gratuita a la exposición

Fuente: Departamento de Comunicación de ”la Caixa”