El silencio ante una pintura de Pablo Álvarez de Toledo es un recuerdo en la memoria, un intento de atrapar el tiempo: eso mismo hace la pintura, frente a la temporalización del espacio, que se refleja en el cine o la foto. Por eso, los cuadros que nos ofrece hoy la galería Rita Castellote son lugares de un tiempo ya pasado que se presentan, en este momento, como territorios fértiles a nuestra mirada.
¡Qué bello es creer en algo! Sobre todo si no conocemos las causas ni el proceso. Pero así es la magia y el ilusionismo. Georges Méliès, Edward Hopper, y un sinfín de autores, todos nos ofrecen una obra llena de encantamiento y hechizo. Esos años en los que trabajaron en sus obras es lo mismo que ahora hace Pablo Álvarez con estos cuadros llenos de memoria, de sueños, de juego.
El juego es la sustitución de un tiempo externo y común, por uno propio y aceptado por los jugadores. Es un acuerdo temporal donde unas reglas implican a los personajes, lo mismo que hacen las imágenes de este artista, que nos introducen en sus espacios y en su tiempo. Es un tiempo detenido, una narración sin final, unos personajes jugando y viajando sin conocer el destino final.
El premio ante estos óleos nos lo regala nuestra mirada, la mirada de una realidad onírica, naif, de algo inexplorado que se revela sin explicación.
Recuerdo la historia de aquel matemático indio, que autodidacta, podía ver complejos resultados matemáticos sin ser capaz de demostrarlos. El se llamaba Srijvasa Ramanujan, y hacía de la ciencia una ficción, o lo que es lo mismo, ciencia-ficción, un ilusionismo cercano al de las obras en las que Pablo Álvarez ha estado trabajado en estos últimos diez años, y que ahora por fin ven la luz en esta exquisita muestra.
Son obras de un tiempo detenido y un espacio sugerido, con colores suaves, con personajes interrumpidos en un momento, con viajeros en su transitar. Los juguetes, los tranvías, las pelotas permanecen estáticos, inmóviles, ante nuestra mirada. Esa mirada dirigida a la memoria, que se pone en marcha en nuestro interior, en nuestro juego silencioso con los protagonistas de los cuadros.

Se hace la magia. Ante estos cuadros nadie queda indiferente, todo son preguntas, al igual que ante un prodigio de magia. Nos encontramos, viajando y echando la mirada atrás, justo en el momento del recuerdo, con esa ligera melancolía que recorre la exhibición de un tiempo pasado y capturado en estos lienzos.
Aquí la pintura es un proceso, una superficie de germinación, para la mirada y para la memoria, con múltiples insinuaciones, con el misterio de la acción de unas figuras hieráticas, de narraciones interrumpidas.
La muestra esta envuelta con un halo de misterio y sorpresa, y con una suave carga de tristeza ante el silencio de instantes pasados.
Los protagonistas de los cuadros están de perfil, con un rasgo esquivo, con una aire antiguo, como rememorando una hazaña. Son comediantes de una comedia olvidada, y ahora escenificada alegóricamente. Son historias que buscan lo sublime, con un tempo detenido, con una leyenda virgen. Pablo Álvarez de Toledo es un artista que desvela, que revela, que hace magia para descubrir nuevas hendiduras, nuevos surcos por donde regar nuestra imaginación. Traza un nuevo mapa donde la fascinación por lo desconocido es mayor cuanto mayor es el acercamiento a los objetos y figuras que representa y que nosotros como espectadores reconocemos.
Los viajeros son la esencia del ser humano, paseantes en cualquier espacio intemporal. Los colores de Pablo Álvarez acentúan ese aspecto de encantamiento, son colores lisos, tenues y naturales. Todo para que el presente representado coincida con el tiempo vivido, son instantes llenos de sentimientos y emociones. Se concentra en ellos el pensamiento excesivo, para llegar a una reflexión mágica, donde el narrar pictórico es la esencia misma de estos cuadros.

La pintura de Pablo Álvarez es memoria poética, realismo fantástico, es una narración de cosas de siempre pintadas como si fueran nuevas. Es, sin duda, un rememorar interior, lleno de materialidad y testimonio, una introspección con una gran pureza de retórica.
La memoria y el pasado son laberintos líquidos en los que nuestra contemplación se convierte en paradigma del juego de la vida, del hilo de Ariadna, que nos llevará a una salida llena de alquimia pictórica y reencuentro con un espacio mental lleno de sugerencias y recuperación de instantes vividos.
Nosotros, los espectadores somos invadidos por estas bellas imágenes que nos llevan a la quietud y al silencio a través de los colores.
Joaquín Gallego
Años de Magia
La presente exposición en la Galería Rita Castellote es una selección de obras que he realizado durante los últimos 10 años, aproximadamente.
No pretende ser una retrospectiva, pero si de algún modo un punto y aparte en mi obra.
Estos cuadros corresponden a una etapa realmente mágica de mi vida:
Fueron años felices, intensos, de frenética actividad, y de una búsqueda constante de imágenes para pintar que pudieran, de alguna manera, articular mi manera de entender y sentir el mundo.
La figura humana con tintes autobiográficos, o más bien auto referenciales, aparece de manera recurrente en mis cuadros, creando ambientes y escenas cotidianas en barrios y espacios recordados.
Citando a Le Clezio, escritor francés y premio Nobel de Literatura: "Ecrire, c'est pas seulement être sur sa table et se livrer à soi-même, c'est aussi écouter le bruit du monde”…
Pintar es también escuchar el ruido del mundo.
Pablo A.T.
Del 19 de noviembre de 2008 al 10 de enero de 2009
Galería Rita Castellote
Torrecilla del Leal, 3 - Madrid - España
www.galeriaritacastellote.es
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