De la mano del Sterling and Francine Clark Art Institute se instalan en CaixaForum Barcelona obras maestras de del impresionismo y todo el esplendor del París de principios del siglo XX
La pintura francesa de la segunda mitad del siglo XIX representa una encrucijada en la historia del arte. Fue un período de cambio y experimentación, e incluso de revolución. Mientras que, para algunos pintores, la tradición del «gran estilo» heredada de los antiguos maestros seguía siendo la máxima aspiración artística, otros rechazaban las técnicas y los temas del arte del pasado e intentaban definir un nuevo concepto de pintura, basado en la naturaleza y dedicado a representar las ricas variaciones del mundo moderno. Entre estos artistas de vanguardia, sin duda los más destacados fueron los impresionistas, y París fue el centro de aquel extraordinario momento inaugural de la historia del arte moderno. La exposición Impresionistas. Maestros franceses de la colección Clark presenta obras maestras de finales del siglo XIX y principios del XX que cubren todo el abanico de estilos y tendencias de este dinámico período: desde los paisajes naturalistas de los artistas de la escuela de Barbizon, hasta un excepcional grupo de pinturas de los artistas más destacados de la época: Manet, Monet, Pissarro, Sisley, Degas, Morisot y, sobre todo, Renoir.
La muestra refleja los gustos personales de Sterling y Francine Clark, quienes durante cinco décadas reunieron una de las colecciones de obras impresionistas más grandes del mundo. CaixaForum Barcelona es la única parada española de la gira internacional organizada por el Sterling and Francine Clark Art Institute para mostrar las grandes obras maestras de su colección de pintura, coincidiendo con la ampliación de su sede.

Impresionistas. Maestros franceses de la colección Clark representa la oportunidad de contemplar las obras de una de las grandes colecciones de Estados Unidos, de revivir el esplendor de principios del siglo XX, cuando París era la capital de la pintura, y de acercarse a algunos de sus artistas más destacados.
Muestra un número significativo de obras de los extraordinarios fondos del impresionismo francés y la pintura europea del siglo XIX de esta importante colección americana. La exposición reúne un total de 72 pinturas de grandes maestros, entre los que cabe mencionar a Pierre-Auguste Renoir, Claude Monet, Edgar Degas, Édouard Manet, Berthe Morisot, Camille Pisarro, Pierre Bonnard, Jean-Baptiste Camille Corot, Paul Gauguin, Jean-François Millet, Alfred Sisley, Henri de Toulouse-Lautrec, William-Adolphe Bouguereau y Jean- Léon Gérôme.
Sterling Clark reunió la mayor parte de su colección en París a principios de la primera década del siglo xx. La colección, pues, refleja la sofisticación del matrimonio Clark, que gastó gran parte de su tiempo en la adquisición de las obras que les gustaba.
Este mecenas concibió su compilación a escala doméstica: las obras formaban parte del entorno cotidiano y se distribuían por la casa según el gusto del coleccionista, que combinaba piezas de diferentes períodos y estilos. Clark buscaba la continuidad entre las creaciones del pasado y del presente, desde una perspectiva que hoy podemos sentir muy cercana.

Las obras que adquirió, muchas de ellas de la primera etapa del impresionismo, conviven con las de los maestros antiguos y también con la pintura inmediatamente anterior, sin rupturas. De este modo, la muestra cubre todo el abanico de estilos y tendencias de este dinámico período: paisajes naturalistas de los artistas de la Escuela de Barbizon, cuadros magníficamente elaborados de pintores académicos y de la alta sociedad, y pinturas evocadoras del fin de siglo. Pero el núcleo de la colección de The Clark lo constituye el extenso grupo de pinturas de los artistas más famosos de la época, los impresionistas.
La gira internacional de estas obras maestras de The Clark arrancó el año pasado en el Palazzo Reale de Milán y continuó en el Musée des Impressionnismes en Giverny (Francia). Después de CaixaForum Barcelona, la exposición se instalará en el Kimbell Art Museum de Fort Worth (Texas), la Royal Academy de Londres, y el Montreal Museum of Fine Arts de Canadá, y ya en 2013, la exposición se trasladará a Japón y China.
La exposición llega después de la colaboración de la institución americana en España el año pasado con las exposiciones Picasso ante Degas, en el Museo Picasso de Barcelona, y Pasión por Renoir, en el Museo Nacional del Prado.

La colección Clark
Sterling y Francine Clark adquirieron la mayor parte de las pinturas que forman el núcleo de la colección de The Clark. Entre 1910 y 1950, los Clark reunieron una impresionante colección de pinturas, esculturas y dibujos europeos y americanos, así como piezas de plata inglesa y porcelana europea.
Aunque The Clark es conocido principalmente por su destacada colección de pinturas de impresionistas franceses —que incluye más de treinta piezas de Pierre-Auguste Renoir—, sus fondos están constituidos por obras de un periodo mucho más amplio, que abarca desde el Renacimiento hasta finales del siglo XIX. La colección se ha ampliado mucho desde la inauguración del museo en 1955, con la inclusión de una muestra de los inicios de la fotografía, entre otras adquisiciones.
Explorador, criador de caballos y experto en arte, Sterling Clark formó su gusto frecuentando galerías de arte y subastas y entablando relaciones con los marchantes de arte, especialmente con la familia Durand-Ruel. Una vez, el propio Clark apuntó: «Me gusta todo tipo de arte si es bueno en su categoría». Tenía muy en cuenta la opinión de su esposa, Francine, que según él era «una excelente jueza, a veces mucho más acertada que yo mismo», e incluso la definía como su «piedra de toque a la hora de juzgar pinturas».

The Sterling and Francine Clark Art Institute
The Sterling and Francine Clark Art Institute combina su vocación museística con el objetivo de ser un centro de posgrado e investigación en artes visuales. Su magnífica colección legado de Sterling y Francine Clark, sus exposiciones, su comunidad académica y el entorno en el que se emplaza hacen que se pueda describir como un auténtico vivero de ideas.
La excelencia académica y el compromiso intelectual definen el programa docente y de investigación de The Clark. Su programa de becas ha acogido durante la pasada década a más de doscientos estudiosos e investigadores de más de veinticinco países. Situado en Williamstown, en los Berkshires, en la parte occidental de Massachusetts, The Clark mantiene estrechos lazos con el cercano campus del Williams College, universidad líder en arte y humanidades en Estados Unidos. De la colaboración entre ambas instituciones ha surgido un título en historia del arte que atrae a estudiantes de todo el mundo hacia esta comunidad académica estratégicamente situada entre las ciudades de Boston y Nueva York.
El calendario de la gira internacional se ha hecho coincidir con el programa de ampliación del campus de The Clark en Williamstown (Massachusetts), que incluye los edificios originales inaugurados en 1955 por Sterling y Francine Clark, así como las dependencias construidas con posterioridad por Pietro Belluschi. El prestigioso arquitecto japonés Tadao Ando ha sido elegido por The Clark para diseñar un nuevo centro de visitantes, exposiciones y conferencias, que está en estos momentos en construcción. En 2008, The Clark abrió otro edificio diseñado por Ando, el Stone Hill Center, en su campus.
El arquitecto Annabelle Selldorf ha sido escogido para renovar y ampliar los espacios existentes. Esta circunstancia ofrece una oportunidad perfecta para organizar la gira internacional y compartir parte de los fondos de la colección con el público de todo el mundo.
Ámbitos de la Exposición
Huir del mundo moderno. Corot y la escuela de Barbizon
Hasta el siglo XIX los paisajes rurales ocupaban un lugar secundario en la historia de la pintura, como telón de fondo de escenas religiosas o mitológicas. Coincidiendo con la revolución de 1848, un grupo de pintores —Camille Corot, Jean-François Millet, Constant Troyon y Théodore Rousseau— se retiraron al bosque de Barbizon, cerca de Fontainebleau, en busca de la paz que necesitaban para pintar, lejos del mundo moderno.
Aunque los artistas de la escuela de Barbizon practicaban una pintura realista, sus cuadros reflejan el interés por la luz y el color y su capacidad de transmitir estados de ánimo. En este sentido abren el camino al impresionismo, que encuentra la razón de ser de la pintura en el contacto con la naturaleza, al aire libre.
Pintar el instante. Los inicios del movimiento impresionista
Al igual que los pintores de la escuela de Barbizon, los impresionistas se proponían captar instantes de vida: la calle de un pueblecito de Normandía, unos acantilados iluminados por el sol, un campo de tulipanes, el curso tranquilo de las aguas de un río entre bosques y prados...
Las primeras composiciones de Claude Monet, Gustave Caillebotte o Alfred Sisley no tienen el carácter revolucionario que generalmente asociamos con el movimiento impresionista: aspiran a retener la impresión de un momento del día, de forma magnificente y suntuosa, mediante los efectos de la luz y el color observados en la naturaleza. La figura humana prácticamente ha desaparecido y el paisaje es el protagonista absoluto de las telas.
El paisaje sublime. La plenitud del impresionismo
Rechazados por el Salón oficial, los impresionistas expusieron por primera vez en el estudio del fotógrafo Nadar, en el Boulevard des Capucines, en abril de 1874. Aquella exposición representó un antes y un después en la historia del arte. En pocos años los pintores prescindieron de la apariencia, los colores naturales, el tema y la perspectiva: los elementos que, desde el Renacimiento, habían caracterizado la representación pictórica. Su estilo fue cambiando con el tiempo, desde las pinceladas cortas y rápidas del comienzo, a técnicas cada vez más laboriosas y sofisticadas.
La obra de Claude Monet, Ocas en el arroyo corresponde a la primera época. La imagen es el resultado de la superposición de pinceladas individuales que crean el efecto de una explosión de luz. Hacia 1880 Monet empezó a experimentar con la representación del espacio: eliminó el punto de fuga y convirtió la pintura de paisaje —por ejemplo, Primavera en Giverny— en una meditación decorativa sobre la línea y el color.
El alma de las cosas. La renovación de la naturaleza muerta
Los impresionistas aplicaron los resultados de su investigación sobre el paisaje a uno de los géneros clásicos de la pintura: la naturaleza muerta. Modificaron el formato para adaptarlo al espacio doméstico, eligieron temas sencillos relacionados con la vida cotidiana en el campo o la ciudad y los retrataron como no se había hecho nunca: a menudo con luz natural, con una pincelada vibrante que recrea el efecto de la luz sobre la superficie de las cosas. En esta sala se pueden contemplar naturalezas muertas de Sisley, Manet, Fantin- Latour y Morisot.
Renoir fue el gran renovador de la naturaleza muerta, con obras de una sensualidad cautivadora. Un jarrón con flores, un frutero con manzanas o un manojo de cebollas y ajos sobre un paño blanco en una mesa contagian la alegría de vivir. Cebollas era el Renoir favorito de Sterling Clark y a menudo lo usaba como referente para valorar otras obras.
La perfección del cuerpo humano. El arte académico
Para Sterling Clark, cualquier arte podía ser bueno en su categoría. Por ello, en su colección, las obras maestras de los pintores impresionistas conviven con las obras de los mejores pintores formados en la Academia de Bellas Artes de París, artistas académicos que ponían sobre la tela temas autorizados: obras históricas, religiosas y mitológicas y retratos de personajes importantes.
Los pintores académicos eran metódicos: antes de ponerse a pintar los lienzos que presentaban anualmente en el Salón de París, hacían bocetos, dibujos y pinturas preliminares. El cuerpo humano, modelado con precisión anatómica, era uno de sus temas predilectos. Los cuadros de William-Adolphe Bouguereau, Desnudo sentado, y de Jean-Léon Gérôme, Mercado de esclavos y Encantador de serpientes, son un buen exponente de este tipo de pintura.
Paisajes interiores. La pintura de la vida cotidiana
Las innovaciones de la pintura del siglo XIX llegan también a la pintura de interiores. Pintores impresionistas, como Manet, Degas o Renoir, coinciden en presentar a los personajes en su entorno propio, en una actitud de recogimiento que hace emerger la verdadera personalidad del individuo. En el acto de leer, coser o conversar, hombres y mujeres se muestran tal como son, al margen de sus actividades sociales.
Uno de los aspectos más destacables es la presencia de la mujer. El lujo de la indumentaria permite demostrar la habilidad pictórica, como en el caso de los pliegues del vestido de la Muchacha haciendo ganchillo, de Giovanni Boldini.
La pintura del siglo XIX capta la belleza y la espiritualidad de la mujer y su afán de libertad, que choca con las convenciones de la sociedad burguesa.
El color y la sensualidad de Renoir. La gran pasión de Sterling Clark En 1916 Sterling Clark adquirió el cuadro Joven haciendo ganchillo, de Pierre- Auguste Renoir, atraído por el uso del color y la sensualidad de la imagen femenina. Fue la primera de las treinta y nueve pinturas de Renoir que compró Sterling Clark.
La colección dedica una especial atención a los primeros años de la producción de Renoir, entre 1874 y 1880, vinculada al impresionismo, e incluye todos los géneros: desnudos, escenas de la vida moderna, retratos —que le proporcionaron libertad económica—, autorretratos, paisajes y naturalezas muertas. Los viajes por Argelia, España e Italia, en 1881, le abrieron nuevos horizontes pictóricos.
La pincelada enérgica del Autorretrato, pintado hacia el 1875, y los densos empastes de Muchacha dormida (1880) dan paso a Bañista rubia (1881), de inspiración clásica y tonalidades más suaves y a La carta (c. 1895-1900), con las figuras meticulosamente trazadas, representativas de su última época. Retratos luminosos. Impresionistas y posimpresionistas De Honoré Daumier a Henry Toulouse-Lautrec, de Edouard Degas a Pierre Bonnard y a Paul Gauguin, en poco más de treinta años, el retrato se renueva.
Al principio, incorpora los hallazgos visuales del impresionismo: la luz natural filtrada por una ventana o por las hojas de los árboles, el uso de diferentes matices de color para crear los volúmenes.
Más adelante, se introduce una expresión artística revolucionaria, se prescinde de las leyes de la perspectiva y se utilizan colores planos, de una luminosidad muy viva, a veces solos, como en la Muchacha cristiana de Gauguin, o en estampados vistosos, como en el caso de las Mujeres con perro de Bonnard. El camino que se inició en Barbizon en 1848 ha llevado la pintura a las puertas de la abstracción del arte del siglo XX.
Impresionistas
Maestros franceses de la colección Clark
Del 17 de noviembre de 2011 al 12 de febrero de 2012
CaixaForum Barcelona
Av. de Francesc Ferrer i Guàrdia, 6-8
08038 Barcelona
Horario
De lunes a viernes, de 10 a 20 h
Sábados y domingos, de 10 a 21 h
Cerrado los días 25 de diciembre y 1 y 6 de enero
Servicio de Información de la Obra Social ”la Caixa”
De lunes a domingo, de 9 a 20 h
Tel. 902 223 040
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Fuente: Departamento de Comunicación Obra Social "la Caixa"




