La Fundació Joan Miró presenta František Kupka, una muestra comisariada por Brigitte Leal, directora adjunta del Musée National d’Art Moderne – Centre Georges Pompidou, y patrocinada por el BBVA. La exposición reúne, por primera vez en el Estado español, un conjunto de casi 80 telas y dibujos de este artista checo, procedentes de los fondos de la institución francesa y documentos pertenecientes a la colección de Pierre Brullé, gran experto en un artista considerado pionero en explorar la abstracción.
La magnífica colección de obra del Centre Georges Pompidou, mayoritariamente donada por la viuda del pintor en 1963, permite entender la trayectoria de Kupka, desde sus primeras obras simbolistas hasta su última creación.

František Kupka (1871-1957) inició su carrera en Chequia, en la prestigiosa Escuela de Bellas Artes de Praga, donde se consagró a la pintura académica. Más tarde, en Viena, empezó a interesarse por la pintura simbolista y alegórica. Instalado en París en 1896, Kupka trabajó como ilustrador de prensa y de publicidad al tiempo que se producía un acercamiento a las primeras vanguardias, como el fauvismo o el cubismo, si bien manteniendo su personalidad e independencia. Su interés por los escritos futuristas le llevó en 1910 a una progresiva abstracción centrada en el movimiento, el estudio de los efectos del color y la relación entre la música y la pintura. Fruto de su reflexión es el libro “La Création dans les arts plastiques”, publicado en 1913. A pesar de su relación con los “ismos” de la época, Kupka siempre fue consciente de su individualidad.
En 1931 funda, junto a Auguste Herbin, Jean Hélion y otros, el grupo Abstraction-Création, que propugnaba la abstracción frente al movimiento surrealista liderado por André Breton.

La exposición que la Fundació dedica a František Kupka pretende destacar las aportaciones de este artista: la fusión de los motivos fin-de-siècle austriacos con las exploraciones formales de las primeras vanguardias o un interés por el movimiento, que le condujo tempranamente a la abstracción. Esta especial sensibilidad sitúa la obra de Kupka en un lugar relevante en la historia del arte moderno europeo.
František Kupka, a quien se han dedicado significativas muestras en los museos más importantes de Francia, Estados Unidos o Japón, no ha disfrutado nunca de una exposición retrospectiva en España. Con el propósito de subsanar este injustificado olvido, la Fundació presenta ahora esta muestra, que permitirá apreciar y comprender la evolución estilística y el método de trabajo de este pintor clave en el desarrollo de la primera abstracción.

Nacido en 1871 en Bohemia, František Kupka, se formó en los círculos académicos e intelectuales centroeuropeos de Praga y Viena para luego desarrollar su trayectoria artística en París, aunque siempre mantuvo un compromiso con sus orígenes checos.
Considerado como uno de los pioneros de la abstracción, Kupka siguió un recorrido personal, desmarcándose de los movimientos artísticos que se fueron perfilando durante la primera mitad del siglo XX. Como resultado de ello, su práctica pictórica desafía los relatos clásicos del desarrollo de las primeras vanguardias y ofrece una visión más compleja de éstas.
Artista de su tiempo pero de difícil clasificación, Kupka nos invita a una renovada reflexión sobre el surgimiento y la evolución de los lenguajes plásticos asociados con la modernidad.

Sala 1
1906 – 1910
Después de pasar unos años en Viena, Kupka se estableció en París en 1896, donde encontró un ambiente más propicio para su frágil salud y donde sobrevivió como dibujante de moda e ilustrador de cierto renombre. Sus ambiciones artísticas aún tardarían en concretarse y florecer, aunque logró exponer en varias ocasiones, tanto en París como en el extranjero. En estos años, se consolidaba su interés por el agua y por los fenómenos físicos y orgánicos. También entró en contacto con artistas asociados a las corrientes estilísticas más avanzadas, como Jacques Villon, hermano de Marcel Duchamp. En 1906, Kupka se trasladaba a Puteaux, en las afueras de París.
Allí, junto con los hermanos Duchamp-Villon, se formó un círculo artístico conocido como el Grupo de Puteaux y también como la Section d’Or, vinculado a algunas de las primeras expresiones abstractas del arte moderno.
Sala 2
1911-1913
Su relación pasajera con el grupo de Puteaux y su interés, de raíz futurista, por el estudio del movimiento dejaron un evidente rastro en los lienzos que Kupka finalizó entre 1911 y 1913. En este entorno, el artista llevó a cabo una reflexión que lo empujaría, ya en 1911, a una abstracción muy personal y, en 1912, a la conclusión de su credo artístico, escrito en francés: La creación en las artes plásticas. Su decisivo salto a la abstracción toparía, no obstante, con una recepción crítica abiertamente hostil en el Salón de Otoño de 1912, donde presentó dos versiones de Amorfa. Guillaume Apollinaire, por el contrario, con ocasión del Salón de la Section d’Or del mismo año, que incluía obras de Kupka y de los artistas del círculo de Puteaux, reconoció el valor de la aportación de Kupka y lo encuadró en lo que denominaba cubismo órfico u orfismo, en contraposición al cubismo científico.
Sala 3
1919 – 1923
Después de pasar la primera guerra mundial plenamente comprometido con la causa checa, en 1919 Kupka retomó su investigación artística e inició la serie Cuento de pistilos y estambres. Obras de este tipo, derivadas de su interés por lo orgánico y de una gran fuerza vibracional, convivían con otra línea de investigación paralela, más geométrica y lineal, estableciendo un diálogo característico dentro de la obra de Kupka que se consolidaría en ese período y que el artista ya no abandonaría nunca. Sus primeras exposiciones en París (“François Kupka: Peintures – Blancs et Noirs”, celebrada en 1921, y la retrospectiva organizada por la galería La Boétie en 1924) mostraban esta convivencia estilística y le valieron el reconocimiento de la crítica.
Sala 5
Quatre histoires en noir et blanc (1926)
Los dos frentes de investigación desarrollados por Kupka a lo largo de sus años de formación quedarían definidos durante la primera mitad de los años veinte y serían expuestos a modo de compendio en su serie de grabados sobre madera Cuatro historias en blanco y negro (1926). En esta serie, el artista desgranó el modo con el que combinaba su estilo más biomórfico con su estilo más lineal y geométrico, logrando que ambas líneas conversaran y se complementaran. Las “cuatro historias” hacen referencia al desglose de estas líneas: abstracción orgánica, abstracción cósmica, abstracción geométrica y combinación de verticales y diagonales. Al explorar simultáneamente frentes tan distintos, Kupka desafiaba cualquier clasificación fácil de su misión artística y aludía a una abstracción basada en “figuras de otra realidad” y en “elementos inventados”.
A lo largo de los años veinte, Kupka realizó grandes y vistosas piezas en las que exploró nuevos lenguajes formales, siempre dentro de la matriz artística del pintor, al tiempo que profundizaba sus estudios sobre el color. En 1926 su obra fue incluida en la revista De Stijl, editada por Theo van Doesburg, con quien Kupka inició una correspondencia en la que defendía la abstracción en los siguientes términos: “La pintura imitativa pertenece al pasado, a los tiempos en que todavía había brujos, místicos, alquimistas y en que todavía no se ejercía un examen en tanto que simple fisiologista – y no más que eso”. En otra carta, expresaba su admiración por la obra y el pensamiento de Kandinsky, que había descubierto en 1913 a través del tratado Sobre lo espiritual en el arte (1911), aunque tan sólo unos años después cuestionaría, también en correspondencia con van Doesburg, el valor de la aportación del artista ruso para defender que: “en pintura la perfección no me parece que resida en otro lugar que en la representación del concepto (idea) ya depurado”.
Sala 7
1926 – 1933
En 1926 Kupka inició una serie de obras de temática maquinista que lo ocuparían hasta principios de la década siguiente a pesar de una grave crisis depresiva que lo abatió entre 1930 y 1931. Dichas obras trasladaron su interés por las vibraciones y las ondas de origen físico y biofísico al campo maquinista, al tiempo que se entremezclaban, en lienzos como Bock sincopado nº 1, con la fascinación jazzística por el ritmo, tan propia de los
años veinte.
Sala 8
1920 – 1930
En 1931, Theo van Doesburg escribía a Kupka invitándole a participar en la fundación de Abstraction-Création, agrupación de artistas cuyo objetivo era la defensa de la abstracción frente a las premisas defendidas por el movimiento surrealista liderado por André Breton. El artista vio esta iniciativa con buenos ojos ya que venía a confirmar los principios que había defendido durante largos años: “Una vez más, hay que hacer arte puro”. Su afiliación a Abstraction-Création duraría hasta 1934, aunque guardó buenas relaciones con el grupo. En esos años, a pesar de que su salud se deterioraba, consiguió finalizar algunas obras que había iniciado en los años veinte y de este modo reexaminó su propia producción y trayectoria. En 1935, Alfred H. Barr, del MoMA de Nueva York, visitó a Kupka y le invitó a participar en la legendaria exposición “Cubism and Abstract Art”, celebrada el año siguiente. Se iniciaba así un período de reconocimiento tardío que coincidió con el declive físico del pintor y que pronto se vería interrumpido por la segunda guerra mundial.
Sala 9
Años 50
Al finalizar la segunda guerra mundial, Kupka volvió a Puteaux y en 1946 empezó a participar en el Salon des Réalités Nouvelles, vinculado al movimiento Abstraction-Création y en el que iría exponiendo con regularidad. Ese mismo año, su obra fue objeto de varias retrospectivas en Praga y el influyente arquitecto y artista suizo Max Bill le confirió en un artículo el honor de ser uno de los pioneros de la abstracción geométrica, tesis que otros especialistas irían reiterando y reivindicando a partir de ese momento. En 1951, coincidiendo con el octagésimo aniversario de Kupka, el galerista Louis Carré expuso su obra en Nueva York, ciudad donde la crítica elogió su aportación al desarrollo de la primera abstracción. Desde entonces y hasta la muerte del pintor en 1957, su importante papel en las primeras vanguardias se vería finalmente reconocido.
František Kupka. Obras del Centre Georges Pompidou
Del 28 de noviembre de 2009 al 24 de enero de 2010
Comisariado: Brigitte Leal
Producción/Organización: Fundació Joan Miró, Barcelona
Musée National d’Art Moderne. Centre Georges Pompidou
Patrocinio: BBVA
Catálogo: Fundació Joan Miró
Con la biografía del artista y textos de Brigitte Leal, Pierre Brullé y Markéta Theinhardt. Edición en catalán, castellano e inglés.
Precio: 35€ (15% de descuento durante la exposición)
Horario: martes a sábado, de 10:00 a 19:00h.
jueves, de 10:00 a 21:30h.
domingos y festivos, de 10:00 a 14:30h.
lunes no festivos, cerrado
Precio: 4,00€
Con audioguía 6,00€
Audioguía en catalán, castellano e inglés
Visitas comentadas: gratuitas: los sábados, a partir del 5 de diciembre, a las 11:30h.
Reservas para grupos: Departamento educativo Tel. 934 439 479
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Fundació Joan Miró
Carretera de Miramar 1
08038 Barcelona
93 329 07 68
Más información: www.fundaciomiro-bcn.org
Fuente: Prensa Fundación Joan Miró
| < Ant | Sig > |
|---|




