Domingo, 19 de Mayo de 2013

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Cómplices del Arte español contemporáneo en la Fundación Canal

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“Cómplices del Arte español contemporáneo” es una exposición de artes plásticas, producida por la Fundación Canal, cuyo propósito es dar visibilidad a personas que, a través de las diferentes formas que existen de apoyar, sustentar, impulsar o gestionar la obra artística contemporánea en España, hacen posible que ésta tenga lugar y llegue a nuestra sociedad. Galeristas, coleccionistas, gestores, críticos, comunicadores, académicos... aportan una visión del arte contemporáneo español de los últimos 25 años, desde una óptica nunca abordada anteriormente, que permite comprender el desarrollo del arte español de los últimos años.

Para llevar a cabo esta exposición, comisariada por Rafael Doctor, se han seleccionado 23 personas destacadas en el mundo del arte; cada una de ellas ha elegido una obra española, esencial a su juicio, que está presente en la muestra. A través del reportaje, producido y dirigido por la directora de cine Chus Gutiérrez, cada invitado explica el motivo por el que ha elegido esa obra en concreto. La exposición, por tanto, está compuesta por 23 invitados, 22 artistas, 23 obras de arte y 1 reportaje.

Los 23 cómplices implicados en esta muestra pertenecen a varios ámbitos del mundo del arte:

Galeristas: Juana de Aizpuru, Helga de Alvear, Antony Estrany y Angels de la Mota, Soledad Lorenzo.
Coleccionistas: Marcos y Elena Blanco, Pilar Citoler, Fernando Meana, Emilio Pi, Carlos Rosón, Julio y Fina Sorigué, José Antonio Trujillo.
Críticos: Pablo Llorca, Laura Revuelta, Elena Vozmediano.
Gestores: Rosina Gómez Baeza, José Guirao, José María Viñuela.
Sector académico: Juan Vicente Aliaga, Estrella de Diego, José Jiménez. Sector comunicación: Borja Casani, Maria Pallier, Rafael Sierra.

El hecho de reunir a estas personas en una exposición, a la que asisten no como espectadores sino como protagonistas por primera vez, supone un hecho único e irrepetible.

El listado de artistas elegidos por estos profesionales destacados en el mundo del arte es muy variado, siendo todos ellos nombres imprescindibles del arte contemporáneo español actual. Podemos citar a Pablo Palazuelo, Juan Uslé, Juan Muñoz, Eulalia Valldosera, Cristina Lucas, Luis Gordillo, Miquel Navarro o Pepe Espaliú, entre otros.

Cómplices del Arte español contemporáneo
Del 10 de mayo al 22 de julio de 2012


Complicidades en el Arte Españos Contemporáneo
Por Rafael Doctor, comisario de la exposición

La obra de arte es el resultado final de un largo proceso en un contexto sociocultural específico en el que, de una forma u otra, participan diferentes personas. El artista es, sin duda, el autor, el que firma e imprime su autoría en la obra final. Es él, una persona concreta, el origen de un pensamiento o una idea propia y, al mismo tiempo, el hacedor de la forma que acaba definiendo lo que entendemos como obra artística. Pero desde que la obra es concebida hasta que es mostrada en la sociedad de la que surge -y a la que va dirigida- son varias las personas que actúan sobre ella, permitiendo que ésta tenga un verdadero desarrollo en el mundo para el que ha sido creada. Todas estas personas actúan sobre la obra de arte aportando algo necesario, algo que a veces no tiene visibilidad o reconocimiento, pero que, sin embargo, forma parte del amplio proceso que toda creación necesita para ser parte del mundo para el que ha nacido.

Si hacemos un rápido repaso por la Historia del Arte, claramente podemos observar cómo la obra nace de un contexto en el que participan diferentes actores. Lógicamente, el artista es el principal pero su rol no es entendido si no somos capaces de ponerlo en relación a otras personas que desarrollan otro tipo de papeles de diferente importancia, dependiendo de cada una de las condiciones específicas de producción que en cada obra se dan. El hombre de las cuevas prehistóricas no pintaba para sí mismo como ser individual; sólo se entiende el acto de sus representaciones dentro de un sistema social complejo en el que participaban, de diferente forma, todos los componentes de la tribu. Cuando se organizaron las primeras estructuras de poder históricas en torno a las primeras ciudades, los artistas actuaron acoplando su técnica a una idea de estado que necesitaba símbolos y formas para protegerse y hacerse respetar. Las esculturas griegas no están realizadas para el deleite de unos pocos, sino para dar sentido a unos valores que querían ser los que rigiesen una nueva sociedad. De la misma forma, el arte que las sociedades cristianas medievales generaron es un arte absolutamente funcional para un mundo concreto con una mentalidad propia y una dinámica y comportamiento determinados. Así, podemos ir recorriendo uno a uno todos los capítulos de la Historia del Arte viendo cómo el artista nunca está aislado y siempre está siendo parte de un amplio engranaje en el que existen otras personas que cumplen un papel también fundamental en todo el proceso de creación. De hecho, podemos observar cómo en la mayor parte de la historia de nuestra civilización la figura del artista ha sido eclipsada por la propia funcionalidad de su creación, no habiéndose requerido en muchísimas épocas de un reconocimiento individual como el que, desde nuestra forma de entender el mundo, solemos otorgar.

Se podría decir que el arte, tal y como hoy lo entendemos, nace en el siglo XV en los Países Bajos asociado a un primer consumo de imágenes pintadas para ser adquiridas por parte de una incipiente primera burguesía, la cual quería introducir en sus casas nuevos símbolos capaces de conferirles un nuevo estatus dentro de la nueva estructura social que estaban conformando. Lo que entendemos como Bellas Artes, hasta ahora únicamente en manos de los estamentos del poder, empezó a habitar los espacios privados de estos comerciantes y profesionales especializados que se organizaban en torno a las nuevas ciudades. Nació un primer “coleccionismo” ajeno a los estamentos canónicos del poder y, de esta manera, el artista empezó a no sólo servir a la Iglesia o al Estado, sino que comenzó a ser parte de este nuevo mundo que ahora nacía, en el cual aparecían nuevas estructuras sociales.

En el siglo XIX, cuando ya la burguesía se hace definitivamente con las riendas del poder -gracias a la recuperación de la idea de democracia y el impulso de la economía capitalista- y cuando el mundo antiguo se empieza a desprender definitivamente del nuevo orden que surge, es el momento en que se empieza a generar un sentimiento de añoranza del pasado y se potencia la idea del artista como un ser especial, un ser iluminado con una sensibilidad exacerbada y, en este sentido, superior al resto de los mortales. Es entonces cuando se fragua la idea romántica del artista, que hoy aún es la predominante, la que procura que se sublime su papel de una forma absoluta y, de esta forma, oculta en cierta medida todo el resto de conexiones que él mismo tiene con su propio tiempo y con su propio mundo.

Tras un siglo XX convulso en el que se ha replanteado todo tipo de acción artística desde todo tipo de punto de vista posible, el arte pervive en un presente demasiado complejo como para poder entenderlo claramente, pero se trata de un presente en el que podemos observar cómo todo está conectado con todo y cómo el artista, a pesar de estar esencialmente incorporado en un sistema de producción objetual de transacción, no suele estar aislado y necesita el diálogo y el apoyo de las personas que componen su mundo. Estamos en una época en la que todas las disciplinas se mezclan, todas las técnicas, todos los discursos, todas las propuestas se hacen posibles; una época inasible en la que las posibilidades se multiplican y en las que a pesar de la sobreinformación y ansiedad que genera el exceso de propuestas, la creación persiste y se hace, posiblemente mucho más que nunca, indispensable.

Con la exposición Cómplices del Arte español contemporáneo, la Fundación Canal pretende poner en marcha un proyecto capaz de dar visibilidad a personas que, a través de las diferentes formas que existen de apoyar, sustentar, impulsar o gestionar la obra artística contemporánea en nuestro país, hacen posible que ésta tenga lugar y llegue a nuestra sociedad, personas que nunca han precisado de un reconocimiento y que, sin embargo, han aportado, de diferente manera, parte de su vida y energía para que el hecho artístico sea una realidad en el mundo en el que viven. Para ello se ha llevado a cabo un proceso mediante el cual se ha realizado una selección de personas, ampliamente implicadas en el arte español en los últimos veinticinco años, y se les ha pedido su complicidad directa para dar forma a este proyecto.

El proceso, aunque complejo en su puesta en marcha, parte de un esquema muy sencillo: a- Planteamiento por parte de la Fundación Canal de la idea de querer hacer un proyecto en el que dar visibilidad a los diferentes sectores de personas y, en general, a las personas mismas que hay detrás de la obra de arte contemporánea en nuestro entorno contemporáneo. b- Elección del comisario y discusiones para acotar la idea del trabajo, mediante el cual se optó por invitar a un número limitado de personas a las cuales se les pediría que eligiesen una obra de arte que les pareciese importante para definir lo que ha sido el arte español contemporáneo de las dos últimas décadas. c- Formación de un comité provisional no vinculante para discutir las diferentes personas a las que poder implicar en el proyecto y elección definitiva de los participantes. d- Invitación a participar a las 23 personas seleccionadas pertenecientes a los diferentes ámbitos de acción de la obra de arte contemporánea; e- Interacción directa con estas personas a través de una corta entrevista grabada y una sesión fotográfica; f- Gestión de préstamos de las obras de arte; g- Montaje y exposición final. Si normalmente una exposición colectiva suele partir del desarrollo de una idea planteada por su comisario, en esta ocasión, el comisario -el que escribe esta corta presentación- lo que ha hecho es aceptar una idea planteada desde el seno de la institución y hacerla crecer lo mejor posible a través de los mismos elementos en los que se sustenta la raíz de la cuestión planteada: la complicidad y la generosidad.

De esta forma, la exposición no se plantea con ningún tipo de idea preconcebida si no con un sentido amplio y abierto a lo que cada uno de sus participantes implicados han ido aportando libremente. En este sentido, nos encontramos con una exposición realizada de una manera inversa a como suelen ser realizadas las exposiciones colectivas temáticas que parten de la lógica estructura constructiva, siendo este sentido inverso lo que, en gran medida, confiere un interés especial al proyecto. 23 obras elegidas libremente por 23 personas conforman, por tanto, esta exposición que sólo es posible entenderla desde la premisa de su propia construcción, para la que hay que tener en cuenta que en ningún momento se ha partido de una idea preconcebida; todo lo contrario, ya que en este caso lo esencial no es el conjunto de las obras sino la relación que cada obra tiene con su selector particular.

Como parte esencial de este proyecto hemos llevado a cabo un acercamiento individual con cada uno de los invitados a través del cual les hemos solicitado que nos dejasen fotografiarlos y grabarlos en una corta entrevista en la que ellos nos justificasen, en pocos segundos, el porqué de su elección. El proceso ha sido realmente fascinante ya que cada uno de los invitados ha resuelto el encuentro de una forma absolutamente distinta, dejándose siempre retratar con esa complicidad que desde el principio perseguíamos. El resultado es una serie de magníficos retratos fotográficos de IgnacioHernando, creados para esta publicación, y un interesantísimo reportaje realizado por la directora de cine Chus Gutiérrez que abre la exposición y que, al mismo tiempo, es parte fundamental del catálogo de la misma.

Este proceso de acercamiento con las personas es lo que da sentido a este proyecto. A través de él hemos podido plantear un cierto juego de complicidad en las que si por una parte la institución reconocía el trabajo aportado por esta persona a lo largo de estos últimos veinte años, la persona por su parte aceptaba este reconocimiento de una forma activa participando en la selección de esa obra particular que da sentido a su implicación verdadera en el sector del arte español contemporáneo. A través de estos rostros y de estas palabras somos capaces de topar ante todo con personas, con individuos que están depositando su confianza en nosotros para mostrarnos como su implicación con el arte es una de sus razones de vida. Ese es el verdadero sentido de este proyecto, el entender que más allá del artista, en ningún momento menospreciado, hay muchas personas que viven absolutamente implicadas en el hecho creativo contemporáneo. Personas que, como los galeristas, han tenido que trascender la idea de negocio para poner en marcha sus propias empresas en las que arriesgan al máximo para expandir la obra de los artistas que adoptan de una manera absolutamente implicada; o los profesores universitarios, que han optado por vincular su pensamiento al complejo momento presente y, en este sentido, son capaces de engrandecer el discurso que reside en cada obra; o los críticos y comisarios de arte que juegan un papel importantísimo a la hora de ampliar la comunicación y discusión sobre la obra que se produce en este momento; y, finalmente, los coleccionistas, aquellos que dedican sus bienes a la adquisición y custodia de las obras y que mediante su asunción económica hacen posible que el sistema artístico pueda subsistir tal y como lo entendemos hasta la fecha. Diferentes sectores que hay que valorar en sus funciones, cada uno de ellos aporta algo diferente para que el arte contemporáneo pueda seguir siendo un pilar posible en el mundo tan complejo en el que vivimos.

El juego de elecciones planteados ha dado como resultado una selección que, si en buena medida está condicionada por las características específicas de la sala que impiden elegir obras de grandes formatos e instalaciones, dan una idea de las diferentes líneas por las cuales ha circulado y circula el arte español contemporáneo.

Podemos observar cómo las cuestiones pictóricas, nuestra vinculación endémica hacia el hecho pictórico sigue siendo una de las raíces más vitales de nuestra creación y cómo al mismo tiempo existe una gran variedad de discursos o posturas ante el hecho artístico; desde la absolutamente participativa, pasando por las que cuestionan el propio medio artístico, hasta las que, como en el caso de la obra anónima elegida por Pablo Llorca, abren el espectro hacia un terreno utópico y absolutamente vital de entender el arte. Es interesante observar cómo son capaces de convivir artistas de diferentes generaciones y diferentes ámbitos, y observar cómo algunos son inmigrantes en nuestro país de la misma forma que otros son emigrantes en otros lugares. No obstante, todas las conclusiones que podamos sacar de esta selección deben ser entendidas como parciales, ya que en ningún momento se ha pretendido hacer un barómetro de la creación contemporánea española, sino hablar de su autoría en cierta medida expandida desde los autores hacia otros implicados.

Este proyecto sólo es posible de entender como un proceso, como un juego incluso, que la propia Fundación Canal ha planteado hacia el medio artístico contemporáneo español o, mejor dicho, como un cierto homenaje hacia los sectores y a las personas que viven y actúan detrás de la obra de arte y que hacen que ésta tenga un sentido propio en el mundo para el que han sido concebidas.

Como comisario que aceptó dirigir este particular reto o juego de implicaciones, quiero dar las gracias a todas y cada una de las personas que desde un principio han participado y que han puesto lo mejor de sí mismas para entender que, ante todo, de lo que se trataba era de hacer evidente un reconocimiento a su trabajo o a su particular actividad vinculada a un sector que hoy más que nunca necesita de nuestra atención, implicación y nuestra complicidad.

Rafael Doctor Roncero


Actividades Paralelas

Visitas- talleres para familias
Como viene siendo habitual, la Fundación Canal organiza, en paralelo a cada exposición, visitas-taller que acercan los contenidos artísticos a niños de 7 a 12 años y a adultos, de una forma lúdica, y de la mano de educadores expertos. Una vez finalizada la visita, se realizan talleres adaptados a cada tramo de edad en los que crearán sus propias obras de arte.

Información y reservas: 91 323 28 72

Visitas guiadas para grupos y visitas privadas
Información y reservas: 91 545 15 06
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Fichas didácticas para el profesorado
Con el fin de contribuir a la difusión de los contenidos artísticos y apoyar la labor docente, la Fundación Canal ofrece a los centros educativos de la Comunidad de Madrid fichas didácticas de la exposición dirigidas al profesorado de ESO y Bachillerato.

Las fichas didácticas en formato pdf podrán descargarse a partir del 9 de mayo a través de www.fundacioncanal.com introduciendo la clave correspondiente enviada previamente, por carta y por correo electrónico, a los centros educativos.

Fundación Canal
Mateo Inurria, 2
www.fundacioncanal.com

Prensa Fundación Canal