Lunes, 20 de Mayo de 2013

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Cartografías contemporáneas. Artistas cuestionan los sistemas de representación en CaixaForum Madrid

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CaixaForum Madrid presenta obras creadas en los siglos XX y XXI 

El ser humano cartografía el mundo en un intento de captar la realidad en que vive. Desde siempre, los mapas han representado, traducido y codificado todo tipo de territorios físicos, mentales y emocionales. La representación del mundo ha evolucionado en los últimos siglos y, ahora, con la globalización e Internet, se han transformado definitivamente los conceptos tradicionales de tiempo y espacio, así como los métodos de representación del mundo y el conocimiento. Con este cambio de paradigma, los artistas contemporáneos se cuestionan los sistemas de representación y ofrecen nuevas fórmulas para clasificar la realidad. Cartografías contemporáneas. Dibujando el pensamiento propone un mapa de las cartografías elaboradas por artistas de los siglos XX y XXI, con el objetivo último de invitar a los visitantes a interrogarse sobre los sistemas de representación que usamos y las nociones subyacentes. La exposición, organizada y producida por la Obra Social ”la Caixa”, está constituida por más de 140 obras de formatos muy variados —desde mapas y dibujos hasta videoinstalaciones y arte digital—, procedentes de los principales museos de arte contemporáneo, donde conviven nombres esenciales como Salvador Dalí, Paul Klee, Marcel Duchamp, Yves Klein, Gordon Matta- Clark, Richard Hamilton, Mona Hatoum o Richard Long; una amplia representación de artistas actuales que han subvertido el lenguaje cartográfico, como Art & Language, Artur Barrio, Carolee Schneemann, Ana Mendieta, Erick Beltrán, On Kawara, Alighiero Boetti, Thomas Hirschhorn y Francis Alÿs; junto a documentos reveladores de figuras de otros campos como Santiago Ramón y Cajal, Lewis Carroll y Carl Gustav Jung.

Para esta exposición la Obra Social ”la Caixa” parte de un concepto universal en la presentación de su nueva apuesta en arte contemporáneo: la necesidad humana de entender y representar nuestro entorno.

La voluntad última de la exposición es, por lo tanto, observar cómo los artistas contemporáneos han usado el lenguaje cartográfico para subvertir los sistemas de representación tradicionales, ofrecer nuevas fórmulas o cuestionarse la propia imposibilidad de representación de un mundo globalizado y cada día más caótico.

La muestra, que se abre con las reflexiones del cartógrafo Franco Farinelli y finaliza con una entrevista al filósofo Alexander Gerner, también incluye algunas cartografías manuscritas del siglo XVIII procedentes de la Biblioteca Nacional. Además, en algunos ámbitos promueve el diálogo entre artistas contemporáneos y maestros de otras disciplinas, como Santiago Ramón y Cajal, Carl Gustav Jung o Lewis Carroll.

Territorios físicos, mentales y emocionales
El ser humano siempre ha necesitado proyectar y construir estructuras para entender el caos que es la vida. Los mapas fragmentan la realidad y nos permiten presentarla en forma de tablas. De esta manera, traducimos y codificamos el espacio físico, pero también el conocimiento, los sentimientos, los deseos y las experiencias vitales.

Representar la Tierra en un plano, proyectar un objeto tridimensional en dos dimensiones, constituyó una formidable transformación. Con este proceso adquirimos la idea de espacio, que ha dado forma al pensamiento europeo. Como señala el geógrafo Franco Farinelli, desde los inicios del conocimiento europeo no existe otra forma de conocer las cosas que no sea a través de su imagen. Difícilmente podemos ir más allá de su apariencia, de su representación.

En el siglo XVII empiezan a dibujarse sobre un plano clasificaciones y fenómenos. Los conocimientos cartográficos se combinan con las habilidades estadísticas. De este modo surgen los mapas de datos, que ayudan a visualizar el conocimiento y lo transforman en ciencia. Un siglo más tarde, vinculada a la expansión colonial de los países europeos, se desarrolla la cartografía científica. Al mismo tiempo, en los salones franceses regidos por mujeres aparecen las cartografías sobre sentimientos. Desde entonces, los mapas representan y hacen visibles todo tipo de territorios físicos, mentales y emocionales.

Ya en el siglo XX, la representación del mundo cambió con los adelantos técnicos, como el avión y la fotografía, que permitieron reproducir la realidad con exactitud. Por otro lado, la comunicación inmaterial —el telégrafo y el teléfono— produjo «la crisis del espacio», que tan bien reflejó el cubismo. Con Internet se anulan definitivamente los conceptos tradicionales de tiempo y espacio. El espacio contemporáneo es un espacio heterogéneo. Somos conscientes de que vivimos dentro de una red de relaciones y flujos materiales e inmateriales, pero todavía no tenemos un modelo que represente esa articulación invisible y en red. Vivimos en tensión entre lo que fuimos y podemos pensar y lo nuevo que no sabemos representar.

Esta exposición presenta un tema de ramificaciones inabarcables. Partiendo del arte, un microespacio de libertad donde repensar y replantear los modelos de conocimiento, propone un mapa —arbitrario, subjetivo e incompleto, como todos los mapas— de las cartografías elaboradas por artistas del siglo XX y de la actualidad que nos invita a interrogarnos sobre los sistemas de representación que usamos y las nociones que subyacen en ellos.

Ámbitos de la Exposición

El lenguaje cartográfico
La reducción de la Tierra a una imagen gráfica de dos dimensiones constituyó una revolución técnica y cultural. Permitió transmitir los conocimientos que iban adquiriéndose sobre el territorio y, al mismo tiempo, interponiéndose entre nosotros y el mundo, cambió nuestra relación con la realidad y dio forma al conocimiento europeo.

Para poder representar el mundo y las cosas, los proyectamos sobre el espacio abstracto de la geometría, que no tiene en cuenta los matices y diferencias cualitativas de los lugares. En este proceso, el espacio geográfico asume las propiedades que pertenecen a su soporte material, el mapa. Como dice Karl Schlögel, en los mapas cartográficos no puede haber nada parecido a una figura correcta; las coordenadas rectangulares del mapa le quitan al mundo sus arrugas.

El lenguaje de la cartografía traduce la realidad del mundo, pero, como todo lenguaje, impone sus reglas y establece límites. La representación transforma el caos del mundo en su contrario, en un espacio lógico.

Desde principios del siglo XX muchos artistas han jugado con el lenguaje cartográfico (surrealistas), con su sintaxis y su gramática (Lewis Carroll, Art & Language), provocando un aparente sinsentido de su lógica (Stanley Brouwn, Artur Barrio).

Tipos de espacio
El conocimiento del espacio, la reflexión sobre su naturaleza como representación colectiva y la necesidad de clasificar y definir los distintos tipos de representaciones espaciales son características de nuestra época.

La noción de espacio, que dio forma al conocimiento europeo, ha impregnado todas las áreas de nuestro pensamiento. Hablamos de espacio personal, público, simbólico y tantos otros. El espacio es, hoy, la metáfora más repetida de nuestros discursos. Seguramente porque sentimos que a través de él nos liberamos de la linealidad del lenguaje y la escritura. El pensamiento encuentra en el espacio una expresión de su pluralidad y su dinamismo.

Michel Foucault definió la transformación de las nociones de espacio y tiempo a través de la idea de los espacios «otros», que no están ni aquí ni allí: la llamada de teléfono o el espacio de Internet, y también el espacio del espejo o el espacio sonoro.

La comunicación inmaterial ha modificado nuestra noción del espacio-tiempo. Paulatinamente vamos encontrando en las imágenes que nos rodean distintas formas de relación entre tiempo y espacio.

Este apartado muestra trabajos de artistas donde los espacios y tiempos se anudan de distintas formas. Existen espacios sociales fuera del tiempo (Constant), países mentales (Evru), dislocaciones de espejos (Robert Smithson), espacios invisibles (Giovanni Anselmo), espacios vacíos generados durante el tiempo que dura una película (Hiroshi Sugimoto), espacios sonoros (Milan Grygar), un millón de años ordenados en un espacio (On Kawara) y otros muchos.

Cartografías sociales y políticas
Lejos de ser meramente descriptivos, los mapas imponen una estructura sobre el mundo, lo describen en términos de relaciones de poder y de prácticas culturales.

En la época moderna, los mapas topográficos y de datos han desempeñado un importante rol en la constitución de los estados nación y los imperios. Los mapas tipográficos, que reducen el mundo a un plano, ofrecen un espacio «ideal» donde el estado territorial moderno y sus políticas colonizadoras trazan líneas rectas: unas, para dibujar fronteras abstractamente, y otras —líneas de tren y carreteras—, para atravesarlo e incrementar la velocidad del intercambio de mercancías.

Todavía tenemos enraizada la misma idea del espacio territorial, mientras que los procesos globalizadores disminuyen las barreras espaciales. Por otro lado, los datos de los patrones de actividad y relaciones capitalistas planetarias —flujos de capital, concentraciones empresariales y sus ramificaciones geográficas y políticas— son tan abundantes que estamos perdidos en un magma de información. Vivimos percepciones complejas. Inmersos en mercados mundiales de bienes materiales, mensajes y migrantes, necesitamos acotar y definir la singularidad del territorio que habitamos, construyendo discursos de corte nacional. Los estados los necesitan para articular un valor cultural diferenciado, y nosotros, para sentir y construir nuestra identidad.

A través de la crítica del discurso geográfico, algunos artistas cuestionan el orden político y social existente. Otros se enfrentan a la gran cantidad de datos sobre flujos de capital, relaciones de poder y acontecimientos políticos, tan difíciles de entender, organizando diagramas y cartografías que los hagan visibles.

Cartografías del cuerpo
El cuerpo es para nosotros la medida del mundo. Con él percibimos y acotamos el espacio a nuestro alrededor. Medimos en pies o en palmos y hablamos de cuerpos celestes o de las arterias de la ciudad.

A lo largo de la historia abundan los mapas cartográficos con formas humanas. La equivalencia entre Tierra y cuerpo se desarrolló socialmente en el siglo XVIII como parte del nuevo ideal de representación del territorio topográficamente. El Romanticismo, en cambio, busca en la naturaleza, sublime e inquietante, los ecos de sus sentimientos y las imágenes del yo.

Para el sujeto, la equivalencia cuerpo-Tierra se establece partiendo del cuerpo como parte del sentido cósmico de la existencia. En el siglo XX, la fusión cuerpo-Tierra nos ha dejado imágenes de huellas encarnadas en el barro (Ana Mendieta), de cuerpos marcados por el mapa (Adriana Varejão) y del rastro del cuerpo en movimiento sobre la tela (Yves Klein).

Pero la cartografía topográfica es siempre el dibujo de una forma sin vida, que no representa lo que respira y se mueve, como tampoco el territorio o la ciudad transitada y experimentada. Cuando recorremos el espacio, se rompe la fijeza del sujeto de la cartografía, que al desplazarse despierta su emoción. Las cartografías realizadas mediante el movimiento del cuerpo (Bas Jan Ader), como el baile (Loïe Fuller) o la performance (Carolee Schneemann), dibujan mapas evanescentes, en tiempo real, en el espacio de la representación.

Cartografías de experiencia y vida
Si intentamos levantar una cartografía de nuestra vida y acudimos a la memoria, encontramos una mezcla de casas y ciudades, hechos cotidianos y acontecimientos sociales, miedos y deseos, fundidos en una amalgama etérea donde resuenan los ecos de nuestras relaciones. Al intentar ordenarla sobre el tiempo lineal que rige el mundo o dibujarla en un plano, nos damos cuenta de que los límites entre dentro y fuera, personal y social, que establecemos para separar el ser humano del mundo, devienen porosos o desaparecen.

En los mapas que representan nuestra vida no hay fronteras entre lo sentido y lo real, ni se distinguen los territorios sociales de los personales. Por eso muchos artistas pliegan el tiempo vivido en los espacios de mapas topográficos comunes (Grayson Perry, Zarina Hashmi, Guillermo Kuitca) o utilizan postales corrientes para registrar sus movimientos cotidianos y repetitivos (On Kawara). Otros dibujan los paisajes de su viaje interior en busca de América (Raimond Chaves y Gilda Mantilla) o levantan una cartografía interna de desolación filmando los lugares vacíos del exterminio en Uganda (Zarina Bhimji).

Cartografías de lo intangible
Borrados por la racionalidad europea y clasificados como esoterismo, la astrología, el misticismo y el ocultismo, entre otros, han permanecido durante siglos en el limbo de la cultura oficial, junto a todo aquello que sobrepasaba los límites espacio-temporales o que no podía ser demostrado empíricamente.

Para el filósofo esotérico Rudolf Steiner, el objeto del conocimiento no es repetir de forma conceptual algo que existe, sino crear una esfera completamente nueva que, combinada con el mundo que nos llega a través de los sentidos, constituye y completa la realidad.

En el siglo XX, el psicoanálisis abrió la primera grieta en la concepción del ser humano como sujeto racional al otorgar protagonismo a los sueños y al inconsciente. Paralelamente, la teoría de la relatividad formulaba que el tiempo y el espacio dependen de la velocidad y la masa, y la cuántica, la imposibilidad de medir con precisión absoluta.

En la actualidad, médicos y neurólogos investigan la influencia de los estados mentales y emocionales sobre el cuerpo. Y la física propone modelos de difícil ratificación experimental, como la teoría de las cuerdas, que con 10 y hasta 26 dimensiones rompen con nuestra percepción tridimensional del espacio.

Este apartado ofrece cartografías que hacen visibles aspectos intangibles. Muestran estructuras de dimensiones no siempre indagadas, mapeando lo vibracional, lo suprasensible, lo multidimensional, el inconsciente y los sueños.

Cartografías conceptuales
Cuando dibujamos mapas conceptuales o diagramas, buscamos dar una estructura a preguntas y problemas no resueltos. Ordenamos nuestras formulaciones dibujando una lógica de relaciones, con puntos de intersección, nudos, vacíos, conexiones y desconexiones; de este modo vamos articulando nuestro pensamiento hasta darle forma y hacerlo visible.

Las relaciones entre ideas o cosas aparecen más claramente porque establecemos una dinámica y señalamos las fuerzas de cambio entre las mismas, lo que nos permite entender el efecto de unas sobre otras. Si la cartografía topográfica es estática, estos mapas registran cambios y transformaciones.

Los mapas conceptuales realizados mediante imágenes (cuyo mito de origen en arte es el Atlas Mnemosyne de Aby Warburg) son instrumentos que ayudan a pensar nuevas relaciones reticulares y a construir nuevos modelos de ordenaciones y sentidos.

El pensamiento diagramático y reticular se ha potenciado con la aparición de las redes tecnológicas. Internet ha acentuado la producción de conocimiento y su difusión, y la interacción permite crear nuevas realidades personales y colectivas.

En la actualidad utilizamos los mapas conceptuales y los diagramas como herramientas para entender la complejidad de las transformaciones de nuestro entorno.

En un momento de cambio acelerado, innovaciones técnicas, metamorfosis urbanas, transformaciones sociales y conflictos políticos, necesitamos nuevos mapas que nos ayuden a visualizar dicha transformación.

Actividades Relacionadas con la Exposición

Visitas Comentadas a la Exposición
Visitas comentadas para el público general
Lunes, a las 18 h
Sábados, a las 18 h
Reserva de plazas para visitas comentadas a través del tel. 934 768 630
Plazas limitadas.

Visitas concertadas para grupos
Grupos de un mínimo de 10 personas y un máximo de 30. Es necesario inscribirse previamente a través del tel. 934 768 630.

Visitas Comentadas a la Exposición
Visitas comentadas para el público general
Lunes, a las 18 h
Martes y jueves, a las 19 h
Miércoles y viernes, a las 13 h
Sábado, domingo y festivos, a las 11 h y a las 18 h
Inscripción en recepción media hora antes del inicio de las visitas
Plazas limitadas.

CaixForum Kids
Espacio educativo (+7)
Un espacio dedicado a las familias propone actividades en torno a distintas ideas extraídas de la muestra.
Horario: de lunes a domingo, de 10 h a 20 h
Actividad autónoma

Café Tertulia con las Artes
Actividades para Personas Mayores
Los martes (a partir del 27 de noviembre) a las 17 h
El «Café tertulia con las artes» ofrece la oportunidad de disfrutar de las exposiciones de una forma distinta. Se trata de una actividad de dos horas para una visita tranquila, que permite profundizar en aquello que más interesa a cada grupo, para después compartir impresiones en una tertulia informal y acompañada de un café.
Actividad pensada para personas mayores de 60 años. Horario: 17 h.
Duración: 2 horas. Plazas limitadas.
Inscripción previa a través del tel. 91 330 73 00

Cartografías contemporáneas
Dibujando el pensamiento

Del 21 de noviembre de 2012 al 24 de febrero de 2013
Comisariado: Helena Tatay

Horario
De lunes a domingo, de 10 a 20 h
24 y 31 de diciembre, tardes cerrado
25 de diciembre, 1 y 6 de enero, cerrado

CaixaForum Madrid
Paseo del Prado, 36
28014 Madrid, España
www.lacaixa.es/obrasocial

Fuente: Departamento de Comunicación Obra Social "la Caixa"

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