Miércoles, 28 de Junio de 2017

Usted está aquí: España En España La Fundación March presenta 'El Hombre Mosca’ en su Ciclo de Cine Mudo

La Fundación March presenta 'El Hombre Mosca’ en su Ciclo de Cine Mudo

Correo electrónico Imprimir

Siete Años de Mala Suerte, de Max Linder

El viernes 6 y el sábado 7 de diciembre se proyecta en la Fundación Juan March (www.march.es, Facebook y Twitter:fundacionmarch) El hombre mosca (Safety Last!, Estados Unidos, 1922), de Sam Taylor y Fred C. Newmeyer, con Harold Lloyd, tercera película del ciclo de cine mudo que dedicado, esta vez, a La comedia cinematográfica, incluye, de octubre a mayo, ocho películas de directores como Lubitsch, Buster Keaton, Max Linder, Frank Capra, René Clair o Jean Renoir. El coordinador del ciclo, como de los anteriores, es el historiador del cine Román Gubern. Las proyecciones son los viernes por la tarde, comentada cada una de ellas por un especialista, y los sábados, en segunda sesión, con el video de presentación del día anterior.

Viernes 6 y sábado 7 de diciembre
El hombre mosca (Safety Last!, 1922) de Sam Taylor y Fred C. Newmeyer, protagonizada por Harold Lloyd.
Presentación: Carlos F. Heredero (19 horas)
Proyección de la película: 19,30 horas

 

Acerca de esta película escribe Carlos F. Heredero: “Harold Lloyd (1893-1971) era, a principios de los años veinte, el actor mejor pagado del mundo y uno de los hombres más ricos de América, había interpretado más de 180 cortometrajes cómicos (una cifra superior a la que podrían sumar juntos Chaplin y Keaton) y era un triunfador nato que vivía en una gigantesca mansión de Beverly Hills con 44 habitaciones, piscina olímpica, terrenos deportivos y campo de golf. Y de eso hablan precisamente –de la conquista del éxito social– la mayor parte de sus películas, incluidos los cortos, los once largometrajes mudos y los siete sonoros que protagonizó a lo largo de su filmografía. Y también, por supuesto, El hombre mosca, el cuarto de sus largos, película que contiene una de las más famosas escenas cómicas de toda la historia del cine: la que muestra a Harold Lloyd escalando un alto rascacielos y sujeto a las manillas de un reloj. Una imagen icónica mil veces repetida y que pervive en el imaginario de todos los aficionados.

Creador de un personaje característico ('Winckle'), tocado siempre con sombrero de paja y gafas de carey, Lloyd busca el humor a través de los equívocos que tienden a colocar a su criatura en una posición embarazosa que él normalmente ignora y que provoca la adhesión emocional del espectador, como muestra de manera ejemplar la primera secuencia de El hombre mosca. Su humor es siempre calculado, preciso y con una acusada tendencia a las situaciones acrobáticas, entre las que destaca con fuerza la escena cumbre de esta película, inspirada en el hallazgo que para Harold Lloyd supuso el encuentro con un auténtico 'hombre mosca' que se dedicaba a escalar edificios (Bill Strothers) y que, de hecho, interpreta en el film las secuencias de mayor peligro en las que el famosísimo y adinerado Harold Lloyd fue sustituido por un especialista.

La Comedia Cinematográfica
Sobre este ciclo de La comedia cinematográfica escribe su coordinador, Román Gubern: “La risa es una reacción humana universal, que expresa relajación, diversión y alegría, hasta el punto de que a veces se ha afirmado que una de las principales diferencias entre el ser humano y los animales reside en que estos, aunque puedan sentirse alegres, no disponen de la expresividad extrovertida propia de la risa humana. Y las escenificaciones diseñadas para producir risas en su público, que fueron ya muy populares en el antiguo teatro griego y romano, se denominan comedias. El cine mudo adoptó este género el mismo año de su nacimiento, con El regador regado (1895), breve cinta de los hermanos Lumière en la que un jardinero, víctima de la travesura de un niño que pisaba su manguera, resultaba al fin empapado por su chorro de agua. El público demostró muy pronto su afición hacia las comedias del cine mudo, en las que la apariencia grotesca de los personajes, gracias a los maquillajes exagerados, y el lenguaje mímico de los actores resultaban más esenciales que la palabra.

En julio de 1912 el empresario y director americano Mack Sennett creó en Los Angeles la productora Keystone, verdadera fábrica de películas cómicas, cuyos actores utilizaban con gran libertad las calles de la ciudad como escenario para sus divertidas persecuciones y caídas, sorteando automóviles y tranvías, algo que hoy resultaría impensable. En esa compañía se creó una tipología de personajes característicos, que constituía un eco de los arquetipos que había producido la commedia dell´arte en el Renacimiento italiano. A sus órdenes trabajaron cómicos famosos, como Charles Chaplin, Harold Lloyd, Harry Langdon o Mabel Normand, algunos de los cuales podrán ser admirados en este ciclo. Su fuerte personalidad individualizada contribuyó a la creación de un potente star-system dentro de este género.

La comedia constituyó uno de los géneros más populares en el cine de la época muda y resulta llamativo constatar que su edad de oro se canceló precisamente hacia 1929, con la implantación del cine sonoro, que requería fórmulas cómicas dialogadas y distintas del lenguaje mímico y que coincidió también, precisamente, con el dramático estallido de la Gran Depresión, que ensombreció todo el horizonte de las artes del espectáculo y las vidas de muchos ciudadanos.

Resto del Ciclo

Viernes 17 y sábado 18 de enero de 2014: El rey de los cowboys (1926) de Buster Keaton.
Viernes 21 y sábado 22 de febrero: Sus primeros pantalones (1927) de Frank Capra.
Viernes 14 y sábado, 15 de marzo: Ello (1927) de Clarence Badger.
Viernes 11 y sábado 12 de abril: Un sombrero de paja de Italia (1927), de René Clair.
Viernes 9 y sábado 10 de mayo: Escurrir el bulto (1929) de Jean Renoir. 

Fundación Juan March
Castelló, 77 - 28006 Madrid - España
www.march.es

Fuente: Gabinete de Prensa Fundación Juan March