Lunes, 13 de Febrero de 2012

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Luis Antonio de Villena Interviene en “Poética y Poesía”

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El martes 2 y el jueves 4 de marzo, en la Fundación Juan March

En la primera sesión expone sus propósitos poéticos y en la segunda, lee y comenta sus poemas, algunos de ellos inéditos

El poeta madrileño Luis Antonio de Villena, Premio Nacional de la Crítica (Poesía) 1981 y Premio Internacional de Poesía Generación del 27 (2004), interviene el martes 2 y el jueves 4 de marzo, a las 19,30 horas en Madrid, en la sede de la Fundación Juan March, dentro de la modalidad de Poética y Poesía, abierta al público como todas las actividades culturales de esta institución. El primer día, Luis Antonio de Villena dicta una conferencia sobre su manera de concebir la poesía y, el segundo día, ofrece un recital comentado de sus poemas, algunos de ellos inéditos. La conferencia y los poemas se recogen en una edición no venal, que se entrega al final del segundo día de esta nueva sesión, así como puede escucharse el audio de los dos días en la página web de la Fundación Juan March www.march.es.

Martes 2 de marzo: “Estilo: nuevo paganismo, moral nueva”
Jueves 4 de marzo: “Lectura de mi obra poética”

Para mí la poesía es, a la vez, una gran necesidad vital y un lenguaje de excelencia. Y como el gran Dante decía del amor, la poesía –en sus múltiples caminos, se puede escoger afortunadamente- es algo “ch’intender non lo può chi non lo prova”. Quien no lo prueba no lo puede entender. Es muy justo. Exacto. Pero también muy remediable (más que la ausencia de amor) si hay voluntad.

Luis Antonio de Villena, nacido en Madrid en octubre de 1951, es licenciado en Filología Románica. Realizó estudios de lenguas clásicas y orientales, pero se dedicó nada más concluir la Universidad, a la literatura y al periodismo gráfico y después al radiofónico. Además ha dirigido cursos de humanidades en universidades de verano y ha sido profesor invitado y conferenciante en distintas universidades nacionales y extranjeras. Publicó, aún con 19 años, su primer libro de poemas, Sublime Solarium (1971). Su obra creativa -en verso o prosa- ha sido traducida, individualmente o en antologías, a muchas lenguas, entre ellas, alemán, japonés, italiano, francés, inglés, portugués o húngaro. Ha recibido el Premio Nacional de la Crítica (1981) -poesía-, el Premio Azorín de novela (1995), el Premio Internacional Ciudad de Melilla de poesía (1997), el Premio Sonrisa Vertical de narrativa erótica (1999) y el Premio Internacional de poesía Generación del 27 (2004). En octubre de 2007 recibió el II Premio Internacional de Poesía "Viaje del Parnaso". Desde 2004 es Doctor Honoris Causa por la Universidad de Lille (Francia). Ha escrito y escribe artículos de opinión y crítica literaria en varios periódicos españoles. Ha hecho distintas traducciones, antologías de poesía joven, y ediciones críticas. A pesar de sus múltiples actividades, y de su gusto por la narrativa y el ensayo, se califica, básicamente, como poeta.

Luis Antonio de Villena
La Poesía lo Gobierna Todo

Me creo un poeta de vocación, pero no lo noté de inmediato. Sí tuve claro, desde mi adolescencia, que yo quería escribir, que me llamaba la escritura, aunque inicialmente fue el ensayo lo que reclamó más mi atención, alrededor de mis trece/catorce años… Cayó en mis manos una “Mitología griega” divulgativa y la leí, entusiasmado. Me encantaron aquellos dioses que parecían hombres, pero que en todo ponían -como un fulgor- belleza y brillo. Magia. De alguna manera nacía en mí (y no se tome como pedantería) una clara vocación de “sabio”. De hecho, por aquellas fechas soñaba con ser egiptólogo. Algo más tarde (apenas habría cumplido 15 años) leí una biografía de Francesco Petrarca. Como es lógico el biógrafo resaltaba la insigne calidad lírica de sus sonetos, pero hacía hincapié también en otros aspectos que sólo suelen aparecer en biografías o estudios más especializados… Petrarca fue un gran, un insigne humanista, que buscó y halló manuscritos antiguos (algún discurso de Cicerón, por ejemplo) y que además de escribir importantes obras en latín (su célebre “Secretum” verbigracia) estaba tan interesado en aprender griego, que no dudó en viajar al sur de Italia donde le habían dicho -y era verdad- que quedaban aún aldeas grecohablantes, sea como remoto vestigio de la Magna Grecia, o por el más reciente paso de los bizantinos por aquellas latitudes… Yo amaba ese afán de aprender, pero algo surgió en tal afán como complementario. Humanista y sabio como era, Petrarca también había sido poeta, ergo yo debía escribir un soneto, como él hizo. Verdaderamente en mi vida me había visto en tal aprieto. ¿Cómo se hacía un soneto? Sólo se me ocurrió buscar primero las rimas de cuartetos y tercetos y después ver como (en poema de amor) llenaba las sílabas restantes hasta el endecasílabo. Por fortuna tenía una vecina de mi edad, en verdad guapa, que se llamaba Susana. El nombre (real) importaba mucho, pues en español la rima consonante “ana” es bastante fácil (gana, manzana…) lo que me resolvía algo más de la mitad del invento. Por buena dicha no he conservado ese soneto que debía ser francamente malo. Pero he aquí que, sin darme cuenta, me había hecho poeta -buscando ser sabio- y hasta hoy no lo he dejado. Si debo definir mi obra (muy plural, incluyendo el periodismo) tenderé a decir que es la obra de un poeta. Cocteau hablaba de sus “novelas-poesía”, “cine-poesía”, “dibujo-poesía” etc… A mí me gusta sentirme dentro de una similar atmósfera, donde la poesía lo gobierna todo. Pero, en el tiempo del primer soneto, si ya era poeta, la poesía total y carnalmente (más allá de Petrarca o de Lope, que ya es) aún estaba por llegarme…

Fundación Juan March
Castelló, 77 - 28006 Madrid - España

Más información: http://march.es/