Sábado, 24 de Junio de 2017

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La Soledad de los Números Primos

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Por: R.J. Lovera De-Sola

“Porque las páginas de los libros de clase tienen todas la misma temperatura,
lo dejan elegir a uno,
nunca hacen daño ni uno puede hacerles daño a ellas”
Paolo Giordano: La soledad de los números primos,ed.2009,p.88.

La novela La soledad de los números primos(9ª.ed.Barcelona: Salamandra, 2009. 281 p.) del muy joven autor italiano Paolo Giordano(1982), tiene veinte y siete años, ha sido, junto con la trilogía Millennium del sueco Stieg Larsson (1954-2004), uno de los libros internacionales más leídos a lo largo del año que acaba de concluir. Ya ha sido traducida al francés, inglés, holandés y portugués. Aparecida en castellano en el mes de Febrero para Diciembre había arribado, siempre en nuestra lengua, a sus once ediciones sucesivas, hecho que se explica por los particulares valores de este libro, el primero de este, también destacado físico, nacido en Turín.

El protagonista de esta bella y conmovedora novela es un muchacho matemático, el uso de los números primos tiene un sentido: a estos siempre los separa un número: 1-3, 5-7 por ejemplo. El dos es el único número primo que es par. Ello es así tambien en los llamados números primos gemelos ”parejas de primos sucesivos, o mejor, casi sucesivos, ya que entre ellos siempre hay un número par que les impide ir realmente unidos, como el 11 y 13, el 17 y el 19, el 41 y el 43. Si se tiene paciencia y se sigue contando, se descubre que dichas parejas aparecen cada vez con menos frecuencia. Lo que encontramos son números primos aislados, como perdidos en ese espacio silencioso y rítmico hecho de cifras, y uno tiene la angustiosa sensación de que las parejas halladas anteriormente no son sino hechos fortuitos, y que el verdadero destino de los números primos es quedarse solos. Pero cuando, ya cansados de contar, nos disponemos a dejarlo, topamos de pronto con otros dos gemelos estrechamente unidos. Es convencimiento general entre los matemáticos que, por muy atrás que quede la última pareja, siempre acabará apareciendo otra, aunque hasta ese momento nadie puede predecir dónde”(p.123-124). Esta es la metáfora que el escritor utiliza al contar esta historia, llena de melancolía, con la “nostalgia desgarradora”(p.103) de la que se habla en un pasaje.

Novela de silencios es esta, como los números pares que separan a los primos. Es una historia de amor: contada con finura y delicadeza, de forma bella, muchas veces empapada de la poesía que impregna su prosa, pero que nos narra el gran drama de ambos protagonistas, Mattia y Alice, y su incapacidad para comunicarse y hacer vivo el amor que sienten, tanto que en momento leemos: “en por qué se había dejado besar por Alice y luego había sentido el impulso de correr a esconderse”(p.273). Tanto que ”Fueron los otros quienes primero supieron lo que Alice y Mattia no comprenderían hasta muchos años más tarde…pero era como si sus cuerpos fluyeran uno en el otro a través del contacto de las manos”(p.93). Pese a sus dudas, en el decorrer del tiempo Mattia “cuando estaba con ella sentía que valía la pena hacer todas esas cosas normales que hacen las personas normales”(p.143), pese al miedo que sentía, al que sentía ambos de aventurarse en la vida, en el vivir. El porque la inmensa tragedia que significó la desaparición, seguramente la muerte, de su hermana gemela discapacitada; ella, Alice, como consecuencia de un accidente que tuvo patinando en el hielo, quizá por el temor que sentía por su padre, aunque este no pasaba de ser una persona normal, común. Pero hubo amor entre Mattia y Alice, desde muy temprano, desde que se conocieron en la escuela secundaria, tanto que para él ”Mientras que aquí no tenía más que Alice, y el resto era desolación”(p.151), almas gemelas también ambos se puede decir. En un momento ella ”Lo único que sabía es que él había vuelto y no deseaba que se fuera”(p.271), “Aunque en ese momento Mattia estaba allí…le había pedido que viniera porque lo necesitaba, porque desde el día que se despidieron en aquel rellano su vida había caído en un pozo y ya no había salido; él era el cabo de aquella madeja interior que los años no habían hecho sino enredar, y si aún había una posibilidad de desenmarañarla, ahora tenía a su alcance tirar de ese cabo”(p.272): pasaje memorable este sin duda, por su belleza literaria y por llevarnos al corazón de la historia que nos narra Paolo Giordano con sus dedos sobre el computador.

El título, tan sugerente de esta novela, se explica cuando leemos: “Los números primos solo son exactamente divisibles por 1 y por sí mismos. Ocupan un sitio en la infinita serie de los números naturales y están, como todos los demás más separados entre sí. Son números solitarios, sospechosos”(p.123), por eso quizá, por su ratificación de la soledad, “encantaban a Mattia”(p.123).

Pero si penetramos en el libro podremos verlos tal cual eran sus dos protagonistas. Cuando le sucede el accidente Alice “se quedó allí quieta, invisible, en medio de la niebla”(p.17); cuando se conocieron “Hablaban poco, pero pasaban mucho tiempo juntos, sumido cada cual en su propio abismo, aunque sintiéndose sostenidos y salvados por el otro, sin necesidad de muchas palabras”(p.63), pasaje, que como otro de las p.57-58, se refiere a la amistad entre Denis y Mattia pero que es válido utilizarlo para el examen del conjunto de la novela.
A través de Denis el autor de La soledad de los números primos nos permite entrar al otro contorno de la adolescencia: Denis es homosexual, lo es desde muy atrás, lo sabe y lo asume. No hay duda que estaba enamorado de Mattia desde el colegio, pero también, tanto como Mattia, eran dos seres solitarios, metidos en si mismos, solitarios. Y esto nos lo permite ver Giordano, con la delicadeza extrema con que cuenta su historia, porque sensibles hondos son siempre los adolescentes.

Y esta novela es por lo que narra, siempre los personajes son muchachos y muchachas, así el libro es lo que se denomina en la teoría literaria una novela de formación, un “bildungsroman”, porque a través de ella vemos a sus protagonistas descubriendo “su propia naturaleza y la del mundo; frecuentemente ha de ir en busca de su nombre, de su padre, de algún misterioso tesoro. Tal búsqueda se configura a menudo como una serie de obstáculos y dificultades, capaces de probar las virtudes del héroe” como indica Mariano Baquero Goyanes en un tratado que no ha dejado de tener vigencia(Estructuras de la novela actual. Barcelona: Planeta,1970,p.32). Siempre se ha dado como ejemplo paradigmático de la novela de formación a Pip de Grandes esperanzas de Dickens y a Lucien de Las ilusiones perdidas de Balzac. Pero fíjese siempre que en general la novela de formación es la propia de la adolescencia, tal las obras del irlandés James Joyce(Retrato del artista adolescente,1916), del austríaco Robert Musil(Las tribulaciones del estudiante Törles,1906), del francés Alain Fournier (El gran Meaulnes,1913) o del inglés Denton Welch(El viaje que fue,1943), este último, por cierto publicado por vez primera en castellano en Caracas, en 1970, por Monte Ávila Editores, edición que deslumbró a sus lectores, tal el ensayo que le dedicó Elisa Lerner(Yo amo a Columbo. Caracas: Monte Ávila Editores, 1979,p.317-319). La adolescencia será siempre la “trágica y dulce aventura” a la que se refirió Uslar Pietri alguna vez(en Miguel Otero Silva: El cercado ajeno. Caracas: Pensamiento Vivo,1961,p.7). Es ello lo que Paolo Gionado nos muestra otra vez con si par belleza al narrar.

Ambos, Mattia y Alice, “Habían tramado una amistad precaria y asimétrica, hecha de largas ausencias y muchos silencios”(p.111). A Mattia “En los cuatro años de la universidad, las matemáticas lo llevaron a los rincones más apartados y fascinantes de la razón humana”(p.126). Hay que recordar aquí también que las matemáticas son una ciencia deductiva, por ello cercana a las humanidades, y por ello a las grandes preguntas del ser.
A Mattia “Aquel contagioso halo trágico que lo rodeaba”(p.150) que siempre es la desaparición de su hermana gemela. Por ello leemos que él “escapada de algo”(p.197). Y por ello era un marginal psicológico, quien se agarraba en su soledad de las matemáticas, tanto como aquella niña desolada y maltratada por su madre llamada María Callas(1923-1977) se agarró del canto renunciando a todo lo demás; tanto que Mattia en un momento “Se había pasado todo el rato pensando en las horas de estudio que perdía”(p.268) porque aquel tiempo era su salvación, la única quizá para aquel espíritu tan sensible que era él, por eso “hablaba poco pero, cuando lo hacía, valía la pena callarse y escuchar”(p.199), dice uno de sus jóvenes colegas, también matemático como él.
Alice por su parte es una muchacha anoréxica y coja, seguramente lo primero como consecuencia de lo segundo. No comer era una respuesta al dolor que sentía, por ello “Odiaba que todo lo que hacía se le antojara irremediable, definitivo. Lo llamaba ‘el peso de las consecuencias’ y estaba convencida de que era otro de los fastidiosos rasgos paternos que son los que con los años arraigaban más y más en su ser”(p.77). Encontró su refugio en la fotografía.

Michela, la hermana de Mattia, por sus dolencias mentales, era otra solitaria, más que él quien al menos tenía al compañero de colegio, quien es prácticamente su único amigo. La situación era tal que cuando la madre venía a Mattia dedicado solo a estudiar le confesaba a su esposo “A veces pienso que algo de Michela se ha reencarnado en él”(p.74). Y el papá contesta:“Tiene quince años, edad cruel”(p.75). Pero siempre Mattia sentía “una nostalgia desgarradora de la parte del mundo que se había hundido con Michela en el río”(p.103), siempre estaba pensando en ella, con los años logró hacerlo “sin dolor”(p.273).

Hay varios pasajes que dan cuenta de la amistad de Mattia con Denis, pese a que las inclinaciones sexuales de cada uno los separan. Pero hondos amigos, tenía “esa intimidad fascinante”(p.57-58) que es la amistad. Pero como en todo en la adolescencia, que es la época en que construimos nuestra vida adulta, ambos Denis y Mattia se asomaban a sus grandes angustias, por ello “Hablaban poco, pero pasaban mucho tiempo juntos, sumido cada cual en su propio abismo, aunque sintiéndose sostenidos y salvador por el otro, sin necesidad de muchas palabras”(p.63). Mattia en su angustia por la desaparición de Michela de la que siempre se sintió culpable, Denis definiendo su propia identidad sexual que en algún momento asume. Pero si bien lo hace nada nos dice la novela de su propio entorno familiar, como sus mayores vislumbraron lo que era, como fue recibida su decisión, ¿se le respetó como lo hace el papá de La tregua(1960) de Mario Benedetti(1921-2009), la mejor novela del uruguayo, cuando comprende que su hijo es gay y sabe que siempre será su hijo y debe amarlo? Esta es la única conducta posible de los padres o de los hermanos ante el hijo, la hija o el hermano o la hermana “diversa”, como se dice ahora, así lo creemos. Estos pasajes de La soledad de los números primos nos incitan otra vez a estas reflexiones, tan reales en nuestros días.

Ahora esta no es sola una novela intimista, aunque lo es en su mayor parte. El mundo actual, estos días, están presentes. Mattia estaba consciente del suceder. Mira Mattia al mundo desde sus ojos juveniles: “Matttia era deliradamente muy silencioso en todos sus movimientos. Aunque sabía que el desorden del mundo no puede sino aumentar, que el ruido de fondo crecerá hasta cubrir toda señal coherente, creía que si ejecutaba con cuidado todos sus actos tendría menos culpa en esta lenta desintegración”(p.72).

A la vez ambos, Mattia y Alice, están heridos por la realidad, de allí el dolor y lo dramático y el desasosiego de lo que se nos cuenta en este volumen. Tanto que para ellos dos “Los años del instituto fueron para ambos como una herida abierta, tan profunda que no creían que fuera a cicatrizar jamás. Los pasaron como de puntillas, rechazando él el mundo, sintiéndose ella rechazada por el mundo, lo que a fin de cuentas acabó pareciéndoles lo mismo”(p.111). Y fue por ello que “Mattia pensaba que él y Alice eran eso, dos números primos gemelos y perdidos, próximos pero nunca juntos”(p.124) por lo cual nunca pudieron juntarse, unirse en el amor que sentía el uno por la otra. Los números primos les impusieron su soledad matemática. Ingrimitud que es también la propia de nuestra época porque el tema de la soledad y sus vivencias es asunto propio de nuestros días. Los seres humanos de hoy debemos aprender a estar solos, a vivir solos, de allí lo se llama la nueva soltería. Pero aquí en este libro se insinúa también otro grave asunto de nuestro tiempo: el de la pareja, con sus mil preguntas y sus mil sortilegios. La posibilidad o imposibilidad de que una pareja se establezca, sus vivencias posibles.

(Leído en el Circulo de Lectura de la Asociación de Vecinos de la Lagunita en su sesión del miércoles 3 de Febrero de 2010).

NOTA FINAL:
Nuestro compañero del Círculo de Lectura el ingeniero y profesor William Ramírez nos ha enviado esta explicación sobre los números primos:”Definición de número primo: un número es primo cuando es entero positivo,distinto de 0 y 1 y que únicamente se puede dividir por sí mismo y por 1 para dar una solución exacta (por tanto, para todos los otros números por los que intentemos dividir el número primo no dará solución exacta).
Ejemplos:
Divisores de 3= {1, 3} => es primo
D(7)={1, 7} => es primo
D(9)={1, 3, 9} => no es primo, es divisible por 3 además de 1 y 9
Notas:El 1 se considera primo en muchos casos, aunque sólo tiene un divisor.Depende de las listas, de las definiciones, del libro o de la "cultura" se considera o no primo. Por ejmplo: los antiguos griegos consideraban que los números empezaban en el 2. Para ellos el 1 no era un número, sólo la unidad. Nosotros tampoco lo consideraremos primo. El 2 también cumple las características de número primo; y es el único número primo que es par.

Números gemelos: son los números primos cuya diferencia es 2 (por ejemplo 5 es primo y 7 es primo, y 7-5=2; 31-29=2; etc).
Primos de Mersenne: son los números primos que se pueden expresar como N=(2^n)-1 donde n es cualquier número y N es el primo de Mersenne. De momento sólo se han descubierto 37.