Sábado, 19 de Agosto de 2017

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El Round del Olvido

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Por: R.J.Lovera De-Sola

Mientras leíamos la novela de Eduardo Liendo(1941): El round del olvido.(2ª.ed.Caracas: Alfagaura, 2009. 581 p.), que ahora podemos volver a leer a seis años de su primera edición(2003), verdadera novela del olvido, venían a nuestra mente constantemente unas líneas de don Francisco de Quevedo y Villegas(1580-1645): “y solamente/ lo fugitivo permanece y dura” dice (Antología poética, ed.1999,p.68) porque perduran las vivencias, las experiencias, lo vivido y sentido como sucede a los personajes de esta novela pese a que sufran del olvido o crean que van a perder lo recordado, de allí que una escritora, uno de los protagonistas de la ficción, escriba las experiencias de ellos tres, los suyos incluidos, para salvar del olvido las memorias que cada tiene de sus propias experiencias, de sus propias aventuras.

Novela política e íntima es El round del olvido En ella la política predomina, de allí que Liendo fije las vivencias que relata a partir de una cita de Stendhal(1883-1840), la cual refiere dos veces en el cuerpo del libro. Ella es “La política es una pesada piedra amarrada al cuello de la literatura”(p.275 y 562) como lo escribió en Rojo y Negro(1830). Por ello la subjetividad humana debe abrirse paso a través de la maraña que impone la política al sucederse humano, debe buscarse, lo buscan los personajes de Liendo, la forma de traspasar esa broza.

Esta que se nos cuenta en El round del olvido es la historia de tres personajes de la Venezuela de los años sesenta y setenta: un músico y poeta que se incorpora a la guerrilla en los años sesenta, Oliver, ”tímido e introvertido”(p.64); un boxeador, Teo, ”un ser temerario que llevaba su destino en los puños”(p.64) y una periodista, Neolia, quien será la que escriba la novela para tratar de evitar el olvido que cubre siempre las experiencias de los seres humanos. Y así de tratar con la escritura de detener al tiempo(p.113, 266, 275, 442, 525, 573); “se iba hilando en mi imaginación la posibilidad de novelar el olvido”(p.308), así la novela que tenemos entre las manos pretende ser: “memoria, contra el olvido”(p.559).

En la trama ambos hombres, Oliver y Teo, están enamorados de Noelia desde la niñez, las vidas de los tres se entrecruzan en la madurez; la presencia de “la razón de los cuerpos, la razón del deseo”(p.422) se impone algún día entre Oliver y Noelia a pesar de ser ella pareja de Teo. Son las razones de la vida que se abre siempre camino entre la espesura del vivir, del experimentar, del sentir.

Noelia llega a proponerse escribir aquella novela del olvido, que es lo que es el libro de Liendo, ya que como periodista le siguió los pasos a los grandes personajes olvidados de la vida del país, un escritor famoso, un actor de telenovela, un político ya fallecido. A esos reportajes los titulaba Los olvidados: “La experiencias de Los olvidados me había sido útil para advertir o intuir lo que la vida podría tener de espejismo, de fugacidad y embeleso. La pugna entre el ser y parecer”(p.259-260) dice ella. Pero también hay que utilizar la imaginación “para suplir un bache de la memoria”(p.420). Lo que la memoria recuerda lo encuentra en una confidencia: “Te he amado toda la vida, o quizá antecedió a la frase el condicional creo…es un claroscuro de la memoria”(p.420) o la íntima confidencia “una larga plática, cuyos diálogos se conservaron entre muchos olvidos”(p.430) que desea atrapar lo antes vivido y ello pese a su conciencia de que “Es algo penoso contar desde el olvido”(p.11) que es lo que se propone hacer.

El Round del olvido es novela compuesta por capítulos entrecruzados en los cuales se va narrando la experiencia de cada uno, con abundantes perspectivas y puntos de vista del narrador para contar su historia: una anécdota fijada en la frustración política, los guerrilleros nunca llegaron al poder, en los avatares de la carrera de un boxedor, con lo cual Liendo convoca a su ficción una historia tan antigua como la literatura. No hay que olvidar que hay un pugilato en la Iliada(ed.1999,p.895, versos 700-739), seguramente escrita en el siglo VIII aC, la obra con la cual se inician las letras occidentales.

El round del olvido es un libro tejido con “retazos de la realidad”(p.381), cita en la que observamos la vocación realista de su narrador. Pero también aparecen en él los hechos de las décadas que novela: los años sesenta y sus experiencias: la película “Las fresas de la amargura”, la música de protesta, la Escuela de Letras de la Central, la Teología de la liberación, las nuevas experiencias sexuales, los Beatles, las pastillas anticonceptivas, la televisión, “nueva caja de embrujos”(p.216), “el espejismo de la telenovela”(p.217), la cercanía a los movimientos de liberación de las mujeres, la guerrilla, la utopía socialista, ”un proyecto socialista perfectible”(p.90), “Sartre, camarada de los extremistas latinoamericanos”(p.297), la Europa tras el telón de acero, el significado de la primavera de Praga(1968), la belleza singular de esta ciudad, el Parque Gorki de Moscú, los cuestionamientos, “el descalabro del movimiento armado” en Venezuela(p.327), la Revolución Sandinista, los libros de Milan Kundera, la caída del “Muro de Berlín”(1989), la vida de la venezolana democrática, la visión de Nueva York.

Oliver es un guerrillero que desea recuperar lo humano perdido en sus andanzas revolucionarias quien desde muy temprano se da cuenta de los “desgarramientos de la doctrina: la clarividencia y la ceguera del barbudo Marx, en permanente enfrentamiento. Los rumores provenientes de las calles de Praga. El tambor batiente de la revolución cultural china…Las gesticulaciones megalomaníacas del líder habanero y el nacimiento purificador del mito del Che”(p.263); “la libertad espiritual confiscada por la ideología”(p.408), “Estas reflexiones y aflicciones”(p.419) propias de quien ha vivido estas experiencias, las “críticas al estalinismo se hacían en alta voz”(p.276) en el Moscú de fines de los sesenta memora; la conciencia madurada de que “el primer deber de un hombre es pensar con su propia cabeza”(p.364) como enseñaba José Martí(1853-1895); las observaciones del momento cuando la guerrilla se convierte en simple delincuencia(p.398); la incapacidad de cambiar el mundo sino es posible cambiar primero uno por dentro, lograr ser un “revolucionario, no un mercenario”(p.407). Esto antes de conocer “el terrible mundo de Kundera, el mundo reflejado en La broma y en La vida está en otra parte”(p.275). Kundera es en sus bellas novelas el crítico más demoledor de los males del socialismo autoritario, aquel que no traspasó de la “dictadura del proletariado”. Críticas hechas por hondura y belleza literaria. Es imposible sustraerse a su mundo humanístico ni dejar de vibrar con sus bellas historias de amor, con los encuentros y desencuentros de las parejas que aparecen en sus obras. Crítica la de Kundera especial: enjuicia al sistema comunista pero observa a las personas, hombres y mujeres, con ternura, con sentido profundamente humano. Por ese camino se aventuró al criticar al socialismo real, a ir mas allá de la dureza y opresión del George Orwell(1903-1950) de 1984. De hecho La insoportable levedad de ser es una ratificación de lo dicho por el novelista británico pero visto con ojos más humanos, aquellos que captan el sufrimiento vivido, lo padecido cuando no hay libertad sino opresión.

Noelia, ya lo hemos anotado, es El round del olvido, la narradora a través de la cual penetra en la novela una mujer liberada de nuestros días, culta, feminista. Y penetran también las lecturas de las obras de muchas escritoras que ahora influyen en la escritura de sus compañeros varones quienes también escriben. Esto no es nuevo. ¿Se han fijado los lectores de la influencia de la novela mujeril latinoamericana en un libro de Carlos Fuentes como lo es Los años con Laura Díaz?.

La esencia de este hermoso libro, una novela de muy largo aliento, la hallamos cuando leemos que lo que se nos presenta es una “historia de amor y olvido”(p.377), “Ahora cuando escribo descubro las ramificaciones de los hilos de la red, ya extraviados en la memoria”(p.409). Cuando la novelista acota en sus manuscritos, que en fin forma el libro que leemos, “La primera idea de registrar estos recuerdos flotando en una balsa hacia el olvido resultaba más clara y precisa. Pensé referir mi conocimiento cercano de dos seres que, por la forma como enfrentaron su existencia, resultaban singulares y en cierto modo transcendentes a la cotidianidad, aunque ninguno de los dos alcanzara la dimensión de auténtico héroe”(p.64); para hacerlo tuvo “que espolear la memoria para recuperar la anécdota”(p.104), “antes de continuar esta novela que evoca al poeta militante y al boxeador”(p.165).

Así el olvido forma la entraña de este libro que de forma tan entrañable nos acerca a tres seres de carne y hueso de los setenta. Por ello leemos sobre su esencia: “Sobre el recuerdo se tienden vagas nieblas de olvido. Lenta y casi imperceptiblemente el olvido desdibuja las orillas de cada recuerdo, las gasta, las doblega, interrumpe sus relaciones de manera que una isla de recuerdos no pueda comunicarse otra isla significativa, quedando así solitaria, disminuida y a la deriva; de esos retazos del naufragio de la memoria va conformándose la novela del olvido”(p.371). Y eso es novela del olvido(p.418). Este, el olvido, vive entre lo que hemos experimentado y es posible olvidar pero es posible abrir “una rendija en el olvido”(p.30) para volverlo a recobrar pese a “A las voces también la disuelve el olvido, sabe Ud. Neolia…el olvido es como un dragón gigantesco que lo devora todo, no hay manera de escapársele” (p.182), es cierto que este nos alcanza(p.212-213), que es real, “la silenciosa e invisible polilla del olvido”(p.215), que vivimos en la “Casa del olvido”(p.248), “encima del peñón del olvido”(p.322), estamos en el tiempo “ese largo camino hacia el olvido”(p.329), vivimos en el “barrio del olvido”(p.414), “El olvido borra los matices de muchas sensaciones”(p.435), uno recuerda desde el olvido(p.435).
Y sólo nos podemos salvar de él mediante la escritura: “La ficción suele ser un camino de astucias para arribar al olvido. La memoria se vale de sus mejores recursos no para recordar, sino para olvidar”(p.422), “Sólo que imperceptiblemente, sutilmente, insospechadamente, el olvido comienza a fraguar su plan inexorable, a borrar las huellas fulminantes” (p.454), “una de las más prácticas estrategias del olvido: el movimiento”(p.455) mientras más actuemos mas nos alejamos de vivido, de lo que puede recordarse, rememorarse, “después el recuerdo fue internándose cada vez más en el olvido”(p.480), “cuando ya se creían perdidos dentro del olvido”(p.508) podemos ser rescatados por el que recuerda o se impone recordar “desde el fondo del oscuro aljibe del olvido”(p.511) para evitar, pese a que sea extraño, “cómo tantos hechos son devorados por el olvido mientras que otros pocos se aferran tercamente a las neuronas”(p.566).

Es por ello que los recuerdos, y esta es otra instancia de este novela, constituyen un elemento a tomar en cuenta cuando se quiere disolver el olvido porque ellos constituyen “ese viejo perfume en trance de extinguirse que eran sus recuerdos”(p.215), “ella no supo nunca que en el recuerdo que él rescataría de aquella ciudad, sus ojos verdes persistirían por mucho tiempo en la memoria antes de sumergirse en el olvido”(p.265), “Trato de recordar los matices que tenía la existencia de entonces para no serle infiel a los personajes a los que me debo”(p.266) y ello porque “los dos valores supremos de lo humano eran la memoria y la imaginación y ambos se hallaban atesorados en los mejores libros”(p.376).

Pero también junto al olvido y al recuerdo aparece en El round del olvido el tiempo, ese señor inapelable, como la muerte, ese Cronos siempre vivo, que hace que “con el tiempo a veces la memoria apacigua y deforma emociones”(p.40). El tiempo es inexorable.

Enero 21,2010