Sábado, 19 de Agosto de 2017

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El Humorismo en Venezuela. De una definición al trabajo de nuestros escritores festivos

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Por: R.J.Lovera De-Sola

Queremos dar las gracias en nombre de la Fundación “Francisco Herrera Luque” por su presencia de todos ustedes esta tarde en esta tertulia sobre el humorismo, aquel modo de ver la realidad a través del cual los venezolanos expresamos “el rasgo más definitivo de nuestro carácter” como indicó Aquiles Nazoa(1920-1976), uno de nuestros grandes del género en su antología Los humoristas de Caracas.(2ª.ed.aum. Caracas: Monte Ávila Editores, 1972,t.I,p.7) pero asunto, como el mismo Aquiles indicó “territorio inexplorado por los estudiosos de nuestra cultura”(Los humoristas de Caracas,t.I,p.7), en ello hemos avanzado, por ello nos acompaña hoy el profesor y médico Ildemaro Torres el mayor estudioso e historiador del género, el poeta Carlos Gottberg y Cayito Aponte uno de sus más altos exponentes como actor y además como cantante lírico quien ha estelarizado desde el escenario óperas bufas como Don Pascuale(1843) de Gaetano Donizetti(1797-1848), que hizo la delicias de los espectadores en el Teatro Teresa Carreño hace poco tiempo.

¿Qué es?

Aunque deberíamos pararnos primero ante el fenómeno psicológico de la risa que es tan fundamental en la vida humana de todos los días tanto que una de sus grandes figuras Charles Chaplin(1889-1977) llegó a decir que nadie podía estar sano sino se reía, “Nunca te olvides de sonreír porque el día que no sonrías será un día perdido” señaló. Y sabio es además saber reírse de si mismo.
Pero entremos rectamente en nuestro asunto tratando de alumbrar que es el humorismo. Difícil tarea después de la emprendida por el gran escritor italiano Luigi Pirandello(1867-1836) en su libro El humorismo(1908) considerado aun, a un siglo de su primera edición, el estudio clásico del género. A estos asuntos añadió sus propias reflexiones uno de los grandes novelistas de nuestra lengua don Pío Baroja(1872-1956) en La caverna del humorismo(1919).

No son muy abundantes en nuestras letras las reflexiones teóricas sobre el humorismo. Una de ellas, la más destacada para nuestro gusto, que es la que seguiremos ahora es la que trazó Miguel Otero Silva(1908-1985), figura mayor del género en nuestra literatura, es su memorable estudio “El humorismo del Quijote”, leído como conferencia el 26 de Octubre de 1947, inserto años más tarde en su delicioso libro El cercado ajeno(Caracas: Pensamiento Vivo Editores, 1961,p.81-110), más tarde en su Prosa completa(Caracas: Seix Barral,1976,p.185-206), últimamente en sus Escritos periodísticos(Caracas: Los Libros de El Nacional,1998,p.43-58). De su inserción en su Prosa completa proceden nuestras citas. Allí Otero Silva al penetrar en esa gran obra humorística, es una de sus facetas, que es el Quijote(1605) traza con mano maestra aquello que es el género que ahora nos ocupa.

Inicia su disertación anotando que “buscar una definición del humorismo…es tarea tan riesgosa como perderse en la selva oscura de Dante(1265-1321), o en la Sierra Morena de don Quijote”(p.193) y ello porque, dice Otero Silva, “al intentar una definición del humorismo se debe fundamentalmente a la complejidad, a la diversidad del asunto que han ensayado definir. El humorismo es agua que se desata y corre por entre prados y sembrados, llanuras secas y barrancos de piedra, rugiendo a veces como torrente, cantando otras como fontana. Toma el ropaje de la poesía, o el de la novela, o el de la historia, o el del teatro, o el de la música, o el de la pintura, según el pensamiento o la mano que lo engendren. Difiere de la ironía y de la sátira, de la caricatura y de la mueca, de lo festivo y de lo superficial. Una gavilla de atributos lo separa abiertamente de todas estas cosas que por humorismo entiende mucha gente”(p.194-195).

Sigue nuestro Miguel bastante de cerca la meditaciones tanto de Pirandello como de Pío Baroja sobre este género al anotar “el humorismo es fundamentalmente, contraste, contraposición de conceptos antagónicos, salto de lo trágico a lo cómico, desdoblamiento psicológico de la personalidad, aparición intempestiva de lo inesperado. Son los condimentos técnicos, formales del humorismo que ya habían sugerido Kant(1724-1804), Schpenhauer(1788-1860) y Spencer(1820-1936) y que aparecen resumidos en la pauta ‘sentimiento de lo contrario’”(p.195).
Y puesto a señalar sus condiciones imprescindibles, a más de su característica central, indicada por Pirandello, “sentimiento de lo contrario” son para Otero Silva cinco: innovación, rebeldía, imaginación, realismo y humanidad. 1) Innovación: “porque no se comprende en sana lógica al humorismo aferrado a lo tradicional, ni quebrando lanzas para ridiculizar a lo porvenir”; 2) “rebeldía, parienta muy cercana de la innovación”; 3) imaginación: “no se concibe el humorista circunscrito a los fenómenos que percibe con los sentidos”; 4) realismo: “lejos de construir negación o freno de la imaginación, sirve para realizarla e imprimir mayor majestad a su vuelo” por ello también indica “La antítesis del realismo no es lo imaginativo sino lo artificioso”; 5) “la humanidad, “la cual se nutre del realismo y se orienta por las agujas del corazón. El humorista desprovisto de humanidad se aquerencia por lo general en la sátira, en el sarcasmo, o en la invectiva…el humorista no concibe al hombre perfecto, ni al hombre integralmente imperfecto, sino al hombre mezcla de los perfecto y lo imperfecto, al hombre contraste, ya que el contraste es la base específica del humorismo”(p.195-197). Es por ello, insiste otra vez Otero Silva, “el humorismo del Quijote no es aspereza, sino humana dulzura; no perjudica al arte, sino lo eleva; no amengua el interés de la trama, sino la acrecienta; no falsea los personajes, sino que los insufla de vida eterna”(p.205), tal el papel del humorismo en la escritura o en sus expresiones gráficas.

Otra Observación

Hay un hecho en el cual reparó nuestro crítico Augusto Germán Orihuela(“Ausencia de humorismo en nuestra narrativa”, El Nacional, Papel Literario, Caracas: Marzo 24,1960,p.2) es aquel de la ausencia del humorismo casi constante en nuestra novela y en nuestro cuento, cosa que se ha mantenido por ser nuestra ficción siempre de carácter serio lo cual contrasta siempre con un país lleno de sonrisas y carcajadas como el nuestro. Tal ha sido que son escasas nuestras novelas humorísticas, tal como la primera a nuestro entender, la muy divertida Don Secundino en París(Caracas: Imprenta Soriano Sucesores, 1895, X,252 p.) de don Francisco Tosta García(1846-1921) impresa en 1895. En la obra de Tosta García, y sobre todo en sus sabrosos Episodios venezolanos, los primeros verdaderos best sellers de nuestra bibliografía, sus lectores iban a la puerta de la imprenta en que se editaban para comprarlos en el mismo momento en que sus ejemplares se terminaban de coser y empastar. En don Francisco Tosta García el humor siempre está presente en su escribir.

Pero no tenemos aun una que pudiéramos llamar una novela plenamente humorística, quizá solo algunos ejercicios de Otrova Gomás podrían acercársele. Lo que tenemos es el finísimo humor, más de sonreír que de reír en nuestras ficciones, seguramente desde los primeros cuentos risueños de don Julio Garmendia(1898-1977), o en memorables pasajes de Cuando quiero llorar no lloro(1970) de Otero Silva o en algunos momentos deleitosos de Ifigenia(1924) de Teresa de la Parra(1889-1936) lo cual no fue óbice para que un misógino venezolano señalara un día de los años ochenta que el humor era extraño al ser femenino, a la mujer, que ellas no podían cultivar tal género, pese a que además de la gran Teresa teníamos a Conny Méndez(1895-1979) en sus Memorias de una loca(Barquisimeto: Editorial Nueva Segovia, 1955. 161 p.), o a Elisa Lerner, sobre todo por sus crónicas de El sádico ilustrado, recogidas muchas de ellas su Carriel Número Cinco(Caracas: Academia Nacional de la Historia,1983. 151 p.), en el humorismo gráfico a Nina Crespo Baez, Ninon(1906), quien en el 2007 cumplió ciento un años, o en la pintura a Lourdes Armas(1927-1977), ¡qué cinco nombres¡(ver nuestro “El humorismo mujeril en Venezuela”, El Nacional, Caracas: Julio 26,1982).

Que en nuestra ficción haya humor, un humorismo colocado dentro de sus predios es un deseo que debemos volver a expresar hoy.

El Padre Eguiarreta

El padre Juan Antonio Eguiarreta fue el primer humorista venezolano. Damos aquí las noticias que hemos podido hallar en trabajos de investigación sobre su figura que debe figurar en la historia de nuestra literatura colonial.

Juan Antonio Eguiarreta fue un sacerdote, nacido en Caracas en 1712, quien brilló a todo lo largo de su vida como poeta satírico y orador(1). Hizo sus estudios en la Universidad de Caracas en la cual obtuvo los grados de bachiller en Artes(1732), maestro en Teología(septiembre 12,1734), doctor en Teología(agosto 28,1743). A la hora de recibir este título fue dispensado de los actos y del correspondiente Vejamen por haber muerto su padre poco tiempo antes(2). Como profesor de Filosofía(1740) y Teología(1742) de la universidad caraqueña fue miembro del claustro de la misma(3). Al fallecer el obispo de Caracas don Diego Antonio Diez Madroñero(1715-1769) fue comisionado por el cabildo eclesiástico para pronunciar el sermón en las solemnes exequias fúnebres. Eguiarreta recibió veinte y cinco pesos en pago una vez cumplida su misión(4). El 4 de agosto de 1751 fue nombrado por el obispo de Caracas Manuel Machado(1701-1752) sacristán mayor de la iglesia parroquial de Altagracia(5). De 1756 es un escrito suyo que logro ser impreso en España, es hoy verdadera rara pieza de nuestra bibliografía(Funeral que en las annuales exequias que a sus difuntas milicias celebra la majestad católica(que Dios guarde) en la ilustre Cathedral de Caracas. Cádiz: Imprenta Real de Marín,1756). Allí en la parroquia de Altagracia lo encontró ejerciendo su ministerio pastoral el obispo don Mariano Martí(1721-1792) cuando en 1772 hizo su Visita Pastoral a ese templo(6). En 1761 fue nombrado cura de La Victoria. En ejercicio de esa posición fue invitado a predicar en San Sebastián durante los actos que se organizaron en ese pueblo para celebrar la juramentación del rey Carlos III(1716-1788) en España. Ese hizo Eguiarreta el 25 de noviembre de 1760(7). En 1761 pidió permiso para recibir una serie de libros que había encargado a España. Aunque ejercía su curato en La Victoria en el documento se deja constancia que esos volúmenes eran para Eguiarreta quien era catedrático de la Universidad de Caracas(8). A partir de este momento no lo vuelve a citar la documentación, se pierden sus huellas.

Al parecer fue don Arístides Rojas(1826-1894) quien descubrió las pocas huellas que habían quedado del padre Eguiarreta. Quizá el sabio erudito caraqueño pudo conocer la edición de sus composiciones que hizo en Caracas, en 1842, don Fidel Ribas y Ribas. Ningún volumen de esta obra he llegado hasta nosotros(9). Sin embargo el estudio de don Arístides es el más antiguo que conocemos en la actualidad de quien fue llamado, por Tulio Febres Cordero(1860-1938), “el más antiguo de nuestros humoristas”(10). Mas tarde examinaron la obra o los perfiles del vivir de Eguiarreta José E. Machado(1868-1933), Héctor García Chuecos(1896-1973) y Aquiles Nazoa(1920-1976). Todos coinciden en recalcar el sentido humorístico de muchas de sus composiciones como el hecho de haber sido “predicador de fama”(11). A todos los que se han asomado a sus poemas ha llamado la atención la forma como satirizó en los suyos la vista que iba perdiendo poco a poco. A él lo consideró Nazoa como “cronológicamente el primer humorista venezolano”(12).

Los poemas suyos que habíamos podido leer hasta 1979 eran pocos. Uno de ellos lo había publicado Machado(13), el cual volvieron a editar tanto Nazoa(14) como José Antonio de Armas Chitty(1908-1995)(15). Pero pudo el incansable Mauro Páez Pumar(1923-1974) gracias a un feliz hallazgo suyo, al adquirir el Libro copiador(1777) del presbítero José Ignacio Moreno(1748-1806), figura esclarecida de nuestro siglo XVIII(16). Allí en los infolios del doctor Moreno se hallaban registrados veinte y cinco textos de nuestro personaje. Son estos los que nos permiten examinarlo ahora con mayor profundidad, poder mirar dentro de un conjunto más significativo de poemas los cuales por comparación nos pueden llevar a apreciar con mayor justicia el trabajo realizado por el padre Eguiarreta.

En el conjunto de las poesías de Eguiarreta que han llegado hasta nosotros, romances, décimas, sonetos, resalta un tema: la vista que iba perdiendo el bardo. A este tópico se refiere el poeta tanto en tono de suave sátira así mismo, tal el texto que escribe para enviar a su diocesano, el obispo Diez Madroñero, cuyo oficio de difuntos pronunciará, una traducción del italiano hecha para el prelado; en otros el tema lo toca por medio de graves palabras religiosas. Tal cuando pide a Dios o la Virgen cure el mal que padecer sus ojos. En otros, claro está, se burla de sí mismo y del mal que le aqueja. A lo mismo se refiere cuando ora a san Antonio de Padua, a san Luis Gonzaga, a Cristo, a santa Lucía, patrona de quienes sufren de la vista, cuya imagen se venera en el pueblo mirandino del mismo nombre desde los días coloniales. En otros se burla de sí mismo, confiesa como tratan sus amigos a quien padece esta enfermedad. A la búsqueda de un lugar cálido para vivir lo cual podría serle beneficioso.

En otras composiciones si lo encontramos como humorista pleno, el primero al decir de Aquiles Nazoa de aquellos que hemos tenido. Tal sería el caso del romance en el cual se refiere a sucesos eclesiásticos o cuando, en su poema más celebrado, defiende a las mujeres de Caracas de la sátira de un poeta de La Habana, el cual para Nazoa era de sexo femenino(17).

En Venezuela
Y esta tarde al convocar a todos ustedes para discurrir sobre el humorismo no queremos cerrar estas palabras, las propias de un crítico literario, sin algunas observaciones más.

La primera evocar a nuestros grandes humoristas, desde el primero de todos, allá en el siglo XVIII, el padre Juan Antonio Eguiarreta, después, ya en el siglo XIX a menos uno: Rafael Agostini(c1808-1881), el del Diablo Asmodeo, abuelo también por cierto de Francisco Pimentel, Job Pim(1889-1942) a quien más de uno ha llamado nuestro primer humorista, y por sobre todo por su amplia formación literaria, aunque al lado de Job Pim siempre aparece otro, inigualable amigo del Jobo, Leoncio Martínez(1888-1941), es difícil ante la obra de ambos, mucha de ella escrita en mesas contiguas, cual de los dos es mejor. Y no podríamos dejar de nombrar hoy ni a Andrés Eloy Blanco(1897-1955) siempre uno de los grandes entre los grandes venezolanos por su páginas de humor, entre ellas siempre guardamos amor por su cuento “La gloria de Mamporal” en donde satirizó a las glorias pueblerinas. O al propio Otero Silva, de quien se ha dicho ahora, que su más alta página, es su “Epístola lírica” una de sus llamadas Sinfonías tontas(Caracas: Ediciones Casa del Escritor, 1962. 128 p.), fue Otero Silva también el autor de la obra principal de nuestro humorismo Las celestiales(1966), la cual fue incluso sacada por la policía de las librerías por ser considerada obra irreverente, las ilustraciones de Las celestiales fueron obra de Pedro León Zapata(1929). También el gran Aquiles Nazoa, pensamos hoy en su “Exaltación de la sopa de cebolla” por ejemplo, poeta lírico también fue Aquiles sobre todo, para nosotros, por su inolvidable “Balada de Hans y Jenny” de su libro Los poemas.(Caracas: Editorial Arte, 1961. 143 p.). Cerremos con nuestra gran Zapata, a quien malestares de salud le impidieron estar hoy con nosotros. Pensamos ahora en el pensamiento de Zapata según el cual el día que la justicia social habitara en la tierra ya no sería más humorista sino solo filósofo.

Concluyamos pues con el innumerable Aquiles Nazoa cuando escribió: “el humorista es un hombre de actitud subversiva frente al mundo, un hombre que no se resigna a vivir en la situación que el destino le ha señalado, pero la ama tanto que tampoco puede renunciar a ella y lo que hace es como irla destruyendo por medio del amor, irla desarmando pieza a pieza, a ver qué verdad profunda hay detrás y debajo de aquello que la tradición, las costumbres y los convencionalismos, le dicen ser la verdad válida y, precisamente, del desarmar la pieza humana como un juguete en manos de un niño para ver que tiene adentro, que hay de salvable en ella, es de allí que surge el humorismo. La actitud del humorista es siempre una actitud de análisis; lo que la define realmente es esa sonrisa de piedad, de conmiseración y de profundo amor que asoma a los labios del artista en el momento en que él descubre que aquello que se decía de la cosa no existía y que la cosa, en el fondo, era algo distinto, eso es el humorismo, un descubrimiento sorpresivo de que las cosas tienen por dentro…El humor lo que hace es provocar el pensamiento analítico”(Genial e ingenioso. Caracas: Concejo Municipal del Distrito Federal,1976,p.39).

(Palabras leídas en la sesión de “Los tertulieros de reúnen”, convocada por la Fundación Francisco Herrera Luque, celebrada en la Sala Cabrujas, de la Fundación Cultural Chacao, la tarde del martes 18 de Mayo de 2010).

NOTAS

(1) referencias a Eguiarreta se hallan en las siguientes fuentes: Héctor García Chuecos: Siglo dieciocho venezolano. Caracas: Edime, 1958,p.180; José E. Machado: Cobre viejo. Caracas: Tipografía Americana,1930,p.44-45;J.A.de Armas Chitty: Caracas: origen y trayectoria de una ciudad. Caracas: Fundación Cróele, 1967, t.I,p.121-123; Mauro Páez Pumar: Orígenes de la poesía colonial venezolana. Caracas: Concejo Municipal del Distrito Federal, 1979,p.277; Arístides Rojas: Obras escogidas. Paris: Granier, 1907. 787 p. Ver en este caso las p.555-563
(2) Ildefonso Leal: El Claustro de la Universidad y su historia. Caracas: Universidad Central de Venezuela, 1979,t.I,p.98
(3) Ildefonso Leal: El claustro...,t.I,p.99,100,102,104,105,107,109,111,112,114,115,116,160
(4) Juan José Guzmán: Actas del Cabildo Eclesiástico de Caracas. Estudio preliminar: Manuel Pérez Vila. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1963. 2 vols. La referencia en este caso está en el t.I,p.412
(5) Hector García Chuecos: Siglo...,p.180
(6) Mariano Martí: Documentos relativos a la Visita Pastoral de la diócesis de Caracas(1771-1784). Caracas: Academia Nacional de la Historia,, 1969. 7 vols. Ver en este caso el t.III,p.177
(7) Lucas Guillermo Castillo Lara: San Sebastián de los Reyes. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1984. 2 vols. Ver en este caso el t.II,p.265
(8) Enrique Marco Dorta: Materiales para la historia de la cultura en Venezuela(1523-1828). Caracas: Fundación John Bolton, 1967. XVI,547 p. La cita en este caso es de la p.257,documento 1674
(9) Angel Raul Villasana: Ensayo de un repertorio bibliográfico venezolano(1808-1950). Caracas: Banco Central de Venezuela, 1969-79. 6 vols. Ver en este caso el t.III,p.107; José E. Machado: Viejos cantos y viejos cantores. 2ª.ed.Caracas: Empresa El Cojo, 1977,p.xv
(10) Tulio Febres Cordero: Historia del periodismo y de la imprenta en Venezuela, citado por Manuel Pérez Vila: Diccionario de historia de Venezuela. Caracas: Fundación Polar, 1988, t.II,p.31
(11) Lucas Guillermo Castillo Lara: San Sebastián...,t.II,p.260
(12) Aquiles Nazoa: Los humoristas de Caracas.2ª.ed.aum. Caracas: Monte Avila Editores, 1972. 2 vols. Ver en este caso el t.I,p.14
(13) José E. Machado: Nuevos cantos...,p.12-19
(14) Aquiles Nazoa: Los humoristas...,t.I,p.15-19
(15) J.A. de Armas Chitty: Caracas: origen...,t.I,p.122-123
(16) Mauro Páez Pumar: Orígenes...,p.277-292
(17) Aquiles Nazoa: Los humoristas...,t.I,p.14