Lunes, 24 de Noviembre de 2014

Usted está aquí: Archivo 2011 Louise Bourgeois: el retorno de lo reprimido - Fundación PROA - Última semana

Louise Bourgeois: el retorno de lo reprimido - Fundación PROA - Última semana

Correo electrónico Imprimir

Hasta el 19 de junio

Louise Bourgeois: el retorno de lo reprimido inaugura en Proa el 19 de marzo y presenta por primera vez en la Argentina un panorama completo a través de 86 obras -dibujos, objetos, pinturas, esculturas e instalaciones- de la artista franco-norteamericana Louise Bourgeois, nacida en París en 1911 y fallecida recientemente, a los 98 años, en Nueva York. Curada por Philip Larratt-Smith, y organizada por el Studio Louise Bourgeois de Nueva York, el Instituto Tomie Ohtake de San Pablo y la Fundación Proa, la muestra vincula la obra de la artista con algunos de los conceptos más importantes del psicoanálisis. En palabras del curador, el modo en el que la artista encuentra “equivalentes plásticos” de “estados psicológicos”: “Todas las obras han sido elegidas para destacar la persistente presencia del psicoanálisis como fuerza inspiradora y espacio de exploración en su vida y su obra”.

Fantasma del padre, ecos de la infancia, imaginario autobiográfico, el ser madre, la histeria, ejes, temas, reflexiones, escritos presentes en la exhibición que abarca 60 años de producción artística, en un recorrido integral de una de las artistas más destacadas, inclasificables y notables del siglo.

Género y representación fálica. Lo fisiológico. La dimensión onírica y el inconciente. Oscilantes, los trabajos de Louise Bourgeois no persiguen una geometría única ni se adaptan al realismo. Por el contrario, activan un vocabulario personal y persiguen una función emotiva: “Mi trabajo es ocuparme del dolor”, escribe la artista.

Instalada en la explanada de Proa, la monumental y emblemática araña Maman (1999) prologa la exhibición. Gigante en su amenaza. Enorme en su protección: Proa ubica en el espacio público una obra capital de Louise Bourgeois, como oportunamente hicieran Londres, Tokio y París.

Con Louise Bourgeois: el retorno de lo reprimido, Proa vuelve a ofrecer la oportunidad de conocer la obra de una de las artistas emblemáticas del siglo XX. Louise Bourgeois convivió con los movimientos artísticos de su tiempo. Louise Bourgeois profundizó el pensamiento radical de la época. Louise Bourgeois tuvo las inquietudes que tuvieron muchos artistas. Sin embargo, su legado es irreductible al orden de las corrientes estéticas y las vanguardias artísticas. Un mundo propio.

El catálogo, editado en dos volúmenes bajo la supervisión del curador, reproduce, por un lado, una serie de ensayos que dan a conocer la riqueza de su pensamiento, acompañados por las obras presentes en la exhibición. La edición de 93 escritos inéditos de Louise Bourgeois, nunca antes publicados en inglés ni en español, revela el impacto que la práctica psicoanalítica tuvo desde siempre en sus procesos creativos.

Una exhibición histórica que consolida el acuerdo para difundir las obras más destacadas del arte actual, y que con el respaldo de Tenaris / Organización Techint en Brasil y la Argentina permite que Louise Bourgeois: el retorno de lo reprimido se presente en el Instituto Tomie Ohtake de San Pablo y el Museu de Arte Moderna de Río de Janeiro.


Introducción, por Philip Larratt-Smith
Louise Bourgeois: el retorno de lo reprimido

Más que ningún otro artista del siglo veinte, Louise Bourgeois (1911 – 2010) ha producido una obra que se vincula de modo consistente y profundo con la teoría y la práctica psicoanalíticas. Puede que los surrealistas hayan encontrado una vía de accesso a la imaginería del sueño y que la espontaneidad del gesto de los expresionistas abstractos esté ligada al inconsciente, pero el arte de Bourgeois permite comprender de un modo privilegiado la conexión entre el proceso creativo y su función catártica. En su conjunto, el arte y los escritos de Bourgeois representan una contribución original a la investigación psicoanalítica sobre la formación del símbolo, el inconsciente, la cura por la palabra, la historia familiar, la identificación materna y paterna, y el cuerpo fragmentado. A través de la exploración de materiales, formas y procesos escultóricos, Bourgeois encuentra equivalentes plásticos de los estados psicológicos y los mecanismos del miedo, la ambivalencia, la compulsión, la culpa, la agresión y el retraimiento.

Hacer arte era para Bourgeois una “forma de psicoanálisis”, y encontraba allí una vía de acceso directo al inconsciente. A su juicio, el artista, privado de poder en la vida cotidiana, posee el don de la sublimación y se vuelve por tanto omnipotente durante el acto creativo. Pero el artista es también una suerte de atormentado Sísifo, condenado a repetir el trauma infinitamente a través de la producción artística. El proceso creativo es así una forma de exorcismo, un modo de moderar las tensiones y la agresión, y un acto de catarsis. Es también, como el psicoanálisis, una fuente de autoconocimiento. O como Bourgeois solía decir: “El arte es garantía de cordura”.

La carrera de Bourgeois en Nueva York comenzó con dos muestras individuales de pintura en 1945 y 1947, seguidas de tres muestras de escultura en madera e instalaciones ambientales en 1949, 1950 y 1953. No volvería a exponer individualmente hasta 1964, cuando presentó un innovador conjunto de esculturas abstractas en la famosa Stable Gallery de Nueva York. Estas figuras seminales de yeso, goma y látex fueron incluidas en la célebre muestra de Lucy Lippard “Abstracción excéntrica”, exhibida en la Fischbach Gallery de Nueva York en 1966, junto con obras de Bruce Nauman y Eva Hesse. Pero mientras Nauman y Hesse llegaron a las formas postminimalistas a través de la filosofía y el conceptualismo, la evolución de Bourgeois deriva de y se inspira en su propia experiencia psicoanalítica.

Bourgeois empezó a psicoanalizarse con el Dr. Leonard Cammer en 1951, año de la muerte de su padre. En 1952 comenzó su terapia con Henry Lowenfeld. Nacido en Berlín en 1900, discípulo de Freud en Viena, Lowenfeld emigró a Nueva York el mismo año que Bourgeois (1938), se convirtió en miembro destacado de la Sociedad Psicoanalítica de Nueva York y publicó numerosos trabajos. Bourgeois se psicoanalizó con él hasta principios de los ochenta. En los cincuenta, durante un período de retraimiento y depresión, no sólo se analizó sino que se sumergió en la lectura de textos psicoanalíticos de Sigmund Freud a Erik Erikson, Anna Freud, Melanie Klein, Heinz Kohut, Susanne Langer, Otto Rank, Wilhelm Reich y Wilhelm Stekel.

Poco antes de la retrospectiva organizada por la Tate Modern en 2007, en la casa de Bourgeois se encontraron dos cajas de escritos y otras dos en 2010. Este material, hasta ahora inédito, permite ampliar y enriquecer nuestra comprensión del desarrollo artístico de Bourgeois y completar el recorrido que ofrecen sus copiosos diarios y notas de trabajo. Por su calidad literaria e importancia histórica, puede compararse a los diarios de Eugène Delacroix y las cartas de Vincent van Gogh. Constituye una obra complementaria que da cuenta de su vida psíquica y el legado del pasado. En estos documentos Bourgeois registra y analiza sus sueños, sus emociones y angustias, y sobre todo, sus sentimientos conflictivos respecto de cómo ser a la vez artista, madre y esposa. La relaciones entre sentimiento, pensamiento y proceso escultórico se esbozan allí con claridad. Los escritos, como la obra escultórica, representan además una crítica a la teoría psicoanalítica en su relación con la sexualidad femenina y la identidad. Iluminan a la vez su transición desde las obras figurativas de su período expresionista abstracto hasta las piezas abstractas que abrieron el camino al postminimalismo, y permiten apreciar cómo su relación con el psicoanálisis continuó siendo productiva hasta el final de su vida.

El retorno de lo reprimido será el primer análisis profundo de la relación entre psicoanálisis y arte en la obra de Bourgeois. La muestra incluye dibujos, pinturas y esculturas, así como una importante selección de sus diarios. El amplio espectro de las obras exhibidas se extiende desde las pinturas Femme Maison de fines de los 1940, hasta obras en tela y las acuarelas rojas de 2009. La monumental escultura de exterior Maman (1999), una oda a su madre, se instalará frente a la Fundación. Todas las obras han sido elegidas para destacar la persistente presencia del psicoanálisis como fuerza inspiradora y espacio de exploración en su vida y su obra. Acompañará la muestra una publicación en dos volúmenes editada por Philip Larratt- Smith. El primero estará dedicado a los escritos inéditos de la artista, mientras que el segundo incluirá colaboraciones de reconocidos historiadores del arte y psicoanalistas. Entre los colaboradores se cuentan Larratt-Smith, Elisabeth Bronfen, Donald Kuspit, Juliet Mitchell, Mignon Nixon, Meg Harris Williams, y Paul Verhaeghe & Julie de Ganck.


Actividades paralelas 

Artistas y Críticos
Destacados artistas, críticos de arte, psicoanalistas y especialistas de diversas disciplinas recorren la exhibición junto al público, en una oportunidad única para comprender desde distintas perspectivas la obra de Louise Bourgeois.

Proa organiza una nueva edición de este notable ciclo con el objetivo de potenciar y complementar las actividades educativas y de extensión. Los encuentros se realizan todos los sábados a las 17 hs.

Auditorio
A lo largo de la exhibición, el Auditorio Proa realizará una serie de actividades en torno a la obra de Louise Bourgeois: encuentros y diálogos con expertos, proyecciones de films y presentaciones que permitirán abordar desde distintos enfoques la carrera artística y la vida de esta artista.

Educación
Con el fin de abordar en profundidad la obra de Louise Bourgeois, Proa diseñó actividades especiales adecuadas a los distintos públicos: visitas guiadas todos los días a las 17 horas, y los fines de semana a las 15 y a las 17 horas; actividades para escuelas y universidades; materiales para docentes y talleres para familias. Más información: Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla /
www.proa.org / [54 11] 4104 1041


MAMAN en Proa
Instalada en la explanada de Proa, la monumental y emblemática araña Maman (1999) prologará la exhibición Louise Bourgeois: el retorno de lo reprimido. Así, Proa ubicará en el espacio público una obra capital de la artista, como ya lo hicieron la Tate Gallery de Londres (2007), el Museo Guggenheim de Nueva York (2008) y, antes, el Guggenheim de Bilbao (1999). Bourgeois escribió: “La Araña es una oda a mi madre. Ella era mi mejor amiga. Como una araña, mi madre era una tejedora. Mi familia tenía un negocio de restauración de tapices y mi madre estaba a cargo del taller. Como las arañas, mi madre era muy inteligente. Las arañas son presencias amistosas que se alimentan de mosquitos. Todos sabemos que los mosquitos propagan enfermedades y, por lo tanto, son indeseables. Así, las arañas son útiles y protectoras, al igual que mi madre”.

Hecha en acero inoxidable, bronce y mármol, Bourgeois concibió esta araña como representación del poder y la amenaza de su madre: hilar, tejer, cuidar, dar protección. Maman es la mayor de la serie de esculturas de arañas, pesa 22.000 kilos, y tiene 9 metros de alto y 10 de ancho.

Luego de Buenos Aires, Maman será exhibida en el Museu de Arte Moderna de Río de Janeiro.

Proa concibe su explanada como espacio expositivo. En este caso, Maman dialogará con el público, introduciendo con fuerza el universo de la artista e interactuando con las propuestas educativas que se realizan en ese espacio.

Louise Bourgeois: el retorno de lo reprimido
Del 19 de marzo al 19 de junio de 2011
Curador: Philip Larratt-Smith

Con el auspicio de Tenaris / Organización Techint

Horario
Martes a domingo de 11 a 19 hs
Lunes cerrado

Admisión general: $10 /
Estudiantes: $6 / Jubilados: $4
Martes libres para estudiantes y docentes con acreditación

Fundación PROA
Av. Pedro de Mendoza 1929
La Boca, Caminito
[C1169AAD] Buenos Aires
Argentina
T [54.11] 4104.1000
Más información: www.proa.org/esp/


Vida y obra
Acompañando la exhibición Louise Bourgeois: el retorno de lo reprimido, Fundación Proa publica una selección de 93 escritos que produjo la artista desde la década del cincuenta y hasta poco tiempo antes de su muerte. Estos textos surgen de sus lecturas, las sesiones con Henry Lowenfeld -su psicoanalista por tres décadas-, sus memorias y pensamientos. Una puerta de ingreso al universo de Bourgeois que por primera vez se publica en una sola edición traducida por Jaime Arrambide.

“Este volumen de escritos psicoanalíticos inéditos que acompaña la muestra de Louise Bourgeois existe gracias al hallazgo de su asistente durante muchos años, Jerry Gorovoy, que a comienzos de 2004 descubrió dos cajas de textos de la artista. En los primeros meses de 2010, durante la restauración de la casa de piedra rojiza que fue el hogar de Bourgeois durante casi cincuenta años, Gorovoy encontró otras dos cajas metálicas con escritos. El contenido de todas las cajas, cuya compaginación y procesado continúan al momento de publicarse este volumen, constituye un archivo de aproximadamente mil páginas sueltas, escritas durante el período en que Bourgeois comenzó a psicoanalizarse, en 1951 (...).”

“Para alguien que creía que su arte podía prescindir de las palabras, las explicaciones o las defensas, Bourgeois escribió abundantemente durante toda su vida, sobre todo cartas, diarios, cuadernos de notas, anotaciones de trabajo, notas sueltas y, hacia el final de su vida, anotaciones en el reverso de sus dibujos. Escribía en cualquier cosa que tuviese a mano, en papel rayado, cuadriculado, liso, de color, en sobres, invitaciones, e incluso en las paredes de su casa. (...)

“Al lector podrá resultarle extraño que Bourgeois creyera que su producción como escritora era superior a su obra artística. Pero es que a su juicio, el escritor emprende una tarea intelectual, que le permite la demostración y la persuasión, mientras que el artista queda preso de la propia expresión. Con todo, a fin de cuentas, desconfiaba de las palabras:

Los existencialistas desaparecieron cuando llegaron los estructuralistas. Apareció Lacan. A los estructuralistas les interesaban el lenguaje, la gramática y las palabras, mientras que Sartre y los existencialistas estaban más interesados en la experiencia. Por supuesto, estoy del lado de los existencialistas. Con las palabras, se puede decir cualquier cosa. Se puede mentir sin parar. Pero no se puede mentir en la recreación de una experiencia.

Como dijo La Rochefoucauld: “¿Por qué habla tanto? ¿Qué es lo que tiene que ocultar?” A menudo las palabras quieren ocultar algo. Quiero recordar todo el pasado y poder controlarlo por completo. Porque, ¿qué sentido tendría mentir? ”


Entrevista a Louise Bourgeois, por Donald Kuspit

Fragmento de la conversación con el crítico e historiador Donald Kuspit (Bourgeois, 1988, Elizabeth Avedon Editions/Vintage Books, Nueva York) traducida por Graciela Speranza.

“Como comprenderá me siento muy cómoda con mi obra y me gusta lo que hago. No me asusta en absoluto porque fue así como empecé, me hice artista a partir de la situación familiar. El arte se me presentó en principio como algo muy útil. Es difícil entenderlo en los Estados Unidos. Yo tendría diez, doce años, y estaba completamente dedicada a la escuela. Pero un sábado por la mañana, toda la familia estaba reunida, también estaba mi padre, y mi madre me dijo que teníamos que decidir qué hacer con este asunto del arte.

Mi madre estaba reparando un tapiz muy grande, de unos seis metros por tres. Era un tapiz con uno de esos típicos motivos alegóricos y se necesitaba un dibujante. Monsieur Genault, el dibujante que trabajaba en Gobelin, era una primera figura y no siempre podíamos contar con él cuando lo necesitábamos. No había teléfono para llamarlo. A veces no se podía resolver la situación sin un dibujante. Entonces mi madre me miró y me dijo: “Louise, ya que a ti te gusta dibujar y estás dibujando todo el tiempo, ¿por qué no me ayudas con el dibujo de este tapiz así podemos continuar? Podríamos resolver el problema si nos ayudas.” Y fue así que hice el dibujo. Fue muy importante para mí porque eso quería decir que sabía dibujar y que lo que hacía podía tener algún valor. Fue así de simple. Mi padre no se ocupaba mucho de la reparación de los tapices, si no de encontrar tapices para reparar. Mi madre y mi padre se complementaban, eran totalmente diferentes. Tenían diferentes talentos y cada uno apreciaba el talento del otro. Mi padre me dijo: “No puedes trabajar con nosotros, eres una pesada, una ‘boca inútil’”, la bouche inutile de la que hablaba Simone de Beauvoir. Debe ser por eso que me hice feminista.

Los tapices siempre estaban dañados en la parte inferior. Se usaban como paredes móviles en habitaciones que no estaban muy limpias, y se gastaban sobre todo en el borde inferior, que a veces se destruía por completo. De ahí que a las figuras por lo general les faltaran los pies. Dibujé el primer pie a pedido de mi madre y luego me volví una experta en pies. Y eso es así hasta hoy, dibujo muchísimos pies. Me sentía muy satisfecha con los pies que dibujaba para mi madre. Era una gran victoria. Y eso también me enseñó que el arte es interesante y puede ser muy útil, algo que hoy ya no se aprecia. El arte puede reparar. Eso me daba mucho placer. A todo el mundo, los pies que yo reparaba les parecían maravillosos. A mí no, pero a los demás sí. Así fue cómo me hice artista.”

***

“Tomemos un ejemplo. The Destruction of the Father (La destrucción del padre) trata del miedo, el miedo normal, común y corriente, el miedo real y físico que sigo sintiendo. Lo que me interesa es la capacidad de dominar el miedo, ocultarlo, huir de él, enfrentarlo, exorcizarlo, avergonzarse de él y finalmente, tener miedo a tener miedo. Ese es el tema. No soy una experta, pero sé lo que es el miedo; sé lo que el miedo nos puede llevar a hacer. ¿Qué podemos hacer con el miedo, el miedo común y corriente? ¿Escaparnos? Hay una larga lista de cosas que podemos hacer. Las personas inmaduras creen que pueden conquistar el miedo -aunque en realidad no lo conquistan, sólo creen que lo hacen desaparecer- enamorándose. ¿No es así? Uno se engaña, simula estar enamorado para no sentir la punzada del miedo. Nos “enamoramos” de alguien a quien tememos, provocamos un cortocircuito con el miedo y entonces no lo sentimos. Pensemos en la serpiente y el pájaro: el pájaro se siente cautivado, ¿no es así? Es exactamente lo mismo. El pájaro se siente atraído, no sufre, no siente miedo, de hecho está como hipnotizado, y la serpiente acaba engulléndoselo. Es así. Sólo puedo pensar por medio de imágenes. Ese es mi problema. Pero la diferencia con el verdadero amor es que no se llega al sexo, no hay verdadero deseo. Creo que la prueba de que se está enamorado –del amor verdadero- es el deseo de dar.

Pero no se puede “amar” a todo el mundo para ocultar el miedo, resulta muy agotador e improductivo. Así nunca creceremos, pasando de un enamoramiento pasajero a otro para no sentir stiendo. La resolución nunca llega, es como un espejismo. Nunca me siento totalmente satisfecha. Si lo estuviera, dejaría de trabajar y sería muy feliz. No hay resolución posible, pero uno se siente bien con uno mismo porque ha hecho todo lo que podía, en la medida de su eficiencia. Uno comprendió el problema y la comprensión de un problema es un objetivo válido. Mucha gente se contenta con el simple coleccionismo –coleccionan objetos, mujeres en el caso de los hombres- una actividad menor comparada con la comprensión. Hay muchísimos artistas, por supuesto, pero la mayoría son muy poco interesantes, porque la expresión personal no puede ser un fin en sí mismo o, mejor dicho, la expresión personal puede ser un fin en sí mismo pero no es interesante. Millones de personas toman el desayuno por la mañana pero es muy difícil lograr que el desayuno sea interesante, desde un punto de vista objetivo. Trabajo muy duro y sin embargo nunca -¡nunca!- consigo que la gente entienda lo que quiero decir. Quiero que entiendan que la tenacidad es una virtud y un fin en sí mismo. Más aún, deberían entender que quiero equiparar el sexo al asesinato, el sexo a la muerte. Pero nunca entenderán el problema de esta ecuación. Debería ser menos dura conmigo misma. No debería seguir persiguiendo el misterio, pero el misterio está siempre ahí y sigo aspirando a resolverlo.

DK: ¿Se refiere a la relación entre el sexo y la muerte?
¿Por qué no puedo confiar en el sexo como algo bueno? ¿Por qué le tengo miedo? ¿Por qué el miedo acaba con la excitación y acerca el sexo a la muerte? He ahí el misterio. Llega un punto en que no sabemos si es placentero o repulsivo. Tampoco sabemos si la muerte es placentera o repulsiva.

DK: Dolorosa.
Dolorosa. Perdemos la noción del límite. Perdemos la excitación del pobre tipo que apuesta a los caballos y no sabe si ganará y se hará rico, o si terminará viviendo debajo de un puente. El miedo a la muerte destruye nuestra noción del límite en el sexo. Quiero llevar ese momento en que la muerte y el sexo son la misma cosa a mi obra.

***

“Es verdad. Mi padre actuaba así porque no era un adulto. Siguió siendo un niño toda la vida.”

DK: ¿Tenía una actitud adolescente?
Sí. Y mi madre era extremadamente sensata, demasiado sensata, sensata al borde de la estupidez.
Era totalmente confiable, mientras que mi padre no era para nada confiable, emocionalmente.
Es sólo gracias a ella que puedo tener algún tipo de confianza.

DK: ¿Se podría decir entonces que siempre hay en su escultura un punto de vista femenino?
Sí, pero es que yo soy mujer.

DK: Sí, es cierto, pero lo que quiero decir es que en su escultura el punto de vista es el de la mujer confiable que ha sido traicionada, que conoce el sabor de la muerte, una mujer para quien el sexo con el marido está mancillado por relaciones con otras mujeres, y que cree que es así como debe ser, que eso es lo habitual, lo permitido, aunque le desagrada profundamente, en forma inconsciente. Ha dicho que su madre fue un modelo para usted. ¿Su persistencia contra la piedra, su determinación a enfrentarse a la dureza de la piedra, es como la confianza de su madre? ¿Su persistencia es la entereza adulta de su madre frente al infantilismo de su padre, a quien usted ha destruido de alguna manera en muchas de sus obras, a quien usted destruyó en nombre de su madre, para vengarla? No podría asegurarlo. Creo que lo que sucede en la escultura es incluso más personal.

DK: ¿En qué sentido es más personal?
En la obra está mi incapacidad para hacerme querer. La resistencia de la piedra es mi incapacidad para hacerme querer.

***

“En primer lugar, me casé con un intelectual. Solo le interesaban las ideas. Por lo tanto siempre le interesó saber qué es verdadero y qué no. Lo digo como un gran halago. Mi padre era un escéptico, un descreído. Siempre decía que necesitaba pruebas.”

DK: ¿También su esposo decía eso?
No, mi padre decía eso, y me parecía admirable. Decía: “No creo en nada que no puedas probar. Y te corresponde a ti probarlo.” Intelectualmente, la idea era básicamente la misma, la misma perspectiva. Solo que Robert Goldwater era una persona completamente racional, con la mismas cualidades que mi madre. No me traicionaba. No traicionaba a nadie. Nunca en la vida lo vi enojado. Nunca. Y nunca oí que mi madre levantara la voz, nunca. No es poca cosa.

DK: Sí, es bastante poco común.
Era muy sorprendente. Y para mí era muy considerable porque a mí me daban tremendas rabietas, que me hacían sentir que no sabía hacerme querer. Las rabietas no te llevan a ninguna parte, y menos que menos al amor. La gente te dice: “Eres inmadura, fuera de aquí.” Ahora mismo que tengo éxito como artista, no me siento una persona exitosa. No me siento bienvenida.

***

“Miro el cubo penetrado por un buen rato. Luego trato de expresar lo que quiero decir, pienso cómo voy a traducir ahí lo que tengo para decir. Intento traducir mi problema a la piedra. El proceso comienza por el taladro que niega la piedra. El problema radica en completar esta negación, cómo sacarle algo a la piedra, sin destruirla completamente, sino más bien venciéndola, conquistándola. El cubo ya no existe como una pura forma para la contemplación y se convierte en una imagen. Me adueño de él por medio de la fantasía, la fuerza vital. Lo pongo al servicio de mi inconsciente.”

***

“Un momento. Déjeme pensar. Mi madre había perdido un hijo. No recuerdo si el primero o el segundo. En cualquier caso, yo era la tercera hija mujer. Mi padre, por supuesto, quería un varón. Eso es un hecho. Mi madre que, como ya le comenté, era una persona muy racional y muy serena, le dijo a mi padre: “No te desalientes con la niña. Es tu viva imagen. ¿No crees?” No estoy muy segura de que él estuviera de acuerdo pero respondió: “Sí, es bonita la niña.” Y entonces mi madre le dijo: “Ya que es igualita a ti, le pondremos tu nombre.” Como verá, mi madre hacía lo posible para que me aceptara. Y hasta cierto punto lo consiguió, aunque mi padre seguía decepcionado por no haber tenido un hijo varón. Finalmente nació mi hermano, pero mi madre empezó a tener problemas de salud. Era una persona bastante fuerte, de las montañas del centro de Francia, pero poco después de que naciera mi hermano, contrajo la gripe española, que en esa época, en 1918, se había extendido por toda Europa. Se recuperó pero no totalmente. Más tarde sufrió un enfisema y siguió enferma el resto de su vida. Después de todo eso, es muy posible que la vida sexual de mis padres cambiara y ya no fuera como antes. Fue entonces que mi padre empezó a fijarse en otras mujeres, a fijarse, insisto. Se volvió muy, muy infantil. Muy inmaduro. Más inmaduro que infantil. Después de la guerra, la Primera Guerra Mundial, buscaba un poco de paz con deseperación, y probablemente la encontraba en las mujeres.”

“El hecho es que Robert me atraía porque podía poner a mi padre en su lugar. Robert era la única persona que era capaz de hacerlo. Mi padre tenía un sentido del humor muy extraño. Contaba unas historias que creía muy graciosas. Pero cuando terminaba de contar una historia, Robert era capaz de decirle: “¿Se supone que eso es gracioso?” Mi padre quedaba totalmente descolocado. No entendía qué había pasado. Robert era muy eficaz.”

DK: Tuvo tres hijos con Robert.
Correcto. El matrimonio funcionó. Correcto. Pero Robert no quería tener hijos. Solía decir: “Ya me tienes a mí.” Se molestó bastante con la idea. Pero después cuando llegaron los niños, fui yo la que perdí el interés y él se hizo cargo del cuidado de los niños. Era un padre muy afectuoso. Los hombres son extraños. Se supone que era yo la que sería más dulce con los niños pero no fue así, él era más dulce con ellos que yo. En realidad no hace falta tener hijos. Dios sabe que el mundo no necesita más niños.

DK: Pero la familia es muy importante en su obra. ¿Cómo afectó su obra la maternidad?
¿Trabajaba cuando tuvo a sus hijos?
Sí, naturalmente. Pensaba que no merecía a los niños, que eran un privilegio. Y también que el arte era un privilegio. El arte es un privilegio, una bendición, un alivio. Privilegio significa que has sido favorecido, que lo que haces no te corresponde del todo, no se debe sólo a ti, sino que es una especie de favor que te ha sido concedido. El privilegio te otorga ciertos derechos cuando en realidad no los mereces, te concede algo que los demás no poseen. El arte es un privilegio que me fue concedido y tuve que ejercerlo y estar a la altura, más todavía que con el privilegio de tener hijos. Todo el funcionamiento del arte descansa en una serie de privilegios, y ya es un privilegio ser parte de ese mecanismo. DK: ¿Entonces, siguió haciendo arte para dar prueba de ese privilegio, para estar a la altura? Absolutamente. El privilegio era el acceso al inconsciente. Tener acceso al inconsciente es un gran privilegio. Sentía entonces que debía merecer ese privilegio, y ejercerlo. Tener la posibilidad de sublimar a través del arte era un privilegio. Hay que aprender a sublimar. No todos pueden porque no tienen acceso al inconsciente. Esa posibilidad es algo muy especial y también algo muy doloroso. Pero no hay posibilidad de escape una vez que ese acceso te ha sido concedido, una vez que has sido favorecido con esa facultad más allá de tu voluntad.

***

“Mi feminismo se expresa mediante un profundo interés en lo que hacen las mujeres. Pero soy una persona muy solitaria. Reunirme con otra gente no me ayuda; no me ayuda en lo más mínimo. Lo que verdaderamente me ayuda es reconocer mis propias incapacidades y exponerlas. Otra conclusión muy triste a la que he llegado es que sólo me gusta la gente que me ayuda. Es una conclusión realmente triste.”

DK: ¿Pero no cree que hay un prejuicio particular con las artistas mujeres?
No. Hay muchos artistas que han sido ignorados. Ese es el problema. Ser ignorado no es lo mismo que ser discriminado. No creo que se haya discriminado a muchas artistas, pero sí que se las ha ignorado. En parte eso es así porque el hombre se comporta como un lobo frente el resto de los hombres, el hombre puede ser un lobo para el resto de los hombres.

DK: ¿Entonces no cree que ha sido discriminada por ser mujer?
No, no lo creo. Pienso que he sido completamente ignorada, un destino que comparto con otros. Pero no es culpa de nadie. Es esa la condición del mundo.

DK: ¿No cree que eso está relacionado al funcionamiento del campo artístico? ¿Por qué habría sido ignorada si no es por el sistema artístico?
Fui ignorada porque nadie exponía mi obra en ese momento. Es parte de la indiferencia del sistema, pero eso es así en cualquier sistema, que favorece sólo a unos pocos. Ahí está mi obra, a pesar de todo.

DK: Pero insisto, ¿por qué cree que nadie exponía su obra?
Eso tiene que ver con el éxito. Nada tiene más éxito que el éxito, como suele decirse. A menos que uno acceda a eso que se llama éxito, simplemente no existe. La gente no te hace daño, al menos deliberadamente, si tienes éxito, pero te ignoran si no es así. No siempre queda muy claro en qué consiste el éxito, pero cada quien sabe si lo ha alcanzado. Si tienes éxito, tendrás amigos maravillosos y todo estará muy bien, pero nada habrá cambiando.

***

“La historia del arte no me interesa, ni tampoco los estilos académicos que no son más que una sucesión de modas pasajeras. El arte no trata sobre el arte, sino sobre la vida, y en eso consiste todo. Digo esto a propósito de toda la academia de artistas que han intentado vincular el arte de finales de los ochenta al estudio de la historia del arte: eso no tiene nada que ver con el arte, sino con la apropiación, con en intento de demostrar que puedes hacerlo mejor que el próximo, y que un historiador del arte es mejor que un artista común. Los historiadores del arte deberían preocuparse por hacer lo suyo con dignidad y no demostrar que son mejores que los artistas.”

***

“El sentido del arte moderno es seguir buscando nuevos modos de expresión para el artista y sus problemas, sabiendo que no existen caminos ni acercamientos preestablecidos. Se trata de una situación bastante dolorosa y el arte moderno consiste precisamente en enfrentarse a la situación dolorosa de que no hay caminos establecidos para la expresión del artista. Es por eso que el arte moderno sigue existiendo, porque eso sigue siendo así, porque es así la condición humana.”

DK: ¿Cree que el arte moderno tiene una relación especial con la dificultad dolorosa para expresarse que enfrenta el artista en el mundo moderno?
Definitivamente. El arte moderno trata sobre el dolor de no poder expresarnos adecuadamente, expresar las relaciones íntimas, el inconsciente, no poder confiar en el mundo para expresarnos más directamente. El arte moderno habla del intento de conservar la cordura frente a esta situación, al menos tentativa y temporariamente, mediante la expresión. El arte surge de nuestros fracasos y de nuestras necesidades más acuciantes, de la dificultad de ser nosotros mismos cuando no nos prestan atención. La sensación de abandono, de desatención abunda en el mundo moderno, y también la necesidad de reconocimiento no satisfecha. El arte es una forma de auto reconocimiento y es por eso que siempre será moderno.

Fuente: Prensa PROA

Portada
Concursos
Argentina
Chile
Colombia
España
México
Venezuela
Otros países latinoamericanos
Mundo

Estás en nuestro ARCHIVO.
Consulta información
actualizada aquí