Domingo, 19 de Mayo de 2013

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Loreto Martínez Troncoso expone en el MARCO

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Con la exposición de Loreto Martínez Troncoso, el MARCO inaugura el ciclo titulado ‘Entrar en la Obra’, que se desarrollará en las salas de la primera planta, y cuyo nombre está tomado de la célebre pieza de Giovanni Anselmo Entrare nell’opera (1971). La paradoja que rodea el concepto de espectador y que lo sitúa entre la pasividad y la acción es el punto de partida de esta serie de proyectos, que analizan al público, al visitante, al espectador, a la audiencia, como un elemento inherente a la obra.

Obras en Exposición
Loreto Martínez Troncoso (Vigo, 1978) construye situaciones a partir de textos, de la palabra escrita o hablada, del lenguaje y de los silencios. La exposición del MARCO —primera individual de esta artista— reúne trabajos realizados entre 2009 y 2011 —dos piezas sonoras, una pequeña biblioteca, una planta, un facsímil de óleo sobre lienzo de un artista anónimo, una proyección de vídeo, un texto en transparencia, un pensamiento en la pared, y una proyección de diapositivas— que en su mayoría funcionan como documentos del proceso de creación. La pieza más reciente, la instalación sonora titulada ‘No sé si me da miedo la muerte, no sé casi nada desde que llegué al mar’ [sobre el miedo, esbozo#1], es resultado de varios talleres y entrevistas realizados por la artista con grupos de estudiantes de Bachillerato (IES Val Miñor, Nigrán), Primaria e Infantil (CEIP García Barbón, Vigo), y adultos, y se acompaña de una selección de dibujos de los alumnos participantes en dichos talleres.

‘Entrar en la obra’
‘Entrar en la obra’ es un ciclo de exposiciones que se desarrollará en las salas de la primera planta del MARCO. El título del ciclo está tomado de la célebre pieza de Giovanni Anselmo Entrare nell’opera (1971), emulsión fotográfica sobre lienzo, en la que el artista se fotografía a si mismo atravesando una ladera en una acción que interpretamos como reveladora sobre la relación entre el artista y su obra y entre el espacio y el tiempo. El artista altera su papel y genera una situación de integración, ante la que también reacciona el espectador, que, si bien no entra físicamente en la obra, participa siendo testigo de esta ruptura de los límites tradicionales que separan sujeto y objeto. El significado último reside, pues, en la reacción del espectador.

El papel fundamental del espectador en el proceso de creación de la obra de arte ha formado parte, en las últimas décadas, de discusiones y ensayos. A lo largo del siglo XX surgen los conceptos de obra abierta, espectador emancipado o muerte del autor, y el rol del público pasa a ser esencial para completar la pieza, mediante su mera presencia física o la necesidad de implicarse activamente. El artista ya no es el eje central del proceso y las coordenadas de percepción las marcan, como escribe Douglas Crimp, no solo el encuentro entre el espectador y la obra, sino entre ambos y el espacio que ocupan. ¿En qué grado necesita el público estar ante la obra? ¿El simple hecho de mirar no tiene ya valor?

La paradoja que rodea el concepto de espectador y que lo sitúa entre la pasividad y la acción es el punto de partida de esta serie de proyectos, que analizan la condición del público como elemento inherente a la obra. La relación directa entre ambos, el intercambio físico o la reciprocidad inmediata generan una nueva dimensión en la que tiempo y espacio alteran las condiciones de la recepción y de la percepción.

El ciclo ‘Entrar en la obra’ se inicia el 28 de enero con Loreto Martínez Troncoso, para continuar a partir de abril con Wilfredo Prieto (Sancti-Spiritus, Cuba, 1978), al que seguirán las propuestas de Rubén Grilo (Lugo, 1981), Karmelo Bermejo (Málaga, 1979), Judi Werthein (Buenos Aires, Argentina, 1967), y Amaya González Reyes (Sanxenxo, Pontevedra, 1979).

Loreto Martínez Troncoso
Loreto Martínez Troncoso (Vigo, 1978) construye situaciones a partir de textos, de la palabra escrita o hablada, del lenguaje y de los silencios. Sus cartas, conferencias, discursos o relatos se dirigen a un visitante necesario —un destinatario sin el que no hay obra— que actúa como receptor de la palabra y de sus transposiciones.

El trabajo de Loreto Martínez Troncoso es esencialmente inmaterial, y adopta diferentes apariencias según el contexto en el que acontece, pero casi siempre mantiene un elemento común: el cuestionamiento permanente del lenguaje y de sus formas establecidas, y de sus destinatarios. Sus primeras performances se centran en los conceptos de aquí y ahora, una conciencia que permanece en las grabaciones y piezas sonoras, que regresan sobre sus preocupaciones primeras evidenciando una búsqueda permanente, una no respuesta y una reescritura constante del mismo texto, que deviene autoficción.

En su propuesta para el MARCO, aborda aspectos como la desaparición, la pérdida, la memoria o el miedo, a través de piezas o documentación existentes y de nuevas producciones, construidas a partir de citas y superposiciones. Sus obras son palimpsestos, donde se evidencia el poder del lenguaje y donde la intertextualidad se convierte en vehículo de comunicación. Estos dispositivos de transmisión son fundamentales en su intento de mantener una relación directa con el público.

Texto Curatorial
“Loreto Martínez Troncoso utiliza la palabra como vehículo de transmisión; una palabra que, en sus transposiciones, adquiere nuevos significados y construye nuevas situaciones. Sus obras son palimpsestos en los que la intertextualidad se convierte en instrumento de comunicación, y sus acciones se manifiestan por medio de la presencia física de la artista o de dispositivos cuyo fin es servir de soporte a ese texto, monólogo, discurso, conferencia.

El trabajo de Loreto Martínez Troncoso es esencialmente inmaterial. Sus primeras performances se activan en momentos muy precisos, asumiendo los protocolos de cada contexto: eventos, inauguraciones, ruedas de prensa... Tras el acto de ‘tomar la palabra’ fueron surgiendo cuestiones como aquí y ahora, que se convirtieron en el contenido principal de las piezas. Preguntas como ‘¿qué es la acción?’ o ‘¿cómo y en qué momento se pone en movimiento?’, derivan de la práctica o de la propia experiencia de la artista como sujeto-objeto, una condición que implica la presencia del espectador en un tiempo y lugar determinados.

Esa condición del público como destinatario irrenunciable sin el que no hay obra —parafraseando a Rancière en El espectador emancipado— se hace más flexible en trabajos recientes. En ellos la artista abandona sus intervenciones espontáneas y la palabra se transmite por medio de dispositivos físicos como auriculares, proyectores o altavoces, que el espectador activa, manteniendo su condición de performer, en el encuentro con la obra y el lugar en un momento preciso. La ausencia funciona como una transposición de la presencia, pues tal y como la artista defiende, ‘la inacción también es una forma de acción’.

La exposición que presenta el MARCO se compone de relecturas de piezas ya existentes, nuevas producciones y documentación que se refieren a cuestiones como la desaparición, la memoria o el miedo; tres aspectos del trabajo de Loreto Martínez Troncoso que reaparecen a lo largo de su trayectoria, articulados por un lenguaje que la artista usa, consciente del poder de nombrar o excluir. Primero en francés —estudió Bellas Artes en Burdeos y Lyon, y realizó la mayor parte de su carrera en Francia—, después en castellano, gallego, euskera o portugués —en la actualidad vive en Oporto—, sus piezas se articulan a modo de fragmentos o citas en la sala de exposición, como un espacio de resonancias. Cada una de sus obras se entiende como un trabajo en proceso, un fragmento de un corpus mayor, pues como escribía el crítico y comisario François Piron en uno de los recientes textos sobre la artista, ‘Desde hace varios años, el trabajo de Loreto Martínez Troncoso se construye exclusivamente a partir del texto —tal vez, para ser más exactos, de un solo y único texto, siempre subyacente, retomado y aumentado a lo largo de las distintas apariciones’.

La exposición se inicia con Finalmente, ¿con o sin título? —domingo, 21 de junio de 2009—, 2011, un texto hablado que funciona como reactivación de una situación de presencia (y de presente) anterior. Grabado en soporte vinilo, invita al espectador a activarlo colocando la aguja sobre el disco y permitiendo su existencia durante un tiempo determinado, marcado por el propio visitante y por el soporte, con un principio y un fin. El texto, una performance en la que se alude a la búsqueda de nuevos espacios a los que dirigirse, hace un recorrido desde que la artista ‘comenzó a hablar’, a ‘tomar la palabra’, hasta el momento presente, e incorpora otro elemento que funciona como guiño hacia el espectador: ¿qué hace esa planta situada a un lado del tocadiscos? Funciona como representación física en el espacio, como la transposición a un objeto de un extracto de la pieza sonora en el que la artista exclama: Boas noites, estou aquí dereitiña como unha planta!

Así como estas palabras están dirigidas a ‘vosotros’, la pieza sonora En la noche, 2010, se dirige a un ‘tú’, a un solo espectador al que invita a un encuentro ‘entre tú y yo’. Originalmente instalada en el FRAC des Pays de la Loire —exposición Les vagues, realizada en el marco de los XXIV Ateliers Internacionaux—, frente a la única ventana o apertura al exterior del espacio expositivo, se traduce ahora del francés al castellano y adquiere una nueva temporalidad y ubicación, de espaldas al exterior. Una de las salas reúne compilaciones o fragmentos de procesos, quizá documentación, quizá aquello que se sitúa en los márgenes de las obras. La proyección en power point titulada ‘Viaje alrededor de mi cuarto’ o ‘Un cuarto propio’ podrían ser el título, si un título hubiese que darle. Y, entre paréntesis: (una lectura para un domingo), 2011, funciona como una lectura visual formada por la recopilación de fragmentos visualizados, leídos, dichos, escuchados, escritos, extractos de múltiples procedencias y autorías. Retazos que existen en paralelo a su escritura o a su trabajo más visible, tratados de una forma más brute. Compuesta a la manera de un cadáver exquisito, la ‘lectura’ hila unos fragmentos con otros provocando encuentros imposibles, como el de una ostra con la anarquista Voltairine de Cleyre o el de Francis Ford Coppola con Nina Simone, que en un momento dado evoca uno de los temas que se repiten en la exposición: ‘ser libre es lo más parecido a no tener miedo’.

Loreto Martínez Troncoso evoca el ‘paso al acto’ como signo de libertad también en la proyección de diapositivas Pela estrada fóra, 2011, una autoficción construida a partir de restos de la memoria de un viaje realizado en soledad por la costa de Portugal durante el invierno de 2008. Archivo de un viaje retomado más tarde en piezas como Finalmente, ¿con o sin título?, e iniciado como práctica de la huida, representa no el viaje en sí, sino lo que pudo haber sido ese viaje físico que la artista inicia después de anunciar, durante una performance en 2006, que ‘el momento de irse lejos de todo’ había llegado. En ese momento su trabajo adquiere la connotación de autoficción y su contenido va marcando la continuidad, el ‘paso al acto’.

Estas piezas forman parte de los márgenes que la artista hace visibles ahora, los alrededores fragmentados, en los que incluye una selección de dibujos realizados en el mes de diciembre de 2010 a partir de entrevistas a alumnos de Infantil y Primaria del CEIP García Barbón de Vigo, en las que se les preguntaba sobre sus reacciones ante el miedo. La entrevista es un recurso utilizado por la artista en anteriores ocasiones y que le permite ceder la palabra al otro, como en la pieza relacionada con esta que se sitúa en el otro extremo del espacio: ‘No sé si me da miedo la muerte, no sé casi nada desde que llegué al mar’ [sobre el miedo, esbozo#1], 2011, una instalación sonora en 10 canales que nos habla de vivencias impuestas, de educación, a partir de fragmentos de entrevistas realizadas por Loreto Martínez Troncoso en Vigo y Nigrán (IES Val Miñor) con diferentes grupos de edad: niños, adolescentes y adultos. A partir de estas entrevistas aisladas, la artista invita al espectador a entrar en un diálogo, para reflexionar sobre conceptos como el miedo, la pérdida, la soledad. Es parte de un proyecto a largo plazo, también sobre el silencio, o sobre aquello que tiene que ver con la imposibilidad de pasar al acto, con la libertad.

Los trabajos de Loreto Martínez Troncoso incorporan elementos de esos márgenes o escondites donde habita lo invisible y desde donde emerge lo visible. De ello nos habla la pieza Vergadering der Dieren, 1965-1975 [Asamblea de los animales], facsímil de un óleo sobre lienzo de autoría desconocida y perteneciente a la colección del Tropenmuseum de Ámsterdam. La artista se apropia de la imagen y la usa como punto de partida para reflexionar sobre la dicotomía exterior-interior. Los subsuelos, los lugares de retiro u ocultamiento, representados en el nivel inferior del cuadro, nos transportan al espacio oculto donde conviven pensamientos o actitudes no aceptadas o no tan visibles. Toda energía interior sale por alguna vía a la superficie.

La exposición se completa con un texto en transparencia sobre la pared [Un día escribí, sin fecha], publicado originalmente por NEKaTOENEa, residencia de artistas Domaine d’Abbadia, Hendaya, y una edición especial realizada por la artista para esta exposición. Junto a ello, un pensamiento proyectado en la pared —hay algo que me afecta y necesito reaccionar— para referirse de nuevo a la necesidad del ‘paso al acto’, equiparable al momento de ‘tomar la palabra’. Seguimos hablando de transposiciones o alteraciones, de temporalidades, como las que nos anuncia la biblioteca constituida por libros que la artista ha leído y leerá. En su interior hay catálogos de exposiciones —de nuevo, transposiciones de las obras— o relatos que la acompañan en su búsqueda infinita. En suma: restos, fragmentos, citas, palabras; pasados, presentes, futuros’’.

Agar Ledo Arias e Iñaki Martínez Antelo
[Extracto del texto para el catálogo de la exposición]

Loreto Martínez Troncoso
Entrar en la obra, 1
Del 28 de enero al 27 de marzo de 2011
MARCO, Museo de Arte Contemporánea de Vigo
Salas de exposición de la 1ª planta

MARCO, Museo de Arte Contemporánea de Vigo
Martes a sábados (festivos incluidos) de 11.00 a 21.00
domingos, de 11.00 a 14.00
www.marcovigo.com

Fuente: Prensa MARCO

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