La exposición titulada “Papel”, que reúne dibujos del destacado artista chileno radicado en Nueva York, estará abierta del 7 de septiembre al 13 de octubre.
Santiago, septiembre 2010.- El próximo 7 de septiembre a las 19:30 horas se inaugurará en la Galería Animal la muestra “Papel” del destacado artista Jorge Tacla. La exposición reúne una selección de 25 acuarelas o gouache, y una selección de dibujos sacados de sus cuadernos de anotaciones los cuales serán dispuestos sobre una mesa de trabajo a modo de crear una suerte de radiografía pictórica del proceso creativo. Las obras pertenecen en su gran mayoría a trabajos realizados entre los años 2003 y 2004, siendo expuestos en esta ocasión por primera vez.
La curadora independiente y crítica de arte italiana Francesca Pietropaolo, en aquellos años curadora del Museum of Modern Art, New York (2001-2006), instó a Jorge Tacla a exhibir a la luz pública estos trabajos. Según ella, “el dibujo es fundamental en la práctica artística de Jorge Tacla. Más que un estudio para sus pinturas, su trabajo en papel conforma un cuerpo de trabajo en sí mismo, que dialoga estrechamente con el resto de su obra al tiempo que es autónomo respecto de la misma. Imbuido con un sentido de disciplina y urgencia, el acto de trazar le trae a Tacla un placer anticipado. En su luminoso estudio de Nueva York, en un espacio continuo al lugar donde pinta, ha dispuesto herramientas del oficio a su alcance en una larga mesa: pinceles, lápices y tubos de gouache”.
Según explica Francesca Pietropaolo en el texto curatorial que ha escrito para estas obras, “para Tacla, dibujar se vuelve una necesidad existencial. Una acumulación de gestos que otorga forma visible a un espacio interno de resonancia mental y emocional, sugiriendo profundidades infinitas que trascienden la bidimensionalidad del plano de la hoja. Si bien es mayormente conocido por su pintura, Tacla siempre ha manifestado preferencia por el dibujo como medio de exploración de sí mismo y el mundo; como una síntesis potencial de lo extremadamente personal y universal.”
A eso Jorge Tacla agrega que, “siempre el trabajo sobre papel tiene una gran intimidad y fragilidad, siendo así mucho más vulnerable, algo que no tiene la obra sobre tela. Por otra parte, el dibujo tiene un elemento de inmediatez ya que sucede en distintos lugares y circunstancias como, por ejemplo, un viaje. Es decir, no nace en un taller o estudio”.
“A menudo, el arte y la vida se mezclan en los dibujos de Tacla”, escribe la curadora italiana, “en donde las referencias misteriosas a las experiencias de cada día pasan a ser una meditación universal sobre temas como la transformación, el amor, la pérdida, la vulnerabilidad y la violencia. Las obras en papel de Tacla de 2003 y 2004 no son una excepción. Realizadas en un espacio de su estudio de Nueva York, dedicado exclusivamente a la creación artística, estos gouaches fueron producidos en el lapso de un año, durante una época de cambio, vulnerabilidad personal y búsqueda interior.”
Las obras nacieron en un momento en que la hija del artista, en ese entonces de 7 años, se fue a vivir a España. “A través de esa separación trabajé para entender este proceso”, cuenta Jorge Tacla. “Guardé esta muestra hasta que Francesca Pietropaolo me animó a mostrarla. Junto a estas acuarelas había también una serie de dibujos en distintos cuadernos y papeles, y fotografías y recortes de diarios que había hecho y recolectado en esa época. Hay citas que hacen referencia a la pena, angustia y pérdida que vivía en ese entonces, pero que a su vez también hacen referencia a los acontecimientos mundiales”.
Sin embargo, el artista también expondrá en esta muestra, que también será exhibida en Buenos Aires y Venecia, obras con la misma técnica pero que datan del 2009 y 2010 generando una “yuxtaposición o reflexión entre las obras de ambas épocas y que revelan que hay un cambio temático que muestra una madurez, que entendí humanamente el proceso”.
Jorge Tacla
Papel
Del 7 de septiembre al 13 de octubre de 2010
Galería Animal
Av. Alonso Córdova 3105
Vitacura - Santiago - Chile
T. (562) 371 9090
F. (562) 371 9091
www.galeriaanimal.com
Fuente: Prensa Galería Animal
Les intermittences du coeur. El dibujo como memoria
“Puede que dibujar sea la obsesión más inquietante que la mente pueda experimentar… Pero después de todo, ¿es una cuestión sólo de la mente?
Paul Valéry, Degas Manet Morisot
Por Francesca Pietropaolo*
El dibujo es fundamental en la práctica artística de Jorge Tacla. Más que un estudio para sus pinturas, su trabajo en papel conforma un cuerpo de trabajo en sí mismo, que dialoga estrechamente con el resto de su obra al tiempo que es autónomo respecto de la misma. Como práctica diaria, el dibujo contiene la promesa de un descubrimiento, renovada cada vez que Tacla dispone el lápiz y el pincel sobre el papel. Imbuido con un sentido de disciplina y urgencia, el acto de trazar le trae a Tacla un placer anticipado. En su luminoso estudio de Nueva York, en un espacio continuo al lugar donde pinta, ha dispuesto herramientas del oficio a su alcance en una larga mesa: pinceles, lápices y tubos de gouach. Nacido en Chile en 1958 y radicado en Nueva York desde 1981, Jorge Tacla retorna regularmente, a su Santiago natal donde también mantiene un taller.
Para Tacla, dibujar se vuelve una necesidad existencial. Una acumulación de gestos que otorga forma visible a un espacio interno de resonancia mental y emocional, sugiriendo profundidades infinitas que trascienden la bidimensionalidad del plano de la hoja. Si bien es mayormente conocido por su pintura, Tacla siempre ha manifestado preferencia por el dibujo como medio de exploración de sí mismo y el mundo; como una síntesis potencial de lo extremadamente personal y universal. A través del dibujo ahonda además en la historia del arte: en sus cuadernos se puede encontrar una variedad de interpretaciones que devienen tanto de la observación directa de la realidad como del recuerdo. Hay imágenes que han sido realizadas sin filtrar y que abarcan temas como retratos, paisajes, e inspiraciones basadas en el arte de maestros clásicos como Masaccio, Da Vinci, Rembrandt y Goya con los que el artista siente una conexión especial.
Entre 2003 y 2004 el artista Chileno creó una muestra de trabajos en gouache sobre papel, medio privilegiado en sus dibujos. Una selección de ellos se presenta de manera inédita en este libro, con motivo de la exposición dedicada a los mismos en la Galería Animal en Santiago. Considerados como una unidad, estos gouaches (todos de tamaño mediano) elicitan la metáfora de una cartografía interna, donde cada hoja es una iluminación revelada de un intervalo de la más alta intensidad emocional. Componen así un cuerpo visual de lo que alguna vez Marcel Proust llamó les intermittences du coeur. Suspendidos entre la figuración y la abstracción, en un espacio intermedio, estas obras representan fragmentos de paisajes terrestres y marinos y figuras captadas en su presencia corporal sin mediación. Estos elementos claramente reconocibles han sido combinados con formas geométricas u orgánicas (algo irregulares) y con líneas voladoras dando al espacio una estructura arquitectónica al jugar con y en contraste con la blancura del papel. Estos componentes abstractos cuidadosamente dispuestos e interrelacionados entre sí son mecanismos de composición que dan vida a una poesía del espacio, precisa y esencial. Aparecen también textos escritos a mano, rastros de pensées plume que pueblan las imágenes; son fragmentos de diálogos internos que mantienen una opacidad misteriosa a ojos del espectador. El despliegue de las obras no presenta una narrativa lineal a pesar de que se necesitan las unas a las otras como las notas de una partitura impresionista. (Incidentalmente, la música ha sido siempre importante para Tacla, quien estudió música antes de elegir el estudiar arte en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile. Más tarde, al mudarse a Nueva York, trabaja como percusionista.) Más que una narración, estos gouaches son un despliegue de sentimientos y pensamientos maravillosamente incongruentes y sin censura que celebran así su propio flujo incansable e infinito.
A menudo, el arte y la vida se mezclan en los dibujos de Tacla, en donde las referencias misteriosas a las experiencias de cada día pasan a ser una meditación universal sobre temas como la transformación, el amor, la pérdida, la vulnerabilidad y la violencia. Las obras en papel de Tacla de 2003 y 2004 no son una excepción. Realizadas en un espacio de su estudio de Nueva York, dedicado exclusivamente a la creación artística, estos gouaches fueron producidos en el lapso de un año, durante una época de cambio, vulnerabilidad personal y búsqueda interior tras la disolución de su matrimonio con la mujer con quien tuvo a su única hija. El acto de dibujar, que ocurre en un espacio privado, da vida al mundo íntimo de pensamientos y sentidos del artista, que de otra manera sería invisible. Parece animado por la pérdida, la tristeza, el intento de una reflexión interna y la necesidad de remendar. Se da lugar entonces a una mezcla personal de reminiscencias y fantasías. En manos de Tacla, el dibujo es memoria reencontrada. Más que una representación exacta de personajes, lugares o eventos, sus dibujos existen en un espacio de rêverie o fantasía, donde se encuentran el pasado, el presente, y las esperanzas o miedos sobre el futuro.
Una de estas obras muestra a una pareja en un abrazo apasionado: es un símbolo de unidad y un recordatorio doloroso de la fragilidad del amor y de las relaciones humanas. Las figuras aparecen fragmentadas y distorsionadas, dando un efecto inquietante. Hasta cierto punto, nos hacen pensar en las representaciones intensamente expresivas del cuerpo hechas por Marlene Dumas. También se nos viene a la mente la síntesis de lo mítico, lo fantástico, y lo real de Francesco Clemente. Sin embargo, mientras la fluidez de las acuarelas de Clemente nos muestra el poder de la metamorfosis continua, el énfasis de Tacla parece ser la presencia del cuerpo hic et nunc, el aquí y el ahora, en toda su complejidad psicológica y densidad emocional dadas a través del color. De alguna manera, el color le da gravedad y peso a su obra, un pondus o inclinación a tocar el suelo. El interés del artista en la corporeidad sin filtro de las figuras ha estado siempre presente; encontramos este impulso ya en una de sus obras tempranas, encapsulado en la siguiente inscripción de un gouache de 1988 sin título: “c-u-e-r-p-o y a-l-m-a”.
Como un sismógrafo de sensaciones, el uso del color es la principal fuente de expresión en los dibujos de Jorge Tacla. La textura del gouache muestra el efecto de pintar con una preferencia por la densidad del pigmento. A diferencia de la acuarela, el gouache es opaco y denso, su nombre deriva del italiano guazzo, y fue un término usado por primera vez en Francia durante el siglo XVIII. Describía un tipo de pintura hecha con pigmentos mezclados con resina disuelta en agua -similar a la acuarela- pero con la inclusión de un pigmento blanco que le daba mayor opacidad. El gouache es más pesado y refleja más que la acuarela al formar una capa más gruesa en la superficie del papel y no permitir que se torne transparente. Puede ser descrito, a grandes rasgos, como un dibujo hecho a través de bodycolor. La corporeidad del color alcanzada por el gouache–efecto que destaca por el uso de múltiples capas sobrexpuestas-, es esencial en el arte de Tacla. Si bien en el pasado ha combinado lápiz con gouache, en esta muestra particular, se ocupa del gouache para alcanzar un lenguaje basado en los elementos de la mancha y la línea. Es el dibujo como pintura. (En este sentido, es interesante destacar la preocupación del artista por las resonancias expresivas de la mancha como símbolo del cuerpo que aparece tempranamente en su obra, demostrado, por ejemplo, en una obra “Sin tTítulo”, 1988 hecha con lápices de color y gasa.)
En uno de sus trabajos en papel hechos entre 2003 y 2004, Tacla crea lo que parece ser un cuerpo amputado, en una fusión peculiar entre la abstracción y la figuración. La figura, sin brazos ni piernas es casi una forma orgánica abstracta pintada con una paleta de rosas y cafés pálidos referenciando la carne. Atada, esta presencia corporal es vulnerable y sugiere sufrimiento y cautiverio; sugiere una sensación de incomodidad psicológica y también preocupación por las injusticias de la condición humana. En el trabajo biomórfico de Tacla las figuras de este tipo aluden también al paisaje natural rocoso e inhóspito. Ambas formas humanas y no humanas salpican desiertos y paisajes marinos, llenándolos de suspenso. En la mezcla de lo fantástico con lo real, estos dibujos nos muestran paisajes de mundos interiores y exteriores con un tono surrealista. Así, nos traen al pensamiento los paisajes de Yves Tanguy, extrañamente desolados e inquietantes con sus habitantes sobrenaturales. Sin embargo, imbuidas de una tensión expresiva característica, las formas corporales de Tacla tienen además, y a ojos del observador, alusiones a la trágica historia de violencia asociada con la dictadura militar en Chile y, por consiguiente, nos recuerdan la potencial brutalidad de los sistemas autoritarios. (Vale la pena destacar que mientras estos gouaches estaban siendo realizados, Tacla contemplaba la posibilidad de comenzar un proyecto sobre la vida y muerte del músico y activista Chileno Víctor Jara, víctima del regimen de Pinochet; el proyecto es hoy una instalación permanente en el Museo de la Memoria en Santiago.)
En particular, el desierto de Atacama es un tema recurrente en los dibujos de Tacla. Para iluminar indirectamente el poder que tiene el desierto como fuerza inspiradora para el artista, parece pertinente citar al escritor y poeta Chileno Roberto Bolaño, meditando acerca del desierto:
“Dice el saltimbanqui: éste es el Desierto.
El lugar donde se hacen los poemas.
Mi país.”
En 1988 y como parte de un proyecto llevado a cabo después de recibir la beca Guggenheim, Tacla viajó al Valle de la Luna en el desierto de Atacama, “donde la luz de la luna ilumina extrañas rocas de sal dándoles formas orgánicas.” (Jorge Tacla) Si bien las referencias a Da Vinci abundan en los dibujos de aguas y vientos arremolinados de Tacla, a menudo sus representaciones del mundo natural usan el desierto como un espacio de la memoria y como metáfora de la aridez de la vida contemporánea.
Con una combinación sumamente personal de imagen y palabra, la técnica de Tacla asemeja el proceso de escritura de un diario de vida. Haciendo referencia a la larga tradición del dibujo como un medio de expresión íntimo, estos trabajos en papel son a la vez notacionales y expresionistas y habitan un mundo intermedio. De manera casi indescifrable, los textos apuntan a la dificultad de comunicarse y transmiten así una sensación de misterio y frustración. Las palabras del artista escritas a mano sugieren a menudo espacios direccionales novedosos dentro del la bidimensionalidad del papel: las líneas delicadamente trazadas “toman vuelo” y se transforman en sutiles indicadores de dimensiones múltiples. Son elementos composicionales, susurros espaciales de múltiples estructuras temporales posibles.
En algunos de los dibujos los cuerpos ceden ante formas lineales y orgánicas, bellamente compuestas: son gestos mínimos en papel. Los “personajes” pasan a ser elementos de composiciones espaciales elegantes y dinámicas que forman arabescos por medio de la repetición. Sugiriendo fluidos corporales, estas líneas se cruzan y combinan bailando en el plano. Matices tiernos de azules, verdes, rojos, rosas y amarillos se invaden los espacios, capa por capa. Sus formas ágiles se tocan, extienden, engendran, unen, traslapan y entrelazan; son signos inestables de un lenguaje escurridizo. La línea y el color sirven para crear una caligrafía personal, un sistema abierto de elementos simbólicos, hecho realidad gracias al balance entre la toma de decisiones y la suerte, aspectos fundamentales de la técnica gouache. Para Tacla el dibujo es un acto en el que simultáneamente se revela y se cubre, un proceso en el que se abren horizontes infinitos que provocan múltiples posibilidades interpretativas y que, al hacerlo, aceleran la imaginación.
Para citar la famosa personificación del dibujo hecha por el historiador de Arte Henri Focillon, podemos decir que el “cerebro en la mano” de Tacla late a través de la intensidad frágil de manchas y líneas de color, que son representaciones libres de los lazos constantemente cambiantes entre pensamientos y sentimientos. La sutileza esquiva, el deseo de hacer contacto, la perplejidad, la ternura, la frustración y la ansiedad son todos elementos que hacen eco en y llenan los dibujos de Tacla, dando lugar a una síntesis maravillosa de las complejas contradicciones de la vida. Estos gouaches nos llevan así al mundo de las sensaciones y las emociones puras, que permanecen atadas con los delicados filamentos de les intermittence du coeur. Es, así, un verdadero viaje al corazón del dibujo como memoria.
*Francesca Pietropaolo
Italian art historian and independent curator. Her research interests focus on postwar European and American art, and international contemporary art. She worked at museums such as the Walker Art Center, Minneapolis (1999-2001) and The Museum of Modern Art, New York (2001-2006). From 2005 to 2007 she worked, as Executive curatorial and research specialist, on the international exhibition Think with the Senses – Feel with the Mind of the 52nd Venice Biennale. Among her most recent projects, she organized as co-curator the international exhibition Wrinkles in Time/Images Unconfined for the IVAM museum, Valencia, Spain (2009). Her writings include contributions for several exhibition catalogues and publications such as Tatiana Trouvé. Il grande ritratto (Kunsthaus, Graz, Austria, 2010); Slow it Down to the Limit: Futurism at Velocity Zero (Estorick Collection, London, 2009), Wrinkles in Time/Images Unconfined (IVAM, Valencia 2009); Greater New York 2005, Drawing from the Modern (MoMA, New York, 2004/05), Plane Image: A Brice Marden Retrospective (MoMA, New York, 2006), Bits and Pieces Put Together to Present a Semblance of a Whole (Walker Art Center, 2005) as well as essays for the 52nd Venice Biennale catalogue on contemporary artists such as Yto Barrada, Louise Bourgeois, Rainer Ganahl, Ilya & Emilia Kabakov, Dan Perjovschi, Robert Ryman, and Nancy Spero (2007). As art critic, she has contributed to Flash Art International, and currently contributes to ARTnews, Art in America, and Arte e Critica (Rome).




