Faría+Fábregas Galería se complace en presentar a partir del jueves 7 de julio 2011 la exposición colectiva Geometrías alteradas. Doce discusiones visuales que reúne obras de doce artistas contemporáneos venezolanos: Alexander Apóstol, Emilia Azcárate, Alessandro Balteo Yazbeck, Muu Blanco, Mariana Bunimov, Carlos Castillo, Isabel Cisneros, José Gabriel Fernández, Magdalena Fernández, Mercedes Elena González, Juan Iribarren y Luis Molina-Pantin.

Con la curaduría de Lorena González, Geometrías alteradas es un ejercicio de aproximación que intenta hurgar en los los distintos síntomas de un ciudadano y de una mirada que hoy hereda el después de una modernidad sin antes: es decir, la caída de un eslabón progresista que nunca fue y que tal vez sólo se levantó en los terrenos sensoriales del individuo y el colectivo. Le sirven de apoyo y apuesta las proyecciones de doce artistas que acuden en este caso como puente paradójico entre la ruina y el progreso, entre el caos y el desafuero, entre la belleza y la devastación, entre lo ausente y lo heredado, entre la memoria y el olvido; según palabras de la propia investigadora.
En la muestra destaca el diálogo de distintos medios y estrategias visuales que hablan de una herencia intervenida a través de la pintura, el video, la fotografía, el dibujo, el collage, la escultura y la instalación. Una cartografía extraviada y sutil frente a la que estos creadores formulan preguntas y desajustan certezas, gestos con los que reconstruyen algunos vértices de esa urbe en confrontación constante.
Geometrías alteradas. Doce discusiones visuales
Inauguración: jueves 7 de julio de 2011 Hora: 7:30 pm
Clausura: domingo 14 de agosto de 2011 Hora: 11:00 am
Faría+Fábregas Galería
Calle Choroní, Qta. Los Cuatro # 2
Urbanización Chuao Caracas 1060 –Venezuela
Tel./ Fax + 58212 993-0536 Cel. + 58414 140-2655
Horario: Martes a viernes de 10 am. a 2 pm. Domingos de 11 am a 2 pm.
Geometrías alteradas
doce discusiones visuales
Tal vez una de las certezas más extrañas que la sociedad venezolana tiene con respecto a los caminos de su proceso modernizador, se encuentre en el testimonio a un tiempo palpable y oculto de lo visual. Esta reflexión encuentra su cauce cuando se intenta ahondar en los duros golpes que la gestión reciente propició sobre la institucionalidad museística. Tal vez el por qué de ese colapso esté anclado en que las verdades de la modernidad venezolana no estuvieron nunca en la renovación real de sus estructuras, sino en un progreso que sentó sus precedentes desde los vericuetos de la imagen: tensiones y geometrías que "al ritmo de los tiempos" traspasaron la sala de exposiciones y los salones nacionales para llegar a las fachadas, a los muros, a la universidad, a las avenidas, a los parques, al boulevard, a las rutinas ópticas de las vías comunes.

Hoy, aquella falta de previsión y reconsideración del espacio urbano es uno de los puntos originarios de ese pandemónium en el que se ha convertido nuestra ciudad. Aunado a esto, un viciado sectarismo propicia otros tantos camuflajes y malversaciones historiográficas sobre ese pasado que se pretende transformar a toda costa. Geometrías alteradas es un ejercicio curatorial que intenta hurgar en estos problemas desde los distintos síntomas de ese ciudadano que hoy hereda un después sin antes: es decir, la caída de un proyecto moderno que nunca fue y que sólo se levantó en los terrenos sensoriales del individuo y el colectivo. Le sirven de apoyo y apuesta las proyecciones de doce artistas que acuden en este caso como puente paradójico entre la ruina y el progreso, entre el caos y el desafuero, entre la belleza y la devastación, entre lo ausente y lo heredado, entre la memoria y el olvido.
Desde sus formatos y estrategias particulares estos creadores reconstruyen algunos vértices de esa cartografía extraviada, geodesias físicas de una urbe puesta en confrontación mediante la acción de aproximaciones disonantes. Esas variaciones e interrupciones a la señal correcta que siempre vivieron soterradas en los pasos de nuestra historia sensible, concreta, ideal, real e imaginada, se hacen presente y materia en las discusiones que estas piezas insinúan sutil o abiertamente. Así, los rastros perdidos de una arquitectura trashumante y política despuntan en las fotografías de Muu Blanco y Alexander Apóstol junto a las controversiales secuencias del video Caracas on/off de Carlos Castillo; entre tanto, las grafías sintomáticas de un cuerpo que se desvanece en el laberinto urbano y mercantilista toma su lugar en los trabajos de Luis Simón-Molina Pantin, Mercedes Elena González y Mariana Bunimov. En cuanto a las estructuras que se desplazan entre lo racional y lo sensible nos encontramos con los traslados sinuosos de las fotografías de José Gabriel Fernández y la vibración escultórica de Magdalena Fernández quienes dialogan frente a los sintagmas pictóricos de una luminosidad cambiante y transformadora del espacio interior, avivada en los tránsitos cromáticos de Juan Iribarren o en la re-significación detenida que anida en las inquietantes huellas semánticas de Emilia Azcárate.
Finalmente acudimos a las utopías rizomáticas de lo que pudo ser, de ese espacio idóneo e inatrapable que se hila entre el adentro y el afuera de lo perceptible, desbordada en los trazos desplazados de Alessandro Balteo Yazbeck y en los movimientos seriales de esa materia fluida que activa la obra de Isabel Cisneros.
Doce discusiones que desde los fragmentos completan un todo significante: frecuencias iconográficas donde se atesoran y se desvanecen nuestros propios aciertos y desvaríos, en medio del desplazamiento vivo e incesante de los enclaves virtuales de la contemporaneidad.
Lorena González




