[…] Sin embargo, el Arte no puede renunciar a su tarea o siquiera disminuir su vocación de hacer visible, no puede abandonar el gesto de expresión que deviene (en verdadera recuperación del mundo*), en Re- Presentación. […]
[…]Queremos reafirmar entonces el valor de lo artístico, más acá de los medios técnicos, de los soportes o “encarnaciones” de las obras. Valoramos el hecho artístico por elemental que sea. Destacamos la importancia del pensamiento lateral frente a la tiranía del cerebro compulsivamente lógico, la validez de la intuición y de la asociación libre. Al ejercitarse la creatividad en pugna con la materia intransigente, reclaman sus derechos la Ilusión y la Utopía. Lo estético está en el camino de lo ético. […]
*Merleau-Poty.
Eduardo Tejón, dibujante.1949-2010.
De su texto: In-Ponencia o Ponencia Panfletaria “Arte y Utopía también existen”- Mendoza, 1990.
Octavio Joaquín, mendocino, mira al pasado por cercano y universal, y en sus obras lo revisa, lo reinventa y cuestiona. Esta exhibición esta compuesta por un conjunto de 24 obras realizadas entre los años 2007 y 2010.
Octavio decide una vez más por el dibujo. Convencido desde el papel, resulta un heredero voluntario de un saber antiguo; si bien y asumiendo que en el momento en que vivimos, las disciplinas artísticas se han multiplicado y ampliado los límites. Sin abandonar el interés por el ser humano y su realidad – la mirada del artista- , el juego y el misterio de la existencia siguen siendo fuentes que alimentan sus obras. Tal como se desprende del texto de Tejón, este dibujante lúdico, desde el interior - tanto geográfico como sensible, no renuncia a su cometido.

Asombrado por el cuerpo y su estructura, por la historia, los oficios y las dificultades a las que el hombre es sometido, crea tensiones y se atreve a transitar la ficción entre su mirada y el dibujo resultante. Situaciones en diálogo y conflicto, no solo en el plano del espacio, sino en el pasaje de una imagen conocida al campo de la metamorfosis. Aquí la estrategia se desplegará eficiente y lo no dicho provocará a cada espectador al desafío de su realidad visible.
Trabaja en el conjunto como si encarara una obra abstracta ¿es que acaso no lo es? Dentro de parámetros compositivos tradicionales - académicos quizás- y sin prejuicio sobre esto, al asumir desde su actualidad, ecos de la percepción contemporánea en cuanto lenguaje icónico fragmentario y simultáneo. El accidente producto de la factura pero también de la subjetividad del autor, colaborará en la construcción de una visión oscilante entre lo figurativo y lo abstracto.
A veces, ese pensamiento abstracto primero resulta a través de una mancha; esta se entreteje por medio de un conglomerado de líneas en un caos que resulta de un orden comprendido. Aquí el encuentro con el accidente.
La mancha de rasgos oníricos se resuelve tridimensional en una imagen de apariencia figurativa, donde lo no- lógico adquiere protagonismo. Seres y objetos reconocibles de la vida cotidiana, se vinculan entre si y resultan nuevos e inquietantes ambientes y personajes organizados de manera arbitraria, producto de alguna mitología creada por su profusa imaginación.
Los dibujos de Octavio no son inocentes.
El conjunto signado por la subjetividad del autor, descubrirá distintas y renovadas relaciones estéticas entre su obra con la de artistas capitales como el mendocino nacional Carlos Alonso o del húngaro que hiciera su obra en Tucumán Lajos Szalay; así también se comprenderán filiaciones sígnicas y conceptuales con autores históricos lejanos o cercanos tan diversos como Ben Nicholson, Da Vinci , Keith Haring u Hokusai.
Lecturas circulares:
Hemos planteado que el pensamiento plástico de Octavio Joaquín se asimila a la construcción de un collage. De este modo cada escena será una parcialidad espacial.
En ellos alterna y superpone líneas, texturas y volúmenes con refinamiento plástico y cabal conocimiento del oficio.
Entonces, en la totalidad, proliferan elementos que suman sentido sin ser éste unitario sino como ya hemos señalado, fragmentado. Generalmente no hay arriba ni abajo y nada finalmente es por si. Cada elemento resulta un núcleo de interés, una pieza necesaria, una pista con el todo.

El hacer
Para decir, elige también los medios que se adaptan mejor a la realización de su proyecto. Estos sustentan materialmente cada escena: sea el soporte de papel, la pluma, el bolígrafo; sean los toques acuarelados o de lápiz de color. Cada opción establece relaciones con la idea y en vínculo con la imagen, coadyuvando a la sugestiva expresividad de la escena.
La hechura de la obra se encuentra en tránsito. Sea el sentido ambiguo del tiempo, sea la polivalencia de las imágenes o en el cruce de medios.
Sobre estas relaciones establecidas por el autor entre operaciones y resultados, cuando Octavio se separa de sus dibujos terminados, reconoce lo que llama una necesidad de ir a la pintura lo cual se ve claramente en el proceso constructivo. Se aleja, los da vuelta, agrega capas de textura, líneas de color y toma la decisión de mostrarlo en una instantánea que reinventa en esa instancia.
Nada es permanente, nada es ordinario Aquí se han dado cita Arte y Utopía, a pesar se los tiempos, de la eficacia y de las estrategias, el pensamiento no busca reparo en la idea de unidad. El cuidado en el detalle nos dice en secreto. La pluralidad pone al descubierto el desprejuicio. El sentido no es unívoco y el papel =nunca= esta en blanco.
A través de la mirada de Octavio Joaquín vemos el mundo como un calidoscopio de significados diversos, frágiles y vitales. Lo que creemos reconocer, cambia con un movimiento y ya no es tal. En sus dibujos para ver y pensar, hay ironía, calidad y un juego muy serio.
En este cosmos visual, bello y siniestro, desde el accidente, generosamente Octavio Joaquín nos propone el sueño de su propia historia.
Marcela Furlani
Artista Visual
Octavio Joaquín. “Accidentes”
Hasta el 25 de julio de 2010
Centro Cultural Borges
Viamonte esq. San Martín
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Horarios: lunes a sábado de 10 a 21. Domingos y feriados de 12 a 21




