La exposición, uno de los actos destacados del centenario de ”la Caixa” en Lleida, reúne por primera vez todos los tapices existentes de esta colección del siglo XVI
Verdadero tesoro histórico y artístico. La colección de tapices de la Seu Vella de Lleida destaca entre las colecciones de tapicerías de Flandes del siglo XVI que se conservan en Cataluña. Ahora, por primera vez, se podrá ver en el mismo espacio monumental que durante siglos la acogió. La exposición La colección de tapices de la Seu Vella de Lleida, producida por la Fundación ”la Caixa” y organizada junto al Museu de Lleida y el Consorcio del Turó de la Seu Vella de Lleida, dedica una especial atención a la reconstrucción de la colección iniciada en 1514 y finalizada hacia 1575, y ha conseguido reunir por primera vez diecisiete de las veinte piezas de las que constaba originalmente. Quince de los tapices pertenecen al Cabildo de la Catedral de Lleida, y la muestra se completa con otras piezas localizadas recientemente gracias al trabajo de investigación que se ha llevado a cabo. Así, se añaden una pieza perteneciente al Museu Tèxtil i d'Indumentària de Barcelona y un tapiz que se encuentra dividido entre el Museu del Castell de Peralada y la Fundación Toms Pauli de Lausana (Suiza). La colección de tapices de la Seu Vella de Lleida presenta las obras en todo su esplendor cromático y formal, una vez culminada la restauración, que ha sido posible gracias a ”la Caixa” y el Museu de Lleida. La organización de la muestra es uno de los actos destacados del programa del centenario de ”la Caixa” en Lleida (1910-2010). La entidad ha destinado 700.000 euros a la restauración, con el objetivo de mostrar una de las colecciones más emblemáticas de tapicerías del Cinquecento, que simbolizaron el esplendor del poder.
Lleida, 6 de mayo de 2010.- El consejero de Cultura y Medios de Comunicación de la Generalitat de Cataluña, Joan Manuel Tresserras; el alcalde de Lleida, Àngel Ros, el obispo de Lleida, Joan Piris; y el director general de la Fundación ”la Caixa”, Jaume Lanaspa, han inaugurado hoy la exposición La colección de tapices de la Seu Vella de Lleida. Al acto de inauguración de la muestra también han asistido el director ejecutivo territorial de ”la Caixa” en Cataluña, Manuel Romera; el delegado general de ”la Caixa” en Lleida, Enric Pujol; el director del Consorcio del Turó de la Seu Vella, Josep Tort, y la directora del Museu de Lleida, Montserrat Macià.

La exposición ha sido producida por la Fundación ”la Caixa” y organizada junto al Museu de Lleida y el Consorci del Turó de la Seu Vella de Lleida. Es uno de los actos destacados del programa de conmemoración del centenario de la implantación de la entidad financiera en la ciudad de Lleida. Ahora hace cien años, en 1910, ”la Caixa” abrió sus primeras oficinas en la provincia de Lleida; concretamente, el 16 de mayo en Tàrrega y el 3 de septiembre del mismo año en la ciudad de Lleida. Durante todo este tiempo, ”la Caixa” ha contribuido al progreso de la sociedad leridana con el apoyo financiero a particulares, autónomos y empresas, y con los programas sociales y asistenciales a través de la Obra Social. En la actualidad cuenta con 152 oficinas y más de 600 empleados en la provincia. La muestra se ha podido llevar a cabo gracias a la colaboración del Museu de Lleida, que ha cedido quince de las piezas y se ha encargado de la coordinación del catálogo de la muestra, y del Consorcio del Turó de la Seu Vella, que ha cedido el espacio.
El proyecto, comisariado por el catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Girona, Joaquim Garriga, quiere dar a conocer a la ciudadanía una de las colecciones catalanas más importantes de tapicerías de Flandes formadas en el Cinquecento —junto con la de la Catedral de Tarragona y la del Palacio de la Generalitat de Cataluña— y destacar su gran valor como elemento del patrimonio histórico y artístico.

La exposición La colección de tapices de la Seu Vella de Lleida reúne por primera vez el conjunto de los tapices flamencos que originalmente formaban parte del paramento de culto de la Seu Vella de Lleida. Constituida en el siglo XVI, se sabe que en 1588 la colección constaba de veinte tapices. Gracias al trabajo de investigación, se han localizado y reencontrado los diecisiete que han llegado hasta nuestros días.
Quince de las piezas han sido siempre propiedad del Cabildo de la Catedral de Lleida. Desde el año 2001, el Museu de Lleida custodia estos tapices. Las dos piezas que completan la muestra fueron desmembradas de la colección hacia el año 1920 y se han localizado hace poco gracias al trabajo de investigación que se ha llevado a cabo: La reina Dido, en el Museu Tèxtil i d'Indumentària de Barcelona, e Invierno (Octubre, Noviembre y Diciembre), dividida entre el Museu del Castell de Peralada y la Fundación Toms Pauli de Lausana (Suiza).
Así, esta exposición se convierte en excepcional por varios motivos. En primer lugar, porque reúne de nuevo los diecisiete tapices de la antigua colección que se han conservado y se han podido localizar hasta ahora, y los muestra en el mismo espacio monumental que antiguamente habían decorado y que los acogió durante siglos, en un montaje que ha estado a cargo de los arquitectos Manen Domingo y Ernest Farré.

En segundo lugar, porque es la primera vez que se presentan al público en su totalidad las piezas que se conservan de la colección de la Seo leridana después de haber sido sometidas a un proceso de restauración. De los quince tapices que pertenecen al Cabildo de la Catedral de Lleida, doce han sido restaurados íntegramente en el Institut Royal du Patrimoine Artistique de Bruselas (IRPA, Bélgica) y en la Fundación Real Fábrica de Tapices de Madrid.
La restauración ha sido posible gracias al acuerdo de los años 2006 y 2007 entre el Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña en Lleida, el Consorcio del Museu de Lleida: diocesà i comarcal y ”la Caixa”, en virtud del cual la Obra Social de la entidad ha destinado 700.000 euros al proyecto. Los tres tapices restantes han recibido tratamientos de conservación preventiva.
Los tapices flamencos de la Seo de Lleida ya fueron objeto de una primera exposición en 1992, con la exhibición de una selección de los mismos en lo que entonces era el Centro Cultural de la Fundación ”la Caixa”, hoy sede de CaixaForum Lleida. A raíz de aquella muestra, se inició la restauración del conjunto de los tapices —impulsada por la Obra Social ”la Caixa”—, el primero de los cuales fue el tapiz de El hijo pródigo. Se pudo restaurar en su totalidad y fue una de las obras más relevantes de la exposición El esplendor reencontrado que, con motivo de los 800 años de la colocación de la primera piedra de la catedral, organizaron la Fundación ”la Caixa” y el Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña en el año 2003.

La exposición, además de permitir la exhibición pública de las obras, también pone el acento en la producción de las tapicerías en Flandes en el siglo XVI. En las postrimerías de la Edad Media y el inicio del Renacimiento, los tapices estaban únicamente al alcance de núcleos muy restringidos. A partir del siglo XVI, las cortes europeas más importantes, o con más ambición cultural y artística, competían en poseer manufacturas de tapices, la inmensa mayoría de los cuales procedían de la región de Flandes, donde se concentró su producción y distribución. La mayor parte de los talleres estaban en Bruselas, mientas que el comercio se llevaba a cabo en Amberes. La región también lideró la modernización de los diseños al incorporar en ellos las ideas figurativas y los sistemas compositivos característicos de la pintura renacentista italiana.
Las tapicerías servían para distinguir las residencias más nobles, así como los espacios emblemáticos de los edificios institucionales. Era habitual guardarlas enrolladas o dobladas, y exhibirlas en las fiestas y ceremonias importantes. Este trajín constante de las obras ha sido la causa principal de su extrema degradación, y ha comportado la desaparición de muchas de ellas. Esto confiere aún más valor a las colecciones que han llegado hasta nuestros días, como la que se presenta ahora en la Seu Vella de Lleida, una de las pocas del Cinquecento que sobreviven.
El recorrido expositivo de las obras sigue el orden cronológico de su manufactura, lo que permite observar su evolución estilística y compositiva, tanto de los campos centrales como de las orlas. Por otro lado, agrupa los tapices de acuerdo con las series o las secuencias iconográficas que integran. En este sentido, se han identificado y descrito las escenas alegóricas, mitológicas y bíblicas representadas en cada tapiz y resueltas en diseños de una gran variedad y belleza. Los dieciocho ejemplares expuestos —dos piezas actuales son producto de la división moderna de uno de los diecisiete tapices originales— corresponden a cinco núcleos temáticos o series.

Serie de los «Vivios y Virtudes»
(Bruselas, taller desconocido, c. 1500-1510)
La serie denominada de los «Vicios y Virtudes», en la que se integra el tapiz de El hijo pródigo, agrupa un número indeterminado de otras piezas que remiten a un conjunto más amplio, dedicado al tema general de la «Redención del hombre». La parábola evangélica del «hijo pródigo» es una alegoría moral sobre las desgracias causadas al hombre por sus propios vicios, y también sobre el perdón y la regeneración total que la «bondad divina» ofrece al «pecador arrepentido». El texto fue convertido en dos composiciones de tapicería, una para cada parte del relato. Los dos cartones de El hijo pródigo, de autor desconocido, fueron tejidos varias veces, y se conservan ejemplares de ellos en diferentes colecciones. La manufactura es de Bruselas, de un telar aún no identificado y de hacia el año 1500.
El ejemplar leridano de El hijo pródigo, que corresponde a la segunda parte de la narración evangélica, fue donado a la Seo en 1514 por el deán del cabildo Francesc Soler. En el siglo XVIII, el tapiz fue dividido en dos mitades, pero la restauración reciente del IRPA (2002-2003) ha permitido reunificarlo y devolverle la integridad original.

Serie de la «Mitología»
(Bruselas, taller desconocido, c. 1500-1510)
El grupo de los cinco tapices de la Seu Vella con temática mitológica no compone una serie propiamente dicha —en el mismo sentido que lo son, por ejemplo, las series de «David y Betsabé» o de la «Historia de Abraham»: conjuntos de manufacturas de un mismo taller tejidas según una secuencia temática con un diseño común—, sino una agrupación facticia de piezas procedentes de varias series aún indeterminadas.
Sin embargo, la presentación como una serie se justifica por las afinidades de los tapices, tanto iconográficas como estilísticas. La representación parece basada en mitos o relatos de la antigüedad clásica, la mayoría contenidos en las Metamorfosis de Ovidio y la Eneida de Virgilio —en algún caso, reconocidos con certeza; en otros, por hipótesis—. La manufactura remite a talleres bruselenses muy próximos —si no al mismo—, del primer cuarto del siglo XVI (c. 1500-1510), y parece responder a cartones diseñados por el mismo autor, quizá identificable con Jan van Roome. Su presencia en la Seu Vella se remonta a la donación del obispo Jaime Conchillos, documentada en 1536.
El último tapiz de la serie, La reina Dido (?) perteneció al cabildo leridano hasta 1922, cuando lo adquirió el coleccionista Lluís Plandiura. En 1932 pasó a la Junta de Museos y luego se adjudicó a los Museos de Arte de Barcelona. En 1969 entró en el fondo del Museu Tèxtil i d'Indumentària. Consta que el margen derecho del tapiz fue modificado, seguramente, en el taller de Tomàs Aymat (c. 1920-1922), pero, además, el testimonio de una fotografía de 1918 suscita la hipótesis de que originalmente la pieza habría sido más ancha —quizá contenía otra escena— y que se recortó todo el lado derecho.
Serie de las «Doce Edades del Hombre»
(Bruselas, taller desconocido, c. 1525-1528)
La serie de las «Doce edades del hombre» consta de cuatro tapices que componen una alegoría de la vida humana. Cada tapiz contiene tres «edades», o etapas de seis años, que se han hecho coincidir con tres meses del año y se han reunido en una estación. Así, los cuatro tapices de la serie se corresponden con las cuatro estaciones —Primavera, Verano, Otoño e Invierno—, hasta cubrir todas las etapas o «edades» del hombre: del nacimiento a los 18 años, de los 18 a los 36, de los 36 a los 54, y de los 54 a los 72. Este marco compositivo general estructura la ilustración de los periodos y los afanes de la vida, que se despliegan mediante los tradicionales exempla extraídos de la mitología, la Biblia y la historia antigua, reforzados con inscripciones en latín. Las dos piezas de esta serie presentes en la exposición componen el tapiz del Invierno, dedicado a las últimas tres edades del hombre; es decir, a los meses de octubre, noviembre y diciembre. Originalmente, constituían el tapiz entero que hubo en la Seu Vella de Lleida, pero en un momento determinado, que desconocemos, fue dividido en dos partes, hoy conservadas en dos colecciones diferentes: la parte del tapiz con el mes de octubre está en el Museu del Castell de Peralada, y la de los meses de noviembre y diciembre, en la Fundación Toms Pauli de Lausana.
Sucesivamente a la división del tapiz original del Invierno en dos partes, las orlas derecha de la sección de Peralada e izquierda de la de Lausana se rehicieron. A pesar de algunos retoques disimulatorios de antiguas restauraciones, quedan aún bien visibles, en zonas del tejido próximas al corte, ciertas figuras o residuos figurativos de una sección que corresponden a la otra, y que son un claro vestigio de la unidad inicial del tapiz.
Serie de «David y Betsabé»
(Bruselas, taller desconocido, c. 1530-1540)
La serie de «David y Betsabé», donada a la catedral de Lleida por el obispo Ferran de Loaces en 1548, constaba originalmente de seis tapices —hoy reducidos a cinco—, que un inventario de 1588 menciona colgados en la capilla mayor. Ilustra los pasos bíblicos del segundo libro de Samuel, que narran el famoso crimen del rey David, cegado de pasión por Betsabé, y el castigo que Dios le envió, anunciado por el profeta Natán.
La serie fue producida en Bruselas y, como era preceptivo desde 1528, la marca de la ciudad de origen aparece tejida en dos piezas. La marca del tapicero —un monograma con la letra “H”?— aparece también en cuatro piezas, pero el taller al que pertenece no ha sido identificado. Asimismo, se desconoce el autor de los cartones, aunque el estilo de sus diseños también se encuentra en otras series de la época. Aún mantiene la habitual indumentaria contemporánea para los personajes representados; en cambio, muchos aspectos compositivos y de la resolución del escenario ya incorporan elementos de ascendencia italiana renacentista.
Según lo que registra el documento de donación del obispo Loaces, en el tapiz que en 1548 iniciaba la serie leridana de «David y Betsabé» figuraba el episodio del baño Betsabé. Este tapiz no se ha conservado, y se ignoran el momento y las circunstancias de la desaparición. Así, la primera pieza del conjunto actual corresponde al segundo episodio: Betsabé va a la casa de David.
Otra de las piezas, Urías se despide de Betsabé, representa una escena imaginaria, inexistente en la narración bíblica: la despedida de Urías y su esposa Betsabé antes de regresar a la guerra. El aire novelesco y aristocrático de la serie bruselense, y el gusto por un subrayado melodramático de la historia, pueden explicar la inserción del episodio inventado.
Serie de la «Historia de Abraham»
(Enghien, taller de Philippe van der Cammen, c. 1560-1570)
Los cinco tapices que integran la serie ilustran una selección desigual de episodios de la historia de Abraham narrados en el libro del Génesis, tres del principio y dos del final. El conjunto fue tejido en Enghien, un centro manufacturero próximo a Bruselas —su escudo aparece en la orla de algunas piezas—, en los telares de Philippe van der Cammen (1540- 1601), cuyo monograma, «PVC», firma cuatro tapices. La serie se podría datar hacia los años 1560-1570. El cartonista es desconocido, pero de un estilo afín al romanismo rafaelesco de Michel Coxcie (1499-1592).
Los personajes de la serie bíblica de Abraham llevan indumentaria antigua «a la romana» y las escenas se ambientan siempre en exteriores; un pretexto para la representación intensiva de paisajes con arboledas y prados tapizados de plantas y flores. Las orlas de los tapices, típicas de las producciones flamencas del periodo, se han convertido en bandas anchas y compartimentadas que, sobre un fondo floral, acogen figuras y animales alojados en edículos o pérgolas; son alegorías y moralidades, a menudo explicitadas por inscripciones en latín. La donación de la serie al cabildo leridano no está documentada, pero consta en la Seu Vella ya en 1588. La hipótesis más probable de donante conduce al obispo Antonio Agustín, que rigió el obispado durante los años 1561-1576.
La colección de tapices de la Seu Vella de Lleida
Del 7 de mayo al 3 de octubre de 2010
Seu Vella de Lleida
Turó de la Seu Vella, s/n
25002 Lleida
Horario
De martes a sábado, de 10 a 19.30 h
Domingos y festivos, de 10 a 15 h
Lunes, cerrado (excepto el 10 de mayo, víspera de la Fiesta Mayor de Lleida)
Entrada gratuita a la exposición
Para más información sobre la exposición:
www.tapissosdelleida.cat
Servicio de Información - Obra Social Fundación ”la Caixa”
De lunes a domingo, de 9 a 20 h
Tel. 902 22 30 40
www.laCaixa.es/ObraSocial
Fuente: Departamento de Comunicación de ”la Caixa”




