Desde luego, el arte no sale de las academias, no sale de la enseñanza y no sale de los medios de comunicación: sale de la vida, de las relaciones y de la experiencia.
El Museo Reina Sofía acoge una exposición dedicada al artista Thomas Schütte (Oldenburg, Alemania, 1954). La muestra, que ha sido comisariada por, Lynne Cooke, es la retrospectiva más completa organizada sobre el artista en España y recoge una singular y extensa visión de su obra que permitirá al visitante observar las constantes innovaciones del autor y su evolución a lo largo de treinta años de trabajo.
Se trata de hacer un recorrido por los diferentes momentos artísticos de Schütte, desde sus primeras obras realizadas a finales de la década de los setenta, cuando todavía era estudiante, hasta sus trabajos más recientes. Lynne Cooke comenta al respecto que, por lo tanto, va a haber piezas muy poco conocidas del artista, por un lado, aquellas que elaboró a finales de los setenta cuando trabajaba en el estudio de Gerhard Richter y por otro, piezas actuales, como una que ha sido creada expresamente para esta ocasión. La exposición se compone de instalaciones, acuarelas y aguafuertes, fotografías, maquetas arquitectónicas, y ejemplares de sus principales grupos escultóricos, como las series de «Mujeres» y «Perros».
Se han reunido alrededor de setenta y cinco obras cuyo grueso se exhibirán en la primera planta del edificio Sabatini. Pero además, las piezas de Thomas Schütte sobrepasarán las puertas de las salas de exposiciones y se mostrarán en diferentes lugares del Museo sorprendiendo al visitante: el jardín, el claustro, la guardarropía del antiguo Hospital o el Espacio Uno.
El título de la exposición Retrospección, según la comisaria de la muestra, no es gratuito y alude por un lado al conjunto de la carrera de Schütte que abarca ya más de treinta años, y por otro a que el artista, sobre todo en la última década, ha vuelto la mirada al pasado buscando inspiración tanto en sus primeras obras como en la escultura de épocas anteriores.
Thomas Schütte está considerado uno de los artistas alemanes más importantes de su generación. Desde finales de la década de los setenta, trabaja en series homónimas que examinan momentos de aislamiento, vulnerabilidad y desesperanza humanos, no carentes de ironía. Se hizo muy conocido en los ochenta con sus maquetas arquitectónicas: diseños que llevan al extremo la capacidad de simplificación y exageración y que, sin pretenderlo, ofrecen al espectador protección y cobijo mental. Las obras tienen una apariencia artesanal a la vez que utópica. Toda la obra de Schütte está impregnada de cuestiones sociales y políticas así como de la preocupación por la relevancia y la posición del artista en la sociedad.

Schütte utiliza géneros escultóricos tradicionales, como la figura reclinada femenina, el busto de retrato conmemorativo, así como el monumento y el memorial, pero con resultados nada convencionales. Sus grupos escultóricos plasman su deleite en el material y su inquietud infatigable por las técnicas más diversas. En sus obras usa títulos llamativos, traviesos y, a menudo, irónicos.
Recorrido de la exposición
El discurso de la muestra no es cronológico. La obra está ubicada en la primera planta del edificio Sabatini, donde se han utilizado diferentes espacios que según Lynne Cooke funcionan muy bien con las piezas de Thomas Schütte. Se han aprovechado, por lo tanto, las posibilidades que ofrece el edificio del emblemático arquitecto, sacándole el máximo provecho y jugando con el espacio y la luz: por primera vez, por ejemplo, se ha abierto una puerta que comunica directamente el jardín con la sala de exposiciones A1. Por otro lado, se ha jugado con la apertura de las ventanas que dotan a las salas de luz natural y se han utilizado los amplios pasillos y el claustro. Además, el Espacio Uno, acoge la obra más temprana del autor, con piezas como Tapetenmuster, (Diseños de papel pintado), 1975; Paare (Pares) 1977-80; Dreieck (Triángulo) 1978.
En los dos grandes pasillos del claustro también se ha instalado obra, se trata de criaturas o figuras fantásticas que se pueden ver desde la distancia y que llevan al visitante a acercarse paulatinamente hacia ellas, son figuras de aluminio pulido Grober Geist (Gran espíritu) 1997 que irán sorprendiendo al visitante en distintos momentos.
En uno de los pasillos del claustro, encontramos la pieza Konferenz, (Conferencia) 2002; que tal y como comenta Lynne Cooke consiste en cuatro grandes caras de cerámica que quizás guarden relación con los bustos de las esculturas romanas. En el otro pasillo aparece la pieza Wichte (Duendes) 2006, compuesta por doce esculturas en bronce.
La Sala de Protocolo acoge la serie de obras United Enemies – A Play in Ten Scenes (Enemigos unidos. Obra en diez escenas) 1993-1994; se trata de figuras mutiladas, algunas de ellas metidas en fanales de cristal. En esta sala también se encuentran fotografías de la misma serie, los dibujos Auf Wiedersehen (Adiós) 1981 y la pieza Self –Portrait as Candle Holder (Autorretrato llevando una vela)1998.
En su recorrido el visitante continuará descubriendo piezas de Schütte por distintos rincones y esquinas del museo hasta llegar a la Sala A1 donde se encuentra el grueso de la exposición. Lo que más llama la atención nada más entrar al espacio, es cómo se ha jugado en esta ocasión con la luz natural. Las ventanas abiertas permiten una conexión entre la naturaleza del jardín de Sabatini con el hierro y el acero del edificio Nouvel. Las piezas de Schütte, que cobran vida con la luz natural, inundan el espacio y lo transforman. En esta inmensa sala encontramos acuarelas, maquetas, instalaciones, dibujos, esculturas, entre otras: Die Fremden, (Los extraños) 1992, Groβe Mauer (Gran pared), 1977; Groβer Respekt, (Gran Respeto) 1993-1994; la serie Hund (Perro) 2004 o Weinende Frau, (Mujer Llorando) 2010, que ha sido realizada expresamente para esta ocasión.
Por último, y en un marco incomparable como es el jardín de Sabatini, se ha instalado la conocida serie de esculturas tituladas Frauen, Mujeres (2000-2006). Penélope Curtis, en uno de los textos del catálogo, afirma lo siguiente refiriéndose a esta serie de esculturas: “impresionan por el salvajismo —percibido o conferido— de su representación de la forma femenina…”Hay algo en las monumentales mujeres que combina poder y vulnerabilidad; son a la vez víctimas e ídolos”
Información sobre el artista
Nacido en 1954 en Oldenburg, en el norte de Alemania, Thomas Schütte estudió en la Kunstakademie de Düsseldorf desde 1973 a 1981 (primero con Fritz Schwegler, y a partir de 1975 con Gerhard Richter). Desde su primera muestra individual en 1979 ha desarrollado una extensa carrera expositiva. Aunque desde que empezó a exponer internacionalmente, Schütte ha sido considerado ante todo escultor, sus primeros pasos los dio en el terreno pictórico. En 1975, tras terminar el curso de orientación de la Academia de Arte de Düsseldorf, se matriculó en las clases de pintura de Gerhard Richter. Schütte afirma hoy que decidió asistir a la clase de Richter porque “era la persona más agradable y abierta”, pero además se sintió sin duda atraído por la ambivalente relación de su mentor frente a la pintura y la abstracción”.
Schütte expresaba: “pinto, pero no soy pintor. Si no tengo verde, uso el azul”, y así, a partir de 1975, proyectó su mirada hacia las posibilidades que el diseño podía ofrecer. Según Christine Mehring, en uno de los textos del catálogo, el diseño se convertiría en la clave de Schütte para explorar el papel que podrían desempeñar el uso y el contexto a la hora de dotar el arte- y sobre todo, el arte abstracto- de significado. En alguna ocasión Schütte confesaba ”no considero la decoración en un sentido negativo. Es uno de los terrenos más fabulosos en los que se puede trabajar”
Schütte aprovechó el compromiso con lo decorativo, que ya se advertía en algunas de sus piezas anteriores, para alumbrar una memorable serie de obras como son Ringe (Anillas), 1977-1990, Girlande (Guirnaldas), 1980 y Groβe Mauer (Gran pared), 1977. En Groβe Mauer, obra compuesta por unos 1.200 “ladrillos”, Schütte realizaba pequeñas pinturas abstractas, cuyo soporte arquitectónico era parte integral de la identidad y la función de la pieza, mientras que el efecto ilusorio enmascaraba ingeniosamente la noción de arte relacionado con el lugar. Esta obra de tono mordaz daría paso a la serie de memoriales que el artista inauguró a principios de los años ochenta con una tumba que conmemoraba de manera fingida su propia y prematura muerte (1981), y que prosiguió con una cáustica propuesta para un monumento en honor de Alain Colas, el navegante solitario francés que se perdió en el mar (1989), y con una hipotética sede para la tumba del monstruo fantasmal Adolf Hitler (1991). Tal y como comenta Lynne Cooke, “el espíritu inconformista que comparten estas propuestas es la clave que permite explicar el compromiso que el artista ha adquirido a lo largo de su carrera con una mirada de modos, estilos, formas, técnicas y materiales escultóricos”.
Entre sus exposiciones más importantes destacan las celebradas en la Whitechapel Art Gallery, Londres, 1998; la Dia Art Foundation, Nueva York, 1998-1999, y la Haus der Kunst, Múnich, 2009. Su trabajo ha sido incluido en las Documentas 8 (1987), 9 (1992) y 10 (1997), así como en el 55º Carnegie International, Pittsburgh (2008) y en el Skulptur Projekte Münster de 1987 y 1997. Actualmente vive y trabaja en Düsseldorf.
Catálogo
Con motivo de la muestra se ha editado un catálogo (tanto en inglés como en español), que además de reproducir las obras expuestas, contará con textos específicos realizados para la ocasión: “Cambio de Tornas” de Lynne Cooke, (comisaria de la muestra y subdirectora de Conservación, Investigación y Difusión del Museo Reina Sofía) “Escultura reclinada” de Penélope Curtis, (directora de la Tate Britain de Londres) y “Modesta abstracción: la obra temprana de Thomas Schütte” de Christine Mehring (profesora asociada de Historia del Arte en la Universidad de Chicago). Además, contará con una biografía del artista, así como extractos de entrevistas realizados al autor, y el listado de obra. Por último, un texto del escritor Enrique Vila-Matas, “Bartleby&Co” acompañará el catálogo.
Encuentro con Thomas Schütte
El 17 de febrero tendrá lugar en el Auditorio 200 un encuentro entre Lynne Cooke, comisaria de la exposición, Julian Heynen, director del Kunstsammlung de Nordhein-Westfalia y el artista. El acto consistirá en una conversación con Thomas Schütte donde reflexionarán sobre la exposición, y sobre las condiciones de la escultura contemporánea.
17 de Febrero
Edificio Nouvel, Auditorio 200
19.30h
Entrada gratuita
A propósito de Thomas Schütte
El Departamento de Educación-Mediación ha organizado unas visitas guiadas a la exposición sin previa inscripción y gratuitas para un máximo de 20 personas. Fechas: Jueves a las 19.00 h. Del 18 de febrero al 13 de mayo.
Lugar: Punto de encuentro del Edificio Sabatini.
Thomas Schütte. Retrospección
Del 16 de febrero al 17 de mayo de 2010
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Edificio Sabatini. Sala A1, sala de Protocolo, Espacio Uno, jardín y pasillos
Organización: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Comisaria: Lynne Cooke
Cordinación: Lucía Ybarra
Aactividades Paralelas: Encuentro con Thomas Schütte. 17 de febrero. Auditorio 200
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
www.museoreinasofia.es
Fuente: Gabinete de Prensa, MNCARS




