Nuevas Pinturas y Superficie en Cerámica
Con elaboración sonora de Gianna Nannini
El Istituto Italiano di Cultura y el Centro Cultural Recoleta presentan esta instalación sonora de Carla Accardi y Gianna Nannini. Una obra a cuatro manos nacida en Milán, y que fue exhibida en Moscú, Roma y Lima. Sobre ese proyecto artístico, Accardi añadió una serie de obras, concebidas expresamente para la ocasión. La inauguración contará con la presencia de la curadora Diana Stiefelmeier.

Sobre el proyecto Accardi - Nannini
Nace en Bunkerat de Milán, un espacio – laboratorio de propiedad de Nannini, y es curado por RAM- radioartemóvil del cual Mario Pieroni y Dora Stiefelmeier son fundadores y socios. Gianna Nannini, antigua amiga de ambos, tenía desde hacía tiempo el deseo de “medirse” con el arte visual. Hija de coleccionistas, había convivido con las artes visuales toda su vida.
Con la intermediación de RAM, han nacido hasta ahora tres proyectos significativos (Pistoletto, Accardi, Alviani) y están previstos otros dos bastantes clamorosos. Se trata de encuentros especiales en los cuales el aspecto sonoro y el aspecto visual se equilibran y se mezclan.
Respondiendo de vez en vez a un proyecto artístico visual, Gianna Nannini crea una respuesta sonora propia, una escultura sonora, como ella misma ama definirla.
Se trata de proyectos artísticos puros que tuvieron posibilidad de concretarse desde el punto de vista material y promoverse alrededor del mundo gracias a RAM- radioartemóvil (www.radioartemobile.it)

RAM es una estructura de vanguardia en el campo del sonido en Italia y en el exterior posee una colección de sound art de más de 1200 archivos de audio, constantemente actualizada a través de radio online RAM LIVE en streaming 24 horas. Desde hace años, RAM lleva a cabo experimentos en el sector que combina sonido y visión, colaborando con estructuras análogas en el mundo entero y participando en los principales eventos dedicados al sonido.
El proyecto Accardi /Nannini está centrado en Pavimento (floor, piso), obra a cuatro manos nacida en Bunkerart de Milán y posteriormente llevada al Museo de Modern Art de Moscú, al Auditórium en Roma- una colaboración institucional- y a Lima, Perú. Todas las obras que Carla Accardi quiso añadir sucesivamente nacieron expresamente para este proyecto, teniendo en total consideración la propuesta inicial.
Se trata de un proyecto artístico, no de una muestra con un hipotético enfoque curatorial, y menos aun de una muestra antológica.
Un Pas de Deux
Achille Bonito Oliva
Una etérea arquitectura, una nueva casa del arte ha sido fundada por Carla Accardi y Gianna Nannini. Juntas han creado un espacio visual y sonoro gracias a la unión de dos lenguajes diversos. La instalación se compone de un pavimento de ochenta metros cuadrados realizado con baldosas de gres pintado que se alternan, blancas y policromadas (verde y cobalto). El pavimento de Accardi está amorosamente asediado por la intervención sonora de Gianna Nannini, quien ha grabado sus pasos en la Plaza Roja de Moscú de noche. El espectador por lo tanto lleva a cabo una experiencia física de travesía que rememora la experiencia conjunta de las dos artistas. La superficie de cerámica se activa, se pone en movimiento y es también tocada, no sólo por el sonido de Nannini, sino por la presencia interactiva de un público que se mueve libremente en el espacio.
Un erotismo particular envuelve la composición, fruto del silencio de la imagen y del sonido de la música. La obra parece hacer referencia a la noción antropológica de la fiesta, que anula cualquier diferencia entre alto y bajo, derecha e izquierda, ligero y pesado, abstracto y figurativo. La superficie de Accardi se traslada desde la pared hasta aceptar de un modo maternal el hacerse pavimento y espacio reconfortante para los pasos del público que se mezclan con aquellos perentorios y rítmicos de la promenade, grabados en la Plaza Roja de Moscú.
Carla Accardi siempre ha trabajado en un clima cultural cuyo fin era el de recuperar una libertad expresiva por fuera de cualquier condicionamiento explícito. Su estilo se encuadra inmediatamente dentro del surco de la tradición moderna. Sus antepasados no se reducen únicamente a los fundadores del arte abstracto, sino que amplía sus matrices para incluir a Balla, Kandinskij, Klee, Arp, Miró, Matisse. Estos precedentes indican una búsqueda artística dirigida hacia un abanico de referencias, síntoma de una mirada extremadamente amplia a nivel cultural.
El factor fundamental y constante de la pintura de Accardi es la configuración bidimensional del espacio, la inhibición de cualquier profundidad conectada a la perspectiva y al mismo tiempo la ausencia de espesor matérico, que sin embargo acompaña el desarrollo, simultáneo al del abstractismo, del arte informal. El espacio bidimensional conduce a la pintura a un estado de pura visibilidad, luminosa y específica, regulada por normas que se basan en la perspectiva óptica, sin recursos ilusionísticos o referencias externas a la imagen.
Accardi regula el espacio pictórico para poder mostrar la estructura de la pintura, hecha con un soporte, una superficie y una retícula de signos. La ausencia de profundidad pone los símbolos en primer plano, en la misma línea de horizonte en la que se organiza la dimensión espacial, la bidimensionalidad. Pero el espacio no es una dimensión cuantitativamente inerte, una medida estática o un contenedor puro. En este caso se configura más bien como campo, un sistema móvil de relaciones basadas en la instantaneidad de los signos.
La noción de campo, en su acepción científica, permite una fluctuación del espacio, un respiro de la superficie que se distribuye con una movilidad interna dependiendo de la dinámica, la distancia y la diseminación de los signos. Éstos vibran en una dimensión que oscila sin que sea posible indicar un centro y una periferia, que necesitarían una estaticidad definitoria.
La predisposición a quitar, con la cual la artista realiza laberintos y fragmentos de signos, produce una escritura con calidad de caligrafía, una inflexión visual particular y reconocible.
En el pavimento ideado por Accardi para Moscú el signo incorporó no sólo la plenitud sino también el vacío, conforme a un ritmo que se equilibra continuamente a través del poner y el quitar. En el cuadro por lo tanto poner significa colocar fragmentos de luz sobre la oscura superficie, quitar significa restablecer la luz a la condición inicial de oscuridad espacial. La bidimensionalidad otorga a la composición un equilibrio entre el valor de la luz y de la oscuridad, en un intercambio rápido y simultáneo. Las tracciones móviles del espacio producen también el nacimiento de constelaciones sin centro.
De este modo el pavimento empuja al espectador fuera de cualquier dirección, porque aquí no existe ni centro ni periferia, pues ésto determinaría el fin del movimiento, de cualquier nomadismo por parte del público. Accardi ha conferido a su obra una temporalidad perenne, ajena a la secuencia de un antes y un después. La retícula de signos ahora se desarrolla independientemente de las necesidades y de la inestabilidad del tiempo, el cual tiende siempre a establecer el proyecto de la propia y definitiva inmovilidad. En este sentido el signo de Accardi es orgánico, pues asegura dentro de sí el principio, típico de la naturaleza, de su incesante regeneración.
No es la voluntad del artista la que asegura tal perennidad, sino la naturaleza misma del signo, basada en la estructura de la proximidad. La proximidad le consiente una especie de proliferación de sí mismo, incentivada también por el hecho de que el espacio no tiene caídas internas. Así puede deslizarse en una dimensión cromática compacta sin rupturas. La imagen es compacta y al mismo tiempo móvil, está lista para afirmar la propia tensión orgánica y conservar la memoria interna de su estructura fragmentaria.
Dicha estructura otorga a la composición la posibilidad de una ligereza que la hace volar incluso por encima de su soporte natural. Es aquí que entra en juego, con un poético sobrepasar los límites, Gianna Nannini que con su paso erótico y perentorio desplaza el espacio de Accardi y lo hace volar hacia la nocturna de la Plaza Roja de Moscú. De ahí proviene el ritmo vital de un cuerpo en movimiento que busca el lugar en el que se apoya el pavimento de Carla Accardi con sus signos de cerámica.
Gianna Nannini se convierte en la bailarina de su propia música, que acepta el movimiento sobre una estética superficie y que invita a un puro deambular, a un movimiento sin paradas, a un nomadismo sin dirección.
El resultado final es un movimiento visual y sonoro completamente circular, que el arte ofrece al público latinoamericano. Una feliz interactividad que no implica únicamente la mente sino también el cuerpo en su conjunto.
Es Ars erotica por la unión sanamente indisciplinada de las dos artistas y por la de la obra con el espectador.
El Istituto Italiano di Cultura, fue fundado en 1940 bajo el nombre de “Centro Studi Italiani”. Cerrado durante la II Guerra Mundial, fue abierto nuevamente en su sede actual en 1952, con el nombre de “Centro Italiano di Studi”. Sólo unos años después, asumió el nombre actual, que identifica en 92 ciudades del mundo una oficina periférica del Ministerio de Asuntos Exteriores italiano, específicamente destinada a la promoción y la difusión de la cultura italiana. En 2001 se completaron unas obras de reestructuración y modernización que dieron al Istituto su aspecto actual.
Las específicas funciones del Istituto Italiano di Cultura son: entablar relaciones con instituciones, entidades y personas del mundo cultural y científico del país huésped; promover el conocimiento de la realidad italiana y favorecer los proyectos finalizados a la cooperación cultural y científica; proporcionar información sobre la vida cultural italiana y sus instituciones; promover eventos culturales y muestras; apoyar iniciativas para el desarrollo de la comunidad italiana, tanto para favorecer su integración en la sociedad huésped, como para conservar sus relaciones culturales con el país de origen; promover la difusión de la cultura italiana también con la colaboración de los lectores de italiano destinados a las universidades argentinas y de las universidades italianas especializadas en la enseñanza de la lengua.
El Istituto tiene una biblioteca que rebasa los 40.000 títulos. La sala multifuncional “Benedetto Croce” tuvo el honor de hospedar a conferencistas como Italo Calvino, Umberto Eco, Giorgio Bassani, Vittorio Gassman, Franco Zeffirelli, Sandro Pertini, Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato, Adolfo Bioy Casares, Victoria Ocampo, entre otros.
Del 10 al 28 de febrero de 2010
Apertura: miércoles 10 de febrero de 2010, a las 19 hs
Centro Cultural Recoleta
Junín 1930 (C.P. 1113) Buenos Aires
Teléfono: 4803-1040
www.centroculturalrecoleta.org
Sala: C
Informes: 4803 1040
Entrada: Libre y Gratuita
http://www.radioartemobile.it/
Fuente: Simkin & Franco. Estrategias de Prensa y Comunicación




