El 11 de enero, a las 19 horas, en la Fundación Juan March
De octubre a mayo, un repaso en ocho conciertos al paisaje sonoro de algunas ciudades, desde la Sevilla de 1550 al Nueva York de 1945, que en algún momento de su historia han desempeñado un papel trascendental en la evolución de la música
Con el concierto que ofrece el grupo Forma Antiqva, el lunes 11 de enero a las 19 horas, en la Fundación Juan March (www.march), y que está dedicado a Roma 1700. Los nuevos géneros de la ciudad eterna, continúa el ciclo de los Lunes temáticos, una modalidad que se puso en marcha en octubre de 2006. Se trata de ofrecer, una vez al mes, los lunes por la tarde, un concierto de tema monográfico de una hora de duración y sin descanso. En ocho conciertos, de octubre a mayo, El Sonido de las Ciudades, el tema escogido para esta temporada 2009-2010, ofrece un recorrido cronológico, desde la Sevilla de mediados del siglo XVI (que se celebró en octubre), Florencia 1600 (en noviembre), Versalles 1670 (en diciembre) al Nueva York de mediados del siglo XX, pasando por Roma 1700 (el concierto de este mes de enero), Viena 1780, Leipzig 1840 y París 1900, ciudades todas ellas que en un momento concreto de la historia desempeñaron un papel trascendental para la evolución de la música.
El lunes 11 de enero, el grupo Forma Antiqva (María Espada, soprano; Pablo Zapico, guitarra barroca; Daniel Zapico, teorba; y Aarón Zapico, clave y dirección) interpreta obras de Alessandro Scarlatti (1660-1725), Santiago de Murcia (1682-1740), Georg Friedrich Haendel (1685-1759), Bernardo Pasquini (1637-1710) y Giovanni Girolamo Kapsberger (c. 1575-1651).
Roma 1700. Los nuevos géneros de la cudad eterna
La peculiar situación jurídica y política de Roma durante el Antiguo Régimen, con una insólita concentración de altas dignidades eclesiásticas, representantes diplomáticos, congregaciones religiosas y espacios de culto, desembocó en una frenética actividad musical. Roma no era sólo un lugar de enormes posibilidades para que los músicos encontraran acomodo como miembros de una capilla religiosa o al servicio de algún noble. Era también una ciudad privilegiada para el aprendizaje del arte musical, en un período en el que Italia era tenida en Europa como cuna de intérpretes y compositores que copaban las mejores posiciones en cortes y teatros de todo el continente. La nómina de compositores extranjeros que acudieron a la ciudad en busca de los fundamentos de su estilo compositivo incluye entre sus más excelsos representantes a Georg Friedrich Haendel; gran parte de sus esfuerzos creativos se destinaron a la composición de cantatas: un género refinado que combinaba música y poesía destinado a un público selecto y erudito.
A los compositores Alessandro Scarlatti y Arcangelo Corelli, las figuras más destacadas de la Roma barroca, se les atribuye una contribución determinante en la configuración de dos de los géneros más cultivados del momento: la cantata y la sonata para violín, respectivamente. La extensa producción de cantatas del primero, quizá el compositor más prolífico en este campo, le permitió experimentar con los rasgos que acabarían siendo definitorios en este género (y que el joven Haendel aprendería con sorprendente rapidez): la alternancia estandarizada entre arias y recitados, el contexto académico para su interpretación y las metáforas poéticas de los textos. Estos elementos son evidentes en su cantata Lontan da la sua Clori, en el contexto, de nuevo, de las academias promocionadas por la aristocracia romana.
A Corelli, por su parte, le corresponde el mérito de haber elevado la sonata para violín y continuo a un género independiente que explota, por primera vez en la historia, los recursos técnicos e idiomáticos del violín. Entre los arreglos más significativos –desde la perspectiva española– se encuentran los que Santiago de Murcia hiciera en su Passacalles y obras de guitarra por todos los tonos naturales y accidentales de 1732; es posible que incluso Murcia hubiera tenido la oportunidad de coincidir con Corelli en la corte española de Nápoles tres décadas antes.
El reconocimiento de la élite romana a la valía artística de Scarlatti y Corelli tiene su testimonio más elocuente en el ingreso de ambos, con los poéticos sobrenombres de Terpandro y Arcomelo Erimanteo, en la exclusiva Academia de Arcadia, la institución cultural más erudita de Roma, a la que también perteneció el clavecinista y compositor Bernardo Pasquini, bautizado como Protico Azeriano.
Centrado en los hermanos Pablo, Daniel y Aarón Zapico, y bajo la dirección de éste último, Forma Antiqva es un conjunto de música barroca de formación variable que reúne a los intérpretes más brillantes de su generación. Sus tres grabaciones comerciales con el sello Arsis (Bizarro!!, Insólito Estupor y Sopra Scarlatti) han recogido el aplauso y los elogios de la crítica especializada (Excelente de Ritmo, Prelude Classical Music Awards 2009 o el Premio al mejor disco de música vocal barroca 2008 - 2009 de CD Compact).
Fundación Juan March
Castelló, 77 - 28006 Madrid - España
www.march.es
Fuente: Gabinete de Prensa Fundación Juan March




