Sábado, 26 de Mayo de 2012

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Continúa el Ciclo Beethoven a Dúo en “Conciertos del Sábado”

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A partir del 9 de enero, en la Fundación Juan March

Este sábado 9 de enero, y hasta el próximo 30 de enero, tras el paréntesis navideño se reanuda en la Fundación Juan March (www.march.es), dentro de la modalidad de “Conciertos del Sábado”, a las 12 de la mañana, el ciclo Beethoven a dúo, que desde el pasado 5 de diciembre ofrece la integral de sus sonatas para violín y piano y para violonchelo y piano. En estos conciertos se muestra el tratamiento innovador que el músico alemán supo imprimir a estos géneros.

El repertorio de sonatas para violín y piano se alternará con el de las compuestas para violonchelo y piano, interpretadas respectivamente por dos dúos: Mario Hossen (violín) y Marisa Blanes (piano) y Suzana Stefanovic (violonchelo) y Aníbal Bañados (piano) según el siguiente programa, por lo que respecta a este mes de enero:

*9 enero

Suzana Stefanovic (violonchelo) y Aníbal Bañados (piano)
Sonata nº 1 para violonchelo y piano en Fa mayor, Op. 5 nº 1; Variaciones en Mi bemol mayor sobre el tema "Bei Männern welche liebe fühlen", de La flauta mágica de Mozart, WoO 46; y Sonata nº 3 para violonchelo y piano en La mayor, Op. 69.
*16 enero
Mario Hossen (violín) y Marisa Blanes (piano)
Sonata nº 5 para violín y piano en Fa mayor Op. 24 “Primavera”; y Sonata nº 10 para violín y piano en Sol mayor, Op. 96.
*23 enero
Suzana Stefanovic (violonchelo) y Aníbal Bañados (piano)
Gran Sonata para piano y violonchelo en Mi bemol mayor Op. 64 (trasc. de su Trío nº 1 para cuerdas, Op. 3); Variaciones sobre el tema “See the conqu´rin hero comes” de Judas Maccabaeus de Haendel, WoO 45; y Sonata nº 4 para violonchelo y piano en Do mayor, Op. 102 nº 1.
*30 enero
Mario Hossen (violín) y Marisa Blanes (piano)
Sonata nº 4 para violín y piano en La menor, Op. 23; Sonata nº 6 para violín y piano en La mayor, Op. 30 nº 1; y Sonata nº 8 para violín y piano en Sol mayor, Op. 30 nº 3.

A diferencia de otros grandes compositores más versátiles, los extraordinarios logros de Ludwig van Beethoven se concentran en la música sinfónica y de cámara. En estos formatos, sin embargo, son pocos los géneros que la aportación beethoveniana no alteró drásticamente. Las integrales de las sonatas para violín y para violonchelo con piano que propone este ciclo permiten comprobar el tratamiento innovador que imprimió a estos géneros. Este corpus de quince sonatas se inscribe –excepto el Op. 102 para violonchelo– en los dos primeros periodos compositivos de los tres que la historiografía convencional reconoce en su catálogo. La composición de todas las sonatas para violín, salvo la última, se concentra en el breve periodo que transcurre entre 1798 y 1803, mientras que las de violonchelo, con la mencionada excepción, se sitúan entre 1796 y 1808. Para ese año, Beethoven ya había culminado varias de sus obras más emblemáticas, como las primeras cinco sinfonías (incluyendo, por tanto, las monumentales Sinfonías nos. 3 y 5), los primeros cuatro conciertos para piano, los Cuartetos Op. 18 y Op. 59 o las sonatas pianísticas “Patética”, “Claro de Luna” o “Appassionata”. En definitiva, los contemporáneos ya le consideraban como el compositor de música instrumental más destacado de su época.

Son precisamente estas composiciones mejor conocidas las que han acabado oscureciendo el repertorio que estos siete conciertos presentan. Aunque la revolución estilística beethoveniana se asocia, con razón, a su último periodo, las novedades compositivas de la producción anterior son determinantes. En el caso particular de las sonatas para violín y piano, Beethoven partía de los modelos mozartianos, pero supo dotar a un género centrado en el piano –con el violín como mero acompañamiento– de un verdadero diálogo entre ambos instrumentos, en ocasiones con el violín como instrumento principal (como en las sonatas compuestas para los virtuosos Rodolphe Kreutzer y Pierre Rode). En el caso de las sonatas para violonchelo y piano, el punto de partida fue más original, pues Beethoven sería el primero en abordar este género, ausente en los catálogos de Haydn y Mozart, tomando el violonchelo como verdadero solista y el piano como instrumento obligado, por oposición al teclado como continuo.
Pese a estas y otras innovaciones, estas sonatas han sido tradicionalmente poco valoradas. Sólo la perspectiva histórica ha permitido apreciar el papel fundamental que Beethoven desempeñó en la consolidación de unos géneros que, siendo embrionarios a finales del siglo XVIII, acabarían convirtiéndose en centrales durante el XIX.

Mario Hossen comenzó sus estudios en Bulgaria. Es director artístico de Les Orpheistes Festival Orchestra, profesor asociado de la Nueva Universidad Búlgara de Sofía y de la Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid. Toca un violín de Guadagnini de 1749, cedido por el Banco Nacional de Austria.

Marisa Blanes, valenciana, ha actuado como solista de las Orquestas Sinfónicas de Alicante, Elche, Alcoy y Valencia y con la Banda Sinfónica de Madrid. Es catedrática del Conservatorio Superior de Música de Valencia.
Suzana Stefanovic, nacida en Belgrado, ha sido solista de la Orquesta de
la RTVE. Estudió en Estados Unidos y desde 1988 reside en España.
Es profesora del Conservatorio de Guadalajara.

Aníbal Bañados nació en Santiago de Chile y reside en España. Ha sido profesor de repertorio en la Escuela Superior de Música Reina Sofía y es
director y profesor de música de cámara en el Conservatorio Adolfo Salazar de Madrid.

Fundación Juan March
Castelló, 77 - 28006 Madrid - España
www.march.es

Fuente: Gabinete de Prensa Fundación Juan March

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