Sábado, 26 de Mayo de 2012

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#01 Armando Andrade Tudela. Capella MACBA

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Inédita Capella MACBA

  • Armando Andrade Tudela inaugura con 3 obras inéditas realizadas para la ocasión una nueva línea de programación en el museo
  • Latifa Echakhch y Pep Duran son los siguientes artistas de esta serie de proyectos realizados específicamente para la Capella MACBA

No sólo son sus primeras exposiciones individuales en nuestro país sino que, con ellos, el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA) refuerza el papel de la Capella MACBA dentro de su tipología de actividades. El peruano Armando Andrade Tudela (Lima, 1975), primero, y la artista de origen marroquí Latifa Echakhch (El Khnansa, 1974), a continuación, inauguran una nueva forma de entender la producción de obra en el marco del espacio de la antigua iglesia del Convent dels Àngels, la Capella MACBA. Todas las exposiciones tendrán un denominador común: haber sido realizadas específicamente para su presentación en este lugar. No se trata de impulsar un vínculo con la arquitectura sino una conciencia de crear, desde un topos concreto, una obra nueva que en el futuro pueda llegar a ser parte de la Colección MACBA. Andrade Tudela inicia la Serie Capella MACBA con la presentación de tres obras inéditas de 2010: dos películas en 16 mm transferidas a vídeo, Marcahuasi y Synanon, y una pieza de pared, Sin título, para cuya exhibición ha ideado una estructura singular. Echakhch y Pep Duran serán los siguientes artistas. Una publicación electrónica complementará cada una de las producciones que se vayan sucediendo a lo largo del tiempo, a disposición del público próximamente en la web del museo (www.macba.cat/serie-capella).

Armando Andrade Tudela (1975, Lima, Perú) vive entre Berlín y Saint-Étienne (Francia). Estudió en la Universidad Pontificia de Lima, en el Royal College of Art de Londres y en la Jan van Eyck Academie de Maastricht. Ahir, demà es su primera exposición individual en el Estado español, después de presentaciones en Dijon (Frac Bourgogne), Berlín (DAAD), Birmingham (Ikon Gallery), Frankfurt (FKV), Basilea (Kunsthalle Basel) y Londres (Counter Gallery y Annet Gelink Gallery). También ha participado en importantes muestras colectivas, dos de ellas en el MACBA (Modernologías y Tiempo como materia. Nuevas adquisiciones, 2009), además de en Lima, Varsovia, Viena, Nueva York, la bienal de Shanghai y la de São Paulo.

Su obra se caracteriza por una reflexión sobre la forma y su relación con el tiempo. Un tiempo no puede conocerse si no es a través de los objetos y los acontecimientos que lo materializan. La práctica artística es una forma de actualización del tiempo a través de la materia; en concreto, Armando Andrade Tudela se preocupa de relacionar distintas formas de interpretación de los objetos y, por lo tanto, distintas maneras de pensar el futuro a través de los múltiples pasados a los que cada cultura tiene acceso.

El trabajo de Andrade Tudela estudia la relación entre forma, tipología y significado. El núcleo del proyecto realizado para la Capella MACBA son dos películas de 8 y 10 minutos de duración respectivamente, y una pieza de pared realizada con marcos y vidrio. Todo ello utilizando como soporte una estructura arquitectónica efímera pensada también por el artista de manera específica para presentar las tres piezas inéditas en la Capella MACBA. Los filmes muestran restos arqueológicos, uno cercano y humano, Synanon (2010), y otro natural y remoto, Marcahuasi (2010), una impresionante formación de piedras de origen volcánico que ha dado pie a las más grotescas teorías. Entre ambas se establece una interesante correspondencia que indaga en nuestro modo de interpretar lo que vemos.

¿Las imágenes son un símbolo de una forma universal que va más allá del aquí y el ahora? ¿O son, como los muebles de segunda mano en un almacén (Synanon), sólo restos de vida efímera, concreta y atada a las condiciones de lo cotidiano? Ambas películas funcionan como un díptico: una presenta la cultura a través de los objetos y la otra, la naturaleza como lugar de culto. La tercera pieza, Sin título, que se presenta en el espacio lateral de la Capella MACBA, es una gran pieza de pared compuesta por un juego de vidrios y reflejos. El artista cuestiona así el concepto de totalidad mediante una imagen en proceso de edición.

Restos arqueológicos
La película Synanon tiene como punto de partida la Fundación Synanon, creada en 1958 en Santa Mónica (California) por un ex miembro de Alcohólicos Anónimos, Charles E. Dederich, con el objetivo de crear una comunidad basada en la autoayuda, en una concepción de la vida como ejercicio constante de rehabilitación a través de actividades sociales. El filme muestra uno de estos lugares donde, por las razones más diversas, van a parar muebles y artefactos de lo más dispar. La acumulación de objetos origina una acumulación de formas que no han sido pensadas por la naturaleza sino por el hombre y que son parte integrante de la historia del «diseño», de la historia de la adaptación de la forma a los usos para crear estilos, mundos. La amalgama de todas esas maneras distintas de entender los objetos y la naturaleza de los espacios que pueden crearse con ellos pone aún más en evidencia los diferentes códigos temporales que se alojan en la historia del gusto. Lo contemporáneo no es un «aquí» y un «ahora» que nos haya sido dado, sino que se construye a partir de múltiples elementos y tomas de decisiones. Por ende, el hecho de no aludir, excepto en el título, a los orígenes de los objetos que vemos en la película y al sueño de la comunidad que se esconde tras ellos convierte todo lo que aparece en la pantalla en restos arqueológicos de un mundo completamente desconocido para el espectador.

Precisamente ese aspecto abre la zona de intersección entre esta película y Marcahuasi (2009-2010), también producida para la ocasión. Marcahuasi es una planicie de unos cuatro kilómetros cuadrados situada en la cordillera de los Andes, al este de la ciudad de Lima (Perú). Se trata de una impresionante formación de piedras de origen volcánico a más de cuatro mil metros sobre el nivel del mar. Las rocas, increíbles no sólo por su tamaño sino por sus formas extravagantes, han dado lugar a teorías grotescas sobre su origen y a los bautismos más elocuentes. A mediados de la década de los cincuenta, Daniel Ruzo, arqueólogo reputado para unos, profeta y criptógrafo para otros, escribe un texto en el que señala que las piedras son «esculturas» creadas por lo que él denomina la cultura Masma o «Cuarta Humanidad» hace más de diez mil años y profetiza —lo que ha resultado ser cierto — que durante este siglo aparecerían más piedras o «esculturas». La piedra que más llama la atención de Ruzo es la Cabeza del Inca o Peca Gasha, que más tarde adquiriría el nombre de Monumento a la Humanidad. Sobre su flanco derecho (orientado hacia el sureste) se perciben una serie de rostros —escribe— que desafían la casualidad erosiva. Una de las caras parece representar a un negroide y otra muestra a un extraño ser macrocéfalo de apariencia simiesca. Ni que decir tiene que en la década de los sesenta Marcahuasi se convierte en un lugar de culto, un centro que atrae a hippies de todo el continente, norte y sur, y que se conoce como «la meseta de los dioses».

Marcahuasi, la gliptoteca al aire libre más grande del mundo, representa la posibilidad de invertir las grandes narrativas arqueológicas e históricas que han pasado por alto este lugar —y también otros que realmente fueron origen de cultura y civilización— a favor de otros lugares geográfica y etimológicamente más próximos a Europa. Marcahuasi y la «Cuarta Humanidad» apelan a un giro en la interpretación del pasado e invocan una cultura anterior a las modernidades que atribuimos a Egipto o a Grecia. Así se insertan de nuevo en la Historia no sólo como cultura tecnológicamente avanzada, sino como la matriz de todo el resto de las culturas, como tribu primigenia.

La historia de la modernidad

La noción de matriz queda en entredicho en Sin título. Se trata de una pieza que se mueve en torno a la idea de que pudiera existir una distinción entre forma y contenido, entre contenido y continente. Del mismo modo en que la lógica filosófica de Ludwig Wittgenstein negaba la existencia de la mente como entidad diferenciada del cuerpo, Armando Andrade Tudela juega con elementos periféricos a la imagen y los ordena de tal forma que constituyen la imagen misma. No hay nada más allá, todo participa de la representación; no hay una imagen más real que otra sino que todo se ordena alrededor de lo real. Lo que calificamos como documento es un esfuerzo por acercarse al límite de lo verosímil, pero no es más verdad que este juego de reflejos. La diferencia entre un sistema de representación «realista» y otro formal o abstracto está en la manera de ordenar su relación con el acceso al conocimiento inmediato del mundo: si el primero concibe la posibilidad de obtener información a través de las imágenes, los segundos niegan o simplemente minimizan la importancia de la relación entre lo que vemos y el mundo de más allá.

La obra establece constantemente vínculos con la historia de la modernidad, la historia de la arquitectura y su recepción en Latinoamérica. Pero, más que referirse a proyectos concretos, Armando Andrade Tudela alude al hecho mismo de la ósmosis que existe entre los modos ampliamente conocidos y difundidos de la arquitectura de la década de los cincuenta y otros que no están en el olvido sino que representan su fantasma, su otra imagen.

Las tres obras, junto con la arquitectura de la exposición realizada por el artista, son trabajos autónomos pero interdependientes. El conjunto de estas piezas subsume de un modo eficaz los intereses que Armando Andrade Tudela sondea a través de su producción. La cultura tiene como fundamento la posibilidad de que exista transmisión histórica, que el conocimiento viaje, se repita y se transforme hasta dar lugar a otras modalidades de conocimiento. Este proceso origina múltiples formas de codificación —una de ellas es, sin duda, la modernidad—, pero los códigos no son transparentes y encierran otros modos de significar dentro de sí. En ese infinito viajar de un proyecto ocurren cambios y alteraciones que, aunque parezcan una deformación del proyecto original, una forma de folclore, en el fondo son la clave que nos obliga a revisar no sólo las grandes narrativas sino también su interpretación por parte de las diferentes instituciones que han aprendido a recordar ciertos fragmentos del mensaje y a olvidarse sistemáticamente de otros.

Publicación Electrónica. #01 Armando Andrade Tudela. Ahir, demà es el primer número de la Serie Capella MACBA, una nueva línea de publicaciones electrónicas que complementa las producciones realizadas específicamente para su presentación en la Capella MACBA. Para acceder: http://www.macba.cat/serie-capella (el primer número estará disponible de forma íntegra a principios de abril).

#01 Armando Andrade Tudela. Ahir, demà

Del 10 de marzo al 6 de junio de 2010
Comisaria: Chus Martínez.
Organización y producción: Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA).
Conversación. Martes 16 de marzo (19 h). Conversación de Armando Andrade Tudela con Gabriel Acevedo y Chus Martínez. Auditorio MACBA. Entrada libre.

Capella MACBA
Carrer dels Àngels, 7. 08001 Barcelona.
www.macba.cat
Horarios: Lunes, miércoles, jueves y viernes, de 11 a 19.30 horas; sábados, de 10 a 20 h; domingos y festivos, de 10 a 15 h; martes no festivos, cerrado. Entrada libre

MACBA
Plaça dels Àngels, 1
08001 Barcelona
Tel +34 93 412 08 10
Fax +34 93 412 46 02

Fuente: Prensa MACBA

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