La colección particular de uno de los artistas chinos más reconocidos del mundo
La Fundación Francisco Godia presenta por primera vez en España la obra del artista chino Zeng Fanzhi (Wuhan, 1964), considerado un de los valores más sólidos de la plástica china que en los últimos años ha dado el salto a las galerías más prestigiosas, a grandes exposiciones internacionales y a los museos. El arte de Zeng Fanzhi se caracteriza por un dominio extraordinario de la técnica pictórica que le permite sobreponer en una misma pieza elementos figurativos y abstractos. En la Fundación Francisco Godia, Zeng Fanzhi expondrá obras de su colección particular: las más personales, las más privadas, las que no ha querido vender nunca. Destacan de manera especial cinco grandes retratos, de 220x170 cm., de los grandes iconos de la educación china del siglo XX: Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao. Al lado de estas piezas monumentales, retratos, paisajes y su primera escultura, que se presentará como la gran primicia. Con ésta exposición, la Fundación Francisco Godia abre una nueva vía de colaboración con los artistas en activo e incorpora las últimas tendencias del arte contemporáneo.
La inauguración de la nueva sede, en la antigua casa Garriga-Nogués de la calle Diputación 250, ha servido a la Fundación Francisco Godia para renovar sus planteamientos expositivos y abrirse al arte contemporáneo. Primero, con la incorporación, en el patio de la nueva sede, de una espectacular escultura de Cristina Iglesias, después de la participación en el festival Loop dedicado al videoarte, y ahora, con la exposición de Zeng Fanzhi, la primera que dedica a un artista en activo: una apuesta por el arte chino contemporáneo, más allá de las grandes colectivas que se han podido ver en Barcelona en los últimos años.
Los rostros de Marx, Engels, Lenin, Stalin o Mao, se han reproducido miles de veces en la propaganda oficial, a modo realista, hasta el punto de haberse convertido en iconos contemporáneos. En la serie Grandes hombres, Zeng Fanzhi utiliza la imagen arquetípica: Marx, Engels y Lenin con levita, Stalin y Mao vestidos de militares, los rasgos reflexivos, la mirada serena, para transmitir al espectador la sensación de serenidad y confianza. Las dimensiones de los cuadros remiten también a la propaganda: parecen pintados para decorar el escenario de un teatro, un estadio o una plaza. Sobre esa base, Zeng Fanzhi introduce una serie de elementos sutilmente discordantes. En primer lugar, el color ceniza de la piel que contrasta con el rojo de los labios, que en la China comunista es un símbolo de éxito. A continuación, un tratamiento de la superficie pictórica alejado del realismo. La tela parece arañada, rallada, rozada. El resultado es una imagen inquietante que conserva, en parte, la sugestión del icono original, invirtiéndose el significado. Los cinco Grandes hombres forman parte de un espectacular montaje en la escalera monumental de la Fundación Francisco Godia, obra de Eusebi Arnau. Una puesta en escena impresionante, que invita al visitante a introducirse en el universo de Zeng Fanzhi que acentúa el contraste entre sus obras y la ciudad que les acoge por primera vez.
En la sala de exposiciones temporales, se ha creado un ambiente más íntimo, adecuado a la contemplación minuciosa de las piezas. Uno de los referentes de la obra de Zeng Fanzhi es la obra de Francis Bacon. En la exposición se presenta un retrato del artista británico, de grandes dimensiones (2,20 x 2,20 cm.) Bacon, con la cabeza un poco inclinada, mira al espectador como si le interrogara con la mirada. Tiene una mano en el bolsillo, mientras en la otra, enorme, sostiene el cuerpo de un animal degollado. La complejidad de la expresión del rostro, los matices del rojo, rosa y blanco de la carne sangrienta, contrasta con el fondo monocromo y con la gabardina que, en la parte inferior, se descompone en gotas de pintura.
La imagen humana se presenta siempre, en la obra de Zeng Fanzhi, con rasgos quietantes. En la obra “We” son los ojos que sobresalen del rostro y en vez trasmitir gresividad arecen que busquen subrayar más el carácter estático de los dos ersonajes uniformados. El retrato del hombre de la gabardina roja, transmite la misma inquietud. Los ojos, almendrados, fijos y sin ninguna expresión. El cuerpo firme, el brazo rígido, la mano en el bolsillo, acentúan la pose estática. Un caballo de juguete, abandonado en el suelo, sugiere una tensión psicológica que no se llega a manifestarse del todo. “El hombre de los labios rojos” forma parte de la serie “Máscaras” (1994-2000) con las que se dio a conocer. David Elliott, antiguo director del Tokyo's Mori Art Museum, especializado en arte, arquitectura y diseño, especialmente asiáticos, relaciona éstas máscaras con el teatro y el desarrollo económico de China. “Hacia el 1990 los ejecutivos de China empezaron a llevar trajes y corbatas. Todo el mundo quería tener buen aspecto, pero parecían un poco farsantes, como si estuvieran en un escenario” –dice Zeng. “El dolor y la fragilidad de la vida de la gente normal que inspiraron sus primeros trabajos deja paso al desarraigo y al aislamiento, fruto de una sociedad altamente urbanizada y ambiciosa, pero insegura” –afirma Elliott.

A lo largo de toda su carrera Zeng Fanzhi ha pintado autoretratos. A diferencia de los más antiguos, en los que aparecía con un gesto de violencia contenida, en las últimas obras la actitud se ha suavizado. En el que se expone en la Fundación Francisco Godia, el artista aparece como un espectador tranquilo, casi como un pensador. Viste una sencilla túnica roja, sostiene el pincel con el delicado gesto del calígrafo que dibuja entre las sombras un trazo lleno de sentido.
Completan la exposición tres pinturas al óleo de paisajes de maravillosa revelación (miao wu), con diversos planos que se sobreponen en contraluces, sombras, nubes, y ramas. Estos paisajes permiten aproximarse a la técnica pictórica singular de Zeng Fanzhi que pinta con las dos manos, con tres y cuatro pinceles a la vez, con un gran desgaste físico y mental. Para el artista se trata de un proceso cognitivo que le permite extraer a la luz una parte desconocida para él mismo. El espectador tiene la impresión de sumergirse en una tierra incógnita, un terreno pantanoso, sin referentes visuales, que se convierte en un símbolo del mundo contemporáneo.

Según David Elliott: “A diferencia de los maestros de la dinastía Song, que pintaban paisajes armoniosos, Zeng no representa ningún ideal social o divino, y se limita a presentar la vida tal y como es. Sabemos que hay cuerpos escondidos en sus profundidades, que ya no están cubiertos con máscaras o con pinceladas airosas, sino por la fuerza implacable de la naturaleza.”
Entre las piezas que se presentan en la Fundació Francisco Godia hay dos paisajes y un autorretrato pintados especialmente para ésta exposición. En le centro de la sala, una escultura con la que Zeng Fanzhi, la primera que realiza. Para un pintor, abordar las tres dimensiones de la escultura es siempre un reto que Feng Fanzhi ha resuelto de acuerdo con sus temas y obsesiones. En esta obra el trazo de las pinturas de maravillosa revelación se individualiza y se trasforma en un cuerpo punzante, como un árbol o como un relámpago que surge de la tierra y se eleva a las alturas celestes.
Zeng Fanzhi
Nacido en la antigua ciudad industrial de Wuhan, Zeng Fanzhi es uno de los creadores más personales de la actual generación de artistas chinos. De origen modesto, estudió pintura en la Academia de Bellas Artes de Hubai. Su juventud estuvo marcada por la educación comunista, el traslado y i la soledad en la gran ciudad de Beijing y el descubrimiento del romanticismo y del expresionismo alemán que inspiraron sus primeras pinturas, de una gran contundencia expresiva. Desde 1993 vive en Pekín. Su arte combina elementos de la tradición occidental y la oriental: la pintura tradicional china, el realismo socialista y el expresionismo abstracto. Presentó su primera exposición individual en Hubei, el año 1990. Más tarde su trabajo se ha podido ver en Hong Kong, Shangai, Seúl, Singapur y Londres.
En los últimos años ha participado en varias exposiciones colectivas de todo el mundo. Acaba de presentar su último trabajo en Nueva York, en la Galería Acquavella, con un gran éxito de la crítica. La muestra en la Fundación Francisco Godia es la primera de carácter individual que realiza en España y la segunda en Europa y EEUU.
“Zeng Fanzhi”
Del 27 de octubre de 2009 al 11 de enero de 2010
Fundació Francisco Godia
Diputación, 250
08007 Barcelona
Tel.: 932 723 180
www.fundacionfgodia.org
Horarios:
De lunes a domingo, de 10 a 20 horas (martes cerrado)




