El martes 24 y el jueves 26 de marzo, en la Fundación Juan March
En la primera sesión expone sus propósitos poéticos y en la segunda, lee y comenta sus poemas, algunos de ellos inéditos
El poeta ibicenco Vicente Valero, Premio Internacional Fundación Loewe, interviene mañana martes 24 y el próximo jueves 26 de marzo, a las 19,30 horas en Madrid, en la sede de la Fundación Juan March (www.march.es), dentro de la modalidad de Poetica y Poesía, abierta al público como todas las actividades culturales de esta institución.
Vicente Valero pronuncia, el primer día (martes 24), una conferencia (“Prosa para evocar la ráfaga”) sobre su concepción poética y, el segundo día (jueves 26), ofrece un recital comentado de sus poemas, algunos de ellos inéditos (“Lectura de mi obra poética”).
Vicente Valero (Ibiza, 1963) ha publicado seis libros de poemas: Jardín de la noche (Barcelona, 1986), Herencia y fábula (Madrid, 1989), Teoría solar (Madrid, 1992), Vigilia en Cabo Sur (Barcelona, 1999), Libro de los trazados (Barcelona, 2005) y Días del bosque (Madrid, 2008), con el que obtuvo el Premio Internacional Fundación Loewe. Como ensayista ha publicado Experiencia y pobreza. Walter Benjamin en Ibiza, 1932-1933 (Barcelona, 2001), que ha sido traducido al francés y al alemán, y Viajeros contemporáneos (Valencia, 2004). Anteriormente publicó un breve ensayo titulado La poesía de Juan Ramón Jiménez (Barcelona, 1988). Es autor también del libro de prosas Diario de un acercamiento (Valencia, 2008). Ha escrito crítica literaria para el diario La Vanguardia y ensayos sobre arte para el Institut Valencia d´Art Modern (IVAM) y el Museo Reina Sofía.
Vicente Valero
El Idioma de Nuestra Perplejidad
A qué nos acercamos con la poesía, qué territorio nuevo se abre con las palabras del poema: tal vez estas preguntas debieran constituir la base de nuestra poética. Sin embargo, considero que la poesía no es un saber, como pueda serlo la filosofía, ni tampoco un poder, como pudieran serlo las artes mágicas o religiosas. Con ambas la poesía sólo guarda una lejana y ya casi olvidada relación primitiva. De ahí que el poeta, ni sabio ni poderoso, sólo pueda ofrecer incursiones intuitivas sobre lo verdadero, pero incursiones que, como ráfagas, apuntan hacia el significado de la belleza en la realidad. La poesía es una interrogación permanente, el idioma de nuestra perplejidad.
En su desvalimiento, el poeta no se cansa sin embargo de anunciar. Como guardián de su propio acercamiento, rehace una y otra vez el camino de la percepción, lo ofrece como anuncio constante de la verdad que no logrará abrazar nunca. No sólo no se aleja nunca de la realidad en la que está inmerso, sino que profundiza en ella, excava con los instrumentos de la imaginación, descubre sus lodos irreales. Sin la imaginación nunca conseguiríamos avanzar, de tal modo que la realidad sólo sería una barrera, nunca la frontera multiforme a la que nos asomamos, nunca el camino hacia lo nuevo.
(…) La poesía ensancha nuestra conciencia de las cosas. Aprendí mejor a conocer el mar leyendo a Seferis. Aprendí mejor lo que era una ciudad leyendo a Vallejo. Conocí mejor los territorios de la soledad individual leyendo a Cernuda. Etcétera. Pero la poesía no nos ofrece una verdad sobre las cosas, sino una manera singular de acercarnos a ellas, de contemplarlas desde diferentes perspectivas y, sobre todo, de vincularlas a nuestra vida. Por tanto, el conocimiento que nos proporciona la poesía tiene que ver, me parece, con las formas más que con el fundamento de la realidad. Y muy especialmente con nuestra vivencia profunda de estas formas, es decir, con nuestra relación constante y determinante, interior, con los objetos de este mundo.
La poesía no especula, nos conduce hasta las cosas para celebrarlas o para convertirlas en nuevas partes de nuestra conciencia, de nuestro cuerpo, en una extensión de nosotros mismos. Así vamos ocupando el mundo con nuestras palabras o permitimos que el mundo penetre en nosotros, como la humedad de la noche, con su dolor y su belleza. Seres sin convicciones, los poetas ofrecen su cuerpo permeable al río de la vida y de la muerte, aman la profundidad de este río, su sonoro curso interminable. Aprenden de su misterio más que de las pocas certezas dúctiles y navegables. La poesía puede ser entonces una conversación emocionada con este misterio.
Anteriormente han pasado por esta actividad de la Fundación Juan March: Antonio Colinas, Antonio Carvajal, Guillermo Carnero, Álvaro Valverde, Carlos Marzal, Luis Alberto de Cuenca, Eloy Sánchez Rosillo, Julio Martínez Mesanza, Luis García Montero, Aurora Luque, José Carlos Llop, Felipe Benítez Reyes, Jacobo Cortines, Vicente Gallego, Jaime Siles, Ana Rossetti, José Ramón Ripoll, Jesús Munárriz, Juan Antonio González-Iglesias, Pureza Canelo, Jordi Doce y Amalia Bautista.
En la página web de la Fundación Juan March (www.march.es) pueden escucharse o descargarse la conferencia y la lectura comentada de los poemas.
Marzo 2009
Fundación Juan March
Castelló, 77 - 28006 Madrid - España
Salón de actos.
19,30 horas.
Entrada libre
Más información: http://march.es/




