El 14 de diciembre, a las 19 horas, en la Fundación Juan March, como parte del ciclo El Sonido de las Ciudades
De octubre a mayo, un repaso en ocho conciertos al paisaje sonoro de algunas ciudades, desde la Sevilla de 1550 al Nueva York de 1945, que en algún momento de su historia han desempeñado un papel trascendental en la evolución de la música
Con el concierto que ofrece al clavicémbalo Diego Ares, el lunes 14 de diciembre a las 19 horas, en la Fundación Juan March (www.march), y que está dedicado a Versalles 1670. Música para el Rey Sol, continúa el ciclo de los Lunes temáticos, una modalidad que se puso en marcha en octubre de 2006. Se trata de ofrecer, una vez al mes, los lunes por la tarde, un concierto de tema monográfico de una hora de duración y sin descanso. En ocho conciertos, de octubre a mayo, El Sonido de las Ciudades, el tema escogido para esta temporada 2009-2010, ofrece un recorrido cronológico, desde la Sevilla de mediados del siglo XVI (que se celebró en octubre), Florencia 1600 (en noviembre) al Nueva York de mediados del siglo XX, pasando por Versalles 1670 (el concierto de este mes de diciembre), Roma 1700, Viena 1780, Leipzig 1840 y París 1900, ciudades todas ellas que en un momento concreto de la historia desempeñaron un papel trascendental para la evolución de la música.
El concierto del lunes 14 de diciembre lo interpreta al clavicémbalo Diego Ares con obras de Ennemond Gaultier (1575-1651), Jacques Champion de Chambonnières (1601-1672), Jean Henri D´Anglebert (1635-1691), Johann Jakob Froberger (1616-1667) y Louis Couperin (ca. 1626-1661).
Versalles 1670. Música para el Rey Sol
Pese a que, con la excepción del siglo XIX, el clavicémbalo ha ocupado un lugar de peso en la historia de la música europea desde el siglo XVI, en pocos momentos como en Francia durante la segunda mitad del siglo XVII su cultivo alcanzó cotas tan refinadas. Bajo el dominio de Luis XIV (1638-1715), el Rey Sol, Francia se convirtió en una potencia no sólo en el terreno político y militar, sino también en el cultural. La proyección europea del poder absolutista francés tuvo en el complejo palaciego de Versalles su mejor representación, estableciendo allí la capital no oficial del reino. En el ámbito particular de la música, el establecimiento en la corte de una de las primeras orquestas de la historia bajo dirección del todopoderoso Jean Baptiste Lully, la creación de un género teatral específicamente francés como la tragédie lyrique y la escritura idiomática y sutilmente ornamentada del clavicémbalo son quizá los rasgos que mejor caracterizan esta etapa de esplendor barroco musical francés.
Entre aproximadamente 1660 y 1690 convivieron dos generaciones de clavecinistas-compositores que hicieron de este instrumento el emblema de la música de cámara francesa. Su principal logro fue la explotación musical del potencial sonoro y técnico de este refinado instrumento antes de que entrara en competencia con el pianoforte (batalla que a la postre perdería). Jacques Champion de Chambonnières, Louis Couperin y Jean Henry D'Anglebert fallecen en el mismo periodo en que nacen François Couperin (1668-1733) y Jean-Philippe Rameau (1683-1764), representantes de la prodigiosa etapa final del clavicémbalo francés. Que durante el reinado del Rey Sol el cultivo de este instrumento estaba íntimamente asociado con los exclusivos círculos cortesanos lo demuestran las propias trayectorias de estos compositores. Chambonnières es nombrado “gentilhomme de la Chambre du Roy”, siendo sustituido en 1662 por su discípulo D’Anglebert después de que éste hubiera sido el clavecinista del Duque de Orleáns (hermano de Luis XIV). Por su parte, Louis Couperin, patriarca de una extensa familia de músicos, compaginó su posición como organista en la iglesia de Saint-Gervais con la de músico de cuerda en la corte. También Ennemond Gaultier (primo del más famoso Denis Gaultier) había desarrollado su labor compositiva en entornos palaciegos, más centrado en el laúd que en el clavicémbalo. La colección de Pièces fue el género habitual en la composición para clave a solo, una especie de suite formada por varios movimientos de danza, aunque ahora destinados a la escucha íntima más que al acompañamiento del baile. Con la excepción de las Pièces de clavecin de D’Anglebert, impresas en París en 1689, la producción de esta generación de compositores se preservó en manuscritos, de los que un importante número no han llegado hasta la actualidad. Los conservados muestran en toda su dimensión el delicado mundo del clavicémbalo cuando Versalles aspiraba a ser el centro del orbe.
Diego Ares (Vigo,1983) obtuvo el primer premio en el Concurso de Piano RCN de Vigo a los 14 años y a los 15 en el Concurso Internacional de Piano N. Rubinstein en París. En 1998 comienza su formación clavecinística con Pilar Cancio en Vigo. A los 18 años se traslada a Holanda para estudiar con Jacques Ogg en el Real Conservatorio de La Haya y con Richard Egarr en Amsterdam, y en 2004 con Jörg-Andreas Bötticher y Jesper B. Christensen en la Schola Cantorum Basiliensis, de Suiza, obteniendo su título de clave con las máximas calificaciones.
Ha grabado el Concierto en Re menor, BWV 1052, el Concierto nº 5 de Brandemburgo de J. S. Bach y el Fandango de Soler para Columna Música con la Orquesta de Cámara de Menorca dirigida por Farran James, y un segundo disco para Pan Clasics tocando Música para tecla de Soler.
Fundación Juan March
Castelló, 77 - 28006 Madrid - España
19 horas.
Entrada libre
Fuente: Gabinete de Prensa Fundación Juan March




