Futuwa que reúne ocho fotografías en gran formato de extrañas escenas en espacios públicos.
Santiago, mayo 2009.- El próximo 12 de mayo a las 19:30 horas se inaugura en la Galería Animal la muestra de Tomás Dittborn titulada Futuwa y que reúne ocho fotografías en gran formato.
Las imágenes retratan espacios públicos que suelen estar abarrotados de gente pero que, en esta ocasión, se encuentran completamente vacíos. Salvo por una persona adulta que pareciera haber quedado abandonada ahí. Lugares como una plaza, teatro, piscina, colegio o un parque de diversiones de Santiago se transforman en una escenografía teatral con un sólo personaje desarticulado en la espacio.

“Personas que son personajes absortos, idos, fuera de sí y de su contexto, situados en un lugar dispuesto aunque completamente extraño a ellos”, explica Dittborn que estuvo meses eligiendo las locaciones y la luz adecuada para crear las escenas donde se produce “una incomoda sobreposición de personas y lugares que tal vez en un momento del tiempo pudo haber sido natural y que ahora están cuidadosamente dispuestos para desajustar e incomodar”.
“En todas las tomas me hice la pregunta de ¿por qué está ahí esa persona?”, agrega el fotógrafo, “Se crea una intimidad extraña ya que uno no suele asociarlo a ese espacio, normalmente atiborrado de gente. Más aún si tomamos la imagen del personaje en bata en medio de la plaza, acompañado sólo de un triciclo”.

Se trata de ocho fotografías a color apaisados tomadas en placas de 10x12 cm, digitalizadas y ampliadas a un formato de 120x150 cm.
Tomás Dittborn Barros, fotógrafo. Estudió fotografía con Miguel Etchepare el 2005 y realizó un taller con Luis Poirot (2006), en el International Center of Photography New York y con Eugenio Dittborn. Es socio y director de la agencia Dittborn & Urzueta/MRM.
Según Tomás Dittborn…
“Lo que a mí me interesaba en este trabajo era ocupar espacio abiertos y públicos que normalmente están llenos de gente, especialmente niños, pero que ahora se encuentran completamente descontextualizados, es decir, sin públicos ni niños y en horas ajenas a las que acostumbramos verlos. Aunque, intervenidos por alguien en particular. Normalmente adulto pero cuya actitud evoca la de un niño que pareciera haber quedado ahí abandonado hace 20 o 40 años. Esa escena inevitablemente produce una suerte de desasosiego y nostalgia. Creo que pasa lo mismo con ese niño que alguna vez fuimos y que todos tenemos ahí, en algún lugar, abandonado y sólo. Instituyo que existe este desasosiego en nosotros adultos cada vez nos damos cuenta que la niñez ya no está”.
“La luz que elegí para mis fotografías es una mezcla entre natural y artificial, según la atmósfera que quería crear. Por ejemplo, en el caso de la fotografía en el parque de los juegos, es la luz que hay cuando está lleno de niños pero donde ahora sólo está ese personaje. O la imagen con la piscina que inevitablemente evoca la pregunta sobre qué hace ese personaje a esa hora, como las 6 de la mañana, en ese lugar”.
“Lo que más desacomodo produce son esos espacios que no son así y normalmente no tienen ese ánimo. Que siempre están llenos, cosa que también impide verlos bien. Así, cuando están vacíos, es posible reconocer ese desasosiego que puede llegar producir. Más, si sólo está esa persona que da una sensación de desamparo. El lugar ya está abandonado, pero con esa persona ahí se ve más sólo aún”.
“Por otra parte, me atrae el tema que surge a partir del personaje preparado y dispuesto. Esos personajes inmóviles idos de sí o en sí. Me parece interesante ese desprendimiento de la conciencia de uno mismo”.
“También está el tema de la intimidad. Una intimidad extraña ya que no se suele asociar esa persona a ese espacio, normalmente atiborrado de gente. Más aún si tomamos la imagen del personaje en bata en medio de la plaza, acompañado sólo de un triciclo. En todas las tomas me hice la pregunta de ¿por qué está ahí? Buscaba escenas que no me podían dar la respuesta. Si podía contestarme la pregunta, esa foto no estaba funcionando”.
“El formato grande lo elegí ya que me gusta la dupla de la fotografía a color y en gran formato. Casi a tamaño real que permite observar cómo nos observamos a nosotros mismos. Lo que se produce al ver a ese tamaño ese lugar escenográfico y esos personajes que uno no entiende muy bien qué es lo que les pasa, es algo así como ver una película en cine o verla en televisión. Por otra parte hay una cosa media voyerista. Y, finalmente, hay otras dos cosas que me parecen relevantes con respecto al tamaño; hay una sensación de amplitud en todas las imágenes. Uno porque los lugares que elegí son amplios y abiertos, algo que se ve acentuado con el tamaño. Por otra parte, todas las imágenes producen esa sensación de desamparo, sensación que también es reforzada por formato”.
“La única regla que me pongo al momento de titular mis muestras es que no signifiquen casi nada a nadie y que por ningún motivo digan algo respecto a las fotos. Porque eso lo debe hacer la imagen misma. Me gusta ponerle un nombre a la imagen que no tenga ninguna relación directa con ella. De esa manera creo, con el nombre, una tercera incógnita. Porque son obras que, más que cerrar, abren interrogantes”.
Del 12 de mayo al 6 de junio de 2009
Galería Animal
Av. Alonso Córdova 3105
Vitacura - Santiago - Chile
T. (562) 371 9090
F. (562) 371 9091
www.galeriaanimal.com
Fuente: Prensa Galería Animal




