(Desirée Depablos/CNP 4.762) El Instituto Autónomo de Cultura del estado Nueva Esparta (Iacene) y la Asociación de escritores de esta entidad, realizaron un encuentro donde destacadas personalidades del quehacer cultural insular se dieron cita para compartir y conocer más a fondo la obra literaria de la poeta margariteña Rosa Melo
El encuentro se llevó a cabo en el Paseo Rómulo Gallegos ubicado en el sector Guaraguao donde se realizó un “Conversatorio- Recital” , con la Poeta margariteña, quien se mostró muy emocionada al ver el recinto colmado de poetas, artistas, periodistas y demás personalidades ligadas a la cultura.
“Francamente fueron 2 horas de plena poesía, con un público de Poetas de la talla de Luis Emilio Romero, Jesús Rafael Cordero, entre los Artistas de la Plástica contamos con la querida presencia del Maestro del Mar, Ramón Vásquez Brito, de nuestro Director de Cultura, Humberto Cazorla, siempre tan amplio y a todo lo que sea cultivarse en el arte, además de periodistas, poetas, escritores, amigos de la Poesía, amigos que siempre están pendientes de todo lo concerniente a la cultura, francamente un público selecto”, comentó Melo.
Siempre poeta
Nacida en Porlamar, por circunstancias de la vida se crió en Caracas, pero siempre en su interior hubo ese deseo de volver a su origen. “Donde en la Ausencia” uno de sus poemarios habla un poco de eso, confiesa. Su infancia transcurre en el Colegio Madre Rafols donde permaneció interna hasta los quince años. “Creo que el mismo internado abrió mi sensibilidad y surgió la poesía…escribía mucho y mis compañeras me llamaban la poeta”, comenta.
Egresada de la Escuela Superior de Comercio, inició su formación artística en la Escuela de Arte Escénico de la mano de Juana Sujo, Horacio Peterson y Alberto de Paz y Mateos, además realizó cursos de arte y actuaciones teatrales en los primeros programas de Televisa en Venezuela, en el Teatro Nacional y el Teatro Municipal de Caracas. Incursionó también en La Escuela de Artes Plásticas, participando en varias exposiciones colectivas. Toda esta inquietud se identificó en su poesía.
Recuerda que siempre escribía y guardaba todo en un baúl, hasta que sus hijas hicieron llegar este material a la gran poeta Ida Gramcko, quien hizo una selección cuyo resultado fue su primer poemario “Acírate” (1882).. Luego vinieron otros títulos como: Hábito de Ser (1995), La Casa Adormecida (2002), Tiempo de Horizontes (2004), Donde la Ausencia (2008), Desandando Insomnios (2008), La Flor de los Cerezos (2008). Además tiene varios títulos inéditos entre ellos: Signos del Coloquio, Restos de Polen, Caligrafía de Sueños y El Grito que se ignora.




