Sábado, 26 de Mayo de 2012

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Manuela Ribadeneira. Cortes y Recortes

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If you’re feeling sinister…

La práctica de Manuela Ribadeneira puede entenderse como una indagación en torno al fenómeno de los territorios. Territorios interpretados no solo como entes físicos, sino también en relación a procesos que contrastan horizontes ideológicos, políticos e identitarios. La poética contenida en sus trabajos tiene la virtud de relativizar la mirada individual hacia los sensibles temas que alude, complejizando la experiencia perceptiva al prescindir de retóricas obstinadamente discursivas, aleccionadoras o de denuncia. Valga la oportunidad de esta nueva muestra para plantearle dos interrogantes:

Rodolfo Kronfle Chambers
: Tus trabajos recientes tienen un marcado anclaje en imaginarios históricos que te interesan (procesos coloniales, conflictos limítrofes, etc.); los evocas con lo que llamaría una práctica acupunturista: activado selectivamente ciertos repertorios simbólicos del pasado para hacer fluir energías interpretativas vinculadas al presente. Sin embargo me llama la atención que en tus pesquisas siempre procuras partir de algún dato curioso o poco conocido, alguna anécdota cuyo poder generador de sentido sea sin embargo intensa.

Manuela Ribadeneira: Los ingleses dicen que “el diablo está en los detalles”. Los franceses llaman a estos datos curiosos de la historia ‘la petite histoire’. Las pequeñas historias donde se resume y concentra la gran Historia, destilados de historia y para mí son ilustraciones de un gran texto que tienen un elemento simbólico y visual.

Estas anécdotas o datos curiosos tienen una cualidad que es importante, pues funcionan solos e independientes del gran cuento que las sostiene, y por ende funcionan y tienen capacidad de viajar y trasladarse por fuera del espacio y del tiempo al que pertenecen.

No busco estos datos curiosos, me llegan. Estoy atenta a la pesca y surgen en una conversación, en una frase de un noticiero, en alguna lectura ya sea del periódico, de un libro de historia o ficción, o navegando por el ciberespacio. Simplemente estoy atenta a estos datos porque me divierten, me ilustran, y porque me gusta contarlos, volverlos a contar, como si fueran un dato de hoy, de algo que sucede mientras hablamos. Me obsesiono con ellos, y me gusta contarlos porque activan algo y trazan líneas y conexiones; procuro que dejen de ser mera anécdota histórica y que se conviertan, como acertadamente dices, en agujas de acupuntura que muevan las energías, que provoquen y que activen o reactiven una posible conversación. Aprehender la Historia -la gran historia- es difícil, aproximarse a ella a través de un detalle es manejable.

Además de ser buenos ejemplos para ilustrar un discurso o una idea me dan además una cierta distancia que el hablar del presente desde el presente no me permite. Busco algo de perspectiva o de despersonalización que presupone además una posible proyección al futuro.

No soy una historiadora, mas bien soy enciclopédicamente ignorante: triste y dañina característica que comparto con la mayoría de mis coterráneos. Tampoco tengo rigurosidad en el estudio de la historia. Leo, veo, oigo; pero sin orden, y de ahí voy tejiendo lo mío.

RK: Las obras más recientes que has producido aluden a la Revolución Francesa; sin querer reducir a prosa de la densidad poética que imprimes en ellas háblame de los intereses que subyacen detrás.

MR: A mí me interesa lo que la historia tiene que decir sobre lo que sucede, nos sucede y me sucede. Me gusta hablar desde la historia, partir de ella; simplemente observo y trazo paralelos. Y me parece que hay innumerables correspondencias entre la Revolución Francesa y lo que sucede ahora en el mundo. Con poca rigurosidad académica me atrevo a decir que hay similitudes, no solo en ciertas características que llevaron a este episodio sino también a las circunstancias que se dieron durante el mismo. Hablo a escala mundial aunque por supuesto hay paralelos fuertes con ciertos procesos en Latinoamérica.

Son dos momentos de grandes convulsiones sociales, de crisis financiera y del colapso de un mundo conocido. Los excesos de una época y quizás la real o aparente caducidad de un sistema. La clara sensación de que algo llegó o está llegando a su fin, un cambio de las reglas del juego donde las reglas nuevas no están nada claras aun. Vivimos en una época donde se oye por todos lados: cambio y revolución, seguramente las dos palabras mas usadas en los últimos tiempos.

Hay situaciones hoy donde el exceso y el abuso del poder me recuerdan a excesos que existieron en el siglo 18 en Francia, y hay excesos y abusos de poder que sucedieron durante la Revolución -especialmente en la época del Terror- que me recuerdan a los excesos y abusos de poder que existen hoy…fue una época de concentración de poder y fue una época que favoreció la política del chivo expiatorio.

* * *

Una atenta mirada al trabajo de Ribadeneira de los últimos 5 años nos revela algo de perversidad en su manera de aproximarse a los referentes que emplea: su azuce intelectual corrompe el estado habitual de las cosas –su orden establecido-, enunciando frases gruesas como quien no dice nada, es decir con cierto dejo de distancia e inocencia, embalando todo en paquetes de elegante estética. Pareciera que ahora la artista está avanzando hacia el territorio de lo siniestro, manifestado en el tenso clima de su reciente iconografía aciaga.

Rodolfo Kronfle Chambers

Guayaquil, septiembre del 2009

Desde el 20 de octubre de 2009

Vértice Galería de Arte
Calle Ernesto Plascencia 350, San Isidro
T +51 1 421-3856
www.galeria-vertice.com
Lunes- viernes: 11:00 am - 2:00 pm - 3:00 pm - 8:00 pm
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Fuente: Prensa Vértice Galería de Arte

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