Sábado, 26 de Mayo de 2012

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Luis Emilio Alcalá: Continuo y Discreto

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Continuidad gráfica y discretización retórica en la obra de Luis Emilio Alcalá

El examen contemporáneo que puede hacerse a la abstracción, acaecería como resultado el juicio lógico de la imagen, en cada uno de los procesos de radicalización de la ausencia de elementos referenciales del mundo. Sin embargo, este examen sería poco evaluable para un tipo de propuesta expresiva que pueda ir más allá de la simple lectura morfológica y sintáctica que se representa en cada uno de los espacios delimitados sensiblemente por el artista contemporáneo. Asistir a la estimación de los proyectos pictóricos de Luís Emilio Alcalá (y hablo de proyectos pictóricos debido a que cada uno de las módulos o dispositivos artísticos elaborados por este artista poseen una profunda reflexión y evaluación de todos los niveles metodológicos y procesales que se aplican en el arte pictórico actual), es verificar la identificación que un artista puede establecer entre su lenguaje particular y sus estrategias, que en el caso de Alcalá pueden ir desde la misma genérica mancha analógica hasta la discretización digital de los elementos formales de su actividad pictórica.

No es necesario profundizar en cada uno de los rasgos formales e informales del repertorio gráfico de Alcalá, en cuanto a propiedades significativas de estas unidades de expresión. El proceso de particularización de los signos gráficos de este artista lo abordamos desde la propia posibilidad articulatoria de los elementos matéricos que este aplica. Todo este repertorio puede ir desde la peculiaridad del trazo; manchas analógicas que se extienden por toda el área sensible sin ningún tipo de delimitación que la propia actividad gestual y compulsiva, expandiéndose por todo el territorio sensible y que no necesita de la guía tan ya reiterada de trazos indicativos y delimitativos que han conseguido un lugar común en la actividad pictórica. De esta manera, estos rasgos netamente eidéticos se reafirman en la toposensibilidad propuesta, donde hay muy poca atención por las cualidades de profundidad y jerarquía pero si una fuerte direccionalidad indexicada en la misma actividad apremiante que brinda el trazo.

Un tanto igual lo posibilita la mancha cromática que se diluye por toda el área, producto de una constante actividad empírica de reconocimiento de un amplio repertorio de elementos pigmentarios y que se reconcilian con el también amplio repertorio matérico que este artista posibilita. De esta manera la conjugación de lo matérico informal y lo pigmentario brindan un característico modelo cromático que queda sujeto a múltiples factores de incidencia lumínica y de condiciones perceptivas que pueda tener el lector de estas formas. Podemos decir también que la peculiaridad cromática-matérica de los signos gráficos lo proporciona el cuidadoso y sistemático proceso de combinación de elementos que Alcalá utiliza (petróleo, masilla, barnices, pigmentos industriales).

Pero para continuar cotejando los niveles procesales de esta obra, es necesario ampliar la mirada de las imágenes producidas alrededor de dos polos: lo analógico y lo digital. Digamos que todo el proceso analógico que hemos evidenciado en ese primer nivel está diferenciado en el rasgo de “continuidad” (termino de la lingüística que tomamos en préstamo por razones operacionales de este análisis) en como se perciben estos signos, por "áreas organizadas y de gran magnitud" y difíciles de descomponer en unidades o elementos mínimos reiterativos.

La paradoja propuesta por este artista se encuentra en poner a prueba todo el repertorio matérico-analógico a través de variados procesos de traducción digital (scanner, fotografías, videos). He aquí donde se vitaliza otro nivel procesal de la expresión. La “discretización” o “discontinuidad” de las formas pictóricas (opuesto a la “continuidad”) supone abrir nuevos modos de combinación gramatical, en cuanto se tenga en cuenta la traducción sígnica que se ha establecido en estas obras. Alcalá logra sobredimensionar su espacio sensible de creación y establecer una nueva salida informacional. El píxel viene a convertirse en la unidad contenedora de todos los elementos informacionales propuestos.

Pese a esto, sería desacertado conformar una clasificación y dimensionar el trabajo de Alcalá como lo que conocemos hoy en día por arte digital. Este artista no renuncia a seguir recreando ambientes y abrir posibilidades tanto concretas como virtuales, ya que todos estos recursos digitales que este artista aprovecha pasan por un proceso de transfiguración y manipulación que se realiza en la creación visual a partir del denominado “desvío de la norma”, operaciones que entenderemos como “retóricas”. Toda una tarea desarrollada en el ordenador se vuelve un proceso sistemático de variadas operaciones que pueden ir desde la adjunción hasta la supresión, ó de la sustitución a la permutación de las unidades informacionales que se advierten en las obras. De la misma manera que se apodera de una serie de recursos combinatorios trabajados en sus taller, Alcalá advierte la posibilidad de apropiarse de todo un repertorio de combinaciones retóricas en su ordenador: superposiciones de imágenes, filtrados positivos y negativos, desplazamientos, transfiguraciones topológicas, etc.

No obstante, todas estas unidades morfológicas de lectura autónoma dan espacio para terminar de concretar algo que para este artista se vuelve fundamental; la posibilidad de ampliar la lectura al orden de la totalidad del proceso. Alcalá no se complica en esconder el andamiaje de la estructura procesal de su trabajo. Su obra carece del aura fetichista que tanto inquieta a los artistas y que Walter Benjamin profetizó hace décadas. Por el contrario, consciente de esto retorna constantemente a sus talleres de creación y reinventa a partir de un intercambio lúdico todas las posibilidades perceptivas de quienes ven sus obras, ya sea por medio de la percepción bidimensional o las capacidades cinemáticas que pude tener un lector (como queda reflejado en sus videoinstalaciones). Constantemente a este artista le interesa que nos familiaricemos con sus signos gráficos y para esto pone de manifiesto toda la estructura metodológica y deja que la mirada establezca un recorrido que puede variar en cuanto a muestras de propiedades perceptivas, reproductivas y de sensibilidad espacial.

Esta sensibilidad espacial en la cual el lector juega un papel fundamental cuando es movilizado a cualquier posibilidad perceptiva o de reproducción, al igual que lo hace el artista con sus especimenes gráficos que traslada de un taller a otro. De este devenir metodológico no queda sino pensar en la muy paradigmática travesía creativa que Alcalá realiza en cada uno de sus espacios de creación, que se puede retratar en los modos de producción en el taller convencional, un espacio que solo pide la racionalización de las dimensiones de la obra de arte, o de otro que sólo puede pedir más espacio en el disco duro.

Ricardo Araujo

Mérida 2009

Del 12 de marzo al 12 de abril de 2009

Casa de la Cultura "Napoleón Sebastien Arteaga"
Barinas, Venezuela

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