Viernes, 25 de Mayo de 2012

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Fotografías de Ricky Dávila y Versos de Dufay Bustamente en las “Nubes de un Cielo que no Cambia”

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Esta muestra convierte a Bogotá en teatro de operaciones del fotógrafo junto con el poeta Dufay Bustamante. Una nueva geografía urbana en la que la capital colombiana se perfila como una ciudad misteriosa y llena de contrastes y sirve de coartada para la metáfora visual y escrita, en un viaje de introspección de ambos autores.

Desde el 24 de noviembre hasta el 21 de febrero, las salas Fida Kalho y Diego Rivera de la Casa de América acogerán este fantástico proyecto que ha contado con el apoyo de la institución desde sus inicios. Las 54 imágenes que componen esta muestra se completan con los versos del joven poeta de Pereira, Dufay Bustamante.

El trabajo de Ricky Dávila se ha caracterizado por una fotografía en blanco y negro, y por una impactante utilización de la luz. Sus imágenes nunca dejan indiferente al público.

Sus imágenes neutras son la representación de situaciones de calma y estados de extraña armonía en sus personajes, mostrando imágenes que inquietan por su fragilidad y por su atemporalidad.

Nubes se un cielo que no cambia reinterpreta la ciudad de Bogotá presentada como un teatro de operaciones en el que la visión de fotógrafo y poeta crea una nueva geografía urbana en la que la capital colombiana sirve de coartada para la metáfora, visual y escrita, en un viaje de introspección de ambos autores.

Nubes de un cielo que no cambia es un trabajo de introspección y poética intimista, más que documental. Una experiencia compartida entre un poeta visual y un poeta escrito, en la que ambos comparten la metáfora como recurso.

Y es que los trabajos de Dávila, considerado uno de los mejores fotógrafos de España, siempre reflejan una visión personal, subjetiva y poética en forma de sugerentes retratos en blanco y negro. Las fotografías de Ricky Dávila, se exhibirán a partir del 24 de noviembre hasta el 21 de febrero en las Salas Frida y Diego de la Casa de América, materializando un proyecto de más de dos años en el que la geografía de la capital colombiana es una expresión más personal del propio fotógrafo.

Las fotografías de Ricky Dávila, se exhibirán a partir del 24 de noviembre hasta el 21 de febrero en las Salas Frida y Diego de la Casa de América, materializando un proyecto de más de dos años en el que la geografía de la capital colombiana es una expresión más personal del propio fotógrafo.


Ricky Dávila
Nació en Bilbao en 1964. Licenciado en Biología por la Universidad de País Vasco, viaja a Nueva York en 1988 donde se gradúa en Fotografía en el International Center of Photography.

En 1991 regresa a España y se incorpora a la plantilla del diario EL SOL. Durante 1992 y 1993 es fotógrafo de la agencia COVER. Recibe este mismo año el Premio Fotogranprix 93 y el II Premio Reportage World Press Photo por el trabajo realizado en Cuba "Herederos de Chernobil". En 1994 es receptor del Premio Ortega y Gasset por este mismo trabajo.

Durante 1994 y 1995 trabaja como Editor Gráfico en la revista EGM y colabora con El País Semanal y la agencia Contact Press Images.

En 1995 recibe el Premio Fotopress 95 por su trabajo en Irlanda "Esclavos del Gran Sol". Este mismo año realiza un reportaje sobre una cárcel boliviana "Cochabamba, Bajo el Peso de la Ley 1008" por el que recibe el II Premio Best American Picture of the Year en EEUU. Participa en el I World Press Photo Master Class que convoca en Rotterdam a los 10 fotógrafos internacionales más notables, menores de 30 años.

En la actualidad trabaja como freelance, repartiendo su actividad entre retrato editorial y reportaje de autor. Co-dirige además la revista de fotografía contemporánea Submersia.

En 2000 Dávila tiene su primera exposición individual "Ricky Dávila, Fotoreportaje" en la Caixa Galicia. También participa en varias exposiciones colectivas como en el Museo Reina Sofia, la Bienal de Venecia, y el Metropolitan Museum of Manila. Tiene tres libros publicados: “Photobolsillo, Ricky Dávila”; “Retratos” (Gran Sol, 2000); “Manila” (Gran Sol 2005). Esta última publicación es premiada en PhotoEspaña 2005 como mejor libro del año y está acompañada de una exposición de recorrido internacional.


Guerra

Instrumentos que dejaron las bocas secas,
con llagas en las palabras.
El humo subió por la pared
como un río de cucarachas.
De repente, se vieron gusanos rojos
avanzando por las avenidas,
rojas avenidas del cuerpo.
Pelear era normal,
pero usamos las armas equivocadas.


Dufay Bustamante

 


La realidad desprevenida

No sabes si las cosas, cuando se acerca la cámara de Ricky Dávila, se mueven un poco, para salir en la foto. Las cosas, y algunas personas, saben que es muy difícil salir en sus fotografías si están quietas. Si no se mueven, es porque Ricky ha sorprendido a las cosas, o a las personas, en un momento en el que no se habían percatado de su presencia. Ricky Dávila es un fotógrafo y es también la sombra de un fotógrafo.

Lo que el artista nos muestra es la intimidad de los espacios cuando no miramos, el cotidiano de lo sorprendente, lo que Nabokov llamó “el revés de la trama”. La locura en la quietud, la paz en el miedo. Ricky Dávila encuentra el camino hacia los lugares que se desvanecen cuando se repara en ellos, y es como un investigador privado que supiera qué pasó exactamente en un momento indeterminado. Suspende el aire suspendido, y con las brumas de lo que a los demás nos es prohibido, desvela el mundo que, por increíble que parezca, existe cuando no miramos.

Misterio y concreción son dos palabras que rara vez se encuentran juntas; conviven, con todo el sentido, en las imágenes de esta muestra. No voy a hablar de la ciudad, ni de las personas, porque Dávila va mucho más allá y no sería justo limitarme a algo tan concreto, que sin embargo está ahí. Más allá de Bogotá, dentro de Bogotá, está el misterio que el fotógrafo propone: nos regala decenas de preguntas, nos siembra inquietudes, ni por un momento hay un asomo de engaño: él nunca nos va a contestar. Comparte con nosotros ese momento en que la realidad estaba desprevenida.

Imma Turbau Fuertes

Directora General Casa de América


Para una poética de la imagen

Ver, sentir el esplendor mágico de la imagen, es un placer, pero también es una afición de los que saben poner el ojo. Ricky Dávila, fotógrafo español, es un excelente, misterioso y exacerbado tramador de imágenes, que van más allá de la dócil conciencia de una fotografía, es la luz penetrando en la sombra y esculpiendo su miedo, su pavorosa belleza, su riqueza subterránea. Algo así como un Edward Munch disparando sobre el mundo su ojoluminoso para eternizar las formas. Munch dijo: "Al igual que Miguel Ángel y Rembrandt, yo estoy más interesado en la línea, en sus ascensos y descensos, que en el color".

Esa línea de la que habla el pintor noruego es la misma línea que utiliza la luz de Ricky Dávila para dejar plasmado en sus fotografías en blanco y negro nuestro inconsciente colectivo. Su emoción va minando lentamente a través de una poética que penetra el lenguaje, su contacto con el hombre, su música verbal impresa en los códigos del sueño. Es por eso que su animal nocturno viaja a través de los poemas de Dufay Bustamante, poeta joven y fabulario urbano, e intenta dar testimonio con sus imágenes de lo que sabe el poema. Dufay es un cronista retórico que intenta dar belleza al asombroso quejido de una ciudad oxidada en sus orillas, petrificada, aunque conservada en su literatura, pero que cada vez más agoniza en su propia música, en su propia belleza. "no sé si reverdeceré, remodelando pasados para vender se hizo basura para el vacío.

Que cesen los renacimientos
que aterrice el cielo
cada movimiento fue un camino a la desnudez:
no me vendas imágenes,
te amo gratis."


En este momento del prólogo un perro callejero ladra en una esquina. Encima del edificio, sentados sobre unos andamios, dos hombres blanquean las paredes con cal al lado de una ventana con un letrero que reza: SE ALQUILA CUARTO PARA CABALLERO SOLO.

La escritura, ese mar del lenguaje que nos permite descubrir universos, explorar la memoria, imitar nuestro destino, jugar con el tiempo, es también la dadora del carácter cada vez más excesivo con que el espíritu va adquiriendo su propia lectura del mundo, su suerte de evangelio estético entre el bien y el mal, entre la soledad donde se escribe y la época de la cual se es testigo; la escritura se escribe entre la luz y la sombra, es el relámpago que deja su huella sobre el papel en blanco o sobre el paisaje, y vamos poco a poco reconociéndonos en la piel del lenguaje, en los secretos lugares donde nos arrojan las palabras, en la paz interior del hechizo, allí donde siempre deseamos la belleza, donde todos los astros conspiran y se nos permite vislumbrar toda la riqueza del mundo, quizá algo más grande que nuestro asombro.

Estos dos aspectos del lenguaje, la fotografía y el verso, se reúnen ahora para conspirar estéticamente sobre una ciudad que línea a línea, como los trazos espectrales de Munch, va buscando su propia forma en las sombras, en su propio cuarto oscuro. Y es aquí donde el poeta desciende a los bajos fondos de su alma y entrega sus monedas de oro.

Fernando Denis

Del 24 de noviembre de 2009 al 21 de febrero de 2010
De lunes a sábado de 11:00 h. a 20:00 h.
Domingos y festivos de 11:00 h. a 15:00 h.
Entrada libre

Casa de América
Salas Fida Kalho y Diego Rivera
C/ Marqués del Duero, 2 – 28014 Madrid
www.casamerica.es

Fuente: Prensa Casa América

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