Guadalajara, Jalisco, a 02 de diciembre de 2009“
Escuchemos el mensaje de Rafael Cadenas (poeta ganador del Premio FIL de este año): cuidemos nuestra democracia”, fue la conclusión de Enrique Krauze durante su participación “Caudillos carismáticos y líderes democráticos de América Latina”, que se realizó hoy en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
En una concisa ponencia, Krauze recorrió la historia de los líderes mexicanos desde Miguel Hidalgo y Costilla hasta Felipe Calderón. Primero explicó que hay tres tipos de caudillos, el carismático, el tradicional o monárquico, y el legal o democrático. Los dirigentes nacionales han sido una mezcla del primero y el segundo. Hay ejemplos como el de Benito Juárez y Porfirio Díaz, quienes tomaban decisiones monárquicas, pero respetando siempre las leyes democráticas, y lo que los mantenía en el poder era su atractivo.
Con el asesinato de Álvaro Obregón comenzó una nueva estirpe: ya no importaba que los dirigentes no fueran carismáticos, lo que les daba el poder era la institución, el PRI. Con la candidatura de Vicente Fox, México tuvo otra vez un caudillo carismático, pero, a decir de Krauze, éste se conformó con sacar al PRI del poder y no pudo llevar al país a un verdadero cambio.
Ahora, de cara a las elecciones de 2012, los mexicanos tienen el reto de, por fin, construir un gobierno democrático: “Somos un país lo suficientemente maduro para saber que ni los poderes carismáticos ni las monarquías nos funcionan”.
Después de él, habló José María Muriá. El historiador presentó una semblanza sobre la figura de Doroteo Arango, mejor conocido como Pacho Villa. Comentó que ningún otro mexicano ha sido tan recordado como el Centauro del Norte. Canciones, películas, fotografías, hay un halo alrededor de esa figura que no se diluye.
Por último, tomó la palabra el venezolano Manuel Caballero. En principio, consideró injusto que haya una proliferación de libros de historia que hablen sobre las gestas independentistas de América Latina, pues luego de esas luchas la vida de los pueblos sigue: “Esos textos no son inocentes. Lo que hacen es transmitir el liderazgo carismático y las hazañas guerreras”.
Él giró su ponencia en torno a la figura de Rómulo Betancourt, quien es considerado el padre de la patria venezolana: “Yo me rehúso a llamarlo así, porque eso parte de una tendencia política de Venezuela a la orfandad y no actuar si no es bajo la tutela de un padre”.
Durante su charla se escuchó el grito de “¡Arriba Chávez!”. El historiador calificó de corriente el hecho de que interrumpieran su charla con un grito.
Fuente: Prensa FIL




